viernes, 18 de enero de 2019

Últimos coletazos de la invernada de ánsar común en Villafáfila.

Lo que era una tendencia acusada, el enorme declive de la invernada de ánsares comunes, se ha confirmado definitivamente: la invernada de ánsares es prácticamente historia. Es una verdadera pena que esté dando sus últimos coletazos, si no los ha dado ya.
Se está terminando como comenzó, lenta pero inexorablemente. La invernada regular de los ánsares comunes en las Lagunas de Villafáfila es relativamente reciente, en el libro: "El ánsar campestre y el ánsar común en Castilla y León” de M .Rodríguez y J. Palacios se dice: 
“1º.-Entre 1963 y 1973 las Lagunas de Villafáfila son un punto de parada en las migraciones invernales tal y como reflejaba F. Bernis en su estudio sobre el ánsar en 1965.
2º.- Entre 1975 y 1981 los censos dan un número de ejemplares inferior a 1.000.
3º.- De 1982 a 1985 invernan más de 2.000 ánsares.
4º.- A partir de 1985 invernan más de 4.000 ánsares.
5º.- En 1988 se supera por primera vez la cifra de 8.000 gansos.
6º.- En 1991 la cifra de Ánsares Comunes en Villafáfila supera los 23.000 ejemplares.”
Es decir, hasta mediados de los años setenta del s.XX, los ánsares comunes pasaban por las Lagunas de Villafáfila, era un lugar de paso, de descanso o alimentación en el que permanecían relativamente poco tiempo. Es, a partir de esos años setenta, cuando comienzan a quedarse a pasar el invierno; comenzando así la invernada del ánsar común que fue aumentando paulativamente su número hasta llegar a su tope máximo en 1999 con 39.296 ejemplares que pasaban el invierno en las lagunas.
En el siguiente cuadro se puede apreciar su evolución: 
Año
Ánsar común
Año
Ánsar común
1979
88
1999
39.296
1980
350
2000
32.690
1981
846
2001
29.779
1982
3.386
2002
23.287
1983
2.400
2003
27.345
1984
3.943
2004
25.897
1985
4.450
2005
22.833
1986
5.100
2006
24.023
1987
11.770
2007
18.588
1988
12.872
2008
15.537
1989
10.219
2009
14.000
1990
17.375
2010
14.181 (media)
1991
23.560
2011

1992
13.088
2012
15.121
1993
18.668
2013
9.000
1994
22.978
2014
12.000
1995
20.264
2015
5.300
1996
24.728
2016
7.476 (14-12-2016)
1997
24.202
2017
5.200
1998
34.755
2018
1.600 (15-12-2018)
2.488 (15-1-2019)
 (Datos extraídos de los censos realizados en las Lagunas de Villafáfila (mes de enero) y de la “Guía de la fauna de la Reserva Natural Las lagunas de Villafáfila” y “Veinte años de seguimiento de fauna en la Reserva de Villafáfila y su implicación en la conservación” ambos de M. Rodríguez y J. Palacios)
Desde el tope de ejemplares en 1999 el descenso ha sido progresivo. Descenso provocado por diferentes circunstancias  pero que hay que dividirlas en dos grandes bloques.
Podemos distinguir una primera fase que podría llegar hasta 2012, en la que las lagunas de La Nava, Pedraza y Boada se comienzan a recuperar mediante su llenado artificial, lo cual supone que los ánsares que llegaban hasta Villafáfila se reparten entre las diferentes espacios, con lo cual, su número se vio reducido ante la competencia de las otras lagunas que tenían más agua en el momento crucial de la llegada de ánsares desde el norte de Europa.
Una segunda fase desde 2012 hasta la actualidad en la que la bajada ha sido espectacular y dramática. Las causas de este enorme declive son varias pero todas se resumen en una: el cambio climático.
El núcleo principal de ánsares que llegan hasta las Lagunas de Villafáfila proceden de los países nórdicos (Noruega, Suecia, Dinamarca,...) que, antes de llegar hasta nuestra tierra, paran en zonas como Holanda y Alemania donde, cada año que pasa, se quedan más sin bajar hasta España.
