domingo, 27 de enero de 2013

Perdiz pardilla: una joya en nuestra tierra.
La provincia de Zamora tiene especies emblemáticas, curiosas y míticas; entre ellas tenemos una muy especial, la perdiz pardilla. La encontraremos en la Alta Sanabria donde siempre que la he visto nunca llevaba una cámara adecuada ya que cuando voy por esa zona es en una ruta de montaña de bastantes kilómetros y, cargar con un gran objetivo, es complicado; aunque en algún momento tendré que  plantearme llevarlo. Por lo tanto, me gustaría agradecer y felicitar de antemano a Hipólito Hernández "Poli", amante de la naturaleza y gran fotógrafo, haber hecho un espléndido reportaje de fotografías a este bello y escaso animal y prestármelas para que ilustren esta entrada. Enhorabuena y muchas gracias.
Esta perdiz en España vive en zonas altas, mejor dicho ha tenido que ir retirándose a esas zonas para poder sobrevivir mientras que en Europa se encuentra por todo el continente en zonas bajas. Esas zonas altas, a más de 1.100 metros de altura son los lugares en los que te la puedes encontrar cuando caminas por Vega de Tera, La Plana, Vega de Conde o Río Pedro en la Alta Sanabria. Cuando caminas por estos maravillosos parajes y vas pendiente de poder verla, tienes que ir muy atento ya que suele escabullirse entre los arbustos y, no la verás o lo harás muy fugazmente, ya que prefiere escapar corriendo que salir volando, algo que solamente hará cuando estés prácticamente encima de ella y será un vuelo corto para, rápidamente, meterse entre los matorrales y continuar corriendo. 
Actualmente se considera que en España hay unas 5.000 parejas reproductoras, de ellas unas 1.100 están en Castilla-León y en nuestra provincia se calculan un poco más de 100 parejas reproductoras. En el último censo realizado en 2010 se contabilizaron 222 ejemplares de esta escasa y bella perdiz en el Parque Natural de Lago de Sanabria y alrededores.
Una época muy buena para verla es el otoño-invierno que es cuando se junta en grupos familiares formando pequeños bandos que pasarán todo el invierno juntas. Estos bandos, en invierno, cuando la nieve cubre sus zonas habituales bajan a zonas más bajas de la sierra en busca de comida. Pasado el invierno se emparejarán para comenzar su época de cría. En esta época tuvo lugar uno de  mis últimos encuentros con ellas. Sucedió hace unos meses en el Valle del río Tera (pinchar aquí) cuando pude disfrutar de una pareja que se levantó muy cerca de mi.
El macho (izquierda) se diferencia de la hembra (derecha)
en una mancha oscura que tiene en el abdomen.
La perdiz pardilla está considerada en el Libro Rojo de las aves de España como vulnerable y actualmente está prohibida su caza, aunque de vez en cuando nos encontremos con noticias en los periódicos del decomiso de ejemplares a cazadores que han matado alguna aludiendo que creían que era una perdiz roja.
La caza es uno de los principales problemas de la drástica bajada de población en la última mitad del siglo XX junto con el abandono de cultivos tradicionales.
Las perdices pardillas se alimentan fundamentalmente de semillas de gramíneas o leguminosas. También de sus granos o brotes tiernos y de toda la pequeña fauna de lombrices, saltamontes o pequeños insectos que viven entre estos tipos de plantas. Al abandonar y cambiar el cultivo tradicional de estas plantas, todas estas fuentes de alimentación incidieron directamente en la bajada del número de perdices pardillas ya que no tenían ni comida, ni cobijo. Además, si desaparecen estas plantas que son una fuente de alimentación también desaparecerán lugares de escape y de ocultamiento para sus puestas y polladas que se verán afectadas y mermadas por los ataques de depredadores como ciertas rapaces, zorros o jabalís que tendrán mucha más facilidad para verlas y así poder capturarlas ya sea las puestas o las polladas.
Esta penosa situación de finales del pasado siglo ha ido cambiando muy lentamente gracias a un Programa de Conservación del Parque Natural del Lago de Sanabria y alrededores que ha realizado una serie de actuaciones para mejorar su habitat como es plantar en la sierra un número determinado de hectáreas de cereal para que tengan alimento y cobijo. También se han instaurado y difundido programas de sensibilización, divulgación de la especie y su problemática así como de su importancia. Y, por supuesto, se ha incrementado la vigilancia sobre la actividad cinegética que aún siendo una especie protegida y prohibida su caza siempre hay personajes que hacen "oídos sordos".
La perdiz pardilla es un bien natural, un bien común que debemos de saber apreciar, disfrutar, valorar y respetar porque si no lo hacemos se irá, desaparecerá y entonces, no habrá remedio y  lamentaremos no haberlo intentado. Parece que, muy lentamente, está remontando el vuelo, por lo menos, no sigue su caída en picado, en buena medida merced a estos programas de Conservación del Parque Natural del Lago de Sanabria y alrededores que gracias a sus técnicos y agentes entusiastas y amantes de la naturaleza han dado un empujón, esperemos que definitivo, hacia la salvación de esta increíble y bella especie que tenemos en nuestra provincia. Todo un lujo.

