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lunes, 12 de abril de 2021

Mi primera buscarla unicolor.

El cielo se oscurecía por momentos según me acercaba al carrizal. Finas gotas de lluvia comenzaron a caer, lluvia fina que, poco a poco, se fue convirtiendo en un chaparrón intermitente que fue mi fiel compañero durante el tiempo que estuve allí. Llegaba con la esperanza de, por lo menos, poder escuchar la buscarla unicolor que había descubierto el día anterior M. A. G. Matellanes, uno de los naturalistas zamoranos mas veteranos y experimentados (Muchas gracias).
Pájaro moscón.
El carrizal estaba en todo su esplendor. Era un canto continuo de sus habitantes que se desgañitaban por ser oídos en la desagradable tarde. Carriceros comunes y tordales entonaban sus preciosos cánticos en el laberinto de carrizos mientras los pájaros moscones cogían material para sus pequeñas obras de arte que son sus nidos. Los buitrones emitían sus reclamos según pasaban volando sobre los finos carrizos en los que verderones se sujetaban cual experimentado equilibrista mientras un carricerín cantaba al viento y un macho de aguilucho lagunero traía entre sus garras un pequeño ratón que le dejó como obsequio a su pareja en la orilla del riachuelo.
Hembra (arriba) y macho (abajo) de aguilucho lagunero.
La oí (Pincha AQUÍ para escucharla). Ahí estaba el chirrido vibrante que salía del carrizo. Sonido mas parecido a un insecto que a un cántico de un ave. Sonido que te puede indicar por la zona en la que está pero verla es realmente complicado. Ave esquiva, mimética, tímida y escasa que parece un fantasma en el enorme laberinto de los carrizos. Localizarla es muy, muy complicado.
La buscarla unicolor es escasa, muy escasa y rara en nuestra provincia; según el “Libro Rojo de las aves de España”: “…cuenta con una pequeña población en declive, que quizás no supere las 2.000 parejas concentradas principalmente en Andalucía (más de la mitad, principalmente en las marismas del Guadalquivir y Jaén), seguido de la población muy localizada de las dos mesetas (en torno al 20% del total) y humedales costeros de Cataluña y Comunidad Valenciana (16%)”. Estando catalogada en el “Libro Rojo de las aves de España” como “Casi amenazada” y en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas figura con la categoría "De Interés Especial". En Castilla y León se estima una población inferior a 50 parejas reproductoras, concentrándose en las Lagunas de La Nava, Boada y Campos (Palencia) mientras que en Zamora es muy escasa y verla es muy complicado.
Ahí seguía cantando con su potente chirrido vibrante que salía del carrizal pero no la localizaba. Un carricero tordal cantaba en la zona de donde provenía el cántico de la buscarla cuando, de repente, un pajarillo salió volando de la zona y cruzó el riachuelo hasta una pequeña isleta. Lo busqué rápidamente con la cámara. Lo localicé y tiré una serie de fotos hasta que desapareció entre el imposible entramado de carrizos.
Buscarla unicolor.
¡La tenía! Había conseguido verla. Acababa de ver a este pequeño paseriforme que ha pasado el invierno en el África tropical y que canta como un insecto (es igual que el cántico del grillotopo) y no como un ave.
Buscarla unicolor.
Esta fue la única vez que la vi en el tiempo que estuve. Su cántico se oía en lo intrincado del carrizal pero no pude volver a verla. Jilgueros, carboneros comunes y pardillos cruzaban el arroyo mientras se oía un lejano tamborilear de un pico picapinos y el típico cántico de un cuco mientras los milanos negros patrullaban en busca de alimento y un busardo ratonero observaba desde su atalaya.
Pardillo común.
Escribano triguero.
Seguía lloviendo de forma intermitente cuando marché con la enorme satisfacción de haber podido escuchar y ver a un pequeño, escaso, tímido y escurridizo fantasma del carrizo, la buscarla unicolor.

viernes, 2 de abril de 2021

Pequeños dragones en un muro con historia.

