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miércoles, 8 de septiembre de 2021

El resurgir del Azud del Riolobos: pagazas piquirrojas, garcilla cangrejera...

La mañana estaba agradable cuando llegamos al Azud del Riolobos en la provincia de Salamanca. La visión fue majestuosa: miles de aves se movían en una enorme lámina de agua que presagiaba una mañana llena de sorpresas, como así fue.
El Azud del Riolobos ha resucitado. A partir de marzo de 2021 comenzó su llenado tras unos años de decadencia en los que las miles de aves que allí acudían lo habían abandonado pero, el agua es vida, con agua todas las aves vuelven, además este año se están dando dos circunstancias relevantes que le han hecho resurgir con una enorme fuerza.
La primera es que en época estival las Lagunas de Villafáfila están secas y la Laguna de la Nava depende del agua que le hayan aportado, por lo tanto, el azud se convierte en un punto importantísimo de agua en una época en la que en el resto de humedales de Castilla y León o hay muy poca o no hay ninguna; además este año ha sucedido un hecho triste, inusual y vergonzoso provocado por la ambición desmedida sin escrúpulos, sin tener en cuenta nada más que la ambición económica olvidándose de temas sociales, medioambientales o de abastecimiento de agua: el vaciado del embalse de Ricobayo por parte de Iberdrola. Un hecho que nos ha dejado a los amantes de las aves sin un punto de enorme importancia en esta época del año ya que los cientos de aves que allí paraban, en plena migración postnupcial, no lo pueden hacer, con lo cual, la inmensa mayoría de esas aves que deberían de estar en Ricobayo acabarán en el Azud del Riolobos.
Miguel Rodríguez, gran ornitólogo, biólogo y mejor persona me había dado unas magníficas indicaciones del mejor recorrido para visitar la zona así es que le hicimos caso y comenzamos por el lado este (zona del pinar) en la que dos grandes ensenadas de agua y tierras someras estaban llenas de limícolas que iban y venían en un constante movimiento.
Las orillas estaban perfectas para limícolas, la luz y su cercanía hacían de la zona una verdadera maravilla para la observación. Cigüeñuelas, avocetas, archibebes oscuro y común, combatientes, correlimos comunes, menudos y zarapitines además de avefrías, andarríos chico, grande y bastardo, agachadizas, chorlitejo grande y chico, sin olvidarnos de una de las estrellas del momento: un pequeño correlimos de Temminck descubierto el 24 de agosto por Miguel Martín, Ángel González y Antonio Ceballos conformaban un magnífico elenco de bienvenida que se vio engrandecida por el encuentro casual con Tino Fernández, otro gran conocedor del Azud, con el que fue un placer encontrarnos y estar toda la mañana, además, nos hizo de inmejorable guía. Muchas gracias por tu compañía, indicaciones y saber.
El Azud del Riolobos fue construido en 1998 y llenado, por primera vez, en el año 2000 para el almacenamiento y abastecimiento de los futuros regadíos en la comarca de Tierra de Peñaranda. Regadíos que se espera terminen su infraestructura en 2022. El Azud fue declarado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en 2003.
En muy pocos años se convirtió en una zona importantísima de arribada de aves. Se volvió a llenar en diciembre de 2002 y, posteriormente, en la primavera de 2004 pero a partir de ahí su decadencia se fue prolongando a lo largo de los años, mitigada por un llenado parcial en 2012 a partir del cual su caída fue muy preocupante y casi definitiva pero en marzo de 2021 se produjo el milagro: se llenó nuevamente y miles de aves volvieron. 390 hectáreas inundadas, con un perímetro de casi 17 km y 13 metros de profundidad máxima en la zona de la presa pero muchas hectáreas de orillas y zonas de muy poca profundidad, además de algunas islas que conforman un entorno magnífico para las miles de aves que allí se encuentran y las que comenzarán a llegar próximamente a pasar el invierno.
Con Tino continuamos el recorrido por la orilla sur y suroeste donde un grupo de 51 espátulas descansaban tranquilamente. Espátulas entre las que había seis anilladas, pudiendo leer completas cuatro de ellas que seguramente sean holandesas y francesas. Espátulas que paran en grandes números a descansar en el Azud,
Cercetas comunes, azulones, somormujos lavancos, un par de tarros blancos, un aguilucho pálido bañándose, cormoranes, ánades frisos, garzas reales, garcetas grandes, zampullín chico y fochas se movían en grandes grupos sobre la lámina de agua. Fochas entre las que pude ver una vieja conocida la B[0H9], anillada en la Cañada de los Pájaros (Sevilla) por Manuel Vázquez el 30-10-2013 y que ha visitado la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila en 2020 y 2021.
En esta zona pudimos ver a “Ramsés”, otra de las estrellas del momento, un ganso del Nilo descubierto el 19 de junio por Ángel González y que a Tino le hizo especial ilusión ya que todavía no había conseguido verlo.
Imagen muy lejana de "Ramsés" comiendo.
Continuamos hasta la zona del arroyo donde vimos una preciosa garcilla cangrejera que se alimentaba en la desembocadura y dos palomas zuritas a las que no dimos mucha importancia pero que resultaron ser, como me dijo Miguel Rodríguez más tarde, uno de los escasísimos avistamientos de esta especie en Azud.
En la zona de la presa miles de ánades azulones descansaban plácidamente mientras los cormoranes se zambullían sin descanso y las gaviotas sombrías iban llegando poco a poco.
Fotografía muy lejana y con una enorme reverberación
de las dos pagazas piquirrojas en un grupo de gaviotas sombrías.
En una nueva visita a la zona suroeste descubrimos dos imponentes pagazas piquirrojas en un grupo de gaviotas sombrías, mis primeras pagazas piquirrojas. Una agradable y gran sorpresa poder encontrarlas y disfrutarlas aunque fuera a una gran distancia.
Imponentes pagazas piquirrojas procedentes de sus zonas de cría en el mar Báltico y península escandinava que están en paso a sus cuarteles de invierno en la costa sur de España y África, que han parado a descansar en su largo viaje.
Un gran grupo de gaviotas sombrías apareció al medio día, seguramente procedente del CRSU de Gomecello donde se alimentan; 431 gaviotas sombrías entre las cuales destacaba la corpulencia de “Tom”, un gavión atlántico que lleva desde que Miguel Rodríguez el día 5-12-2020 lo descubrió en el vertedero de Gomecello (Salamanca) siendo un ejemplar de primer invierno.
"Tom" en el vertedero de Gomecello el 30-12-20.
Enorme y precioso gavión que pude ver en una vista el 30 de diciembre pasado a Gomecello (recordarla aquí). Gavión que esperemos siga por la zona, como mínimo, todo este invierno y podamos seguir disfrutando de él.
Pero el Azud no sólo es agua, si miramos alrededor, nos encontraremos en plena estepa cerealista en la que aguiluchos, busardos ratoneros, milanos, avutardas, perdices, cernícalos, mochuelos, águilas culebreras o incluso alcaravanes y gangas ortegas (aunque no viéramos ninguna) campan en las extensas llanuras, sin olvidarnos de pequeños pajarillos como alondras, terreras, cogujadas, gorriones o escribanos trigueros que tienen en la estepa su hábitat de vida.
La mañana llegaba a su fin. Una mañana fantástica de observación y disfrute en la magnífica compañía de Paco Martín y Tino Fernández pero…¿Y ahora qué va a pasar en el Azud cuando en 2022 funcionen los regadíos?

