Páginas

miércoles, 13 de octubre de 2021

Que gran Big Day (9-10-2021).

Desde 2018 se celebra dos días al año el Día Mundial de las Aves Migratorias con el fin de concienciar sobre su importancia; el segundo sábado de mayo y el primer sábado de octubre coincidiendo con las dos grandes migraciones se conmemora ese día tan especial que quiere hacer hincapié en la vital importancia de las aves migratorias en el medio ambiente y su relación con el ser humano.
La ONU, a partir de 2018, unió las dos celebraciones que se realizaban hasta ese momento para concienciar sobre su importancia; por un lado el Día Internacional de las Aves Migratorias organizado por EFTA (Environment for the Americas) y el Día Mundial de las Aves Migratorias organizado por el Acuerdo sobre la conservación de las aves acuáticas migratorias de África y Eurasia (AEWA) y la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS).
Desde entonces se organizan campañas, actividades y eventos para conmemorar dichos días teniendo como centro de atención las aves migratorias. Actividades como el Big Day, celebrado el pasado 9 de octubre, organizado por el Laboratorio de Ornitología de Cornell apoyado por la Universidad de Cornell (Ithaca, New York).
Dicho Laboratorio fue fundado en 1915 por Arthur A. Allen con el objetivo principal de: “Interpretar y conservar la diversidad biológica de la Tierra a través de la investigación, la educación y la ciencia ciudadana centrada en las aves”.
Martinete.
En 2002 lanzó eBird, una base de datos, en tiempo real, en la que miles de personas guardamos nuestras listas de aves obteniendo una enorme cantidad de registros sobre la distribución y abundancia de las aves en todo el mundo así como de sus tendencias o sus hábitats. A partir de 2010 se generalizó para todo el mundo ya que, hasta ese momento, se restringía solamente para el Hemisferio Occidental.
Perdiz pardilla.
El pasado 9 de octubre se conmemoró el Día mundial de las Aves Migratorias, a través del Big Day. Consistía en salir al campo y anotar, en la aplicación eBird, todas las aves que se vieran o escucharan durante las siguientes 24 horas. Y así lo hicimos miles de amantes de las aves y la naturaleza.
Cuchara común.
Paloma zurita.
Collalba gris.
Aguilucho lagunero.
Para hacernos una idea de la importancia y el volumen de datos generados ese día, en el 2020 participaron 32.261 personas que compartieron 78.029 listas anotando 7.098 especies en todo el mundo (según datos de eBird). Una verdadera barbaridad.
Buitre negro.
Buitre leonado.
Amanecía y los aguerridos pajareros zamoranos ya estábamos buscando aves por los cuatro confines de nuestra provincia. Día que se pasó volando. Día en el que pudimos disfrutar de la búsqueda y observación de aves, desde los comunes gorriones hasta el extraño morito pasando por el gran buitre negro o la majestuosa perdiz pardilla, sin olvidarnos del escurridizo avetorillo, los pequeños correlimos o la belleza del águila pescadora. Cada uno de ellos tiene su historia. Cada uno de ellos es una observación valiosa, única e interesante de la que disfrutar, de la que sentirse orgulloso, de la que recordar detalles o experiencias que la hace única.
Agachadiza común.
Gorrión moruno.
Águila perdicera.
El día avanzaba rápido, sin pausa, día especial, diferente, día en el que las aves eran las verdaderas y únicas protagonistas miraras por donde miraras. Día en el que el tiempo pasaba a una enorme velocidad. Día que terminó y los resultados fueron extraordinarios.
Espátula.
Hay que dar la enhorabuena a todos aquellos que salieron a buscar aves en nuestra provincia ya fueran zamoranos o llegados de otros lugares porque conseguimos la impresionante cifra de 153 especies vistas en el día. Algo verdaderamente extraordinario. He aquí los resultados oficiales por provincias en Castilla y León y la lista de aves vistas en Zamora.
