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lunes, 25 de enero de 2021

Anillas vistas en Zamora en 2020.

Una anilla es como si fuera el DNI del ave que la lleva. Esa anilla llevará un número y un remite nacional que servirá para saber todos los datos de esa ave. Pero no solamente es importante anillar al ave sino que es tan importante o más, intentar seguir sus evoluciones, es decir, saber a dónde va, qué distancia recorre, cuáles son sus rutas; se hace mediante la comunicación de todos aquellos que la ven en un lugar, leen la anilla e informan a los anilladores. Con la documentación de esos avistamientos se pueden saber sus rutas migratorias, su longevidad o sus desplazamientos. A lo largo del 2020 hemos ido anotando todas las aves con marcas de lectura a distancia o portadoras de GPS que se han visto o pasado por la provincia de Zamora. 
En este trabajo de lectura han participado 36 observadores. A todos ellos quiero agradecer enormemente y dar la enhorabuena por el gran trabajo realizado. 
Gracias a ellos hemos leído 129 ejemplares en 356 observaciones, además de 22 ejemplares seguidos por GPS (en 25 pasos por la provincia) de 27 especies diferentes. Cifras realmente sorprendentes y que nos dan idea de la importancia de nuestra provincia en las rutas de las aves. 
A continuación podéis ver el informe final de todas estas observaciones de aves en el año 2020.

lunes, 11 de enero de 2021

Estivales en invierno: torcecuellos y golondrinas en Zamora.

9-1-2021: La ciudad de Zamora está cubierta por un manto de nieve que le da un aspecto imponente. Es día de hacer fotos y sobre todo de que la pequeña disfrute de la nieve que tiene al lado de casa. Los jardines del castillo se han convertido en una zona de guerra de bolas, nacimiento de muñecos de nieve y estampas preciosas muy poco comunes en nuestra ciudad. Bajamos al río. Seguimos jugando y unas enormes bolas de nieve surgen de la nada mientras mirlos, pinzones, gorriones, petirrojos, herrerillos carboneros y…¡un torcecuello (nival)! 
Allí estaba, alimentándose junto con un petirrojo y un mirlo común en un pequeño claro que han escarbado entre la nieve. La imagen es impactante: ¡¡un torcecuello en la nieve!! 
El torcecuello pertenece a la familia de los pájaros carpinteros pero no se parece mucho a ellos, no puede taladrar la madera y sus comportamientos son diferentes. Es el único de los pájaros carpinteros que migra y, este ejemplar, ahora debería de estar en África, al sur del Sáhara.
A lo largo de la ribera del río Duero en Zamora ciudad diferentes observadores hemos ido constatando la presencia de, por lo menos, tres torcecuellos que se han quedado a pasar el invierno.
Fotografías tomadas el 8 de diciembre de 2020.
Si es increíble ver un torcecuello en la nieve, el día anterior pude fotografiar a dos golondrinas posadas en la orilla del río. Golondrinas que estaban heladas pero que también diferentes observadores llevan viendo todo el invierno. 
Fotografías tomadas el 8-1-2021
Golondrinas y torcecuellos, dos aves estivales, dos aves que no deberían de estar aquí: ¿Por qué se han quedado? ¿Qué les ha empujado a permanecer aquí en invierno? 