jueves, 26 de agosto de 2021

Esa estrella.

Me he despertado pronto tras un día largo, triste y complicado. Quería escribir algo pero no sabía cómo orientarlo en este espacio dedicado a la naturaleza. A mi mente vino la primera vez que vi un lobo; cogí el libro: “Observaciones de campo del lobo ibérico” y de él extraje este pequeño fragmento: “La primera vez que vi un lobo. Tendría unos siete u ocho años. El verano terminaba y volvía con mis padres y hermano del Lago de Sanabria, donde habíamos pasado casi dos meses en tienda de campaña; justo antes de llegar al pueblo de Galende, en una curva cerrada hacia la izquierda, mi padre redujo la marcha y nos dijo. “Mirad. Un lobo”. El animal cruzó la carretera de izquierda a derecha y comenzó a subir por un camino. Paramos el coche para contemplar cómo subía con un andar elegante y majestuoso, cómo se paraba, se volvía, nos miraba un instante y seguía tranquilamente. Hasta ese momento el lobo, para mí, había sido el malo de los cuentos, con el que se asustaba a los niños y del que los abuelos decían: “Como no comas todo viene el lobo y te come”. Ese día comprendí que algo no encajaba”.
Ese día me enseñaste un animal especial, diferente y lo hiciste como hacías las cosas en todos los ámbitos de tu vida: mostrando el lado bueno de quién fuera aunque su fama, como en el caso del lobo, fuera todo lo contrario. Gracias papá, como dice tu nieta: “No estés triste. Abu Pepe nos mira y nos cuida desde aquella estrella que tanto brilla”.

domingo, 22 de agosto de 2021

Palomas mensajeras: la orientación por bandera.