La mañana está agradable. El sol calienta lo justo para una día de marzo y los “pequeños dinosaurios” salen a solearse. Lucía y Marco son dos pequeños niños curiosos e inquietos que se sorprenden cuando van descubriéndolos a lo largo del viejo muro de piedra junto al río Duero en su paso por la ciudad de Zamora.
Muro de piedra entre las aceñas de Olivares y el puente de piedra que tiene una larga y desdichada historia. Muro compuesto por piedras que formaron parte de uno de los monumentos mas impresionantes de la ciudad de Zamora que ha desaparecido por completo: el monasterio de los Jerónimos.
Una pérdida irreparable de una joya arquitectónica que causaría impresión y admiración a todo aquel que lo pudiera visitar en nuestros tiempos. Una de las muchas pérdidas de patrimonio de la ciudad de Zamora como las torres del puente de piedra, el Hospital del comendador Don a Alonso de Sotelo (entre la calle del Riego y San Torcuato), puertas de las murallas de la ciudad (por ejemplo las de Santa Clara y San Torcuato) o el viejo palacio del museo (actual Plaza de Hacienda); todos destruidos en favor de la mal llamada modernidad o progreso en los que no importaba nada mas que los supuestos beneficios que traería.
Lucía y Marco iban descubriendo las pequeñas lagartijas que se soleaban o perseguían insectos a lo largo del muro de piedra. Lagartijas de la especie Podarcis guadarramae lusitanicus que es la que habita en la ciudad de Zamora (Gracias Miguel Rodríguez por tu ayuda).
Lagartijas que buscaban el sol y que en algunas se podía ver perfectamente por donde habían perdido la cola. La pérdida y después regeneración de la cola es un mecanismo de defensa ante el ataque de un depredador: sueltan la cola para distraer al depredador y huyen.
La cola es una parte vital en la anatomía de las lagartijas, la utilizan para mantener el equilibrio, almacenar energía o desplazarse y, si la pierden, es por un motivo de peso como el ataque de un depredador. Cola que tardará en regenerarse entre un mes (en lagartijas pequeñas) hasta un año (en lagartos grandes).
Este proceso de pérdida de la cola se puede hacer de dos formas diferentes: “Muchas especies tienen unas zonas débiles en las vértebras de la cola, que se extienden hasta los músculos y el tejido conectivo que las rodea. Cuando la cola ha sido atrapada, el lagarto contrae tan fuertemente el músculo que rompe la vértebra, perdiendo así la cola para escapar. Este mecanismo de pérdida de la cola es conocido como autonomía intravertebral. El otro mecanismo se denomina autonomía intervertebral, debido a que el lagarto rompe la cola entre las vértebras”. (Párrafos extraídos del blog: knowi.es. Si queréis ver el artículo completo pinchar aquí).
“A diferencia de la primera cola, que tenía vértebras, la nueva cola regenerada será únicamente de cartílago. Así, si el lagarto necesita desprenderse nuevamente de la cola, solamente podrá hacerlo más arriba de donde lo hizo la vez anterior, ya que la nueva cola no tiene vértebras para partir”.