Todos estos ánsares que no están viniendo hasta nuestro país lo hacen por dos razones fundamentales; tienen comida en la zona de Alemania y Holanda ya que, grandes extensiones de tierra ganada al mar, se utilizaban para el cultivo de flores y se han abandonado, con lo cual, en esas tierras, crecen los pastos que son alimento para todos estos ánsares que encuentran comida y, además, el invierno, tanto en Alemania como Holanda es, cada año, menos duro, con lo cual, se unen estas dos circunstancias para que miles de ánsares no se muevan de esas zonas y los que bajan desde los países nórdicos se queden, en gran número, también allí.
En el artículo: “Ánsar común – Anser anser (Linnaeus, 1758)” de la “Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles” realizado por M. Rodríguez y J. Palacios se dice: “La población del Noroeste de Europa, que es la que inverna en España, es una de las mejor conocidas; su tamaño ha pasado de 30.000 ánsares en la década de 1960, a 120.000-130.000 en la década de 1980 (Madsen, 1991), a 200.000 en la década de 1990, a 600.000 a comienzos del siglo XXI (Fox et al., 2010) y a 900.000-1.200.000 en 2015 (Nagy et al., 2015).
Al mismo tiempo que la población ha crecido, se han establecido nuevas áreas de invernada
que se han expandido hasta el sur de Suecia. Mientras que en la década de 1980 prácticamente toda la población invernante se encontraba en España, en la actualidad más de
la mitad de la población lo hace en Holanda y tan sólo un 20 % en España (Ramo et al., 2015)”.
En el año 2012 se contabilizó la llegada a España de 58.168 ánsares mientras que el año anterior fueron poco más de 100.000. Esos 58.168 ánsares se distribuyeron de la siguiente forma: 21.610 en las marismas de Guadalquivir, 21.437 en las Lagunas de La Nava y Campos y 15.121 acudieron a las lagunas de Villafáfila.
En este año se puede apreciar como confluyen las dos tendencias: la llegada de menos ejemplares desde el norte de Europa y la distribución entre varios lugares de invernada.
Si cada vez vienen hasta nuestras tierras menos ánsares también baja enormemente la probabilidad de que entre ellos aparezca algún otro tipo de ánsar infiltrado que no sea el común como los ánsares campestres, barnaclas cariblancas, ánsares indios, ánsares piquicortos o ánsar chico, incluso algún tarro canelo, barnacla cuellirroja o ánsar nival; los únicos que se siguen viendo con relativa regularidad en números muy variables son los ánsares caretos.
Varios ánsares caretos junto a comunes (diciembre de 2018).
Al igual que las probabilidades de ver alguno de estos infiltrados han bajado exponencialmente lo mismo ha sucedido con los ánsares marcados con un collar. En función de los collares que he visto en los últimos años su evolución ha sido la siguiente:
Año
Collares leídos
Nov. 2012-Feb. 2013
20
Nov. 2013-Feb. 2014
 19
Nov. 2014-Feb. 2015
15
Nov. 2015-Feb. 2016
9
Nov. 2016-Feb. 2017
10
Nov. 2017-Feb. 2018
 12
Nov. 2018 – Ene. 2019
3
 La invernada del ánsar común se muere. Agoniza. Vienen muchos menos y además llegan más tarde y están menos tiempo.
Una forma de saberlo y constatarlo es mediante el estudio de los ánsares marcados con collares. Uno de los objetivos de estos ánsares es estudiar sus movimientos, es decir, saber dónde están, cuanto tiempo pasan en una zona o si viajan hasta España; con unos ejemplos se entenderá perfectamente.
El ánsar con collar BPR que fue marcado en Noruega en el año 2001 ha bajado regularmente hasta la zona de Holanda y después hasta España; un 28 de diciembre se vio en Villafáfila (J.J. Orduña) pero el 8 de enero ya estaba de vuelta en Holanda donde pasará un tiempo para subir nuevamente hasta Noruega.
