viernes, 12 de enero de 2018

Santoña II: eider, zarapito trinador americano,…y mucho más.

Si hay dos estrellas actualmente en Santoña son el eider común y el zarapito trinador americano pero no todo son las estrellas, las aves comunes, las  habituales, las más normalitas son igual de importantes o más; con estas quiero empezar ya que en muchos casos no se les da la importancia que merecen y tienen. Como comentaba en la anterior entrada de Santoña mi sorpresa es mayúscula cuando me dicen, algunos de los más habituales del lugar, que no hay nada por las marismas, que la invernada es muy floja…sigo recordando que hay miles de aves, que en el interior hemos estado muy secos (hasta hace muy poco), sin casi nada (es la invernada más floja de los últimos años) y aquí, en Santoña, hay miles de aves y agua, algo que nosotros, por desgracia, tenemos muy poco.
Colimbo grande.
En Santoña hay dos mundos, dos mundos complementarios en los que sus habitantes se ven y se comportan de dos formas completamente diferentes. Me refiero a la marea alta y a la marea baja. Dependiendo de si está alta o baja la marea los habitantes y sus comportamientos varían por completo.
Con la marea alta aparecen todos los buceadores, están más activos y, en muchos casos más cerca: silbones, azulones, frisos, cucharas, cercetas comunes, cormoranes grandes y moñudos, patos cuchara, rabudos, tarros blancos además de negrones comunes y especulados, colimbos grandes y chicos, zampullines cuellirrojos, cuellinegros y chicos, somormujos, alcas, fochas comunes o porrones se mueven por las marismas en busca de alimento; tranquilidad que se ve alterada cuando alguna águila pescadora, aguilucho lagunero, milano real o busardo ratonero planean por encima de ellos.
Esta enorme variedad de especies conforman los habitantes de la marea alta; entre ellos está la estrella del momento, el precioso e imponente eider común.
El eider es un pato especial, diferente, con un pico muy ancho en la base que le da un aspecto curioso, conformando un perfil característico a su cabeza. Es un pato del norte. Un pato del que actualmente en España hay dos ejemplares, los dos son dos machos, el de Santoña descubierto por Alejandro García en diciembre de 2016 que formaba parte de un grupo de cinco ejemplares (dos machos y tres hembras) que se fueron yendo en diferentes momentos hasta quedar solamente el ejemplar que está actualmente y el de Cariño (La Coruña), descubierto por Ricardo Hevia el 2 de diciembre de 2017.
El eider está precioso, espectacular, con su increíble plumaje nupcial. En las siguientes fotografías se puede ver la evolución de su plumaje en dos meses.
El eider se mueve tranquilo. Bucea. Sale con un mejillón y se lo come entero, directamente, sin abrir ni nada, en su estómago se producirá la digestión. Verlo sacar un mejillón y comérselo me impresionó. Nunca me hubiese imaginado que podía hacerlo, además lo hace sin aparente esfuerzo.
Es un animal extraño pero de extraño que es, es muy hermoso. Aparte del pico destaca, en este macho con plumaje nupcial, su intenso y precioso color, por cierto, el plumón de eider se ha utilizado y se sigue utilizando para rellenar los mejores edredones, sacos de dormir o ropa de abrigo ya que es aislante, suave, mantiene la temperatura y es ligero. Plumón que el eider utiliza para recubrir su nido y mantener aislados y calientes los huevos ante las inclemencias del frío del norte. Plumón que en algunos lugares como Islandia, es recogido a mano y comercializado, siendo un recurso económico muy importante.