miércoles, 23 de enero de 2013

El lobo. No hay manera de ponerse de acuerdo.
Estos últimos días han surgido numerosas notas de prensa, artículos, debates en televisión y declaraciones explosivas acerca del lobo. Tenía preparada una entrada acerca de este magnífico animal, acerca de mis últimos encuentros con él, por cierto algunos muy curiosos, pero me decidí a escribir algo acerca de la situación actual. Me puse manos a la obra pero la entrada no me quedaba como yo quería o era reiterativa con otras anteriores que ya había hecho.
La silueta del lobo se diluye...
Hace un tiempo escribí una entrada acerca de este tema. Entrada que me gustaría recuperar en su mayoría con ciertas modificaciones porque me parece muy apropiada para lo que está sucediendo actualmente. La verdad es que tenía esperanzas de que hubiéramos avanzado algo en la guerra ganaderos-administración-proteccionistas pero creo que no sólo no hemos avanzado nada en la problemática del lobo sino que estamos todavía peor, con posturas cada vez más encontradas y alejadas y, en el medio, el lobo, el que realmente pierde.
Hay que tener en cuenta que todos los datos que daba eran acerca del 2011 y hasta la fecha de su publicación (1 de abril de 2012) pero estoy seguro que esos datos se pueden extrapolar a la actualidad perfectamente. En estos momentos, enero 2013, solamente se han dado a conocer los datos publicados por UPA-COAG que registró 1.950 ataques de lobos en Castilla y León en 2012, que acabaron con 5.070 animales y provocaron unas pérdidas de 1,75 millones de euros a los ganaderos. datos que mejoran los de 2011.
...sino somos capaces de...
Es una verdadera lástima pero que creo que sobre el tema del lobo, actualmente, es imposible ponerse de acuerdo entre administración, ganaderos y proteccionistas.
Últimamente se están prodigando en los medios de comunicación, ya sea prensa escrita, radio o televisión, declaraciones como: “El lobo es un animal asesino y los asesinos están en la cárcel”. “El lobo es un animal que mata, aunque no tenga hambre, y es errante, por lo que no se puede sujetar”. “El mejor lobo es un lobo muerto”. “El lobo y  la ganadería son incompatibles”. ”En el futuro, el ganadero, será la especie en extinción”. “Donde hay ganadería extensiva, no puede haber lobos” o lemas como: “Ganado+lobo=ruina”. “Si la sociedad quiere lobo, que lo pague”. 
Si partimos de estas declaraciones y que la Junta de Castilla y León quiere declarar al lobo especie cinegética al sur del Duero (menos mal que de momento Europa lo ha prohibido) y que debería de pagar las ovejas muertas en tiempo y forma, el acuerdo, es imposible.
1.¿Cuantos ataques hay de los lobos a la ganadería? Aunque parezca increíble aquí tampoco se ponen de acuerdo. En Castilla y León en 2011 las cifras que se dan son discordantes: UPA y COAG  dicen que 2.315. ASAJA que 1.800 y la Junta de Castilla y León 611. ¿Cómo se contabilizan? ¿Quién debe contabilizarlos? ¿Cómo puede haber 1.704 ataques de diferencia según cuenten unos o cuenten otros? ¿No se estarán engordando o disminuyendo las cifras de ataques en algunos casos, según convenga? Algo no cuadra.
2.¿Cuántos animales muertos han provocado los lobos en la ganadería? Otra vez números que no cuadran. En 2011, UPA y COAG  dicen que 5.950. ASAJA habla de 4.500 y la Junta de Castilla y León 1.900. Son 4.050 animales muertos de diferencia entre unos y otros. Otra vez datos sorprendentes. ¿Quién tiene razón? Seguramente ninguno. ¿Por qué se dan cifras tan diferentes? Evidentemente por los intereses económicos. Unos quieren cobrar todo lo que se muere y otros quieren pagar cuanto menos mejor y eso, si lo pagan. Seamos un poco justos y coherentes.
...ponernos de acuerdo para...
3.¿Cuántos daños económicos suponen los ataques de los lobos a la ganadería? Están entre 1,5 millones de euros y 2 millones. Esto supone una incidencia económica al conjunto de la ganadería entre un 0,01 y un 0,05 %. Si es tan mínima su influencia, ¿por qué se le da tanto bombo?, ¿Por qué se le acusa de todo al lobo? Los ataques al ganado es un hecho puntual, no es la generalidad. Sí. Hay ataques. Eso es innegable pero, ¿suponen tantos daños como se dice?, ¿supone tantísimo dinero como se quiere hacer creer? Si comparáramos la mortandad de animales de la cabaña ganadera por cualquier enfermedad y la causada por los lobos, ¿qué pasaría?