La historia del ánsar con collar BJ6 es muy ilustrativa de lo que está sucediendo. El 11 de noviembre de 2012 se vio en Holanda y un mes después lo pude observar en Villafáfila pero tres días más tarde, el 25 de diciembre de 2012, estaba de vuelta en Holanda. Había bajado hasta nuestra tierra para estar poco más de un mes y regresar antes de fin de año.
Un tercer ejemplo es el ánsar con collar LUF, anillado en Noruega en 2010, que lo pude observar el 1 de diciembre de 2012 y fue visto por última vez en las Lagunas de Villafáfila el 12 de enero de 2013 (J. Orduña, J.A. Casado, J.M. San Román) para estar de vuelta en Holanda y no se le ha vuelto a ver en España, con lo cual, es muy probable que no haya viajado hasta aquí.
O el GF6 que estuvo un mes en las lagunas de Villafáfila; entre el 27-12-2017 y el 28-1-2018.
A fin de cuentas se ha acortado la distancia de la migración (cada vez es más al norte), más cerca de las áreas de cría y la llegada más temprana a sus zonas de cría (cada vez están menos tiempo en las zonas de invernada).
En las siguientes imágenes extraídas de la página: blessgans.de se puede ver perfectamente como los ánsares marcados en Alemania y Suecia no bajan más al sur de Holanda realizando movimientos migratorios muy cortos e incluso algunos permaneciendo todo el año en un entorno de un radio muy pequeño alrededor de sus zonas de cría.
Movimientos de los ánsares radiomarcados en Alemania entre 2016 y 2019.
Movimientos de los ánsares marcados con radiotransmisor
en Suecia entre 2017 y 2019.
Estamos asistiendo a los últimos coletazos de la invernada del ánsar común en nuestra tierra y es una verdadera lástima. Llegará un momento en el que verlos será considerado algo excepcional como es, ahora mismo, ver un ánsar nival, un ánsar chico o un ánsar piquicorto, sin olvidarnos del ánsar campestre que vivió una decadencia muy parecida, preludio de lo que está sucediendo con los ánsares comunes.

sábado, 12 de enero de 2019

400.000 visitas...

Estar a punto de llegar a las 400.000 visitas es un bagaje que nunca me hubiera imaginado cuando comenzó la andadura de este humilde blog hace algo más de siete años; después de 368 entradas, más de 1.000 comentarios y visitas de más de 100 países aquí sigue…intentado mostrar una ventana al maravilloso mundo de la naturaleza que nos rodea. Intentado divulgar nuestro entorno para ser capaces de apreciarlo, valorarlo y respetarlo.
Son cifras modestas en comparación con otros blogs pero que me enorgullecen enormemente y doy las gracias fervientemente a todos los que habéis entrado en él. 
La idea fundamental, desde el primer momento, era dar a conocer la naturaleza que nos rodea, la que tenemos a nuestro alcance, la que tanto y tan poco conocemos para conseguir el respeto y la valoración de la misma.
He intentado hacer un blog ameno, didáctico y fácil de leer para que todo el mundo pudiera entrar y entender lo que quería contar. Mi abuela decía: “escucha a los que más saben porque de ellos siempre aprenderás”; y eso he intentado hacer. He contactado y entablado amistad con gente apasionada de la naturaleza y otros blogs con los que he aprendido mucho más de lo que pudiera imaginar. Siempre estamos aprendiendo, el aprender es constante y continuo; es una aventura maravillosa, la aventura del conocimiento y, nunca debemos de olvidar que, cuanto más sabemos, más nos damos cuenta de todo lo que nos queda por saber.
Gracias a todos. Espero que sigáis entrando en el blog y descubriendo las pequeñas historias que en él se cuentan. Es un blog, fundamentalmente, de historias, las fotografías son acompañantes de lo verdaderamente importante, la vida de nuestra naturaleza.