Esta es la impresionante lista de las 153 aves vistas en Zamora: Ánsar común - Tarro blanco - Cuchara común - Ánade friso - Ánade azulón - Ánade rabudo - Cerceta común - Porrón europeo - Perdiz pardilla - Perdiz roja - Zampullín común - Somormujo lavanco - Zampullín cuellinegro - Paloma bravía - Paloma zurita - Paloma torcaz - Tórtola turca - Ganga ortega - Avutarda euroasiática - Chotacabras europeo - Rascón europeo - Gallineta común - Focha común - Grulla común - Alcaraván común - Chorlito gris - Chorlito dorado europeo - Avefría europea - Chorlitejo grande - Chorlitejo chico - Zarapito real - Aguja colinegra - Combatiente - Correlimos zarapitín - Correlimos tridáctilo - Correlimos común - Correlimos menudo - Agachadiza común - Andarríos chico - Andarríos grande - Archibebe oscuro - Archibebe común - Gaviota reidora - Gaviota sombría - Cigüeña blanca - Cormorán grande - Avetorillo común - Garza real - Garceta grande - Garceta común - Garcilla bueyera - Martinete común - Morito común - Espátula común - Águila pescadora - Elanio común - Buitre negro - Buitre leonado - Águila calzada - Águila imperial ibérica - Águila real - Águila perdicera - Aguilucho lagunero occidental - Aguilucho pálido - Gavilán común - Milano real - Busardo ratonero - Lechuza común - Búho real - Mochuelo europeo - Cárabo común - Búho chico - Abubilla común - Martín pescador - Pico picapinos - Pico menor - Pito ibérico - Cernícalo vulgar - Halcón peregrino - Cotorra de Kramer - Alcaudón real - Arrendajo euroasiático - Rabilargo ibérico - Urraca común - Grajilla occidental - Corneja negra - Cuervo grande - Carbonero garrapinos - Herrerillo capuchino - Herrerillo común - Carbonero común - Pájaro moscón europeo - Calandria común - Alondra totovía - Alondra común - Cogujada montesina - Cogujada común - Cistícola buitrón - Carricero común - Avión zapador - Avión roquero - Golondrina común - Golondrina dáurica - Avión común - Mosquitero musical - Mosquitero común - Cetia ruiseñor - Mito común - Curruca capirotada - Curruca cabecinegra - Curruca rabilarga - Reyezuelo sencillo - Reyezuelo listado - Trepador azul - Agateador europeo - Chochín paleártico - Mirlo acuático europeo - Estornino pinto - Estornino negro - Zorzal charlo - Zorzal común - Mirlo común - Papamoscas gris - Papamoscas cerrojillo - Petirrojo europeo - Ruiseñor pechiazul - Colirrojo real - Colirrojo tizón - Roquero solitario - Tarabilla norteña - Tarabilla europea - Collalba gris - Acentor común - Gorrión común - Gorrión moruno - Gorrión molinero - Gorrión chillón - Lavandera cascadeña - Lavandera boyera - Lavandera blanca - Bisbita pratense - Bisbita alpino - Pinzón vulgar - Picogordo común - Camachuelo común - Verderón común - Pardillo común - Piquituerto común - Jilguero europeo - Serín verdecillo - Escribano triguero - Escribano montesino - Escribano soteño.
Águila real.
Por comunidades autónomas Castilla y León quedó en un gran tercer puesto solamente detrás de Andalucía y Cataluña.
A nivel europeo España consiguió un magnífico primer puesto por delante de la todopoderosa Gran Bretaña.
Garcilla bueyera.
Morito.
De forma individual el gran ornitólogo zamorano Alfonso Rodrigo se alzó con el primer puesto a nivel nacional en cuanto a especies observadas, con unas espectaculares 113 especies vistas en el día.
El Big Day terminó y todos tenemos que estar orgullosos de que, ese día, ya sea en nuestra provincia, en nuestra comunidad o en cualquier parte del mundo se consiguieran ver 7.115 especies (batiendo el récord anterior) en 253 países con 76.700 listas. Enhorabuena a todos los que participasteis y disfrutasteis de vuestra pasión: las aves y la naturaleza.
(Agradezco enormemente a Alfonso Rodrigo, Carlos A. Ramírez, Gary Losada, Manuel Rodríguez y Víctor Salvador ceder sus magníficas fotografías para ilustrar esta entrada. Gracias).