Zarapito trinador.
Con la marea baja aparecen todos los limícolas y los que se alimentan en zonas con poca agua como orillas o charcos que van quedando. Ahí aparecen chorlitos grises, chorlitejos grandes y chicos, correlimos comunes, zarapitín, gordo y menudo, ostreros, vuelvepiedras, zarapitos reales y trinadores, espátulas, archibebes comunes, claros y oscuros, combatientes, avocetas, garcetas grandes y comunes, garzas reales, aguja colinegra y colipinta; un sinfín de aves que se van moviendo según la marea va subiendo o bajando.
Aguja colinegra y agujas colipintas.
Ostreros.
Entre todos ellos la estrella del momento es el zarapito trinador americano que descubrieron Haritz Sarasa y David Arranz el 29 de enero de 2017 que lleva casi un año en las marismas.
Me costó varios intentos poder verlo. Este zarapito de Hudson es una rareza total ya que es la segunda cita para España (primera para Cantabria). Es prácticamente igual que nuestro zarapito trinador y hasta que no vuela no puedes saber (por lo menos yo) si es uno u otro. La manera de identificarlo es en vuelo cuando nos enseña el obispillo que no es blanco como en nuestro zarapito trinador. A lo que se le puede añadir la ceja mas marcada y un poco más claro pero, hasta que no lo ves en vuelo, no se está seguro. La siguiente es una fotografía muy testimonial suya.
A estos dos mundos se les puede añadir el de las gaviotas. Santoña es un enclave fantástico para poder verlas. Son muchas las especies que puedes encontrarte y disfrutar ya sea en el puerto, en las conserveras o en las marismas. Pude ver gaviota patiamarilla, sombría, reidora, argéntea, cabecinegra, tridáctila y gavión atlántico. Todo un lujo para alguien de interior que solamente está acostumbrado a ver muy pocas. A estas gaviotas se les puede unir una gaviota groenlandesa descubierta el 7 de enero de 2018 por Ernesto Villodas, César Palacio y Álvaro Bustamante y una gaviota cáspica descubierta al día siguiente en Laredo por Ernesto Villodas.
Posible gaviota argéntea.
Gavión atlántico.
Entre tanta ave siempre hay algunas con anillas. Anillas que cuentan su historia. Cuentan viajes, desplazamientos, edad o lugares de origen. Pude ver anillas de gaviota cabecinegra, patiamarilla y sombría, cormorán grande, zarapito real y espátula.
Cinco fueron las anillas de gaviota patiamarilla: la AP4T anillada el 17-9-2014 en Gijón. La 5Y3:G anillada el 25-6-2017 en Ulía (Guipuzcoa). L1BM.K anillada en la isla de Lekeitia (Vizcaya) y dos anilladas en Tarragona de las que no he obtenido ninguna respuesta después de varios mensajes: las PHZH y la PHXY
Una gaviota cabecinegra francesa anillada el 25-6-2015 con anilla RC5C y dos sombrías: la R:K6E anillada el 5-6-2012 también francesa y la BJ.OU anillada en Bélgica el 4-7-2017.
Dos espátulas holandesas. La PNfG/aPN anillada el 8-6-2017 siendo su primera observación y la aLL/YfG anillada el 27-6-2011 que es una asidua de las marismas de Santoña. 
También pude leer un zarapito real anillado el 16-1-2015 en Cicero y un cormorán grande francés; el M>5/Métal- Bleu > Vert anillado el 23-4-2005 que inverna regularmente en Santoña.
El anillado es el de la derecha.
Doce aves anilladas que cuentan su historia. Doce aves anilladas que viven en un entorno privilegiado como son las Marismas de Santoña. Un auténtico lujo para los sentidos.