4.¿Hay muchos o pocos lobos? Otra controversia. Los ganaderos consideran que hay un número excesivo de lobos, plaga, dicen algunos; pero como decía en una entrada anterior, la Junta de Castilla y León considera que actualmente hay 126 manadas seguras y 66 probables en nuestra comunidad, con una tendencia de estabilidad. A esas manadas de lobos habría que añadir los lobos errantes (jóvenes o viejos), por lo tanto nos encontraríamos con cerca de 2.000 lobos en la comunidad. ¿Son muchos o pocos? Depende de a quién se le pregunte. 
5.¿Por qué el ganadero no se acostumbra a la presencia del lobo? La respuesta es sencilla porque, donde había lobos, desaparecieron hace años y ahora que están volviendo, se han acostumbrado a vivir sin ellos, con lo cual, deberán volver a usos tradicionales como defensa con mastines y cercados, además de pastores eléctricos y estar más encima del ganado. Lo de "la ganadería extensiva no se puede recoger y es incompatible con el lobo" deben de replanteárselo. El ganadero debe de acostumbrarse a convivir con el lobo;  por cierto los rebaños peor protegidos son, en general, los más atacados y, curiosamente, donde menos ataques hay es donde más lobos hay, en la Sierra de la Culebra; ya sé qué alguno me dirá que hay menos ganaderos, cierto, pero a esos ganaderos ¿Cuánto les atacan?, mucho menos que a otros ya que tienen mastines y están acostumbrados a la presencia del lobo y conviven con él. Comprendo a aquellos ganaderos legales que pierden sus ovejas y la junta no les paga pero, disiento de aquellos que olvidan encerrarlas, dejan a las más viejas solas o dicen que ha sido el lobo cuando han sido perros y acusan al lobo de haberlas atacado. Seamos serios. Unos que digan la verdad y otros que paguen.
...acercar posturas y no darle la espalda a un animal...
6.¿Cuántas especies con unos dudosos 2.000 ejemplares se pueden cazar? Seguramente ninguna excepto el lobo y ahora se quiere declarar también especie cinegética al sur del Duero.
7.¿Solamente los ganaderos tienen al lobo como problema? ¿Los ataques del lobo son los únicos causantes de la posible quiebra de un ganadero? Seguramente no, pero si la administración pagara los daños y el lucro cesante en tiempo y forma, seguramente no habría tanta picaresca por meter ataques donde no los hay y no habría tantas protestas; pero claro, hay que decir la verdad y no intentar colar "churras por merinas", en una sencilla frase: decir la verdad, mejor dicho, declarar la verdad.
En definitiva, el problema del lobo es, simple y llanamente, un problema de dinero. Unos porque quieren recuperar el dinero de sus ovejas muertas, seamos francos ¿solamente las matadas por ataques de lobos? No. Se intentan colar como ataques muchas más ya que se busca cobrarlas. Y otros porque no quieren pagar en tiempo y forma, más el lucro cesante, lo causado por el lobo. Es decir, dinero y mentalidad.
...que ha sobrevivido a una enorme presión y
quiere mirar hacia adelante con esperanza.
El lobo debería de ser un bien rentable o el inicio de un despegue económico, el revitalizador de la economía y vida para determinadas zonas de nuestra provincia y comunidad y no una fuente constante de conflictos que por la cerrazón de unos y otros tiene muy mala solución.
“Este animal tiene que convivir siempre con el hombre y hay que conjugar políticas medioambientales que favorezcan la integración del lobo en su hábitat y los intereses de los ganaderos, sin perder nunca la perspectiva”. Estas declaraciones hechas por Juan Manuel de la Torre, presidente nacional de ASCEL (Asociación para la Conservación y el Estudio del Lobo Ibérico), sí me parecen unas declaraciones coherentes y responsables. Intentemos esa integración y no busquemos, como diría mi abuela, "duros a cuatro pesetas". Hagamos que haya políticas de apoyo al ganadero y al lobo, a los dos, ya que no son excluyentes y deben convivir. Todos ganarán y ganaremos incluso el lobo que es el que, en esta guerra de intereses, siempre pierde.
(Todos los datos y declaraciones de esta entrada son reales y están sacados de diferentes informes, notas de prensa o artículos. Las dos últimas fotografías están tomadas en situaciones controladas en un centro de fauna)