La migración de las aves ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. ¿Dónde iban las aves en invierno? Era una de las preguntas que se hacían científicos y eruditos de todos los tiempos, la teoría más aceptada la lanzó Aristóteles diciendo que las aves hibernaban, teoría que se sostuvo hasta el siglo XIX, aunque hubo otras mas descabelladas como que se transformaban en otras aves (filósofos griegos) o que se iban a la luna (Charles Morton en el s. XVII). 
En una cacería celebrada el 21 de mayo de 1822 en el Castillo Bothmer (cerca del pueblo de Klütz, al norte de Alemania) resultó abatida una cigüeña que cambió por completo las teorías de la migración. La cigüeña llevaba clavada en el cuello una flecha de unos 80 cm procedente de una tribu del centro de África. La deducción fue inminente: las cigüeñas viajaban hasta África en el invierno, cambiando las teorías aceptadas hasta ese momento. (Actualmente la cigüeña está disecada y se encuentra en la Universidad de Rostock). 
No todas las aves son migratorias. Nos encontramos con aves: sedentarias que no realizan movimientos migratorios; estivales que podemos ver a partir de finales de marzo y vienen a criar desde África; invernantes que solamente podemos ver en invierno que vienen desde el centro y norte de Europa para pasar los meses mas fríos buscando mejores condiciones climáticas y de alimento y, aves en paso, que solamente podemos ver cuando cruzan nuestro territorio ya que viajan desde el norte de Europa y Siberia hasta el África tropical para pasar el invierno (y vuelta). 
Fotografía de un martinete tomada en enero.
Desde hace años, en Zamora ciudad, podemos disfrutar de un grupo de martinetes comunes que pasan todo el invierno en un dormidero en el río o de varios avetorillos que puedes ver en diciembre o enero, e incluso algún águila calzada que ha pasado todo el invierno en la ciudad. Todas, aves estivales. Todas, aves que deberían de estar en África. Todas, aves que han cambiado su ciclo de migración: ¿por qué?
Águila calzada en enero de 2016.
Sin olvidarnos de las cigüeñas que alrededor de 500 entran todas las noches de noviembre y parte de diciembre a dormir en la ciudad, a partir de ese momento ya se las puede ver en los nidos. Cuando todo el mundo tenía claro, hace algunos años, que: “Por San Blas, la cigüeña verás (3 de febrero)”. 
¿Son ejemplares aislados que deciden quedarse? ¿Son ejemplares que van marcando una tendencia año tras año? Lo cierto es que desde hace unos años, la situación está cambiando lentamente; el cambio climático está afectando a la migración de las aves, el aumento general de las temperaturas y la disponibilidad de alimentos en el invierno han provocado que un tanto por ciento de algunas aves no realicen su migración normal hasta África y se queden en nuestra tierra. ¿Esa tendencia se consolidará hasta que no migren la mayoría de ejemplares? Quién sabe, el tiempo lo dirá pero lo que está claro es que el hombre ha alterado el trascurso normal del ciclo de la naturaleza.