domingo, 7 de enero de 2018

91 ánsares caretos en Villafáfila

Seguimos con el ánsar careto. Sé que para algunos les resultará pesado o monótono pero este año es excepcional y como tal debo de continuar escribiendo sobre este precioso ánsar que está dejando números espectaculares en las Lagunas de Villafáfila.
El pasado 29 de diciembre pude ver, en compañía de J. Alfredo Hernández, la espectacular cifra de ¡¡91 ánsares caretos!! Cifra record para las Lagunas de Villafáfila superando los 79 ejemplares que pude ver el 22 de diciembre de 2017 (con Juanjo González), los 78 del día 7 de enero de 2018 (en compañía de Alfonso Rodrigo) y los 55 vistos por Persson H. en 1994 (un año después de dejarse de considerar rareza en España).
Estos impresionantes datos son siempre un mínimo porque en ningún momento se han podido ver todos los que pudiera haber ya que siempre se ha visto parte del gran grupo de ánsares comunes entre los que están infiltrados; con lo cual, seguramente, estemos hablando de más un centenar de ejemplares de este precioso ganso. De momento, la cifra que va a quedar son esos espectaculares 91 ejemplares.
Para darse cuenta de las magnitudes e importancia de estas cifras debemos de poner en relevancia algunos datos de consideración.
Primero. Este año es la invernada de menos ánsares comunes desde que se tienen registros. El último censo del 15 de diciembre arrojaba una cifra de 2.500 ánsares comunes; cifra que se ha visto superada después y, actualmente, según mi previsión, habrá entre 4.500 – 5.000 ejemplares, la menor cifra histórica. Tengamos en cuenta que en 1999 había cerca de 40.000 ejemplares en las lagunas o en 2012 algo más de 15.000. Por lo tanto, el declive de la llegada de ánsares comunes es más que evidente y tremendamente preocupante con muy malas perspectivas.
Quizás pueda llegar a pasar con el ánsar común lo mismo que sucedió con el ánsar campestre, su desaparición. En los años cincuenta del siglo XX los grandes bandos de ánsar campestre se desplazan desde las Lagunas de Villafáfila hasta el embalse de Ricobayo (J.I. Regueras, 1982). En el libro: “El ánsar campestre y el ánsar común en Castilla y León” de Mariano Rodríguez y Jesús Palacios se menciona que entre 1968 y 1981 este enclave es el principal y prácticamente único punto de invernada del ánsar campestre en España: “…un máximo de 6.000 ejemplares en 1968-69 hasta los 3.800 ejemplares de 1981, desapareciendo todos los posibles puntos de invernada distintos del E. de Ricobayo. A partir de 1981 encontramos un descenso uniforme, desde los 3.000 ánsares de 1982 hasta los 134 de la temporada 1989-90 y los 157 de la temporada 1990-91”. Y el resto ya lo sabemos…desapareció y, actualmente, ver alguno en la temporada es algo extraordinario.
La desaparición del ánsar campestre coincidió con la parada del ánsar común que hasta mediados de los años 70 del s.XX simplemente pasaba por aquí, quedándose en un número muy reducido.
La probabilidad de que ánsares caretos vengan es mayor cuanto mayor sea el número de ánsares comunes que lleguen pero…esto es la teoría, la hipótesis, porque este año, esta probabilidad de: a más ánsares comunes más posibilidades de ánsares caretos, se ha roto.
Segundo: las cifras de caretos son muy reducidas durante los últimos años. Los que yo he podido ver, en las últimas invernadas, hablo de cifras máximas vistas por mi (pueden variar algo pero no mucho con las oficiales) son las siguientes: invernada 2012-13: 25 ejemplares (21-1-2013) – 2013-14: 6 ej. (19-1-2014) – 2014-15: 13 ej. (6-12-2014) – 2015-2016: 3 ej. (29-11-2015) – 2016-17: 2 ej. (12-11-2016) – 2017-18: 91 ej. (de momento el 29-12-2017).
Desde 2012 a la actualidad serían: 25-6-13-3-2 y 91 ejemplares. Es decir, en esta invernada he visto casi el doble de caretos de los que había visto en los últimos 5 años.
El ánsar careto proviene de la tundra siberiana, migrando hasta centro Europa (Bélgica, Holanda, Alemania) donde se mezcla con los ánsares comunes y, una mínima parte, viaja hasta nuestro país. 
En la siguiente imagen se puede ver el increíble viaje de diferentes ánsares caretos marcados con GPS en Holanda (datos procedentes de la página www.blessgans.de).
Viaje que, algunos de ellos, un tanto por ciento muy bajo, prolongan hasta nuestro país mezclados con los ánsares comunes que provienen de Noruega y paran en Holanda, Bélgica o Alemania para terminar invernando entre nosotros.
La siguiente imagen es otro ejemplo del viaje de algunos ánsares caretos marcados en Hungría que utilizan otra ruta para llegar desde sus cuarteles de invierno a sus cuarteles de cría, en la fría e inhóspita tundra siberiana.
Los ejemplares que utilizan esta ruta es muy difícil, prácticamente imposible que lleguen hasta nuestras tierras.
Este es el ánsar careto, un espectacular viajero que, este año, nos está dando grandes alegrías en las Lagunas de Villafáfila.