sábado, 19 de enero de 2013

Los picogordos.
El picogordo es un pequeño pájaro que parece que haya hecho pesas. Su cabeza, su pico grande y fuerte, su cuello ancho y cuerpo grueso con alas relativamente cortas te dan la sensación de estar viendo un ave que ha estado fortaleciéndose en el gimnasio. Es fuerte, compacto y fornido y por encima de todo destaca su pico. 
Picogordo en un almendro.
Este pájaro llamativo y tímido se ha asentado muy cerca de mi casa este invierno. J. Alfredo Hernández, gran amante y conocedor de la naturaleza, me indicó donde los había visto y como era muy cerca de donde vivo decidí probar suerte para fotografiarlo. Llevaba mucho tiempo con ganas de poder hacerle alguna foto decente, algo que no es nada fácil ya que son muy esquivos y huidizos y tienes que mantener una distancia muy prudencial para conseguirlo y más sin ningún tipo de escondite, ni comida.
Macho de picogordo.
Es un pájaro tímido y listo, que ante cualquier alarma se esconde rápidamente. En Zamora ciudad se pueden ver en el Bosque de Valorio, sigo diciendo bosque y no parque, y en los jardines de Trascastillo. Es aquí donde me paso buenas horas observándolos algunas mañanas.
Cuando está mosqueado se le levantan las plumas de la cabeza.
Como le sucedió a este macho al escuchar el sonido de mi cámara.
Lo que primero destaca por encima de todo en esta ave es su pico. Pico enorme en relación a su cabeza y cuerpo que además es una poderosa herramienta para comer. Los picogordos se alimentan fundamentalmente de frutos y semillas, aunque en alguna época del año también lo hacen de insectos. Van de un árbol a otro volando rápidamente e incluso bajan al suelo para picotear entre la hierba. Algo que les encanta son los titos de cereza y de aceituna que los parten con cierta facilidad. Como dicen algunos científicos: “partirlos supone la aplicación de un esfuerzo equivalente a una carga de 30-47,5 Kg. Los huesos de las aceitunas necesitan un esfuerzo mucho mayor. En las pruebas realizadas, no menos de 53-80 kg. de carga serían necesarios. Estas sorprendentes cifras deberían ser consideradas en relación con peso del pájaro vivo, que da un promedio de 55 gr (Mountfort, 1957)” (tomado de la web pajaricos.com) Es decir, la fuerza de sus pico es enorme en relación al pequeño tamaño del pájaro.
Este picogordo macho se dedicó a comer los brotes frescos del almendro
e incluso cogió alguna almendra, mínimamente abierta, y comió del interior.
Cuando llega la primavera su extraordinario pico se vuelve azul metálico con la punta negra y la mandíbula inferior amarillenta en los machos. En el otoño se le volverá a poner amarillo que es como lo tienen actualmente.
Hembra comiendo.
El grupo que llevo observando varias semanas está compuesto por diez o doce individuos. Todos adultos y hay tanto machos como hembras. Seguramente sea un grupo familiar que permanecerá unido todo el invierno.
De vez en cuando bajan al suelo en busca de semillas como lo hizo esta hembra.
Le encantan las ramas altas de los árboles desde donde controlan y observan. Van de los tejos a los arbustos y de estos a un almedro, si hay algún peligro vuelan rápidos a esconderse en un enorme abeto; de vez en cuando bajan al suelo para aprovechar alguna semilla caída y, si viene cualquier otro pájaro, lo expulsan violentamente como hicieron en una ocasión con una urraca y en otra con un mirlo que se posaron junto a ellos en el suelo. Nunca bajan al suelo todos a la vez. Lo hacen con muchas precauciones y de uno en uno. 
Seguramente este grupo permanecerá en esta zona durante el invierno, mientras encuentren comida. Cuando se termine, se irán a otra zona que consideren propicia pero mientras tanto podemos disfrutar de su belleza, vuelos y andanzas en plena ciudad.

