jueves, 29 de noviembre de 2012

Galápagos en el río Duero.
Después de la entrada que realicé acerca de los habitantes del río Duero a su paso por Zamora me surgió la idea de la realización de esta entrada tras hablar con un magnífico conocedor de la fauna zamorana como es J. Alfredo Hernández. Antes de continuar me gustaría agradecer tanto a Alfredo como a Gonzalo Alarcos su inestimable colaboración para la identificación de algunos ejemplares que ilustran esta entrada así como a Nano por prestarme sus fotografías.
En una de las fotografías aparecía un galápago europeo. Animal que hacía años que no tenía constancia de su existencia en el río Duero a su paso por Zamora y que me hizo recordar la historia de un nido de galápagos que sucedió hace algún tiempo.
Galápago europeo entre los juncos.
En el río Duero a su paso por Zamora nos encontramos con dos especies de galápago. El europeo y el leproso. Cuando vas por el río y tienes la suerte de ver uno puedes distinguirlos de una manera sencilla, siempre que los veas no muy lejos o con unos prismáticos. Si hablas con un científico o consultas una guía te indicarán diversas maneras de hacerlo pero cuando los ves en una piedra o en un árbol, puedes distinguirlos simplemente mirando su color de la cabeza, de las patas o de la cola.
El galápago europeo tiene un color oscuro manchado de pintas amarillas; por el contrario, el galápago leproso, es de color pardo oliva, sin pintas amarillas, aunque algunos conservan líneas naranjas o amarillas en la cabeza y las patas (sobre todo los juveniles). De esta sencilla manera se podrán diferenciar, siempre que se vean relativamente bien. Evidentemente hay otras formas más técnicas de diferenciarlos como el tamaño o la forma y color del caparazón.
Galápago europeo. Observar las pintas amarillas en la cabeza y pata derecha.
Los dos tienen un crecimiento muy lento, por lo tanto alcanzan la madurez sexual muy tarde; los europeos a los 12-13 años en los machos y en las hembras a los 18-20 años. Por su parte en el leproso los machos lo hacen a los 6 ó 7 años y las hembras a los 10 años. Por lo tanto su proceso de cría es muy lento.
Pareja de galápagos leprosos al sol de la mañana.
Las hembras son más grandes que los machos y cuando salen del agua a hacer la puesta están muy expuestas a diversos peligros, es un momento crítico para ellas y para la conservación de la especie.
Las hembras harán un agujero, casi siempre de noche, en una zona protegida, cercana al agua, donde pondrán hasta 18 ó 20 huevos y es aquí donde comienza nuestra historia.
Esa puesta se realizó en la orilla del río a su paso por Zamora pero las puestas de huevos son un manjar para muchos otros animales como zorros o jabalíes que si las localizan  darán buena cuenta de ellas. Mi amigo Nano se encontró una puesta en malas condiciones, la recogió y se la llevó para casa.
Se calcula que pueden llegar a desaparecer el 95% de los huevos o neonatos de una puesta de galápagos (tanto europeos como leprosos) y eso, en una especie catalogada en España como vulnerable, es una tremenda pérdida.
Resto de un nido de galápagos después de agrandar el agujero.
Nano cogió la puesta y se la llevó para intentar sacarla adelante. ¿De qué serían? ¿De europeo o de leproso? Daba igual, eran de galápagos, y había que intentar sacarlos adelante.
Las puestas de los galápagos deben estar a una temperatura determinada, algo fundamental ya que, si la temperatura baja, se puede perder. Esa temperatura también va a determinar el sexo de los jóvenes galápagos ya que si baja de 28º se producen machos y a más de 29º, hembras. Por lo tanto, la temperatura, es básica para que la puesta llegue a buen fin.
Los galápagos tienen actividad desde primavera hasta finales de octubre o principios de noviembre dependiendo de la temperatura; el resto del tiempo lo pasarán hibernando enterrados.
Pequeños galápagos leprosos recién nacidos.
Fue en Octubre cuando Nano, consiguió sacar esta puesta adelante. Eran galápagos leprosos. Once pequeños galápagos que no paraban ni un instante y que devolvió al lugar donde deberían de haber nacido sin problemas, al río Duero, donde los primeros años tendrán que tener mucho cuidado pues les acecharán multitud de peligros.