martes, 26 de diciembre de 2017

79 Ánsares caretos en Villafáfila

¡Impresionante! Esa es la palabra que puede definir la tarde, de hace unos días, que pude disfrutar en las Lagunas de Villafáfila. Este año se está viendo un buen número de ánsar careto; he podido ver diferentes grupos desde los 7 ejemplares que vi el pasado 22 de noviembre a los 20 que vi el día 16 de diciembre o los 8 del día 17 pasando por los 30 del día 19 y el pasado día 22…una auténtica gozada pero, todo a su tiempo.
El ánsar careto es uno de los ánsares más bonitos que hay. Es un poco más pequeño que el ánsar común y destaca sobre todo por su pico rosa con una mancha blanca en la base (mancha que le sale cuando cumplen, más o menos, un año de edad), sus patas naranjas y, en los adultos, el espectacular y precioso barrado en negro de su pecho y abdomen como el de este fantástico ejemplar que pude ver en el que se pueden apreciar todas esas características.
Los jóvenes no tienen ese barrado, ni la mancha del pico y tienen el rosa del pico más apagado. Jóvenes que migran con sus padres la primera vez para ir aprendiendo rutas de viaje y de alimentación. En la siguiente imagen se pueden ver varios jóvenes con adultos.
Este precioso ánsar era el principal objetivo del día. Quería ver cuantos había porque en mi anterior visita el día 19 había contado 30 ejemplares; Manuel Segura y J.Javier Orduña, el día 18 habían visto 43.
Llegué a la zona en la que se movían últimamente. Allí estaban, comiendo tranquilos. Estaban distribuidos entre los ánsares comunes, mezclados en un ir y venir en busca de alimento. De vez en cuando algún ánsar común se mosqueaba y los echaba hacia otro lado. No lograba verlos bien porque la zona era complicada ya que se metían en unos bajos y entre las hierbas, con lo cual, cambié hasta tres veces de ángulo de visión pero nada, no había manera así es que volví al lugar inicial donde apareció otro amante de la naturaleza, Juanjo González.
El ánsar careto proviene de la tundra siberiana, migrando hasta centro Europa (Bélgica, Holanda, Alemania) donde se mezcla con los ánsares comunes y viaja hasta nuestro país. Los últimos años su número en España se ha visto incrementado regularmente aunque el pasado año las Lagunas de Villafáfila acogieron muy pocos ejemplares.
Pasada una hora se empezaron a juntar en una zona con agua y contamos 44. Era un número impresionante. Nunca había visto tantos juntos pero había alguno más porque nos seguían quedando tapados.
Pasada una media hora se levantaron y se desplazaron un poco más lejos, momento que aproveché para hacer fotografías al grupo, lo cual me sirvió (posteriormente) para saber cuántos podía haber.
Bajaron unos cientos de metros más lejos y continuaron comiendo cuando, al cabo de otra media hora, mi compañero me dijo: “Por ahí viene un grupo”. Dirigí el telescopio y mi sorpresa fue mayúscula. Un grupo de ánsares venía volando alto y de lejos directamente hacia donde estaban los caretos. Cuando comenzaron a bajar me quedé mudo…¡todos eran caretos! 29 caretos más se unieron al grupo.
Era increíble. En total el grupo lo componían...¡79 ánsares caretos! Que suponían el mayor grupo de caretos visto en las Lagunas de Villafáfila desde que Persson H. en 1994 (un año después de dejarse de considerar rareza en España) viera 55 ejemplares (Guía de la fauna de la Reserva Natural "Las Lagunas de Villafáfila" (2006) de Mariano Rodríguez y Jesús Palacios editado por la Junta de Castilla y León). Una auténtica maravilla.

sábado, 16 de diciembre de 2017

20 ánsares caretos, 1 barnacla cariblanca, 1 piquicorto (posterior) y…agua.

Magnífica tarde por las lagunas en las que la primera alegría me la llevé nada más llegar…¡hay agua!
No es mucha pero es una capa de agua que va a atraer a muchas aves estos días, aves que están saliendo de Europa por el temporal de frío y nieve y que pasaban por aquí sin quedarse, ahora, con un poco de agua, la cosa puede cambiar y ha empezado de la mejor manera posible.
La imagen de arriba las lagunas actualmente.
La imagen de abajo las lagunas hace unos días.
Las dos fotos tomadas desde el mismo sitio.
Lo primero que vi nada más parar fue la barnacla cariblanca que descubrieron el día 3 Juan A. Casado y Diana Domínguez. Barnacla que destacaba entre todos los gansos que la rodeaban cerca del agua.