viernes, 11 de enero de 2013

El martín pescador en el río Duero a su paso por Zamora.
Cuando se habla de martines pescadores te los imaginas en un río de aguas claras y limpias, en un río de montaña con un paisaje idílico y bucólico. Siempre se ha dicho y escrito que un martín pescador necesita aguas como el cristal para poder capturar a sus presas. Esto es lo que se considera normal. Lo que los libros, reportajes y estudiosos nos dicen que sucede. Este es el comportamiento establecido y aceptado por todo el mundo para muchos animales como el martín pescador, la nutria; pero…¿realmente sucede así? ¿Estos animales están siempre en esos lugares y se comportan como creemos que lo hacen? La respuesta es que muchos si, pero hay otros, cada vez más, que se adaptan y no siguen los patrones establecidos o mejor dicho los patrones que nosotros creemos que deben de seguir porque los hemos establecido así.
Los animales tienen un enorme poder de adaptación al medio y siempre buscarán los lugares que les sean más favorables para sus intereses aunque nosotros creamos que es imposible que allí se encuentren o que sea lo que se considera establecido y aceptado por todos; nada más lejos de la realidad. Esto sucede con los martines pescadores que nos podemos encontrar en el río Duero a su paso por Zamora.
Todas las fotografías de esta entrada están realizadas la misma mañana.
Mañana fría, heladora y de una cerrada niebla.
En una mañana paseando por sus orillas puedes encontrarte con varios. Pasarán como una pequeña bala azul metálica a ras de agua y si tienes suerte y conoces la zona podrás verlos en sus perchas habituales, en sus posaderos ya sea para pescar o para descansar.
El otro día me encontré con un señor. Me vio que estaba preparado con cámara en mano. Esperando. Se acercó y me dijo: "Antes había allí cerca un martín pescador. ¡Más bonito!". A lo cual le contesté que era lo que estaba esperando, que viniera porque sabía que se posaría en una zona determinada y le quería hacer unas fotografías. El señor, muy amable, se quedó conmigo hasta que el martín pescador apareció. Justo donde debía de posarse. Justo donde se posa habitualmente. Después de hacerle unas fotografías y enseñárselas me preguntó: "¿por qué está aquí si debería de estar en un río de aguas claras y cristalinas?".
Lo esencial que busca un animal es alimento. Si hay alimento estará presente. Si le añades agua, cobijo y que lo dejen tranquilo todavía mejor. Si alguno de estos condicionantes es un poco complicado por estar muy cerca de la ciudad o en la ciudad misma, serán capaces de adaptarse y sobrevivir. Eso es lo que les pasa a los martines pescadores que se encuentran en pleno tramo urbano del río Duero a su paso por Zamora. Tienen alimento. Agua. Cobijo y tranquilidad. ¿Qué más necesitan? Todas sus necesidades están cubiertas así es que ¿por qué no vivir aquí?
Los he visto en Cabañales, Los Pelambres, Pinilla, Los Tres Árboles, Olivares y entre puentes, es decir, en todo el tramo urbano del río. Su azul metálico y naranja intenso destacan como una llama encendida en la noche. Su enorme pico a modo de lanza destaca sobremanera en su silueta y si tienes la suerte de verlos zambullirse observarás la enorme pericia que tienen. Fallan muy pocas veces.
Recuerdo desde niño las imágenes que aparecían en El Hombre y la Tierra. Serie que marcó varias generaciones y que nos hizo aprender a conocer, amar y respetar la naturaleza y verla de una manera que nadie podía imaginar. Pues bien, en uno de los capítulos se veía como los martines pescadores se zambullían en el agua como pequeños proyectiles y dentro del agua era fantástico verlos para los ojos de un niño pequeño que admiraba como se movían dentro del agua, parecía que nadasen volando; o como criaban a sus pequeños en un agujero hecho en un talud del río, o como un hermoso y espectacular gato montés cazaba a uno de ellos. Eran imágenes fascinantes para un niño que miraba con los ojos abiertos como platos y que se escapaba desde la cama, con mucho sigilo, para que su hermano pequeño no se despertara y esperaba ansioso, toda la semana, la llegada del viernes que era cuando emitían un nuevo capítulo de esa serie que mostraba la naturaleza de una manera fascinante y atrayente.
Desde esas imágenes he visto muchos martines pescadores en ríos de montaña de aguas claras y cristalinas como el Tera o el Truchas pero también en ríos de ciudad, de aguas más sucias como el que pude ver, no hace mucho, en el río Bernesga a su paso por León y, por supuesto, los del tramo urbano del río Duero a su paso por Zamora. 
Siempre me alegra verlo y, si es aquí, más todavía porque los paseos por el río, sin cruzarte con él o verlo posado no serían lo mismo. Sin su presencia, el río habría perdido a un habitante muy bello y especial. El martín pescador.  