Este muro está construido con piedras del desaparecido monasterio de Los Jerónimos, situado en la margen izquierda del río. Piedras que se trasladaron para cimentar la nueva carretera Villacastín-Vigo (se comenzó a construir en 1834) a su paso por Zamora ciudad. 
La destrucción del monasterio supuso la venta y utilización de todo lo que se pudiera aprovechar (que era todo). Piedras y más piedras que se vendieron o expoliaron para la construcción de casas, ese muro de cimentación o para la construcción del Cementerio de San Atilano tras la epidemia de cólera que asoló la ciudad (una ola en 1834 y otra en 1850) y obligaba a sacar los enterramientos fuera de las ciudades.
Monasterio construido en el s. XVI comenzando sus obras en 1535. Monasterio impresionante que incluso Felipe II quiso saber de él para tenerlo como referencia en la realización del proyecto de El Escorial. Monasterio que tras la desamortización de Mendizabal en 1835 comenzó su rápida destrucción; desapareciendo en muy pocos años todo su esplendor (si queréis ver como era pinchar aquí y accederéis al magnífico trabajo de “Tras las huellas de la orden jerónima en la ciudad de Zamora. Estudio y restitución gráfica del monasterio de San Jerónimo de Montamarta” de Daniel López Bragado, Víctor Antonio Lafuente Sánchez y Marta Úbeda Blanco).
Continuábamos por el muro situado a la orilla del río cuando una salamanquesa (Tarentola mauritanica) llamó poderosamente la atención de Lucía y Marco. Estaba medio asomada en un oscuro agujero. El pequeño dragón no se movía mientras los dos niños la observaban con una mezcla de curiosidad y sorpresa: “Mira tiene pinchos”. “Vaya ojos”. “No se mueve”. Eran algunas de sus frases mientras la miraban embelesados.
La salamanquesa es uno de los reptiles mas comunes en las ciudades y casas donde permanece escondida hasta que empieza a oscurecer y sale en busca de insectos, polillas, o arañas. Es asombrosa su facilidad para subir y bajar por paredes verticales que consigue gracias a unas pilosidades que conservan entre los pliegues de las palmas de la mano y no por “las ventosas” que tiene en la punta de los dedos. Salamanquesas que son inofensivas y muy beneficiosas al controlar los insectos de las casas. Por cierto, las salamanquesas también pueden perder la cola.
El muro del viejo monasterio se erguía solemne mientras lo iluminaba el sol y sus pequeños habitantes se desplazaban por él. Monasterio del que se salvaron algunas de las obras mas importantes que tenemos en la catedral de Zamora: el Santísimo Cristo de Las Injurias o La Virgen María con el Niño Jesús y San Juanito de Bartolomé Ordoñez.
En los jardines del castillo podemos encontrarnos con algunos restos del viejo monasterio que en 1945 trasladó el Ayuntamiento hasta allí como son todas las columnas graníticas y la puerta que formaban parte del claustro principal.
Lagartijas y salamanquesas que viven en el muro conformado por las piedras de un magnífico monasterio que se vio relegado a la nada sin tener en cuenta su importancia, majestuosidad o historia como ha sucedido con muchas de las iglesias, palacios, monasterios o casas del casco histórico de Zamora que se destruyeron sin el más mínimo miramiento y, desgraciadamente, algunas en épocas muy recientes.

