viernes, 10 de octubre de 2014

Berrea 2014.
La berrea de este año ha sido muy buena, sobre todo en comparación con los tres años anteriores en los que se notó la muerte, en 2010, de 143 ciervos en la provincia de Zamora, de los cuales 130 en la Sierra de la Culebra (datos a finales de agosto de 2010) por una enfermedad llamada pasteurelosis, provocada por la bacteriapasteurella, que habita en el aparato respiratorio y, ante una elevada diferencia de temperatura (entre el día y la noche), provocaba una bajada de defensas y dicha bacteria comenzaba a multiplicarse provocando la muerte en muy poco tiempo.
Aunque este año haya sido bastante buena todavía no es lo que era antes del 2010. Los ciervos se siguen concentrando en determinadas zonas de la sierra en las que se mueven las hembras y he tenido la sensación de ver bastantes menos grandes machos; la inmensa mayoría eran jóvenes y adultos de hasta 15 ó 16 puntas; los grandes machos de 20 ó 22 puntas han sido muy escasos este año (siempre según mi apreciación).
A finales de agosto comenzaron a oírse los potentes bramidos de los ciervos en la sierra; su intensidad ha ido aumentando a lo largo de los días (el cambio de climatología es básico en la berrea). En este, algo más de un mes, los machos se pasan el tiempo "berreando" para delimitar su territorio y asegurar sus conquistas. Los ciervos buscarán grupos de hembras a las que puedan montar. Pasarán con ellas entre 4 y 7 días, cubriéndolas hasta que, pasado ese tiempo, buscarán otro grupo en el que hacer la misma operación.
En esos días deberán defender "sus conquistas" de todo aquel macho que intente arrebatárselas. Lo harán con "berridos", miradas y midiéndose con el oponente y si los dos calculan que están en igualdad de fuerzas se entablará una lucha épica en la qué entrelazarán sus cuernas con tremendos choques y fuertes empujones hasta que uno de ellos ceda y se vaya, dejando al vencedor con "las conquistas".
Esto es lo normal, pero, en muchas ocasiones sucede que el vencedor de la contienda no se lleva las hembras; estas se van con el perdedor. Este hecho sucede porque según un estudio del Museo Nacional de Ciencias Naturales: “el tamaño y la complejidad de la cornamenta de los ciervos guardan una relación directamente proporcional con su fertilidad”, es decir, cuanto más grande y ramificada sea la cornamenta más fértil es el ciervo y, además, las hembras lo saben y elegirán al macho que más les convenga en función de esa percepción. Por eso, en ocasiones, cuando dos machos están pelando y la hembra se va con el perdedor; lo hace porque ella percibe que ese macho perdedor es más fértil, por lo tanto, es el que le interesa para poder conseguir su fin último, quedarse preñada. Ese macho habrá perdido porque está más cansado o débil (los machos comen muy poco durante la berrea perdiendo mucho peso y debilitándose) que el oponente pero la hembra se ha ido con él. 
Han ido pasando los días y los machos están cansados, débiles, comen muy poco en ese tiempo ya que se dedican a buscar y controlar a las hembras y defenderlas de otros oponentes. Este pasado fin de semana he podido comprobar el enorme cambio que experimentan desde hace un mes.
Están mojados, más delgados, andan cansinamente y se les nota el cansancio en sus lentos movimientos. Hemos podido comprobar como necesitan tumbarse para seguir berreando o como siguen a las hembras con la boca abierta, reventados pero berreando según andan.
También hemos visto machos cojos que han resultado heridos en alguno de sus lances. Esta debilidad o el hecho de estar herido es un momento muy peligroso para ellos ya que los lobos esperan su momento, su oportunidad. El más débil caerá y permanecerán los más fuertes. Será una selección natural.
El lobo los sigue, los estudia y espera su momento. El comportamiento del lobo es apasionante y hemos podido observar como un lobo pasaba entre ciervas y crías, sin hacerles ningún caso, sin inmutarse o intentar ir a por alguna, su objetivo no era ese, eran los machos con problemas que pudieran estar por la zona; y este lobo, en concreto, buscaba a un gran macho cojo que seguía berreando y, que si no se recupera, el lobo tendrá su oportunidad.
En el tiempo de berrea los machos deberán marcar con olor sus zonas, deberán de dejar constancia de que han estado allí y esta zona le pertenece, junto con las hembras que allí se encuentran. Este marcaje oloroso lo hacen cuando restriegan sus cornamentas en pequeños pinos para limpiarlas y mantenerlas en perfecto estado pero, en este momento, también dejan su olor ya que de las glándulas del lagrimal le salen unas secreciones que marcarán ese pino.
En otras ocasiones se restregarán en su propio orín que mezclado con arena formará un barro que queda impregnado en su cuerpo para extender su olor.
Imagen testimonial de dos ciervas revolcándose en el barro.
La berrea termina pero las hembras que no se han quedado preñadas pueden volver a entrar en celo en noviembre e incluso diciembre, mes en el que he oído berrear tanto en la sierra de la Culebra como en zonas más al sur como Andujar; esta es una de las explicaciones por las que los futuros bambis nacen en un periodo tan amplio que llega desde mayo hasta julio.
La berrea es intensidad, es emoción, son sensaciones que conforman un espectáculo sonoro y visual que da igual cuántas veces lo hayas visto u oído, siempre impresiona.