miércoles, 6 de octubre de 2021

Berrea el rey del bosque.

La luz del día se va apagando y el gran ciervo comienza a desperezarse. Levanta la cabeza mostrando su potente cuello y sus imponentes armas, abre la boca y un sonido gutural, ronco y potente sale de su garganta. El sonido retumba en el pinar como si de una catedral se tratara. Todos saben que el rey del bosque está allí y se ha puesto en marcha. Berrea.
El gran macho se levanta. Se estira. Comienza a restregar su poderosa cuerna en unos arbustos cercanos para limpiarla y pulirla; sus armas deben de estar perfectas y las hembras deben de ver la majestuosidad de su cuerna. El pequeño arbusto se mueve zarandeado por la fuerza y potencia de las arremetidas del gran macho, según se restriega parece que llora, de las glándulas del lagrimal le salen unas secreciones que dejarán allí su olor. Todos sabrán que ha estado en este lugar.
Sale del pinar. Pinar que le ha cobijado durante gran parte del día. Pinar que le da protección. Pinar que le servirá de protección a la mañana siguiente, cuando vuelva a descansar. Berrea.
La noche es larga y el rey del bosque comienza la búsqueda de hembras. Las buscará e intentará mantenerlas junto a él varios días. El gran macho levanta la cabeza y ventea; busca el olor de las hembras, el olor de las hembras en celo. Un aroma inconfundible le llega por el frío viento de la noche. Rápidamente se pone en marcha. Las ha localizado.
Las hembras lo observaban. Lo evalúan. No le dejan acercarse. El gran macho se para. Observa si algún otro macho está con ellas. Berrea. Las hembras se ponen alerta. Un berrido suena cerca de ellas. Otro macho está allí. El rey del bosque berrea de nuevo. Las hembras observan. Miran cómo son las cuernas. Saben que cuanto más grande y ramificada sea la cornamenta más fértil es el ciervo; elegirán al macho que más les convenga en función de esa percepción, incluso si pierde cualquiera de sus batallas.
El otro macho le contesta. Se están midiendo. Controlando su fuerza. Su potencia. Su poderío. El rey del bosque sabe que el macho que está con las hembras es más joven. No es un oponente para él. Berrea y se acerca seguro de si mismo. El macho de las hembras le contesta pero ya sabe que no tiene nada que hacer. Se acerca. Se miden. Se contemplan a escasa distancia. Berrean.
El macho más joven se retira. Está en inferioridad y lo sabe. El gran macho ha ganado sin pelear pero no siempre fue así. El rey del bosque recuerda días en los que debía enfrentarse a otros machos iguales que él; debían pelear. Enfrentarse. Entrechocar sus cuernas que suenan en la noche con golpes secos, duros, potentes,...Se empujan. Cargan. Se chocan. Se entrelazan las cuernas. Más de una batalla perdió en su juventud. Ahora no. Es el rey del bosque. Recuerda una batalla con un extraño oponente con una cuerna extraña, larga y peligrosa que casi le mata. Berrea. Oponente que dejó herido al rey del bosque. Herida fea que se curó con el tiempo. Berrea.
Un olor a muerte impregna el ambiente. El rey del bosque lo ve. Un antiguo contrincante yace decapitado en el suelo. Ha perdido su vida. Ha perdido su honra. El superdepredador ha estado allí. El hombre ha estado allí. Berrea. Hombres que solamente quieren el trofeo, la cabeza es lo único que les interesa, ese trofeo por el que han pagado miles de euros, ese trofeo junto al que se hacen fotos orgullosos, se jactan de su logro y lo propagan sin pudor. Huele a hombre. Huele a muerte. El gran macho se va. Continúa su camino. Berrea. Él puede ser el siguiente.
Se acerca a las hembras. Las huele. Las persigue. Las controla. Las crías están asustadas. No saben que pasa. Siguen a su madre y miran sorprendidas al rey del bosque que no deja que sus madres se vayan. Las monta en un segundo escaso con un rápido empujón. Estará con ellas varios días, luego buscará otras y comenzará la misma operación. Quiere extender su extirpe entre el mayor número posible de hembras. Un joven ciervo lo observa embelesado. No se acercará. Su momento llegará en unos años. esperará.
Amanece. El rey del bosque berrea. El sol ilumina su majestuosa e imponente figura. Está cansado. Lleva toda la noche activo. Controlando a las hembras. Defendiendo su conquista. Berrea. Hace casi un mes que casi no come. Las hembras le llevan todo su tiempo. Está cansado. Sabe que es vulnerable. Debe comer algo. En verano engordó lo suficiente como para aguantar sin comer el tiempo de la berrea pero perderá muchos kilos. Debe aguantar hasta que las hembras terminen el celo. Debe cuidar de no resultar herido; si así fuera, su vida correría peligro. Un olor le llega con el viento fresco de la mañana. Huele a lobo. Su enemigo está allí. Esperando una oportunidad. Esperando un desliz. Un fallo. El lobo no perdona. Debe de tener cuidado. Su vida está en juego.
El gran macho está cansado, renqueante, lento, necesita descansar, se tumba. Berrea. Camina con la boca abierta y la lengua fuera. Un pequeño robledal le permite descansar. El frescor del ambiente le alivia su cansancio. Levanta la cabeza. Huele a hombre. Sale del robledal. Allí están.
Dos hombres le observan. Dos hombres que no huelen a muerte. Dos hombres que le observan embelesados. Dos hombres que le respetan. Berrea. Dos hombres que admiran su porte. Su belleza. Su poder. Dos hombres que se van con unas fotos en sus cámaras, imágenes inolvidables en sus retinas y sentimientos profundos en su alma. Dos hombres que le respetan. El rey del bosque continua su camino.
El sol va cogiendo fuerza. El rey del bosque berrea. Orina en la arena y se revuelca en ella. Se impregna. Su olor se extiende por el valle. El sol calienta cada vez más. El rey del bosque está cansado.
Es hora de volver al pinar. De volver a la seguridad de su casa. Berrea. De descansar. Lentamente va entrando en él. Se tumba. Está cansado. Berrea. Agacha la cabeza y la apoya en el suelo. Al anochecer comenzará una nueva jornada. El rey del bosque descansa.
(Esta entrada está basada en una que realicé en 2013, ampliada, mejorada y adaptada).