domingo, 28 de marzo de 2021

La sorprendente y triste historia de 9036885

La naturaleza es hermosa, sorprendente, cruel,…nunca dejará de asombrarnos. La siguiente historia es un ejemplo que engloba todo lo anterior, es la historia de una cigüeña blanca que fue encontrada herida en junio de 2002 y llevada a un centro de recuperación de fauna de Ourense; era una cigüeña adulta que tras ser recuperada fue marcada con una anilla de metal y soltada el 6 de junio de 2002 en As Regueiras de Limia (Ourense).
Leer una anilla de metal es muy, muy complicado, se tienen que dar una serie de factores para poder leerla: cercanía, posición de la anilla, luz…pues bien, tuve la inmensa suerte de poder leerla casi 19 años después, en el vertedero de Zamora, el 20 de enero de 2021. Era la cigüeña blanca con anilla metálica número 9036885 y era la primera vez que se veía.
Tan enfrascado estaba intentado leer la anilla
que no le hice ninguna foto de cuerpo entero.
El anillamiento de carácter científico tuvo su inicio en Dinamarca, donde H. C. Mortensen, en 1899 anilló 164 estorninos pintos. Desde ese momento el anillamiento de aves se fue extendiendo por todo el mundo hasta que en 1930 se empieza a anillar en España. En 1963 se crea el Banco de Datos a nivel Europeo llamado Euring.
Cada año, en España, se anillan unas 350.000 aves por anilladores de La Oficina de Anillamiento de Aranzadi (fundada en 1949) y del Centro de Migración de la SEO (fundada el 15 de mayo de 1954). En nuestra provincia, sobre todo, en Villafáfila, se marcan unas 500 al año.
El problema de las anillas metálicas es la dificultad de su lectura. Es muy complicado leerlas a distancia, razón por la cual se empezaron a usar anillas de colores y con códigos en algunos individuos de los anillados (collares, anillas de colores, anillas con código de color, marcas alares o marcas nasales), para que se pudieran leer desde lejos. Pero todas las aves que se anillan con colores, también llevan su anilla de metal en la pata.
Una vez leída la cigüeña comenzó el proceso de investigación para encontrar su procedencia y, tras las gestiones de Pablo Santos y Arantza Leal (de SEO Birdlife), a los que les estoy enormemente agradecido, me llegó un mensaje sorprendente: “la cigüeña ha sido encontrada muerta, depredada por un zorro”.
Era increíble, casi 19 años sin saberse nada de ella y 11 días después de que la pudiera ver yo en el CRSU de Zamora, Alberto Navarro (al que le agradezco enormemente sus fotografías y amabilidad) la encontró muerta en Sandías-A Limia (Ourense), a escasos 3 km de donde fue soltada en 2002. Había vuelto a su lugar de origen como seguramente hiciera todos los años pero sin poderse comprobar.
Cigüeña blanca que murió con más de 20 años, que nunca se pudo saber donde estaba por la dificultad de leer su anilla y, da la casualidad, que en 11 días se lee por primera vez y aparece muerta. Triste historia de esta cigüeña que pone de manifiesto lo sorprendente y cruel que puede llegar a ser la naturaleza.
(Estos son los tweets que escribió Alberto Navarro que pusieron punto y final a la historia de esta cigüeña: pincha aquí ).

martes, 23 de marzo de 2021

El viaje de regreso de las espátulas.