lunes, 4 de enero de 2021

Gavioteando por Gomecello.

Amanecía. Los campos mostraban su blanco manto cuando llegaba al CTR de Gomecello (Salamanca). -5º me saludaban a la vez que Víctor Salvador que ya estaba allí y se preparaba para aguantar el intenso frío de la mañana. A los pocos minutos llegó Miguel Rodríguez. Miguel es un joven biólogo de explicaciones claras, concisas y precisas, de enorme sabiduría, paciencia y un conocimiento absoluto de todo lo que se puede mover en Gomecello donde (junto con Miguel Rouco) realiza, desde hace seis años, una extraordinaria labor de estudio de todo lo que se mueve en ese entorno. Miguel es un joven  salmantino (con raíces zamoranas) que, a pesar de su juventud, es una referencia nacional en el mundo del pajareo, con un enorme futuro al que solamente él será capaz de ponerle techo. Gracias Miguel. 
Entramos en un nuevo mundo para mi. “Estamos en primera división”, comenté, a lo que Miguel me contestó: “No. Es segunda. Primera división son los vertederos de Madrid”. El vertedero de Zamora está prácticamente sellado, no vienen gaviotas sombrías desde hace tres años y las gaviotas reidoras han bajado sus números y son muy complicadas de ver. Nunca he podido entrar mas que a la carretera de acceso y es muy complicado poder mirar. Gomecello es todo lo contrario. Lo primero que me sorprendió es la facilidad que te dan para poder acceder y moverte sin ningún problema por todo su interior (algo impensable en el de Zamora) y la amabilidad de todos sus trabajadores (eso si es igual que en el de Zamora). 
Entramos y mis ojos no sabían a donde mirar. Había gaviotas por todos los lados. Enormes bandos de gaviotas sombrías llegaban mientras otras ya estaban comiendo en la zona de alimentación donde los camiones descargaban su preciado alimento, incluso algunas ya estaban descansando en los tejados congelados de las naves. 
Miguel, con su característica amabilidad, nos iba contando todos los pormenores de las gaviotas que nos íbamos encontrando. Unas de las estrellas del momento son los dos gaviones atlánticos que allí se encuentran: Tom (ejemplar de primer invierno) y Jerry (todavía con plumaje juvenil). 
Gavión atlántico de primer invierno: "Tom".
Ver dos gaviones atlánticos juntos, en el mismo punto, en el interior peninsular es un verdadero privilegio. Sus citas en el interior son muy escasas y casi siempre asociadas a grandes bandos de gaviotas sombrías y en vertederos. El gavión atlántico es la mayor gaviota que se puede ver en España, puede alcanzar hasta 1,65 m de envergadura. Se puede ver en ambos lados del Atlántico Norte, reproduciéndose en Islandia, Escandinavia, Groenlandia, Gran Bretaña y noroeste de Francia, además de en el nordeste de Norteamérica; en la península ibérica se suele ver, de forma esporádica, en invierno en la costa gallega y cantábrica. Verlo en el interior es muy, muy complicado. 
Su tamaño, potencia y fuerza la deja patente en cualquier disputa con las gaviotas sombrías. Es un dominador nato y no dejará que ninguna otra gaviota le arrebate su alimento como queda patente en estas fotografías de Jerry. 
Miguel habla, nos cuenta lo que vamos viendo y es capaz de distinguir una de las gaviotas argénteas en vuelo durante un instante que nos pasó relativamente cerca. Pudimos ver dos gaviotas argénteas inmaduras. Las llamadas Angelita y Miguelita. 
Gaviota argentea inmadura llamada "Angelita".
La gaviota argéntea es abundante en el norte y oeste de Europa pero en España es una escasa invernante que se suele ver en las costas del cantábrico y atlántico además de sus apariciones puntuales en algunos vertederos del interior. En Gomecello, en esta temporada, se han visto cuatro ejemplares. Especie a la que tengo muchas ganas de ver en la provincia de Zamora pero que aun no se ha visto.
Gaviota argentea inmadura llamada "Miguelita".
Mis ojos miraban para todos los lados intentando absorber lo que veía a mi alrededor. Las miles de gaviotas comían, descansaban o se movían de una zona a otra, un millar de cigüeñas blancas descansaban tranquilas mientras estorninos pintos y negros, garcillas bueyeras o gorriones se movían incansables entre los grandes grupos de gaviotas. Además de los oportunistas milanos reales o dos milanos negros que se han quedado a invernar aquí y bisbitas, pinzones, lavanderas, jilgueros, pardillos, escribanos trigueros, colirrojos o unos solitarios zorzales comunes, aguilucho lagunero e incluso un buitre negro o una lejana grulla. 
Los pequeños pajarillos siempre están presentes en Gomecello:
gorriones, estorninos, lavanderas o cogujadas como la de la fotografía.
Milano negro.
Cigüeñas blancas con las gaviotas sombrías.
Milano real.
Garcilla bueyera.