A finales del pasado mes de Junio se celebró en Portugal una competición de palomas mensajeras cuya salida era el Algarve (al sur) y su meta Oporto (al norte). 10.000 palomas mensajeras fueron soltadas en dicha carrera de velocidad para llegar hasta sus palomares en la zona de Oporto pero, una tormenta, hizo que unas 3.000 se perdieran y no llegaran a su destino.
Estas palomas mensajeras perdidas fueron apareciendo en diferentes puntos de Galicia, Asturias, Segovia y hasta tres en Teruel. Lugares en los que muchas de ellas fueron recogidas y posteriormente recuperadas por sus dueños portugueses. Hasta se emitieron comunicados de la policía informando de que si alguien recogía una de estas palomas lo comunicara para su recogida.
Una de estas palomas portuguesas apareció en Puebla de Sanabria el día 4 de julio. Nada mas verla sus anillas me llamaron la atención. Le hice una serie de fotografías para ver si podía leer el código completo. Se encontraba en perfectas condiciones, se alimentaba a la orilla del río y parecía en buen estado físico. Portaba una anilla negra y otra blanca en la pata derecha donde ponía que fue anillada en 2020 y anilla azul en la izquierda (en la que porta chips de identificación).
En ese momento no conocía la existencia de la carrera, de la que me enteré hace unos días cuando descubrí otra paloma mensajera, también en Puebla de Sanabria, pero esta de origen español con anilla amarilla procedente de la Federación Andaluza y anillada en 2019.
Las palomas mensajeras son verdaderos atletas de élite. Son entrenadas varias horas al día y llevan una alimentación y cuidados especiales que les hacen estar en perfecta forma física. Desde tiempos inmemoriales se conoce su importancia; son protagonistas de innumerables hechos históricos a lo largo de todos los tiempos.
El faraón Userkaf (2479-2471 a.c.) ya entrenaba a estas palomas. En Grecia se utilizaban con motivos militares pero también para anunciar el nombre del campeón olímpico a su ciudad de origen. Los romanos establecieron una enorme red de palomares móviles en sus ejércitos para comunicarse información acerca de avances, conquistas y batallas. Las civilizaciones china, fenicia o árabe las utilizaban también como importantísimos medios de comunicación rápida y efectiva entre sus ciudades y ejércitos, incluso en la Primera y Segunda Guerra Mundial se utilizaron miles de palomas mensajeras siendo algunas de ellas condecoradas con las más altas distinciones.
También se han utilizado como medio de comunicación entre ciudades a lo largo de la historia, incluso son el origen de la agencia de noticias Reuters (una de las más importantes en la actualidad) ya que Paul Julius Reuter en 1850 comenzó a mandar noticias entre Bruselas y Aquisgran mediante palomas mensajeras.
Actualmente las palomas mensajeras se utilizan para competiciones que van desde los 200 hasta los 1.300 km. Carreras deportivas que en Portugal son consideradas el segundo deporte nacional (después del fútbol). Carreras en las que las palomas mensajeras pueden alcanzar velocidades de 90 km/h y recorrer 1.000 km en un día; pero ¿Cómo se orientan? ¿Cómo son capaces de llegar a su destino?
Partamos de que las palomas mensajeras regresan a su palomar, es decir, no pueden ir de un punto a otro que no conozcan; se las suelta en un punto que no conocen pero su destino si, es el palomar en el que han sido criadas y alrededor del cual han sido entrenadas. Deben de buscar el camino de vuelta a casa.
Los científicos no son capaces de determinar con exactitud cómo se orientan estas palomas. Hay diferentes teorías que explican como lo hacen: “Ahora sabemos que cuando se trata de recorrer largas distancias, utilizan al Sol y al campo magnético de la Tierra como brújulas. Debido a la interacción fotoquímica que se da en la retina del ave con moléculas de los campos magnéticos, literalmente podrían ver el norte.
Cuando se trata de distancias cortas reconocen elementos del paisaje como edificios, carreteras o colores. Por si fuera poco, pueden utilizar a la atmósfera como un mapa de navegación.
Esto fue descubierto en 2013 por Hans Wallraff, del Instituto Max Planck para la Ornitología en Seewiesen, Alemania. Para ello sólo requieren captar los olores llevados por el aire, los cuales la paloma asocia con determinadas direcciones del viento; si un olor conocido es más intenso, sabe que va por buen camino. En cambio, si su sentido del olfato de ve dañado las palomas pierden el rastro y se extravían”. (Texto extraído de muy interesante)
Por lo tanto existe una mezcla de elementos que las palomas mensajeras utilizan para poder orientarse en función de sus necesidades según la situación en la que se encuentren (distancia al palomar, día nublado o soleado,…): el olfato, reconocimiento de lugares cercanos, campo magnético de la Tierra y el sol. Estos son los mas aceptados pero el estudio de la capacidad de orientación de estas atletas ha evolucionado enormemente en los últimos años y seguramente lo seguirá haciendo en los próximos.
Dos palomas mensajeras que he podido ver en Puebla de Sanabria. Una portuguesa y otra española, de ambas comuniqué su avistamiento a sus respectivas federaciones nacionales, de la portuguesa no he tenido ninguna contestación y a la española solamente le interesaba si la había recogido. Dos preciosas palomas mensajeras que vuelan por tierras sanabresas.