Galápago subido en un tronco termorregulándose.
Los galápagos se activan por la mañana subiéndose a troncos o piedras para regular su temperatura. Ahí pasarán gran parte de la mañana si no son molestados y es ahí donde más y mejor se pueden ver en la orilla del río a su paso por Zamora. Si se ven amenazados se lanzarán al agua y se enterrarán en el fondo.
Tres galápagos europeos.
En otra ocasión. En uno de mis paseos por el río me puse a hablar con unos pescadores. Mientras hablábamos a uno de ellos se le empezó a mover la caña. Habían picado. El hombre recogió el sedal y para sorpresa nuestra no había picado un pez sino un galápago. Lo cogió y lo dejó en el suelo. Había que quitarle el anzuelo. Algo que no resultó nada fácil pues escondía la cabeza y era bastante complicado agarrarle el anzuelo. Tras varios intentos conseguimos sacárselo. Era un galápago leproso.
Galápago leproso con el anzuelo clavado.
Las poblaciones de galápagos van disminuyendo poco a poco. Los científicos exponen diversas razones de esta decadencia. Entre ellas destacan la destrucción de su hábitat, la introducción de especies exóticas y la fragmentación de sus poblaciones.
Tortugas de Florida (de orejas amarillas a la izquierda y
 de orejas rojas a la derecha).

Con respecto a la introducción de especies exóticas hay que tener sentido común y saber que está prohibido soltar tortugas alóctonas, es decir, de fuera de la península Ibérica, como son las tortugas de Florida, tanto de orejas amarillas como de orejas rojas, que se han convertido en un verdadero problema en determinadas zonas de nuestro país por las sueltas de estos animales por parte de personas que se han cansado de ellas y las han llevado a un río, charca o lago.
Estas tortugas de florida son especies invasoras y muy dañinas ya que se adaptan rápidamente y desplazan a los galápagos autóctonos, el europeo y el leproso, al compartir alimento, territorio y zonas de cría. 
Aún así, el galápago sigue en nuestro río Duero. Cuando lo veáis en algún paseo recordar que es una especie vulnerable y, como tal, debemos de cuidar.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Villafáfila siempre sorprende...
He estado en esta última semana un par de veces por las lagunas con todo tipo de condiciones climatológicas. Sol, lluvia, frío y viento, mucho viento, algo que sorprende a todos aquellos que se acercan por primera vez a las lagunas. Reconozco que el pasado sábado mi principal ilusión era conseguir ver, decentemente, al ganso indio que lleva algo más de una semana en las lagunas y poderlo fotografiar, algo qué no conseguí hacer cuando lo observé a principios de esta semana, pero esta vez tuve más suerte.
Ganso indio entre los gansos comunes.
Ganso indio de espaldas.
El ganso indio es un ganso muy hermoso, bastante más pequeño que la mayoría de gansos pero muy elegante y bonito. Este pequeño ganso tiene una enorme cualidad. Es el ave que más alto vuela.
Este ganso, originario de La India, realiza una migración anual desde esta hasta Mongolia y es, en esa migración, cuando en 2009 un equipo de científicos dirigidos por Lucy Hawkes (Universidad de Bangor (Reino Unido)) colocó a veinticinco gansos un transmisor GPS para ver la altura a la que llegaban. Los datos recogidos demostraron que volaban a 6.437 metros de altura, tardando en completar su recorrido de 8.000 km casi dos meses. Pero lo que más les sorprendió es que sobrevolaron la cordillera del Himalaya de un sólo tirón, en ocho horas y media, sin descansar, volando de noche y sin viento, lo que significaba que se elevaban solamente por la fuerza de sus alas.
Unos de estos gansos indios que son capaces de estas increíbles proezas nos visita estos días en las lagunas. ¿De donde vendrá?
Grupo de gansos comunes levantado el vuelo, entre ellos,
en el medio, a la izquierda, el ganso indio.