miércoles, 9 de enero de 2013

El extraño caso del cormorán.
La verdad es que parece el título de una novela de Agatha Christie o de un capítulo de la Señora Fletcher y no es para menos. Hace unos días me encontré con un hecho que jamás había visto, ni oído nada parecido y he preguntado a bastante gente.
Según caminaba por la orilla del río Duero me llamó la atención algo diferente en la orilla. Me asomé y allí estaba...
Me quedé perplejo. Era impresionante. Se había ahogado intentando tragar un pez demasiado grande. Si un cormorán ve que no puede tragarlo va a dejar la presa. No la comerá y la abandonará en el río pero entonces ¿por qué este cormorán no había hecho eso?
El primer dato curioso era que se fue hasta la orilla para intentar comerlo. Algo inusual ya que normalmente los cormoranes comen los peces directamente en el agua. Cuando salen de bucear, por cierto aguantan hasta unos 30 segundos, con una presa, se la comerán allí mismo, en la superficie; pero este había ido a la orilla seguramente porque no podía expulsarlo pero ¿por qué no podía expulsarlo?
Lo primero que había que hacer era saber qué tipo de pez era. Así es que consulté a Petu García que muy amablemente identificó el pez: "Es una lucioperca. En una de las fotografías se aprecia muy bien la aleta dorsal grande y moteada, la inserción de aletas pélvicas y pectorales a distinto nivel y el dibujo a modo de barras verticales de la mitad superior del cuerpo".
La lucioperca es un pez invasor de nuestros ríos. Incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, e introducida en España en los años noventa. Sabiendo el pez que era el siguiente paso era conocer ¿por qué no había podido expulsarlo? 
Dos días después de ver al cormorán grande ahogado, en la misma zona, pude comprobar como otro cormorán salía con una captura de un considerable tamaño.
Dos días después con una gran niebla y buena helada otro cormorán
capturó otro gran pez...

Nada más salir a la superficie con el barbo bien enganchado comenzó la operación de intentar tragarlo. Lo golpeaba contra el agua con fuertes giros de cuello y lo fue girando hasta ponerlo a favor de escama, es decir, quería tragarlo primero por la parte de la cabeza del pez. Lo intentó varias veces y cuando vio que no podía dejó su presa y se marchó. 

Si este cormorán había visto que no podía tragarlo y lo había dejado, ¿por qué el cormorán ahogado no expulsó al pez que lo asfixió?
Petu García que tiene mi más sincero agradecimiento, me dio la solución nuevamente. El pez que este segundo cormorán se estaba intentando tragar y no pudo, era un barbo y el del cormorán ahogado era una lucioperca que tiene una característica especial como me explicó Petu García: "Parece que haya intentado tragar un pez demasiado grande y luego no ha podido escupirlo porque a contraescama en esta especie es difícil, ya que son rugosas. Los perciformes como el black bass, la perca-sol o la luciperca (este era el caso) poseen escamas ctenoideas, con una especie de ganchitos en parte distal que provocan que a contraescama el tacto parezca como el de una lija. Esto impide que se puedan liberar del pico de las aves si el pez es grande".
Fotografía cedida por Petu García en la que se puede ver una
escama de una perca-sol, de la misma familia que la
lucioperca, donde se aprecian los ganchitos en el borde.

Fotografía tomada dos días después de las primeras.
Esa misma mañana un gato asilvestrado se llevó al cormorán.
En la naturaleza nada se desaprovecha.
El extraño caso del cormorán ahogado estaba resuelto. Había intentado tragar un pez demasiado grande; debería de haberlo expulsado como hizo el segundo cormorán con un pez autóctono pero el tipo de pez era muy diferente, uno era un barbo (autóctono) y otro era una lucioperca (invasor), hecho que determinó que en un pez de semejante tamaño y dadas sus características de tener escamas con pequeños ganchitos le supuso que al intentar escupirlo, estos ganchitos, impidieron que el pez resbalase con facilidad fuera del pico del cormorán, con lo cual no podía sacarlo y, en un último intento, llegó hasta la orilla para ver si podía expulsarlo y no pudo.
Los cormoranes están adaptados a alimentarse de peces autóctonos ya que han evolucionado con ellos; pero cuando los peces son invasores pueden surgir este tipo de problemas que no se manifiestan con los barbos, las bogas o las bermejuelas.