Gracias a todos los que seguís el blog de forma regular. Gracias a todos los que habéis entrado de vez en cuando. Gracias a todos los que me habéis prestado fotografías. Gracias a todos los que me habéis dado consejos y asesoramiento. Gracias a todos porque sin vosotros este blog no existiría.
La aventura continúa. Espero que os siga gustando y que no decaiga vuestro interés por este blog humilde pero hecho con gran cariño e ilusión. Gracias.
Que mejor manera hay de celebrarlo que con la imagen de un animal muy especial para mí…nuestro lobo ibérico.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Calendario NaturZamora 2019.

NaturZamora comenzó su segunda andadura en mayo de 2017. En esta nueva etapa llena de ilusión y renovados bríos aboga por la creación de una mayor concienciación medioambiental así como un mayor conocimiento y sensibilización de nuestro entorno natural más cercano para así poder respetarlo.
"Estudio, defensa y divulgación de los valores naturales de la provincia de Zamora"
“ Sus objetivos son:
• Estudio, defensa y conservación de la naturaleza.
• Divulgación y puesta en común técnica y científica
• Difusión de los conocimientos relacionados con el Medio Ambiente y en particular del Medio Natural a todos los sectores de la sociedad.
• Ayudar y colaborar en problemas relacionados con la conservación de la naturaleza y del medio ambiente en general, detectando abusos sobre lo que es de todos, avisando y proponiendo alternativas desde el dialogo. 
• Dar a conocer y haciendo partícipe a toda la sociedad de los valores naturales de Zamora, incluidos los tan desconocidos de la propia capital”.
Esta asociación formada por naturalistas zamoranos en mayor medida, ha sacado, por segundo año consecutivo, un calendario colaborativo compuesto por fotografías de diferentes colaboradores y socios dedicado a las aves: “Especies de nuestros entornos urbanos zamoranos de las que podemos ver con cierta facilidad o que están pero se dejan ver poco”.
Además, este año, tiene una importante novedad ya que a cada ave que sale en su mes correspondiente se le añade un comentario explicativo elaborado por el coordinador de todo el proyecto: Alfonso Rodrigo con las magníficas fotografías de: José Barrueso, Cristina Miñambres, Juan José Gallego, Miguel R. Esteban, Manuel Segura, Tomás Sanz, Verónica Riego, Alfonso Rodrigo, José Javier Orduña, Carlos Ramírez, Hipólito Hernández,  José Alfredo Hernández y Cucho Rodríguez.

Magnífica iniciativa para poder colaborar con una asociación zamorana que defiende nuestra tan maltrecha conciencia medioambiental. 
Más información pinchando aquí.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Martinetes invernantes en Zamora ciudad.

Desde hace varios años un tramo del río Duero a su paso por la ciudad de Zamora se ha convertido en el lugar de invernada para un grupo de martinetes que pasa en este lugar todo el invierno.
El martinete es un ave migratoria que suele llegar a nuestra tierra proveniente de África a mediados del mes de marzo para comenzar su época de cría y estar entre nosotros hasta el otoño que es cuando regresaría a sus territorios africanos. Este sería el movimiento habitual pero este grupo de martinetes de alrededor de 20-25 ejemplares ha decidido permanecer en la ribera del Duero, a su paso por Zamora, todo el periodo invernal.
El martinete es rechoncho, de cuello corto, fuerte pico y hábitos nocturnos o crepusculares. Cuando los ves están dormitando entre las ramas de los árboles de ribera donde permanecerán todo el día a menos que alguien se acerque más de la cuenta y se levanten en un vuelo que durará pocos minutos ya que, después de varias vueltas, volverán a posarse en sus dormideros habituales para seguir descansando el resto de la jornada.
En esta mini colonia de martinetes invernantes hay tanto adultos como jóvenes que se distinguen fácilmente por su color grisáceo salpicado de manchitas blancas en su cuerpo.
Ahí permanecerán todo el invierno hasta que comience la época de cría y se desplazarán a otra zona en la que comenzará la construcción o acondicionamiento de sus nidos, también en el río Duero.
El martinete pertenece a la familia de las garzas. Garzas que están muy bien representadas en el tramo urbano del río Duero a su paso por Zamora.