Hace una semana estábamos completamente secos, sin una gota de agua y las lluvias de los últimos días han dejado una maravillosa sensación de vida en las lagunas. Vida que se ha visto incrementada tanto en cantidad como en variedad. Grandes grupos en los que se pueden ver azulones, silbones, frisos, rabudos o cercetas comunes junto con tarros blancos, algunas gaviotas sombrías y la sorpresa de 3 zarapitos reales, grullas (pude ver unas 500-600), aguilucho lagunero, aguilucho pálido, milano real.... Hay vida. Hay movimiento.
Pero volvamos con la barnacala cariblanca. El año pasado tuvimos otra barnacla cariblanca que pudiera ser o no la misma de este año. Es un ave preciosa que reluce entre los ánsares. Ánsares que han visto incrementado su número hasta, calculo que unos 4.500-5.000 (según mi impresión de ayer) y entre estos ánsares empezaron a aparecer ánsares caretos.
Esta invernada ya había visto un grupo de 7 caretos el pasado día 22 de noviembre pero ese grupo desapareció días después. Según miraba entre los ánsares apareció una cabeza, entre las hierbas, con la base del pico blanca, ¡un careto! Y otro, y otro..así has 10 ejemplares de diferentes edades que se movían entre las hierbas.
Mi sensación era que había más porque salían de una zona que no se veía y lo hacían por los dos extremos de la zona cerrada así es que cambié mi posición hasta otra zona desde donde poder verlos mejor.
Nada más llegar aparecieron otros 4 y otros 2…¡16 caretos! Había 16 preciosos caretos que se movían tranquilos en la zona más alejada posible de cualquier camino. De repente, se levantaron, oportunidad para contarlos todos y…sorpresa…¡eran 19! La tarde estaba siendo fantástica. Minutos más tarde apareció otro en el mismo lugar del que habían levantado el vuelo…¡eran 20 caretos!
La última vez que había visto un bando de veinte fue el 21 de enero de 2013 que vi un grupo de 25 con un ánsar indio, desde entonces siempre eran grupos pequeños hasta este precioso grupo de 20.
La tarde seguía y un ánsar raro me llamó la atención, la pena fue que lo vi un segundo porque se metió entre las hierbas y no apareció más. Al final de la tarde hablando con Jose M. San Román,  biológo y amigo, en la Casa del Parque; le comenté que me había parecido ver un ánsar campestre a lo que él me contestó que no descartara un piquicorto y hoy, al día siguiente, Manuel Rodríguez ha visto un ánsar piquicorto que, con muchas probabilidades, era este mismo ejemplar (Enhorabuena Manu y gracias).
Actualizo esta entrada dos días después porque he visto ver al ánsar piquicorto volando con un grupo en el que iban ánsares caretos y la barnacla cariblanca entre un numeroso grupo de ánsares comunes.
Ánsar piquicorto.
Las sorpresas seguían apareciendo. Pude leer 4 collares. 3 azules y uno que se ve blanco pero no lo es, es amarillo. Además de otros dos que me fue imposible leer y otro que tengo mis dudas.
Curiosamente dos de estos ánsares con collar estaban juntos, los ZE1 y ZE7, dos ánsares que habían sido anillados el mismo día, en el mismo sitio de Noruega y seguían juntos. El 19-7-2017 por Arne Follestad. El ZE7 lo había visto hacía unos días.
El LZ5 es un ánsar curioso porque tiene la letra L puesta al revés y ya nos visitó el año pasado. También está anillado en Noruega en 2016 por Arne Follestad.
Ese ganso en una fotografía del invierno pasado.
El siguiente ganso es el NCE un ganso que descubrió Manuel Segura hace unos días con un collar blanco que nos trajo locos hasta que un anillador sueco (gracias Goyo Parra por la gestión) dijo que era un collar amarillo, procendente de Alemania. Os aseguro que de amarillo tiene poco y si no mirar la magnífica foto de Manuel Segura, al cual le agradezco enormemente dejármela para ilustrar esta entrada, al igual que la extraordinaria foto de un pequeño grupo de caretos que vio hace unos días con este ánsar del collar blanco.
La historia de este ganso es la de un viajero. Desde que ase anilló en 2011 en Alemania por Thomas Heinicke, se le ha visto, ni más ni menos, que ¡93 veces! en cuatro países diferentes: Alemania, Holanda, Hungría y España.
Dos días después he conseguido ver al piquicortoMagnífica tarde en las lagunas que espero sigan cogiendo algo de agua o, por lo menos, mantengan la que tienen. 