domingo, 6 de enero de 2013

Y apareció un visón americano.
Muchas veces la naturaleza nos depara encuentros inesperados y normalmente cuando aparecen, nunca llevas la cámara y como se dice habitualmente: "la mejor foto es la que dejas sin hacer"; pero este día sí llevaba la cámara y aunque era prácticamente de noche, las 18:00 horas en enero es bastante tarde para hacer fotografías, pude captar el momento pero no me voy a adelantar, todo a su tiempo.
Hace unos días debía de controlar un dormidero de milano real así es que me fui para allá. Me coloqué para poder verlos bien y esperé. Solamente había dos, algo extraño porque hacía varios días había más de treinta, "ya vendrán" pensé, pero no, los dos que había se fueron. Pasaba el tiempo y no aparecía ninguno. Habrían cambiado de dormidero.
En la espera siempre se buscan otras cosas que ver. Que si garcetas grandes por un lado, silbones, azulones, frisos y dos rabudos por otro, garzas reales...¡anda una nutria! Que cruzó todo el río de una orilla a otra con la suavidad que les caracteriza, van como deslizándose sobre el agua. Tras desaparecer pasaron unos cormoranes y unas garcillas bueyeras y... allí, muy cerca de mi, ¡un visón americano se disponía a entrar en el agua! 
El visón americano desde hace cientos de años ha sido atrapado para conseguir su preciada piel que se vendía para la realización de prendas de vestir. Dado su elevado valor económico a mediados del s.XIX en Estados Unidos se inició su cría en cautividad. La moda de los abrigos de piel, algo que no he entendido nunca y que no me gusta en absoluto, suponía un gran negocio a la vista con lo que se abrió en 1925 la primera granja en Europa (Suecia) y en 1958 la primera en España (El Espinar (Segovia)).
El visón americano es originario del norte de América y está incluido en el Catálogo Español de especies exóticas invasoras (Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre) por constituir una amenaza grave para las especies autóctonas. Al estar incluido en este Catálogo está prohibida su cría en España y entonces, ¿como es posible que todavía exista la barbaridad de la cría de estos animales y que haya granjas de visones en nuestro país?
Una especie invasora es la que llega a un nuevo territorio, colonizándolo y criando en él. Por lo tanto alterará el ecosistema y provocará daños de diferente índole como el desplazamiento o reemplazamiento de especies autóctonas, ya que competirá con ellas por el mismo alimento, provocará riesgos para la salud humana o problemas para la agricultura.
Se provocará un impacto sobre los individuos autóctonos (visón americano sobre el visón europeo), genético (como la hibridación entre la malvasía canela sobre la malvasía cabeciblanca), sobre los ecosistemas (modificación del paisaje por parte del eucalipto) o sobre las poblaciones (cangrejo americano sobre el autóctono).
Por lo tanto tenemos que tener en cuenta que todas las especies invasoras son introducidas pero no todas las introducidas son invasoras. Para que una especie se considere invasora debe de asentarse y ser capaz de criar, es decir, se debe asentar y si entonces afecta a las especies autóctonas, se considerará invasora.
El primer visón americano que se vio en libertad en nuestro país fue en 1978 pero por desgracia desde entonces entre escapes y la irracionalidad de individuos descerebrados que estaban en contra de las granjas de visones y que podían haber protestado de forma legal; lo hicieron de una forma irracional soltando miles de ejemplares llegando a su extrema locura con la suelta de 30.000 ejemplares en 2005 y 20.000 en 2007 de una granja cercana a Santiago de Compostela.
De estos miles de ejemplares se consiguieron recoger bastantes pero quedaron muchos en libertad lo cual supuso un enorme problema para la población autóctona del visón europeo, de la rata de agua o de la nutria ya que el visón americano es tremendamente adaptable, come de todo, es muy agresivo y se reproduce sin dificultad.
Allí estaba. Campeando por la orilla del río. Entraba y salía del agua. Subía por la ladera o se acercaba a unas rocas. 
La nutria que pude ver en la misma zona es un buen indicador de que lo mantendrá a ralla ya que se ha demostrado que: "La coexistencia entre nutrias y visones americanos puede depender, no sólo de las densidades de nutrias, sino también de la disponibilidad de presas alternativas. La nutria europea no eliminará las poblaciones de visón americano, pero puede ser capaz de reducir a la mitad la densidad de sus poblaciones (Bonesi et al., 2004)", es decir donde hay nutrias los visones americanos están controlados.
Realmente y por desgracia, el visón americano forma parte de nuestra fauna con lo cual se debe de controlar. En el Atlas y Libro Rojo de los mamíferos terrestres de España se dice: "Ante el fracaso de las campañas de erradicación, parece inevitable concluir que el visón americano ya forma parte de la fauna de nuestro país. Se deberían de adoptar medidas de gestión encaminadas a evitar nuevas liberaciones y a impedir que las poblaciones ya existentes afecten negativamente a especies amenazadas, como el visón europeo. Los controles para reducir la densidad de las poblaciones, deben de realizarse siempre utilizando técnicas de trampeo selectivo en vivo".
El visón continuó por la orilla hasta que se percató de mi presencia. Se paró. Levantó la cabeza momento en el cual pude ver una de las diferencias más claras y visibles con el visón europeo (evidentemente hay más pero esta es muy visual). El visón europeo tiene una mancha blanca en el morro y el visón americano solamente la tiene en el labio inferior. Me miró. Se tiró al agua y desapareció en el río. Comenzaban sus andanzas.