domingo, 8 de agosto de 2021

El riesgo de los escribanos hortelanos.

La mañana está fría, un suave viento del norte recorre la sierra cuando lo veo. Está cantando suavemente sobre una fina rama de una zarza, es un escribano hortelano. Único representante de la familia de los escribanos de la península ibérica que migra en invierno. Escribano que ha bajado enormemente en las últimas décadas del siglo XX. Escribano con una triste realidad a su espalda; es el desgraciado protagonista de una receta de la mas alta cocina: el hortelano al Armagnac.
Macho de escribano hortelano.
El macho canta suavemente mientras una hembra y un juvenil se mantienen a su alrededor. La pareja de hortelanos ha conseguido sacar, al menos, a un jovencito que se mantiene muy cerca de sus padres.
Hembra de escribano hortelano.
Hortelanos que cuando pasen por territorio francés lo harán bajo un riesgo extremo: 30.000 escribanos hortelanos se cazan cada año en Francia de forma ilegal ya que su captura está prohibida en toda la Unión Europea desde 1999 bajo multa de 150.000 € y 2 años de prisión.
Y todo por una receta que desde el s. XVII sigue un macabro proceso que comienza cuando los capturan ilegalmente, meten en una oscura caja y ceban sin descanso, día y noche para que engorden desmesuradamente hasta convertirse en verdaderas bolas de grasa. Veinte días mas tarde los ahogarán en un vaso de Armagnac para después ser asados y servidos en selectos restaurantes que pueden cobrar 150€ por su consumo ilegal. Consumo que sigue otro ritual: ponerse una servilleta de lino en la cabeza para oler y saborear el plato. Todo de forma ilegal.
Juvenil de escribano hortelano.
La familia de escribanos hortelanos se mueven entre los arbustos mientras currucas zarceras y mirlos comunes deambulan en busca de comida a la vez que un grupo de gorriones chillones se levantan asustados ante un alcaudón real que se posa muy cerca de ellos; un cuco observa desde la rama de un roble a sus posibles presas sobre las que se lanza ágilmente en la intrincada red de escobas y brezos.
La familia de escribanos hortelanos abandonará la zona el próximo otoño y se arriesgará a pasar por un territorio francés en el que son perseguidos de forma ilegal para satisfacer los mas exigentes paladares.
(Parte de la información para la realización de esta entrada ha sido sacada del artículo escrito por Marc Casanovas en la página traveler.es).

viernes, 16 de julio de 2021

Exposición de aves en Puebla de Sanabria.