Algo que también he podido presenciar es una especie de danza que nunca había visto. El pasado sábado cerca de la Salina Grande, dos grullas me hicieron un espectáculo que me dejó boquiabierto; se dedicaron a dar saltos, enfrentarse con las alas abiertas, levantar las colas y adoptar todo tipo de posturas raras que intentaban llamar la atención una de la otra. Se giraban. Se volvían. Agachaban la cabeza y saltaban como si quisieran impresionarse. Las grullas tienen un periodo de celo muy espectacular y llamativo pero ahora es demasiado pronto con lo cual puede ser que sea un anticipo, un flirteo, una conquista o un entrenamiento; aún así creo que es demasiado pronto pero ahí estaban, emocionadas y espectaculares.
La enorme distancia me impidió hacer alguna fotografía pero el momento queda en mi memoria qué es lo qué verdaderamente importa. Las grullas son ruidosas, chillonas y no suelen volar muy alto, permitiéndote fotografiarlas, esta vez sí, en buenas condiciones.

Grullas con Otero de Sariegos al fondo.
Otro de los visitantes ocasionales que he podido observar estos días ha sido al ganso careto. 
Ganso careto en el centro con su característica mancha blanca
en el pico y manchas estriadas negras en la barriga.
Ganso careto, en el centro, junto a gansos comunes y
un busardo ratonero detrás.
He llegado a contemplar, en un mismo día, siete ejemplares y el día que se vieron trece juntos, solamente los pude ver en vuelo. Este es otro ganso hermoso y elegante que se infiltra entre los grandes bandos de gansos comunes que llegan hasta nuestras lagunas. Como las barnaclas cariblancas qué, en esta ocasión, he visto ejemplares solos, no como hace unas semanas qué llegué a ver tres juntos y una cuarta muy cerca. Esta ave es una de mis favoritas y que busco entre los grandes grupos de gansos comunes así como los gansos con collar de los que he podido leer dos. Ambos anillados en Noruega.
El Bj3 ha sido visto solamente en tres países. Su Noruega natal, Holanda y España. En España solamente se ha visto en Villafáfila por Alfonso Rodrigo, Abraham Arias y Teresa López en el 2011 y la observación que hice de él el otro día.
Ganso con el collar Srf en el que se puede apreciar la anilla metálica en su pata.
Todos los gansos son anillados en la pata pero solamente
a un porcentaje de ellos se les pone collar.
El ganso con collar Srf ha sido visto en muchas ocasiones y es quizás el ganso más observado de los que llegan a Villafáfila. Fue anillado en Noruega en 2008 y se le ha visto 27 veces. En su Noruega natal, Holanda, Dinamarca y España. En España se le ha observado, aparte de en las lagunas de Villafáfila, en La Laguna de la Nava y en Boada de Campos (Palencia) y en Doñana (Huelva). Lo curioso es que de estas 27 veces, 14 han sido observaciones realizadas en Villafáfila.
Miles de gansos llegando a la Salina Grande.
Pero Villafáfila es mucho más y cuando vas te sorprende. Así, en estos días, he podido observar: tarros blancos, zarapitos reales, avefrías, estorninos, jilgueros, halcón, cernícalos, laguneros, ratoneros, milanos reales, correlimos comunes, chorlitejos grandes, azulones, cercetas comunes, cucharas, silbones, zampullines comunes, cogujadas, lavanderas blancas, perdices y algunas gaviotas reidoras.
Zarapito real.
Aguilucho lagunero.
Esta imagen no está tomada en Villafáfila pero ilustra los dos tipos de estorninos
qué se ven en las lagunas, el negro y el pinto.
Parte de un bando de miles de jilgueros que se movían
comiendo las semillas de los cardos.
Lluvia sobre la laguna...
Cuando me iba comenzó a llover algo qué necesitan las lagunas y qué esperemos nos traiga nuevas sorpresas. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Cotorras argentinas en Zamora.
Hace más de un mes mi amiga Pilar, que vive en un pueblo cercano a Zamora, me comentó que había visto en su jardín dos "loros raros". Mi curiosidad se convirtió en intriga y le pregunté cómo eran. Según su descripción acerca del tamaño y su color verde con el pico como un loro y que hacían mucho ruido solamente podían ser dos especies: la cotorra de Kramer o la cotorra argentina. Así es que le dije: "Cuando las vuelvas a ver me llamas y vengo".