Garcilla bueyera.
La más abundante es la garcilla bueyera que tiene un importante dormidero todo el año en una de las islas. La garza real es la siguiente en número de ejemplares con una importante colonia de cría en una de sus islas. 
Garza real.
Avetorillo hembra.
El avetorillo es otro miembro de la familia de las garzas que cría con regularidad en el río y, además, mantiene también varios ejemplares invernantes que permanecen entorno a sus aguas.
Avetorillo macho.
Garza imperial.
La garza imperial es otro de los miembros fijos de esta familia que todos los años cría en nuestro entorno pudiéndose ver hasta bien entrado el otoño.
Garceta grande sobrevolando el río.
La garceta común y la garceta grande también se pueden observar, en menor medida, pero de una forma más o menos regular. 
El avetoro solamente lo he visto en una ocasión en el tramo urbano del río hace varios años (abril 2008; única vez que lo he visto en la provincia de Zamora); por el contrario, la garcilla cangrejera, nunca la he visto en este tramo ni tengo constancia de ello.
Familia de las garzas está muy bien representada en el río Duero a su paso por Zamora y sorprende por su variedad a más de un caminante cuando las ve en el río.
En "El censo de la población reproductora e invernante de 2010-11", realizado por José Rafael Garrido, Blas Molina y Juan Carlos del Moral se comenta: “Especie considerada estival hasta principios de 1990 (Bernis, 1966-1971; Díaz et al., 1996), desde entonces se ha constatado la invernada regular y abundante en el valle del Guadalquivir y otros puntos más septentrionales, llegando ya entonces a registrarse cifras en torno a los 1.400 ejemplares (Sarasa et al., 1993)”.
En el mismo censo también se dice: “Las recuperaciones de aves anilladas extranjeras indican que parte de las poblaciones de toda Europa, incluidos países tan alejados como Rusia, invernan en
España, por donde también atraviesan las poblaciones migratorias hacia cuarteles de invernada más alejados en África subsahariana (Díaz et al., 1996; Serradilla et al., 2011). Los resultados de los censos de reproducción (5.354 parejas, tabla 16) indican que sólo una pequeña fracción de la
población local inverna en España, considerando los individuos reproductores, su productividad y los individuos que no crían, más aún teniendo en cuenta la invernada de ejemplares procedentes de Europa. En este sentido, el análisis de los movimientos de las aves anilladas en España muestran que parte de las poblaciones de todo el país migran hacia África subsahariana, un porcentaje de aves del interior peninsular invernan en las marismas del Guadalquivir y que las del litoral mediterráneo tienden a moverse por el mismo (Serradilla et al., 2011)”.
En este censo todavía no se tenía constancia de la aparición de este grupo de invernada en este tramo del río Duero, ni de ningún otro en Castilla y León. J. Alfredo Hernández, gran conocedor de la fauna zamorana y magnífico ornitólogo vio tres ejemplares en 1996 en la vecina localidad de Villaralbo y en 2006 un dormidero invernal en otro tramo del río en Zamora que no se volvió a ver en años sucesivos hasta que hace, relativamente poco tiempo, se detectó la aparición de este grupo de martinetes invernantes que continúa pasando el invierno en una de las orillas del río Duero a su paso por Zamora ante la indiferencia de los paseantes que ni siquiera sospechan de su presencia allí.

martes, 4 de diciembre de 2018

Historia, actualidad e importancia de las Lagunas de Villafáfila.

Apareció el agua y llegó la vida. Las lagunas de Villafáfila se han ido llenando de aves atraídas por el agua que se ha almacenado durante las últimas semanas. Nos encontramos en plena invernada y multitud de especies se dan cita en este enclave tan importante para las aves y para las gentes del lugar.
La historia de las lagunas de Villafáfila está llena de altibajos, llena de situaciones límites; es una historia que, quizás, mucha gente no conozca. Antes de comenzar me gustaría agradecer enormemente a J.M. San Román su inestimable ayuda para la realización de esta entrada. Historia que me gustaría recordar a grandes rasgos ya que para valorar y respetar algo hay que conocerlo primero.