lunes, 11 de diciembre de 2017

Santoña I: serreta mediana, colimbos, barnaclas…
Llegas y lo primero que te llama la atención es que hay agua por todas partes y con agua hay aves. Miles de aves. Aves por todos lados aunque cuando hablas con alguien de aquí te dicen que todavía no hay mucho pero, no se dan cuenta, que en el interior estamos secos, completamente secos…
Santoña rebosa vida. Mires donde mires hay aves. En esta primera entrada voy a contar el viaje en barco que realizamos con aves cantábricas por las marismas. Viaje en el que Alejandro García nos mostró todo sus saber y conocimiento de este lugar tan bello y maravilloso. Nos embarcamos con grandes ilusiones de poder disfrutar de la marisma y sus habitantes.
El primero y el último en aparecer fue un colimbo grande. Ave impresionante, de fuerte pico, cuello robusto y pinta de cormorán cuando lo ves a distancia. Salía. Cogía aire y se sumergía nuevamente. Se estaba alimentando.
Ave proveniente del ártico que cría en Groenlandia, Islandia o Norteamérica que pasa el invierno en estas marismas junto con otro colimbo, el colimbo chico que también viene del ártico y del que vimos varios ejemplares.
Es el más pequeño y extendido de todos los colimbos; con un pico más fino, menos robusto y aspecto más frágil. También se alimentaba constantemente. Su actividad era febril. Se sumergía y salía sin descanso. Nos mostraba su destreza en el buceo. Al igual que el colimbo grande (y la mayoría de los patos buceadores) tiene las patas muy atrás en el cuerpo para así desplazarse más eficientemente bajo el agua aunque en tierra le hace ser un poco patoso.
Pasará el invierno aquí, en Santoña y luego volverá a sus zonas de cría en el norte de Rusia, Groenlandia, Islandia y norte de Canadá.
Casi noventa barnaclas carinegras hay ahora mismo en las marismas. El año pasado pasaron de las cuatrocientas. Su número ha ido aumentando exponencialmente en los últimos años, sobre todo por la proliferación de su comida preferida, un alga, la zostera marina.
Este pequeño ganso también proviene del ártico. De dos zonas concretas: del norte de Rusia la subespecie nominal bernicla y la hrota proveniente de Groenlandia y norte de Canadá. Aquí, en Santoña, la que se encuentra normalmente es la subespecie bernicla, aunque por ejemplo, el año pasado aparecieron dos ejemplares de la subespecie hrota. Todavía hay una tercera subespecie que no llega hasta nosotros, es la nigricans que vive en el noroeste de Canadá, Alaska y Siberia oriental.
Acostumbrado a ver muy pocas barnaclas carinegras, lo máximo que he visto en las Lagunas de Villafáfila han sido tres ejemplares en 2015, encontrarte con unas noventa es un espectáculo fascinante. Se movían tranquilas, comiendo y observando como una fila de caballos pasaban muy cerca de ellas.
Una preciosa serreta mediana (y única en la marisma) apareció en la lejanía. Era un hembra solitaria entre azulones, agujas y rabudos.
Lo primero que te llama la atención es el pico. Pico largo y delgado que tiene unos pequeños “dientes aserrados” (de ahí su nombre) para sujetar mejor a sus presas. Otra ave del norte que baja hasta Santoña en invierno. Ave que parece el pinocho de las aves con ese pico tan peculiar. Ave que fue toda una agradable sorpresa encontrarnos.
Continuamos en nuestra ruta con un sinfín de observaciones: agujas colinegras y colipintas, ostreros, ánade silbón, ánade friso, zarapito real y trinador, gaviota sombría, reidora y patiamarilla, espátulas, zampullín cuellinegro…
Preciosos ostreros alimentándose.
Una enorme variedad que nos sorprendía constantemente. Entre cormoranes grandes y moñudos, garcetas comunes, reales y grandes apareció la majestuosa silueta del águila pescadora.
Allí estaba. Posada en un magnífico oteadero. Esperando. Decidiendo cuando emprender el majestuoso vuelo que revoluciona a los miles de silbones, ánades reales, frisos, rabudos y cucharas que deambulan por la marisma.
Este invierno hay dos ejemplares en Santoña. Dos águilas pescadoras que pasarán aquí todo el invierno y, quién sabe, si en algún momento se decidan a criar en esta zona.
Tres zampullines cuellirrojos aparecieron casi a la vez que la pescadora. Estaban bastante lejos pero con el telescopio se veían muy bien. Este zampullín es casi idéntico al cuellinegro pero, en esta época su cabeza “plana” le delata sin remisión.
Fotografía testimonial de dos de los zampullines cuellirrojos.
Es el zampullín más escaso que tiene sus principales cuarteles en Finlandia además de Dinamarca, Suecia, Rusia o Noruega desde donde nos visita en invierno. Experto buceador, como todos los zampullines, que tiene las patas muy atrás (como comentaba anteriormente) para facilitar la inmersión y el buceo que le permite tanto alimentarse como escapar de cualquier peligro. También pudimos ver otros miembros de su familia como el cuellinegro, el chico y el somormujo lavanco.
Zampullines cuellinegros.
Gavión atlántico (la gaviota más grande de Europa), charrán patinegro, tarros blancos…Santoña es un espectáculo de vida. Es un deleite para los sentidos. Es un lugar que hay que visitar para conocerlo y aprender de todo lo que allí se puede encontrar.