Un año más, y van cuatro, hemos montado una exposición de fotografías en el “Chiringuito del Río” en Puebla de Sanabria (Zamora). Después de “Fauna de Sanabria”, “Lobos” y “Libélulas y caballitos” tocaba el turno de “Aves”. El objetivo fundamental de estas exposiciones es el de dar a conocer la magnífica fauna que posee la tierra sanabresa. Las anteriores han sido todo un éxito de público que se ha acercado y sorprendido con lo que allí se podían encontrar. Miles de personas han pasado por ellas a lo largo de todo el verano. Personas que se sorprendían y admiraban de lo que tenían en su tierra y les era totalmente desconocido, turistas que se tiraban largos ratos preguntando sobre las fotos expuestas, incluso gente que quería adquirirlas.
Este año tocaba “Aves”. 27 fotografías de 29 especies de aves vistas en Sanabria. Fotografías de gran tamaño de especies conocidas pero poco vistas por el gran público, hasta especies escasas o raras que pasan por la tierra sanabresa: trepador azul, cigüeña negra, gaviota de Audouin, treparriscos, piquituerto, chotacabras, fumarel común, charrán común, pagaza piquirroja, verderón serrano, somormujo lavanco, acentor alpino, escribano nival, mirlo acuático, buitre negro y leonado, águila pescadora, ruiseñor pechiazul, elanio azul, chorlito carambolo, rascón, alondra común, charrancito, golondrina daúrica, zarapito trinador, pato mandarín, camachuelo, roquero rojo y perdiz pardilla.
Una magnífica muestra de aves fotografiadas por, Manuel Segura, Hipólito Hernández “Poli”, Fernando García y José Barrueso. Una preciosa exposición que va a acercar a los sanabreses y todos aquellos visitantes que pasen por allí a un mundo que está ahí y es desconocido para el gran público.
Agradezco enormemente a Javi, alma mater del lugar, su afán de divulgación de la comarca sanabresa a través de las exposiciones de fotografías que se realizan en su “Chiringuito del Río”.

lunes, 28 de junio de 2021

Charranes y charrancitos en el río Duero en Zamora ciudad.

El día 25 de junio según iba a casa en el coche, junto al río, vi un ave blanca volando, tenía toda la pinta de un charrán. Paré y fui a ver que era. Efectivamente era un charrán que estaba pescando en la zona de Olivares en el río Duero a su paso por Zamora. Lo seguí. Se posó en una rama varada en la zuda en la que había un segundo charrán. Según les hacía fotos mi hija me toca y me dice: “Papi ahí hay un nido y una cría”. Miro y para mi sorpresa era un juvenil de avetorillo. Mi alegría fue inmensa pero la de mi hija mas ya que le dije que nunca había visto un jovencito de esta especie. Al llegar a casa lo contó encantada. Cogió el móvil de su madre y buscó en google: “juvenil de avetorillo”.
Varios días después la pareja de charranes continua en el río. Vuelan elegantes, como si bailaran en el aire, cayendo, de vez en cuando, sobre la lámina de agua para capturar algún pequeño pez. Charranes que se han detenido en este tramo del río Duero zamorano para descansar y alimentarse; charranes que reanudarán su largo viaje desde el Golfo de Guinea, las costas de Angola o incluso desde las costa de El Cabo donde pasan el invierno hasta las costas europeas desde España hasta Noruega o Suecia.
Pareja de charranes en la que el macho hace vuelos de exhibición, reclama, hace movimientos alrededor de la hembra en los que agacha la cabeza y levanta la cola y le trae regalos en forma de pequeños peces  que acepta encantada. No criarán aquí pero es un privilegio seguir sus evoluciones y una oportunidad única.
Dos días después a la pareja de charranes comunes se les han unido una preciosa pareja de gráciles y elegantes charrancitos.
Charrancitos de vuelo ágil, eléctrico que está acompañado de constantes zambullidas en el río para capturar pequeños peces. Charrancitos que alternan sus espectaculares vuelos con el descanso en la zuda. Descanso merecido de unos incansables viajeros que viajan desde sus cuarteles de invierno africanos (pueden llegar hasta Sudáfrica) hasta sus zonas de cría en Europa.
Es sorprendente la cantidad de magníficas observaciones que siguen apareciendo en este punto concreto del río. Esta zona tan específica acumula un buen número de observaciones de gaviotas, charranes, fumareles e incluso gavión atlántico.
Entre las gaviotas se han visto: gaviota reidora, sombría, patiamarilla, cana, cabecinegra, de Aundouin y gavión atlántico; entre los charranes: común y charrancito; entre los fumareles: común, cariblanco y aliblanco (en otra entrada iré desgranando mas profundamente todas estas observaciones). Increíble y sorprendente tal cantidad de observaciones en este punto del río Duero a su paso por Zamora ciudad.
Aves marinas que pasan el invierno en este entorno, cruzan en los pasos prenupcial o postnupcial o, simplemente, paran a descansar y alimentarse durante unas horas o unos días.
¿Qué tiene este tramo del río para que se produzcan estas observaciones? ¿Por qué se paran en este lugar?
Sinceramente creo que es por dos motivos; primero porque tienen lugares para descansar en la zuda o en los grandes bloques de piedra del viejo puente derruido que les infunden confianza y tranquilidad. Segundo porque en esta zona del río hay comida en abundancia.
Es sorprendente, una maravilla, una verdadera gozada y un enorme privilegio que en esa zona del río podamos disfrutar, cada cierto tiempo, de estas magníficas aves y, además, al lado de casa. Todo un privilegio tener un río como este.