martes, 21 de septiembre de 2021

Otras opiniones sobre el lobo.

Hace unos días escuchaba en la radio la entrevista a uno de los pastores alistanos que bajaba de la Sierra de Porto en la Alta Sanabria después de pasar todo el verano con casi 4.000 ovejas. Uno de los titulares de cabecera de la entrevista era: “El lobo les había merodeado todos los días”. Cuando le preguntaron al pastor por el lobo, comentó que no habían tenido ni un solo ataque durante todo el tiempo que habían estado allí arriba; sí había merodeado pero que sus perros hicieron un buen trabajo. El titular ahí quedaba.
Durante cientos de años el hombre ha subido con sus ovejas hasta los frescos pastos de verano de la montaña y el lobo ha estado ahí. Ha atacado a las ovejas y, los pastores, lo entendían como algo natural. Todos los años tenían alguna baja que consideraban normal. Las ovejas que se quedaban para atrás eran el “pago” que se llevaba el lobo, preferían que atacara a esa y no a todo el rebaño.
Las fotografías de esta entrada están realizadas
 en el Centro del Lobo Ibérico de Robledo (Zamora).
Este mes de septiembre se ha publicado en la revista Quercus un artículo titulado: “Impacto del lobo en el ganado: las cifras no mienten” escrito por Abraham Prieto, Jose Antonio de la Fuente y Jesús Anero. En dicho artículo, que se basa en cifras oficiales de la administración, se llega a la conclusión: “…en las regiones con más conflictividad entre el cánido y la ganadería extensiva, su incidencia nunca supera el 0.7% sobre el total de cabezas”.
El pasado 30 de agosto se publicó en el diario Público (on line) un artículo titulado: “Leandro y sus hermanos, los lobos y 1200 ovejas”. Ahí van algunos párrafos de dicho artículo:
"Lo primero que nos ha aportado el lobo es que nos ha hecho cambiar el modelo de gestión del ganado hacia un modelo de bienestar animal. Para empezar, a nuestro padre todos los años los lobos le mataban ovejas, algunos años hasta decenas, han sido cientos a lo largo de su vida; a nosotros, en estos 12 años, ninguna. Eran otros tiempos. Pero ahora sabemos lo que hay que hacer. Conocemos las medidas. Y hemos cambiado, cuidamos las ovejas, las pastoreamos. Tenemos perros mastines que las cuidan y que ahuyentan al lobo. Porque no las dejamos a su aire en el monte y vamos a verlas una vez cada 15 días, como hacen otros. Es que hay que ser ganaderos. No ganaeuros, como hay muchos: ellos en el bar y las ovejas en el monte. Hay que ser ganaderos y pastores. Si decides dedicarte a esto, te tienes que dedicar a esto, y ser profesional, como en cualquier otro trabajo; no solo propietario de animales o de terrenos"
"El lobo nos ha dado la lección de que tenemos que cuidar del ganado. Además, el lobo mantiene sana la fauna salvaje, se encarga de limpiar los excedentes o los ejemplares más dañados, y así pone control, por ejemplo, a las epidemias de sarna de los corzos, que se pueden pasar fácilmente al ganado"
Estos artículos y opiniones también existen aunque no sean comerciales, ni tengan un gran tirón en la prensa, ni se hable de ellos. 
Lo peor que puede suceder en muchos ámbitos de la vida es el radicalismo absoluto, las cosas casi nunca son blancas o negras, tienen matices y esos matices hay que tratarlos, pulirlos y negociarlos para llegar a acuerdos.
El tema del lobo hay que tratarlo con mesura, con tranquilidad y con cabeza; en este tema sobran los extremismos, radicalismos, exageraciones, insultos, salidas de tono y utopías imposibles. Hay que ser, lo primero, educado y si defiendes tus argumentos con exabruptos pierdes toda la razón que puedas tener.
¿Por qué es tan complicado llegar a un acuerdo en el tema del lobo?
Hoy ha salido en el Boletín Oficial del Estado la prohibición de cazar al lobo en todo el territorio español que se hará efectiva a partir de mañana. Pero ¿de verdad creemos que será su protección definitiva? Seguramente no sea así. Las posturas están muy enconadas, cada vez más distantes, más alejadas.
Nos vamos a encontrar con varios actores en discordia absoluta y guerra total: los ganaderos, los conservacionistas, los cazadores, la administración y los sindicatos agrarios. Sin olvidarnos de los medios de comunicación que se frotan las manos con editoriales desmedidos, entrevistas incendiarias o noticias que buscan el morbo por encima de todo. Cada cual con sus intereses. Cada cual con sus peticiones inflexibles en algunos casos. ¿Tan difícil es entenderse? Parece que si. No se acercan posturas. No se ceden pretensiones hasta un punto intermedio. Los actores están condenados a entenderse pero parece que no se escuchan.
¿Tan difícil es entenderse?
Van surgiendo voces que no están de acuerdo con las posturas oficiales de sus sectores. Voces como las de estos ganaderos que tienen otro punto de vista, que tienen otra visión del problema. Voces que deberán hacerse oir e intentar ir cambiando y acercando posturas. 
Jesús Nicolás en su espléndido blog: Cuadernos de un nómada, hace unas magníficas reflexiones acerca del problema del lobo:
“El mundo rural no quiere pagar los costos que pueda generar la conservación de la especie; esto es evidente y no requiere explicación alguna. Los conservacionistas por su parte tampoco desean que los ganaderos sean los damnificados que asuman las consecuencias. Este axioma elemental puede necesitar para alguno una explicación en profundidad. Por un lado, si el ganadero tiene daños podría llegar a perseguir ilegalmente al lobo y eso es lo que no queremos, por lo que es útil para nuestros intereses que él no sufra las consecuencias”.
“El nuevo panorama se muestra difícil. Delicado. Pero en el fondo tanto el mundo rural como el conservacionista desean lo mismo: que la conservación de la especie no afecte a los intereses económicos de los ganaderos. Si en lo principal estamos de acuerdo, ¿por qué resulta tan complicado armonizar posturas y exigir juntos que las administraciones hagan su trabajo por una vez, que los sindicatos dejen de incendiar el ambiente y que la prensa simplemente sea equidistante de la cuestión y se limite a contar hechos, en vez de vender la ristra de eslóganes irritantes de unos cuantos?”
¿Pero tan difícil es ponerse de acuerdo?

miércoles, 8 de septiembre de 2021

El resurgir del Azud del Riolobos: pagazas piquirrojas, garcilla cangrejera...