La invernada ha terminado y las espátulas se disponen a regresar a sus zonas de cría. En los últimos días he podido ver varios grupos que, en su viaje de regreso, han parado en algún punto de la tierra zamorana para descansar y alimentarse durante algunas horas, coger fuerza y continuar su viaje hacia el norte.
La población de espátulas de la zona atlántica se congrega fundamentalmente en dos grandes áreas: una situada en la parte sur de la península ibérica (Andalucía y parte del sur de Portugal) y otra situada principalmente en Holanda aunque también se distribuyen por zonas de Alemania, Bélgica, Francia y Dinamarca.
Una vez finalizada la etapa de reproducción en estas dos grandes zonas, las espátulas comienzan su migración postnupcial hacia el sur, desplazándose hasta Mauritania (Banc d’Arguin) y el Delta del Senegal en África aunque también un buen número invernará en el sur de la Península Ibérica (Algarve portugués y sureste de Andalucía). Es, en estas zonas, donde han pasado los últimos meses. Meses en los que se han estado alimentando en unas condiciones inmejorables y que, con la llegada de las altas temperaturas y la proximidad de la época de cría, deciden regresar a sus zonas de reproducción.
Invernada que ha llegado a su fin. Comienza el viaje de vuelta. Este largo viaje requiere de zonas intermedias en las que descansar y alimentarse durante un periodo de tiempo; así las que provienen de Mauritania y Senegal entran en la Península Ibérica por el suroeste de Andalucía y sur de Portugal; ahí quedarán las que crían en la zona pero las de procedencia centroeuropea atravesarán la península ibérica hasta sus zonas de reproducción. Su paso por el interior suele ser rápido, con muy pocas escalas para la mayoría de ejemplares aunque algunos grupos permanecen horas o días en embalses o lagunas para reponer fuerzas y así poder seguir su largo viaje. 
Normalmente salen hacia Francia por el estuario de Txingudi (Guipuzcoa), la Reserva de la Biosfera de Urdaibai (Vizcaya) o el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel (Cantabria) que constituyen la salida y entrada de esas viajeras en la península ibérica, lugar de descanso y alimentación en los que pasarán semanas e incluso algunas todo el invierno.
En ese paso por el interior de la Península Ibérica, algunos grupos, paran en el embalse de Ricobayo, las Graveras de Coreses o las Lagunas de Villafáfila. Grupos, normalmente compuestos por pocos ejemplares que siempre tienen algo que contarnos y certificar, con datos, todos estos movimientos migratorios.
El pasado día 20, dos de esos grupos pararon en el mismo punto del Embalse de Ricobayo, en la zona de Montamarta. Dos grupos diferentes que estuvieron unas horas. En el primer grupo descubierto por Alfonso Rodrigo por la mañana y, que pude ver al mediodía, viajaba una espátula anillada que, curiosamente, había visto el 23-9-2020 en un lugar muy cercano en su migración postnupcial; es decir, había podido ver, a la misma espátula en el viaje de ida desde su Holanda natal hasta su zona de invernada y en su viaje de vuelta, en la misma temporada, algo que nunca me había sucedido.
Esta espátula: aPR/YNfR anillada el 30-6-2018 formaba parte del gran grupo que pudimos ver varios naturalistas zamoranos el pasado mes de septiembre en el que viajaban, al menos, 533 ejemplares. (Si queréis recordar ese increíble momento pinchar aquí).
Ese 20 de marzo, por la tarde, un nuevo grupo de 16 ejemplares descansaba en el mismo punto del embalse (el primer grupo ya había marchado). En este nuevo grupo 3 espátulas portaban anillas y, como siempre, una historia que contarnos.
WO[Y6]/WB[Y6]
es una “jovencita” de casi 17 años, anillada en Holanda el 5-6-2004 y que seguramente inverna en el sur de la Península Ibérica ya que ha sido vista en Cádiz (San Fernando) y el Algarve portugués, además entra en la Península Ibérica por estuario de Txingudi (Guipuzcoa) o por la Reserva de la Biosfera de Urdaibai (Vizcaya) donde ha sido vista en el mes de septiembre de diferentes años.
La segunda espátula es la GfPG/aGR anillada en Alemania (31-5-2015), seguramente, también inverna en la zona del Algarve portugués donde tiene observaciones. Su probable recorrido sea: Alemania (zona de reproducción), Francia, España, Portugal (zona de invernada).
La tercera espátula anillada de este grupo también era de procedencia holandesa, la: aYYf/YBL anillada el 26-6-2013 con observaciones en Holanda y Francia, siendo esta su primera observación en España.
Viaje de la espátula YfaL/BYR
Entre las espátulas anilladas hay historiales que nos muestran su migración completa. Así la espátula con código de colores YfaL/BYR vista por Gary Losada, Alfonso Rodrigo, Miguel Rodríguez, Juanjo Gonzáles y por mi en septiembre de 2020, fue anillada el 3-6-2010 por Leon Kelder en Holanda. Ha sido vista en diferentes puntos que nos marcan su impresionante recorrido: 4.459 km desde su lugar de anillamiento hasta su lugar de invernada. Partiendo de Holanda y pasando por Francia, España, Marruecos y Mauritania para terminar en Senegal.
O la espátula con anillas YfaG/LYL que pude ver, el septiembre pasado, al igual que Juanjo González, Gary Losada, Miguel Rodríguez, Alfonso Rodrigo y Manuel Segura que llegó todavía más lejos: 4.749 km de recorrido desde Holanda (anillada el 8-6-2009) hasta el sur de Senegal.
NfPN/aYR
la pude ver en otro grupo de 11 ejemplares en las Lagunas de Villafáfila el pasado día 17. Espátula holandesa anillada el 5-6-2015, vista en Holanda, Bélgica y Portugal, donde seguramente inverne siendo esta es su primera observación en España, en Villafáfila, donde ha parado a descansar en su viaje de regreso hasta Holanda.
Espátulas que están de vuelta. Espátulas viajeras. Espátulas que recorren miles de kilómetros desde sus puntos de reproducción hasta sus lugares de invernada y regreso. Espátulas con historias que nos cuentan sus increíbles recorridos que realizan año tras año sorteando peligros y adversidades para completar su ciclo vital de supervivencia, aunque siempre hay algunas que no aguantan o son depredadas en su viaje. Un viaje fantástico digno de contarse.