Algo que parece que todo el mundo sabe y no es así, es el hecho de que las Lagunas de Villafáfila son de agua salada. Este hecho provocado por el tipo de suelo ha propiciado desde la prehistoria la extracción de sal que fue muy importante y codiciada ya que no había ningún otro lugar cercano de extracción de este mineral, con lo que, a lo largo de la historia, las salinas fueron controladas por señores poderosos (nobles o reyes) y la Iglesia. Villafáfila aparece documentada por primera vez en el año 936 en un escrito del monasterio de Sahagún tras la venta de unas salinas a dicho monasterio. Las lagunas eran un centro de abastecimiento de sal y como tal debían de ser protegidas y controladas ya que la sal era un bien de primera necesidad. 
Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Valladolid ha confirmado, mediante el hallazgo de restos, diferentes explotaciones de sal de la época prehistórica, de hace más de 4.000 años, lo que indica su tremenda importancia.
Avefrías, chorlitos dorados y grises, ánades azulones, silbones, frisos, rabudos, patos cuchara, combatientes, correlimos o tarros blancos se mueven por las lagunas en busca de alimento mientras grandes grupos de ánsares comunes y grullas van y vienen desde las tierras cercanas hasta el agua. Estamos en plena invernada y, actualmente, unos 2.500-3.000 ánsares comunes han llegado hasta aquí. La cifra más baja de la historia; la invernada del ánsar común se muere.
Entre ellos, en muchas ocasiones, aparecen “infiltrados” como los 8 ánsares caretos (6 adultos y 2 de primer invierno) que pude ver el pasado día 21 en compañía de un gran ornitólogo y amante de la naturaleza: J.A. Fernández Ugarte; un tarro canelo el día 14 de noviembre (descubierto ese mismo día por M. Rodríguez, J. Palacios, J. Morán y J.M. San Román) y 2 barnaclas cariblancas que pudimos ver el día 25 J.A. Hernández, J.Gallego y M. Martín; sin olvidarme del posible ánsar chico de primer invierno del día 14.
También he podido descubrir el primer y único collar de la temporada (hasta el momento): el VGU Anillado el 7-7-2017 en Noruega por Arne Follestad. Ánsar que una semana antes se encontraba en Holanda, siendo esta su primera observación en España.
A lo largo de la historia los humedales han tenido muy mala fama ya que se les consideraba focos de infección y transmisión de enfermedades; a estos humedales se les quiso eliminar y muchos de ellos fueron desecados con el fin de ganar terrenos para la agricultura (algo que se demostró que no era posible dadas sus condiciones especiales).
Las Lagunas de Villafáfila no fueron menos y también se intentó su desecación. En 1969 se inició un proyecto para su eliminación comenzando por la Laguna de Salinas. Se construyó un canal de drenaje y comenzó su eliminación. En 1972 se paralizó el proyecto pero su decadencia era paulatina e inexorable como recoge la prensa en el periódico El País del 5 de mayo de 1983: “La continuidad de las lagunas de Villafáfila (Zamora), consideradas como el biotopo más importante para la invernada de aves en el noroeste español, está amenazada gravemente por la sequía, la progresiva elevación del nivel del suelo por la acumulación de hierbajos y arenas, los pesticidas arrojados en las tierras de labor cercanas y la proliferación en el interior de la ciénaga de campos de cultivo, a pesar de que el terreno es de mala calidad.
Desde hace años se detecta una disminución preocupante del número de ánsares campestres, la especie más característica de la zona, que pasan el invierno en las lagunas. Otro tanto ocurre con el ánsar común, el rabudo, el cuchara, el silbón y la cerceta, aves que también se refugian en Villafáfila durante los meses más fríos; mientras que las fochas y los fumareles hace tres años que ya no aparecen en las lagunas, durante el estío, por la falta de agua.
La falta de agua y la acumulación de materiales en el fondo, con la consiguiente elevación del suelo y descenso de la profundidad, son los peligros mayores”.