Seis gaviotas patiamarillas pudimos ver entre los grupos de sombrías. Aves de diversas edades: dos primer invierno, dos segundo invierno, un tercer invierno y un adulto que fuimos descubriendo a lo largo de la mañana.
Gaviota patiamarilla de segundo invierno.
Gaviota patiamarilla de tercer invierno: "Hamilton".
La mañana avanzaba sin darnos cuenta. El movimiento era constante. La conversación amena, instructiva y agradable. Víctor Salvador y Miguel Rodríguez son dos fuentes inagotables de saber a los que hay que escuchar atentamente. Seguíamos observando. En grupos tan grandes de gaviotas siempre hay que buscar gaviotas anilladas porque nos ofrecen una información muy valiosa. Los que siguen regularmente el blog o me conocen saben de mi pasión por las historias que nos cuentan las aves anilladas. Aquí, en Gomecello, pudimos leer 36 anillas (33 de gaviotas sombrías y 3 de cigüeña blanca (2 de Alemania y 1 de Francia)). Algo realmente de locura (por lo menos par mi). 
Gaviota sombría 3* anillada en Países Bajos por Roland Jan Buijs el 17-5-2013.
Vista en Lugo, Madrid, Francia, Gomecello y su lugar de anillamiento.
Las gaviotas sombrías procedían de 10 países diferentes: Países Bajos (9), Gran Bretaña (7), Alemania (6), Bélgica (3), España (3), Francia (1), Noruega (1), Islandia (1), Irlanda (1) y Dinamarca(1). Podría estar mucho tiempo contando pormenores de estas gaviotas anilladas pero voy a centrarme en algunas curiosidades o sentimientos especiales hacia ellas. 
Me hizo una enorme ilusión poder volver a ver 6 ejemplares que he podido ver en Zamora hace tres y cuatro años, cuando venían gaviotas sombrías hasta aquí. 
2AU3 en el vertedero de Zamora el 19-1-2016.
La primera es la 2AU3 que pude ver en el vertedero de Zamora el 19-1-2016, anillada en el cuarto año de calendario el 20-5-2013 por Paul K. Veron en Guernsey, una pequeña isla situada en el Canal de La Mancha que pertenece a Gran Bretaña pero está muy cerca de la costa Francesa. Esta gaviota ha sido vista en Portugal (Figueira da Foz y Porto) y en España (Gomecello (Salamanca) y CRSU Zamora) además de su Guernsey natal. 
La siguiente es la C+P. Fue anillada como ejemplar de cuarto invierno el 26-6-2012 por Peter Rock en Bath (Gran Bretaña), la pude ver el 19-1-2016 en el vertedero de Zamora, también ha sido vista en Gomecello y en Lariño (A Coruña), además de Inglaterra. 
3.L1 en el vertedero de Zamora el 24-1-2016.
La siguiente es una nueva gaviota sombría anillada por Paul K. Veron en Alderney, una de las islas del Bailío de Guernsey. La 3.L1 que pude ver el 24-1-2016 en el vertedero de Zamora. Fue anillada el 12-6-2010, es un macho que ha sido visto en Guernsey y Alderney, Francia, Madrid, Zamora y Gomecello. 
YN32 que pude ver en el vertedero de Zamora el 19-1-2016.
YN32
es una gaviota islandesa de ideas fijas. Anillada el 12-5-2013 por Gunnar Thor Hallgrimsson. Siempre se ha visto en Gomecello salvo una vez que la pude ver en el vertedero de Zamora el 19-1-2016, aunque no figura en el historial ya que el último número no le dio confianza al anillador pero esta gaviota es muy característica por su color oscuro en la cabeza. 
2//+ el 20-2-2017 en el río Duero en Zamora.
Fotografía tomada por M.Rodríguez de 2//+ el 30-12-2020 en Gomecello.
2//+ es una gaviota sombría holandesa que pude ver en el río Duero de Zamora ciudad el 20-2-2017. Anillada el 3-7-2016 por Hans Keijser en Holanda y siempre regresa a Gomecello.
En Gomecello se anillaron gaviotas sombrías durante algunas temporadas. Una de ellas es la T129. Anillada como ejemplar de segundo invierno el 13-1-2013 por Vicente López siendo vista en Málaga, Países Bajos, Dinamarca y el 17-2-2018 la pude ver en el vertedero de Zamora. 
330:R anillada en Irlanda por Declan Manley el 26-6-2019.
Vista solamente en Gomecello e Irlanda.
KK0.S anillada en Bélgica el 3-6-2020. Vista solamente en Gomecello.
Historias, historias y mas historias como la de D3 que ha sido anillada dos veces en dos países diferentes: Francia y Países Bajos o la T151 que fue recuperada en CRAS de Salamanca (anillada por Vicente López) y después fue vista en Suecia o la H.260 anillada en Alemania por Sonke Martens el 30-6-2007 y ha sido vista en cinco países diferentes: Dinamarca, Alemania, Países Bajos, España, y Portugal. 
S=N anillada en Gales por Peter Rock el 13-7-2020.
HAR51 anillada por Sönke Martins en Alemania el 2-7-2016.
Todas las invernadas regresa a Gomecello.
Las gaviotas más pequeñas también están presentes en Gomecello. Vimos gaviotas reidoras aunque esta temporada también se ha visto una gaviota cana y tres gaviotas cabecinegras. 
La gélida mañana llegaba a su fin. Mañana fantástica. Mañana de descubrimientos, aprendizaje y fantástica compañía. Mañana en un lugar al que volveré, de eso no tengo ninguna duda.