El pasado viernes me llamó: "Las acabo de ver". Para allí que me fui con la esperanza de ver qué animales exóticos eran. Cuando llegué no estaban y decidí esperar un rato a ver si antes del anochecer volvían a pasar. Pasados unos minutos de agradable conversación y mientras Pilar se comía una ensalada de tomate con una pinta estupenda le dije: "Ahí están". Habían vuelto. Eran cotorras argentinas. Una pareja que se había posado en uno de los árboles y comían tranquilamente las semillas de "la tuya".
Las cotorras argentinas son aves exóticas que se trajeron a España como animales de compañía. Esta compañía se convirtió en muchos hogares en un estorbo por ser demasiado escandalosas y molestas así es que las soltaron. Las primeras cotorras argentinas se soltaron en España en los setenta y según pasaban los años se han ido adaptando a vivir entre nosotros. Son animales que comen de todo (frutos, semillas, piñas, pan, larvas, insectos...); si le añadimos que no tienen depredadores y que crían con gran éxito, su población fue en aumento hasta considerarlas un problema en ciudades como Barcelona (en el censo de 2006 se contabilizaron 2.500 ejemplares) o Madrid.
Me acerqué hasta el árbol en el que comían. Es increíble la facilidad que tienen para sacar la semilla y comérsela utilizando sus patas y pico. Un ruido hizo que se levantaran y se fueron volando hasta unos cables donde había otra especie invasora, la tórtola turca, que también se ha adaptado perfectamente a nuestros campos. De esos cables bajaron al suelo, a una tierra, en la que se dedicaron a comer de la hierba que crecía fresca o a pillar algún insecto.

La cotorra argentina que hay en España es originaria de nordeste de Argentina, sur de Brasil y Uruguay y fue incluida en el Catálogo Español de especies exóticas invasoras (Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre) por constituir una amenaza grave para las especies autóctonas. Desde 2007 la Unión Europea prohibió la importación de aves exóticas de origen silvestre por el riesgo para la salud. La falta de depredadores y la disponibilidad de comida son dos factores que han favorecido el crecimiento exponencial de estas aves en nuestro país.
Pasado un rato volvieron al mismo árbol y continuaron con sus equilibrios para comer las semillas.
Primero hace equilibrios para coger "su comida".
Una vez arrancada y bien sujeta...
...hay que sacar la semilla del interior ayudándose de su pata.
Allí estaban comiendo sin parar junto a un reyezuelo que también se alimentaba de las mismas semillas que ellas. 
Reyezuelo comiendo en el mismo árbol.
Este es otro de los problemas de las especies invasoras ya que pueden provocar un desplazamiento de las especies autóctonas al competir con ellas por los mismos recursos. (En una entrada antigua acerca de otra de las especies invasoras, La Cotorra de Kramer, comentaba algunos de sus problemas; si queréis leerla pinchar aquí).
Las cotorras argentinas son vistosas, chillonas y capaces de aprender palabras, son algo más pequeñas que las palomas, pueden vivir unos 30 años y es muy difícil distinguir los machos de las hembras. Los jóvenes se pueden diferenciar porque tienen la frente gris verdosa.
Esta pareja se mueve desde hace más de mes y medio, como mínimo, por varios pueblos cercanos a Zamora. Su procedencia será, como la mayoría de estos animales, por haberse escapado o que las hayan soltado debido a las molestias que causan cuando van creciendo. 
Cotorra argentina comiendo al anochecer.
Mi amiga Pilar había encontrado un cartel en el pueblo informando que se habían escapado dos loros. Cogió el teléfono y llamamos. Las cotorras argentinas no eran suyas. A esa persona se le habían escapado una pareja de agapornis que también deben de estar por ahí desde hace varias semanas si han conseguido sobrevivir o nadie los ha recogido.
Hace años había campañas para inculcar a la gente acerca de los problemas de soltar animales exóticos que han empezado como animales de compañía y que han acabado libres. Echo en falta, de vez en cuando, alguna campaña de concienciación de los peligros que una suelta de estos animales pueden llegar a provocar. Creo que cuando alguien compra uno de estos animales debe de informarse muy bien de sus problemas y perjuicios si se le escapa. Debe de ser consecuente de sus actos y la responsabilidad que tiene. Aunque todos sabemos que cuando un animal molesta, en muchas ocasiones, por desgracia, se le abandona o se le mata; hay otras soluciones, seguro, solamente hay que esforzarse un poco por buscarlas.