La mañana estaba agradable cuando llegamos al Azud del Riolobos en la provincia de Salamanca. La visión fue majestuosa: miles de aves se movían en una enorme lámina de agua que presagiaba una mañana llena de sorpresas, como así fue.
El Azud del Riolobos ha resucitado. A partir de marzo de 2021 comenzó su llenado tras unos años de decadencia en los que las miles de aves que allí acudían lo habían abandonado pero, el agua es vida, con agua todas las aves vuelven, además este año se están dando dos circunstancias relevantes que le han hecho resurgir con una enorme fuerza.
La primera es que en época estival las Lagunas de Villafáfila están secas y la Laguna de la Nava depende del agua que le hayan aportado, por lo tanto, el azud se convierte en un punto importantísimo de agua en una época en la que en el resto de humedales de Castilla y León o hay muy poca o no hay ninguna; además este año ha sucedido un hecho triste, inusual y vergonzoso provocado por la ambición desmedida sin escrúpulos, sin tener en cuenta nada más que la ambición económica olvidándose de temas sociales, medioambientales o de abastecimiento de agua: el vaciado del embalse de Ricobayo por parte de Iberdrola. Un hecho que nos ha dejado a los amantes de las aves sin un punto de enorme importancia en esta época del año ya que los cientos de aves que allí paraban, en plena migración postnupcial, no lo pueden hacer, con lo cual, la inmensa mayoría de esas aves que deberían de estar en Ricobayo acabarán en el Azud del Riolobos.
Miguel Rodríguez, gran ornitólogo, biólogo y mejor persona me había dado unas magníficas indicaciones del mejor recorrido para visitar la zona así es que le hicimos caso y comenzamos por el lado este (zona del pinar) en la que dos grandes ensenadas de agua y tierras someras estaban llenas de limícolas que iban y venían en un constante movimiento.
Las orillas estaban perfectas para limícolas, la luz y su cercanía hacían de la zona una verdadera maravilla para la observación. Cigüeñuelas, avocetas, archibebes oscuro y común, combatientes, correlimos comunes, menudos y zarapitines además de avefrías, andarríos chico, grande y bastardo, agachadizas, chorlitejo grande y chico, sin olvidarnos de una de las estrellas del momento: un pequeño correlimos de Temminck descubierto el 24 de agosto por Miguel Martín, Ángel González y Antonio Ceballos conformaban un magnífico elenco de bienvenida que se vio engrandecida por el encuentro casual con Tino Fernández, otro gran conocedor del Azud, con el que fue un placer encontrarnos y estar toda la mañana, además, nos hizo de inmejorable guía. Muchas gracias por tu compañía, indicaciones y saber.
El Azud del Riolobos fue construido en 1998 y llenado, por primera vez, en el año 2000 para el almacenamiento y abastecimiento de los futuros regadíos en la comarca de Tierra de Peñaranda. Regadíos que se espera terminen su infraestructura en 2022. El Azud fue declarado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en 2003.
En muy pocos años se convirtió en una zona importantísima de arribada de aves. Se volvió a llenar en diciembre de 2002 y, posteriormente, en la primavera de 2004 pero a partir de ahí su decadencia se fue prolongando a lo largo de los años, mitigada por un llenado parcial en 2012 a partir del cual su caída fue muy preocupante y casi definitiva pero en marzo de 2021 se produjo el milagro: se llenó nuevamente y miles de aves volvieron. 390 hectáreas inundadas, con un perímetro de casi 17 km y 13 metros de profundidad máxima en la zona de la presa pero muchas hectáreas de orillas y zonas de muy poca profundidad, además de algunas islas que conforman un entorno magnífico para las miles de aves que allí se encuentran y las que comenzarán a llegar próximamente a pasar el invierno.