lunes, 8 de marzo de 2021

Las alteraciones del color en las aves.

Encontrarte un ave con una alteración de color puede resultar chocante, intrigante, espectacular o simplemente te llama tanto la atención que, por lo menos para mi (dada mi naturaleza curiosa), me surge inmediatamente una pregunta: ¿Qué le pasa? ¿Por qué es así?
Cuando lo veo, pregunto a Antonio Salazar que con sus comentarios acertados, elocuentes y fácilmente entendibles me da luz acerca de lo que acabo de ver (muchas gracias por tu amabilidad y sabiduría). Gran parte de la información de esta entrada proviene de los consejos de Antonio Salazar y del artículo: “Aberraciones cromáticas en aves de la colección ornitológica del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia"” (podéis leerlo entero aquí) de Matías Ricardo Urcola.
En todo organismo nos encontramos con genotipo y fenotipo. El genotipo es toda la información genética que tiene un organismo, es decir, los genes. Por el contrario el fenotipo son sus rasgos.
Toda la información que tiene un organismo en los genes, puede manifestarse o no manifestarse, es decir, puede verse o no verse. Por lo tanto el fenotipo será la expresión de esos genes más la influencia que pueda ejercer el medio que rodea al organismo.
Estos rasgos del fenotipo pueden ser de comportamiento (etología) o de rasgos físicos (morfología, fisiología,…). En definitiva, el genotipo son los genes del organismo y solamente se pueden apreciar estudiando el ADN y el fenotipo es la manifestación visible de esos genes que se ve mediante la observación directa de ese organismo.
Los principales pigmentos que dan color a las aves son las melaninas y los carotenoides.
Los carotenoides se adquieren mediante la dieta y son transformados en pigmentos mediante la acción de encimas: por ejemplo, los que nos podemos encontrar en los flamencos que van adquiriendo su color rosa por la alimentación de pequeños crustáceos que acumulan gran cantidad de carotenos.
En las melaninas tenemos dos tipos:
Eumelanina, la responsable de los colores negro, gris y castaño oscuro y la feomelanina, responsable del castaño rojizo.
Esos dos tipos de melaninas pueden producir, cuando se ven alterados por cuestiones genéticas, distintos tipos de alteraciones del color.
Aguilucho cenizo melánico.
Las alteraciones más conocidas son por el aumento de las melaninas: melanismo que da lugar a aves oscuras o por su disminución o ausencia que da lugar a aves claras. En estas últimas nos podemos encontrar con los siguientes tipos:
Albinismo: ausencia total de ambas melaninas.
Leucismo: error genético en la deposición de ambas melaninas.
Un animal leucístico no es albino; el albinismo es la incapacidad para fabricar melanina, por eso, quienes lo portan, son completamente blancos; mientras que en el leucismo el ave produce melanina de forma normal pero no se deposita en las células de las plumas poniéndose algunas totalmente blancas; además las aves con leucismo tienen el pico, los ojos y las patas de color normal no como los albinos que tienen los ojos rojos. El leucismo tiene diferentes grados y va aumentando a medida que el ave va teniendo más edad, se va poniendo mas blanco el plumaje.
Vencejo común leucístico.
Bisbita alpino leucístico.
Focha común leucística.
Mirlo común leucístico.
Estornino negro leucístico.
Gaviota reidora leucística.
Equizocroísmo: es la pérdida de un tipo de melanina. Si falta eumelanina da plumajes pardos. Si falta feomelanina da plumajes grises, negros y castaño oscuros.
Dilución: es la reducción uniforme en la cantidad de todos los pigmentos, no su pérdida. Da coloraciones más pálidas y puede ser: pastel (reducción cuantitativa de ambas melaninas. Las plumas negras se vuelven grises y las pardo rojizas, pardo amarillentas) o isabelina (reducción cuantitativa de la eumelanina. El negro se vuelve gris).
Colirrojo tizón tipo dilución pastel.
Brown: es la reducción cualitativa de la eumelanina; produce plumas pardo oscuras en vez de negras. El plumaje se vuelve blanco con el tiempo al ser sensible a la luz, se ve que las plumas mas internas conservan el color. Es extremadamente raro encontrar un ejemplar Brown macho en la naturaleza.
Urraca tipo brown.
Avefría tipo brown.
Ino:
es la importante reducción cualitativa de ambas melaninas. La feomelanina casi desaparece.
Gorrión común tipo Ino
En definitiva podemos encontrarnos con dos grandes grupos: las aves melánicas que serán oscuros o con las aves claras (el resto de tipos).
Estas aves blancas que son bonitas y espectaculares, en la naturaleza, tienen realmente un problema, son muy visibles y cuando quieres pasar desapercibido y, por el contrario, destacas en exceso, atraes todas las miradas de un posible depredador con el aumento de probabilidades de que al que coman sea a esa ave blanca.
Zorro melánico.
Por el contrario en los animales oscuros sucede todo lo contrario. Si es un depredador, su condición de animal negro, les hace camuflarse perfectamente, sobre todo de noche, a la hora de cazar; si es una posible presa, su color negro le va a hacer poco llamativo y puede tener menos probabilidades de que le coman a él pero, como sucede en la naturaleza, todo es relativo ya que: ¿y de día? ¿Cuánto se le verá a un depredador negro? Evidentemente también se le verá mucho y tendrá, en bastantes ocasiones, problemas para cazar. Es cuestión de aprovechar tus ventajas.
Los animales melánicos suelen vivir más tiempo en condiciones salvajes que los animales claros y, por lo tanto, muchos de ellos llegarán a reproducirse sin problemas. Los animales claros vivirán más tiempo en las ciudades o en condiciones controladas como zoos, parques o colecciones privadas que incluso los seleccionarán por su espectacularidad y vistosidad.
Pavo leucístico en Cabárceno.
Cobos de lechwe leucístico en Cabárceno.
Alteraciones de color que dan aves vistosas y espectaculares que, normalmente, en la naturaleza, son raras de encontrar y, muchas de ellas, tienen una vida muy corta.
(Quiero agradecer enormemente a Manuel Segura, Juan José González e Hipólito Hernández "Poli" el haberme prestado sus fotografías para ilustrar esta entrada. Muchas gracias).