Se hizo de noche y las dos cotorras marcharon volando. ¿Sobrevivirán al invierno? ¿Tendrán nido? ¿Criarán? 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Vida en el río Duero a su paso por Zamora I.
El río Duero está íntimamente ligado a Zamora. Ha sido vertebrador de la ciudad, protector, fuente de vida y riqueza, lugar de esparcimiento, paseo y deporte. El río Duero y Zamora van unidos inexorablemente hasta la eternidad.
Mis abuelos vivían en una de sus orillas; antes de llegar al puente de piedra, en la orilla derecha, mi abuelo tenía su taller de carpintería con su fachada rosa que durante muchos años fue lugar de reunión en la Zamora de los años cincuenta, sesenta y setenta de futuros pintores, escultores, músicos, escritores o tallistas como Antonio Pedrero, Ramón Abrantes, Coomonte, Claudio Rodríguez, Julio Mostajo, Alito, Alberto de la Torre Cabero, Arturo, Miguel Pérez, Ricardo Flecha (padre), Alfonso Bartolomé, Jesús Hilario Tundidor, Castilviejo, Julio "el escayolista", Tomás Crespo o Miguel Berdión entre otros, a hablar, componer, tocar música o a que mi abuelo les prestara una madera, un lienzo, un bastidor o unas pinturas. Eran jóvenes artistas y amigos de mis tíos que buscaban un futuro que les sonrió y cuando se hicieron importantes siempre que podían bajaban a ver al señor Manolo y a la señora Angelita; ahí es cuando yo los veía y me admiraba que gente tan importante bajara por allí, por el taller, por una simple carpintería; siempre fueron agradecidos y bastantes años después muchos participaron en un homenaje que le hicieron a mi abuelo con una exposición.
En ese taller pasé gran parte de mi vida. Ese taller forjó mi carácter y ese taller se encontraba al lado del río donde mi abuela o mi madre, de niña, lavaban la ropa en su orilla, se cogía una barca para pasear por sus aguas o se pescaba para la comida. En ese río veíamos multitud de animales. Ese río marcó los barrios bajos. Ese río marcó la ciudad.
Voy muy a menudo a pasear por sus orillas o a hacer deporte. Ese taller ya no existe. Se cerró hace muchos años pero cada vez que paso siempre se me escapa una mirada o una sonrisa.
Es un río lleno de vida. Un río cuyas aguas chocolate están llenas de vida y es, a esa vida, a la que me quiero referir en esta entrada. En ella voy a hablar de las aves que te puedes encontrar un día cualquiera paseando por sus orillas, solamente hace falta tener un poco de suerte. Me referiré a las aves o animales que tienen que ver algo con el agua, que puedes encontrarte en ella o en sus orillas; sin referirme a la fauna que habita en los árboles de su ribera, estos serán otra entrada.
Nidos de garza real en la isla.
Dependiendo de la época del año te encontrarás con unos animales o con otros, así es que voy a exponerlos un poco en general, aunque la época que más me gusta es el invierno con sus nieblas, sus fríos y sus heladas.
Vamos a comenzar un paseo virtual por su orilla derecha, remontando el río, y lo haremos en el barrio de Olivares donde lo primero que verás serán las garzas reales que, en la isla de enfrente, tienen una buena colonia y que puedes ver prácticamente todo el año posadas en sus orillas o volando río arriba o río abajo. De vez en cuando alguna garza imperial se deja caer por allí. Los martinetes también son asiduos a esta zona así como las nutrías que al final del paseo, enfrente del desagüe, se pueden ver, con mucha suerte, por la mañana cruzando el río o algún martín pescador que con su azul metálico destacará como una luz o los somormujos, tan elegantes y llamativos.
Martinete.
Tomando el sol de la mañana.
Andarríos chico junto al puente del tren.
En los carrizos de todo este tramo nos encontraremos con avetorillos, carriceros y gallinetas que van de unos a otros mientras los galápagos toman el sol. Llegamos hasta la zuda que va desde las aceñas hasta casi el puente de piedra. Tanto en esta como en la siguiente, la que está pasado el puente de piedra hasta el de hierro, nos podremos encontrar con multitud de habitantes como son las cigüeñas, los cormoranes, las garzas reales, garcillas bueyeras, garcetas grandes o comunes. También aparecerán andarrios grandes o chicos que buscan comida entre las pequeñas cascadas que oxigenan el agua del río.