Con Tino continuamos el recorrido por la orilla sur y suroeste donde un grupo de 51 espátulas descansaban tranquilamente. Espátulas entre las que había seis anilladas, pudiendo leer completas cuatro de ellas que seguramente sean holandesas y francesas. Espátulas que paran en grandes números a descansar en el Azud,
Cercetas comunes, azulones, somormujos lavancos, un par de tarros blancos, un aguilucho pálido bañándose, cormoranes, ánades frisos, garzas reales, garcetas grandes, zampullín chico y fochas se movían en grandes grupos sobre la lámina de agua. Fochas entre las que pude ver una vieja conocida la B[0H9], anillada en la Cañada de los Pájaros (Sevilla) por Manuel Vázquez el 30-10-2013 y que ha visitado la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila en 2020 y 2021.
En esta zona pudimos ver a “Ramsés”, otra de las estrellas del momento, un ganso del Nilo descubierto el 19 de junio por Ángel González y que a Tino le hizo especial ilusión ya que todavía no había conseguido verlo.
Imagen muy lejana de "Ramsés" comiendo.
Continuamos hasta la zona del arroyo donde vimos una preciosa garcilla cangrejera que se alimentaba en la desembocadura y dos palomas zuritas a las que no dimos mucha importancia pero que resultaron ser, como me dijo Miguel Rodríguez más tarde, uno de los escasísimos avistamientos de esta especie en Azud.
En la zona de la presa miles de ánades azulones descansaban plácidamente mientras los cormoranes se zambullían sin descanso y las gaviotas sombrías iban llegando poco a poco.
Fotografía muy lejana y con una enorme reverberación
de las dos pagazas piquirrojas en un grupo de gaviotas sombrías.
En una nueva visita a la zona suroeste descubrimos dos imponentes pagazas piquirrojas en un grupo de gaviotas sombrías, mis primeras pagazas piquirrojas. Una agradable y gran sorpresa poder encontrarlas y disfrutarlas aunque fuera a una gran distancia.
Imponentes pagazas piquirrojas procedentes de sus zonas de cría en el mar Báltico y península escandinava que están en paso a sus cuarteles de invierno en la costa sur de España y África, que han parado a descansar en su largo viaje.
Un gran grupo de gaviotas sombrías apareció al medio día, seguramente procedente del CRSU de Gomecello donde se alimentan; 431 gaviotas sombrías entre las cuales destacaba la corpulencia de “Tom”, un gavión atlántico que lleva desde que Miguel Rodríguez el día 5-12-2020 lo descubrió en el vertedero de Gomecello (Salamanca) siendo un ejemplar de primer invierno.
"Tom" en el vertedero de Gomecello el 30-12-20.
Enorme y precioso gavión que pude ver en una vista el 30 de diciembre pasado a Gomecello (recordarla aquí). Gavión que esperemos siga por la zona, como mínimo, todo este invierno y podamos seguir disfrutando de él.
Pero el Azud no sólo es agua, si miramos alrededor, nos encontraremos en plena estepa cerealista en la que aguiluchos, busardos ratoneros, milanos, avutardas, perdices, cernícalos, mochuelos, águilas culebreras o incluso alcaravanes y gangas ortegas (aunque no viéramos ninguna) campan en las extensas llanuras, sin olvidarnos de pequeños pajarillos como alondras, terreras, cogujadas, gorriones o escribanos trigueros que tienen en la estepa su hábitat de vida.
La mañana llegaba a su fin. Una mañana fantástica de observación y disfrute en la magnífica compañía de Paco Martín y Tino Fernández pero…¿Y ahora qué va a pasar en el Azud cuando en 2022 funcionen los regadíos?