lunes, 21 de junio de 2021

Flamenco en el embalse de Ricobayo (Zamora).

Ayer por la mañana saltó la sorpresa. Miguel Ángel G. Matellanes y Juan José González descubrían un flamenco común de segundo año de calendario en el embalse de Ricobayo. En principio intentaría acercarme por la tarde pero una frase lo cambió todo: “Papi quiero ir a verlo”. Mi pequeña quería ir y eso era una oportunidad que no podía dejar pasar así que, al poco, nos presentamos en el embalse donde el tiempo nos indicaba que estábamos en octubre y no en una mañana de junio: frío, viento y lluvia hacían que el día estuviera muy complicado.
Nada mas llegar lo vimos. Bajé el telescopio y pertrechados entre las dos puertas del coche y sin estirar las patas del telescopio pudimos verlo a placer. Ahí estaba, en el embalse, en un lugar que era la primera cita de esta especie ya que todas las demás citas siempre habían sido en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila. Era la séptima cita para la provincia de Zamora (según los datos del gran ornitólogo zamorano Alfonso Rodrigo).
La lluvia arreció cada vez mas y tuve que meter el telescopio dentro del coche desde donde mi pequeña seguía viendo al curioso flamenco en tan extraño lugar.
Los principales pigmentos que dan color a las aves son las melaninas y los carotenoides. Los carotenoides se adquieren mediante la dieta y son transformados en pigmentos mediante la acción de encimas; eso es lo que sucede con los flamencos que van adquiriendo su color rosa por la alimentación de pequeños crustáceos que acumulan gran cantidad de carotenos.
Esta era un ave de segundo año de calendario a la que se le empezaba a vislumbrar el color rosa por los flancos.
El flamenco había llegado la pasada noche ya que, daba la casualidad, que el día anterior por la tarde estuve en ese mismo punto observando el grupo de espátulas con las que el flamenco compartía zona y él no estaba. Grupo de espátulas entre las cuales hay dos anilladas: AXJJ y NAX3 anilladas en Francia y Holanda, de las que todavía no tengo datos.
Al poco de estar allí llegó Alfonso Rodrigo con el que compartimos tan curiosa e inesperada visita. El flamenco se movían intentando comer entre el barro y la zona de menos agua: ¿Qué comerá? ¿De qué se alimentará el tiempo que esté aquí? La verdad es que algo deberá de comer pero en este lugar es muy complicado encontrar algo que le sirva de alimento. ¿De dónde vendrá? ¿Será francés, español...? Quién sabe. Ojalá hubiera estado anillado para poder saber su procedencia, algo que pensé nada más verlo. Los flamencos son grandes viajeros que se mueven por el Mediterráneo (algunos con unos historiales muy interesantes) y muy longevos como lo demuestran algunos ejemplares que he visto con 33 años (aquí podéis recordar sus historias).
En un momento determinado algo les asustó y tanto el grupo de diez espátulas como el flamenco levantaron el vuelo y tras una pequeña vuelta volvieron al lugar del que se habían levantado. Tenía fuerzas, ese vuelo lo demostraba.
Las espátulas se alimentaban constantemente y el flamenco lo intentaba. Era increíble verlo allí, supongo que cuando el tiempo mejore continuará su viaje y desaparecerá pero nos habrá dejado una inusual estampa de un flamenco en un embalse zamorano, algo verdaderamente sorprendente.