De izquierda a derecha: garcilla bueyera, cigüeña, garza real y cormorán.
Foto testimonial de una nutria cruzando el río.
En este tramo he podido ver a la nutria, siempre a primera hora de la mañana, al amanecer nadando entre puentes o en la zuda en busca de posibles presas.
En todo el río nos encontraremos con los azulones, los cormoranes y las gallinetas. Estos tres son habitantes comunes y abundantes que se mueven sin problemas por cualquier tramo del río.
Pareja de azulones aseándose sobre un árbol.
Pareja de gallinetas pasando delante de un macho de azulón.
Pasado el puente de hierro y el puente del tren nos encontraremos con un peculiar grupo de gansos, ocas y patos domésticos e híbridos que desde hace unos dos años se mueven libremente por esta zona y se acercan a las orillas en busca de algún paseante que les eche comida. También en esta zona he podido ver algunas fochas que de vez en cuando aparecen asociadas a estos grupos.
Si continuamos por el canal que forma el río es común ver a garzas reales en la orilla opuesta dispuestas para capturar cualquier pez que se les ponga a tiro. 
Garza real intentando pescar algún pez.
En este tramo también he podido observar, sobre todo los dos últimos inviernos, alguna rata de agua que se movía siempre en la misma zona teniendo en la orilla su madriguera. La rata de agua es un animal en regresión y verla siempre es una satisfacción.
Grupo de cormoranes sobre la zuda.
Llegamos a la siguiente zuda en el puente de la autovía donde nuevamente encontraremos lo más común (patos, cormoranes o gallinetas). Al pasar este puente podemos continuar por la orilla o pasar a la isla. Si continuamos por la orilla, entre este puente y el siguiente, se puede ver nuevamente al martín pescador que se mueve de un árbol a otro. Si queremos continuar nuestro paseo llegaremos hasta la desembocadura del río Valderaduey donde una familia de nutrias se mueve entre el agua y los campos, donde en alguna ocasión se han visto correteando.
Si por el contrario queremos pasar a la isla nos encontraremos con la fauna más común del río que he citado anteriormente. También he llegado a ver alguna rata de agua e incluso una comadreja que se movía rápidamente entre las hierbas de la isla.  
Esto es un pequeño resumen de algunos, hay más, de los animales que podemos ver en un paseo por la orilla derecha del río Duero a su paso por Zamora; en él se pueden disfrutar de multitud de animales que hacen su vida sin que muchos de nosotros nos demos cuenta de la gran importancia y variedad de vida que tiene nuestro río aunque en muchas ocasiones aparezca con basuras que nosotros, los zamoranos, tiramos sin sentido.  
Joven gallineta nadando junto a una sucia botella.
Pero el río es más. Multitud de aves y animales crían en sus orillas y ribera, e incluso cruzan el río de una orilla a otra o simplemente vienen a beber. Todo esto será el tema de una nueva entrada de la vida en nuestro río Duero a su paso por la ciudad de Zamora.

domingo, 11 de noviembre de 2012

La incomprensión humana y la crudeza de la naturaleza.
Las culebras y serpientes no tienen buena fama. Te pueden gustar más o menos pero lo que hay que hacer es respetarlas y no matarlas porque sí; simplemente por el hecho de ser culebras o porque  caigan mal. Estos animales hacen su función en la naturaleza, nos gusten o no, y esa función es importante. (Para la realización de esta entrada he tenido que pedir ayuda a un experto en herpetofauna como es Abel Bermejo al cual agradezco enormemente su colaboración y a J.Alfredo Hernández que en su momento me ayudó a distinguir algunas).
Ayer estuve en una ruta de todo el día cerca de Zamora. Salíamos de Pereruela y en una parte del camino íbamos por la ribera de Mogatar cuando nos encontramos con la cruda realidad de la naturaleza. Las leyes de la vida salvaje son duras y en ciertas ocasiones puedes comprobar la crudeza de la realidad. Ante nuestros ojos apareció una escena que nos es fácil de ver (seguramente a alguno de los lectores le impresione pero la naturaleza también es esto). Una culebra viperina estaba comiéndose a un sapo corredor. La escena era impactante.