jueves, 26 de agosto de 2021

Esa estrella.

Me he despertado pronto tras un día largo, triste y complicado. Quería escribir algo pero no sabía cómo orientarlo en este espacio dedicado a la naturaleza. A mi mente vino la primera vez que vi un lobo; cogí el libro: “Observaciones de campo del lobo ibérico” y de él extraje este pequeño fragmento: “La primera vez que vi un lobo. Tendría unos siete u ocho años. El verano terminaba y volvía con mis padres y hermano del Lago de Sanabria, donde habíamos pasado casi dos meses en tienda de campaña; justo antes de llegar al pueblo de Galende, en una curva cerrada hacia la izquierda, mi padre redujo la marcha y nos dijo. “Mirad. Un lobo”. El animal cruzó la carretera de izquierda a derecha y comenzó a subir por un camino. Paramos el coche para contemplar cómo subía con un andar elegante y majestuoso, cómo se paraba, se volvía, nos miraba un instante y seguía tranquilamente. Hasta ese momento el lobo, para mí, había sido el malo de los cuentos, con el que se asustaba a los niños y del que los abuelos decían: “Como no comas todo viene el lobo y te come”. Ese día comprendí que algo no encajaba”.
Ese día me enseñaste un animal especial, diferente y lo hiciste como hacías las cosas en todos los ámbitos de tu vida: mostrando el lado bueno de quién fuera aunque su fama, como en el caso del lobo, fuera todo lo contrario. Gracias papá, como dice tu nieta: “No estés triste. Abu Pepe nos mira y nos cuida desde aquella estrella que tanto brilla”.