jueves, 3 de enero de 2013

La pesca de la garza real.
La mañana estaba espléndida, soleada y fresca e invitaba a pasear por la orilla del río aunque fuera el primer día del año; qué mejor manera de empezarlo que dando una vuelta tranquilamente por la margen derecha del río Duero a su paso por Zamora. La verdad es que fue un recorrido agradable y lleno de sorpresas en una mañana en la que se podían ver muchas personas paseando o haciendo deporte y a mi con una cámara que algunos miran como si fuese un marciano que hace fotografías a "cosas" que no ven o no entienden y se acercan curiosos.
La mañana estaba tremendamente activa y había multitud de habitantes del río y sus márgenes que se movían de aquí para allá. Me encontré con herrerillos, carboneros, pinzones, lavanderas blancas y cascadeñas, moscones, pito real, garza real, martines pescadores, petirrojo, mirlo común, urraca, grajilla, cuervo, gaviota sombría, colirrojo tizón, mosquitero común, gorrión común y molinero, pinzón vulgar, verderón, verdecillo, pardillo y jilguero, además de azulones, gallinetas, cormoranes y picogordos. De todos estos habitantes voy a destacar tres momentos: la pesca de la garza real, el extraño caso del cormorán y los picogordos. Estos tres momentos vividos en el río se van a convertir en tres entradas, no sucesivas, en las que intentaré mostraros lo que sucedió.
Según caminaba por la orilla vigilando una de las zudas me acerqué hasta un embarcadero utilizado por los piragüistas en el momento que una garza real se posaba en la zuda de enfrente. Me senté en el embarcadero y la observé. Se movía por la parte alta caminando ágilmente, estaba de pesca, así es que me coloqué y esperé. 
Se acercó hasta un grupo de carrizos donde se quedó inmóvil, quieta, sin mover un sólo músculo, observaba el río, su cabeza agachada miraba el agua que comenzaba a caer por la zuda. De repente, con una velocidad de vértigo, lanzó su largo cuello como si de una lanza se tratara e introdujo su cabeza y fuerte pico en el agua para sacar un pequeño pez agarrado por un extremo que sacudió ágil y, con unos movimientos rápidos y certeros, colocó en mitad de su pico para sujetarlo mejor y así, poco después, girar el pequeño pez para situarlo paralelo a su largo pico y empezar a comerlo por la cabeza. Todo el proceso en pocos segundos y con una gran maestría que demostraba que la garza real era una buena pescadora porque poco después repitió el mismo proceso idénticamente, siguiendo los mismos pasos certeros y precisos. Como una imagen, en muchos casos, no en todos, vale más que mil palabras así pescó la garza real en el río Duero.
La garza real acababa de demostrar su gran técnica de caza que durante muchos años le supuso problemas en partes de Europa ya que muchos pescadores creían que las patas de la garza real soltaban una especie de aceite que atraía a los peces y por eso pescaba tan bien; así es qué las cazaban para untar sus artes de pesca con la grasa de la garza real para ser capaces de aumentar sus capturas; gracias a Dios esa manera de pensar ha pasado a mejor vida.
La garza real se marchó como vino. Elegante, silenciosa y majestuosa. Continuará por el río en busca de alimento hasta que llegue la época de cría y también aquí buscará pareja, construirá su nido y criará a una nueva generación que seguirá viviendo cerca de las aguas de nuestro río.