Culebra viperina "bilineata".
La culebra viperina o culebra de agua debe su nombre al parecido que tiene con la víbora, esta que nos ocupa es menos parecida porque es de diseño "bilineata", es decir, tiene dos líneas longitudinales claras (normalmente amarillas) sobre un fondo oscuro que recorren todo su cuerpo. 
Culebra viperina (no bilineata) en el agua.
Víbora hozicuda.
Normalmente se parece tanto a una víbora que se confunden demasiadas veces siendo un beneficio para ella (otros animales la ven como una víbora y tienen cuidado) o un perjuicio en determinadas ocasiones (una persona puede matarla al confundirla). Tiene la cabeza triangular y un zig-zag muy parecido al de las víboras e incluso se comporta como ellas, se enrosca y se ponen en defensa como las víboras. Algo que saca de dudas claramente son los ojos. En todas las víboras las pupilas son verticales y en las culebras son redondas. Esta culebra es totalmente inofensiva. Ni tiene veneno, ni ataca, ni es perjudicial.
Según la culebra se estaba comiendo al sapo corredor me fijé en algo raro, parecía que le faltara un ojo. Más tarde revisando las fotografías me dí cuenta que era cierto. Estaba tuerta. La verdad es que solamente se me ocurren dos posibilidades ante tal hecho. Una que sea una herida del ataque de un depredador y otra que algún "desalmado" le diera un golpe. La primera la encontraría normal, la segunda me parecería un absurdo y un ejemplo más de la incomprensión hacia estos animales.
Otro ejemplo de incomprensión hacia las culebras sucedió este verano mientras me encontraba en el campamento del Sancho II en Puebla de Sanabria. En uno de los caminos de entrada a la Residencia me encontré con esta culebra.
Era una joven de culebra meridional que después de hacerle unas fotografías cogí para quitarla del camino. Estaba en un sitio peligroso ya que al ser la entrada y zona de paso de mucha gente podía ser un motivo de peligro para los niños (que se pudieran asustar) y para la propia culebra. Así es que la cogí y la llevé a una zona de jardín alejada para que no le pasara nada y continuara con su vida.
Esto sucedió por la mañana. Por la tarde cuando salíamos al río, en medio de la entrada al recinto un revuelo de voces me hizo acercarme y para mi sorpresa y tristeza allí estaba la joven culebra lisa meridional, muerta, aplastada de un golpe. Mi indignación y rabia bulleron como una olla exprés. La recogí de nuevo, esta vez muerta, y la dejé en un campo cercano para que algún ave u otro animal la aprovechara.
Cuando volvimos del río pregunté a toda la gente que trabajaba en la residencia si alguien sabía algo del asunto y descubrí a la culpable. Una de las limpiadoras de la residencia la vio en la entrada y, ni corta ni perezosa, cogió una piedra y le aplastó la cabeza. Su delito fue, como me dijo la señora: "Era una víbora". A lo cual le contesté que no lo era y ella me respondió: "Da igual. Todas las culebras son malas". Fui incapaz de hacerle entender que estos animales tienen una función y que, incluso las víboras, que son venenosa, si no les haces nada o metes las manos donde no te llaman, no te van a hacer nada de nada. Simplemente hay que tener cuidado con ellas y seguir unos principios básicos de precaución. 
El capitel del centro representa a Adan y Eva con la serpiente.
Iglesia de Santiago de los Caballeros (Zamora).
Quizás, nuestra educación de rechazo a estos animales sea la culpable de la manía que se les tiene. Recuerdo que la culebra durante siglos ha representado el mal, sin ir mas lejos el demonio se encarnó en una serpiente en el "Pecado original" y ha estado entre las supersticiones y mitos de las personas durante generaciones y generaciones. Quién no ha oído alguna historia acerca de culebras que maman de mujeres y estas para descubrirlas echan harina en el suelo, o que son capaces de hipnotizar; en definitiva la creencia popular aderezada con los mitos, leyendas y la ignorancia han jugado una mala pasada a estos animales, que te pueden caer mejor o peor, te pueden gustar más o menos pero hay que respetarlas.