Las grullas siguen en importantes números para comienzos del mes de diciembre. Entre ellas he podido ver tres anilladas, de las cuales he leído dos. Ambas procedentes de Alemania. La BuBuY-WGW anillada el 9-7-2012 y la BuBuW-GYR anillada el 28-6-2007.
Los zarapitos reales han ido aumentando su número hasta los 31 contados entre A. Rodrigo, J.A. Hernández, J. Gallego, M. Martín y yo el pasado día 25 o el 3 de diciembre. Agujas colinegras, avocetas y hasta una hembra de sisón que he podido ver en varias ocasiones y que se mueve entre ánsares y azulones, descansan o se alimentan en el entorno de las lagunas.
Lagunas de las que se seguía tomando conciencia del problema. El 17 de agosto de 1988 se publicó en el periódico ABC: “Tras seis meses de silencio por parte de la Administración, desde que ABC se hiciera eco de las denuncias sobre el estado deplorable en que se encontraban las lagunas de Villafáfila, en Zamora, la Junta de Castilla y León ha decidido tomar cartas en el asunto. El próximo lunes comenzarán las obras de recuperación de este sistema lacustre con el objeto de remediar la desecación de una de las mayores reservas de avutardas de Europa.”
Para más tarde decir: ”las obras previstas, que cuentan con una inversión de treinta millones de pesetas, se pondrá fin a la desecación progresiva del sistema lacustre y su irreversible desaparición”.
Estas obras consistirían en: ”La falta de profundidad impedía la existencia de aves buceadoras, que ahora podrán habitar allí, ya que se formarán dos lagunas con este fin dentro de la llamada Laguna Grande. También se crearán islas de nidificación en ese mismo humedal y en las lagunas Barillos, así como dos balsas de decantación donde se controlará el nivel del agua. Además del drenaje de las lagunas, se realizarán tres muros de contención y se reforzarán las orillas, con la construcción de pequeños diques para impedir la salida del agua, cuyo nivel será elevado cuarenta centímetros”.
Los problemas eran visibles y, en teoría, se pondría una solución pero en el mismo periódico el 18 de enero de 1992 se publica: “La Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), que agrupa a unas 150 asociaciones ecologistas españolas, ha denunciado a la Junta de Castilla y León ante la Comisión de la CE por el progresivo deterioro y artificialización de las Lagunas de Villafáfila”.
Barnacla cariblanca entre ánsares comunes.
La denuncia no llegó a más y en 1992 se inaugura el observatorio de Otero de Sariegos, para más tarde, en 1993 comenzar la construcción de la Casa del Parque, el Centro de Interpretación de las Lagunas de Villafáfila que fue inaugurado en agosto de 1995 pasando a ser lugar imprescindible para que los visitantes obtuvieran una gran información de las lagunas. En 2004 se crean los observatorios de La Rosa y Villarrín que terminan de completar los actualmente existentes.
Observatorios desde los cuales pude ver un águila real que prospectaba la laguna en busca de alimento; cernícalos comunes que se exhibían cerniéndose y un aguilucho pálido sobrevolando las tierras mientras los aguiluchos laguneros se movían entre el agua y la tierra atentos a cualquier oportunidad provocando el pánico y, un enorme revuelo, entre las miles de aves que se encontraban en el agua.
Esta es una pequeña historia de las lagunas de Villafáfila que, desde que se detuvo su desecación, han tenido diferentes grados de protección: 1972 - Zona de caza controlada; 1986 - Reserva nacional de caza; 1987 - ZEPA (Zona de especial protección para las aves); 1989 - Humedal RAMSAR (Protección e importancia internacional del complejo lagunar); 1992 - LIC (Lugar de interés Comunitario); 1996 - Reserva regional de caza y 2006 - Reserva Natural.
Y aquí, en estas lagunas, es donde miles de aves eligen pasar lo más duro del invierno. Aves que vienen de lejos y se unen a las que nos acompañan durante todo el año. Un auténtico privilegio.