8 comentarios:

  1. Me gusta que nos cuentes cosas. Y más en este caso, ya que llevamos varios fines de semana siguiendo la berrea.
    Hemos estado el fin de semana por Cabañeros. Menuda diferencia entre la berrea de de esos ciervos (ibéricos) y los de nuestras montañas (rojos). Allí vimos cientos, berrando en todo momento, con muchas hembras. Pero el encuentro de un solo macho, en una zona alta de la montaña, emitiendo su potente berrido, es mucho más intenso.
    Menudas fotos!!!!!

    Saludos.

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  2. Estoy completamente de acuerdo contigo. Los ciervos que tenemos en Zamora y León son mucho más grandes y potentes que los del sur (el lobo influye bastante en eso). Ver una gran macho en la ladera de una montaña berreando es espectacular. Su porte. Su potencia. Su empaque no tienen nada que ver con un ciervo de Cabañeros, de Doñana o de Andujar. Y el aliciente de encontrarlo ya que es mucho más esquivo que cualquiera de los ciervos de más al sur. Un saludo y muchas gracias. Seguiremos disfrutando de la berrea mientras dure.

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  3. Muy buenas. Yo he escuchado berrear ciervos en Somiedo bien entrado el mes de noviembre.
    En cuanto al tamaño de los ciervos, tengo entendido que fueron reintroducidos en los 70 con indivividuos procedentes del sur, por lo tanto, genéticamente son iguales que los que pueda haber en Contadero-Selladores o Cabañeros, por ejemplo. Pienso que, como bien dices, la selección natural que hace el lobo, tiene mucho que ver en la corpulencia de los ciervos.
    Un saludo.
    Antonio Córdoba

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    1. Hola Antonio. Como bien dices en 1972 se comenzó la reintroducción de los ciervos que terminó en 1977, provenían de Contadero-Selladores, Lugar Nuevo (Jaén) y Quintos de Mora (Toledo); en 1973 se creó la reserva. El elemento diferenciador y que marca la selección natural en la Sierra de La Culebra es el lobo, él hace que se produzca una selección eliminando a los más débiles. Muchas gracias por tu comentario y a ver si nos vemos pronto. Un saludo.

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  4. Año tras año sigue resultando emocionante el espectáculo de la berrea que cada vez atrae a mayor número de personas.
    Bien sea por este acontecimiento que tan magníficamente nos relatas e ilustras u otras aficiones afines a la naturaleza, ojalá sirvan para valorar y respetar y preservar la naturaleza.
    Un saludo de 'Ojolince y Sra.'

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    1. Hola Juan Miguel la berrea es una época fascinante y ojalá todo el mundo que se acercara a verla tuviera la misma educación (creo que hemos mejorado bastante en eso, aunque nos falta mucho todavía). Un saludo.

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  5. Siempre he tenido entendido que después del espectáculo de la berrea, viene la cojera. Época de bonanzas para los lobos supongo. Un engranaje perfecto para la selección natural, hasta que meten mano los cazadores. Es mi opinión. Un saludo

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    1. Durante la berrea y, sobre todo, después, los ciervos quedan débiles, cansados y algunos de ellos heridos; momento que aprovecha el lobo para ejercer su función de regulador y controlador de la población. Un saludo y gracias por tu comentario.

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