lunes, 28 de diciembre de 2020

Fidelidad en la naturaleza II

Segunda entrada que realizo concerniente a este curioso y apasionante tema: la fidelidad en el mundo animal. Historias curiosas, sorprendentes, fascinantes. Historias de fidelidad, de acompañamiento por algún motivo ya sea por alimentación, seguridad o, simplemente, que quieren estar juntos pero, al fin y al cabo, historias que merecen ser contadas. 
Antes de comenzar me gustaría agradecer enormemente a Gary Losada y J. Ignacio Valdenebro haberme cedido sus fotografías para ilustrar esta entrada, además no dejéis de visitar el magnífico blog de J. Ignacio: docnature
Los ánsares y las grullas se emparejan de por vida y eso se puede constatar fehacientemente con los ejemplares que están anillados. Actualmente en La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila podemos encontrarnos con dos casos muy curiosos. 
El primero es el de dos grullas comunes. Ambas anilladas en Alemania por H.J. Haferland con anillas: BuBuR/YGW, anillada con más de 2 años el 11-6-2006 y la BuBuR/GBkW, anillada el 14-6-2004 como pollo. Estas dos grullas conforman una pareja (por lo menos) desde que fueron vistas juntas por primera vez el 1-6-2007 en Alemania. A partir de ahí han sido vistas diez veces con sus pollos del año en tres países diferentes: Alemania, Francia y España. 
En estas fotografías realizadas en diciembre de 2020 por Gary Losada
se pueden ver a los dos miembros de la pareja de grullas.
Esta pareja conformada por estas dos grullas de 16 años de edad crían en la zona alemana de Brandenburg, cuando comienza la invernada se desplazan hasta la zona francesa del Lac du Der-Chantecoq donde descansan y reponen fuerzas para terminar su viaje en La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila donde estarán gran parte del invierno. 
Lugares donde han sido vistas juntas esta pareja de grullas.
La primera cita con un pollo es del 5-9-2013, en el 2014-15 y 16 no hay constancia de verlas con ningún pollo pero a partir del 3-10-2017, en el 2018, 2019 y 2020 se les ha visto con uno o dos pollos que han traído en su viaje de migración para invernar en nuestro país. 
En las siguientes imágenes tomadas por J. Ignacio Valdenebro
 en diciembre de 2019 se puede ver a la pareja de grullas con uno de sus pollos,
 en la fotografía de abajo el que está a la derecha de la anillada.
Esos pollos del año están realizando un aprendizaje que les servirá para toda la vida. La pareja enseñará a sus pollos a sobrevivir. Les enseñarán por donde moverse en Alemania, donde nacieron, para después mostrarles el camino. Los pollos deberán recordar todo lo que les enseñen sus padres ya que al año siguiente ya no tendrán esa guía tan especial y personalizada, deberán de realizar el viaje sin seguir las indicaciones de los adultos que tendrán otros pollos a los que enseñarles el recorrido. Pero no solamente les enseñan el camino sino que es todo un curso acelerado de supervivencia ya que tienen que aprender qué comer, donde comer, donde descansar, cuales y donde se encuentran los peligros, eso en las tres zonas por las que pasan además de, por supuesto, recordar tanto el camino de ida hacia los puntos de invernada en España como el de vuelta hacia sus lugares de cría en el noreste de Alemania. Todo un aprendizaje imprescindible para la supervivencia de las jóvenes grullas. En los últimos siete años han criado y enseñado a 8 pollos. Les han enseñado a sobrevivir y lo seguirán haciendo en los próximos años y espero que sigan viniendo hasta nuestra tierra. 
Al igual que las grullas, los ánsares comunes conforman parejas para toda la vida y se desplazan en familias. Una pareja anillada en Noruega por Arne Follestad viene regularmente hasta La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila donde se encuentran actualmente. 
Fotografía tomada en diciembre de 2019.
La hembra de esta pareja tiene el collar LZ5, anillada el 16-6-2016 y el macho porta collar con el código LB2, anillado el 1-7-2018, ambos con mas de 2 años de edad. Pareja vista catorce veces juntos en cuatro países diferentes a lo largo de su viaje desde su Noruega natal hasta España, a las Lagunas de Villafáfila donde invernan regularmente (excepto en 2018 que lo hicieron en la Laguna de La Nava (Palencia)). 
Pareja que siempre se mueven juntos, es muy raro verlos separarse.
Lugares enlos que se han visto juntos:
Noruega, Dinamarca, Francia y España.
Su recorrido queda patente en esta imagen.
En su viaje de venida hasta Villafáfila no hay ninguna observación para aparecer a principios de diciembre en las lagunas donde están hasta finales de enero. Desde aquí pasan a Francia, zona del Pays de la Loire, donde están hasta mediados de marzo; desde ahí su siguiente punto de parada es Dinamarca para terminar a finales de marzo, principios de abril en Noruega en la zona de Rogaland donde crían y pasan los siguientes meses hasta que desaparecen de esa región en el mes de agosto.
Descansando juntos. Uno junto al otro.
Dos parejas de dos especies que comparten sus vidas desde hace años. Ánsares y grullas que viajan miles de kilómetros, enseñan a sus crías, sortean peligros y todo lo hacen juntos. Historias curiosas, fascinantes, increíbles que conocemos por las anillas y collares que portan. Sin ellos sería imposible saber su historia. Sería imposible conocer tantos datos. Historias que hacen posible todos aquellos observadores de España, Francia, Dinamarca, Alemania y Noruega que los ven y lo comunican a sus anilladores. Historias que merecen ser contadas.
(Si queréis recordar la primera entrada relativa a este tema pinchar aquí o en la imagen)

jueves, 17 de diciembre de 2020

¡¡Gavión atlántico en Zamora ciudad!!

Si me dicen que iba a ver un gavión atlántico en Zamora, no me lo creo. En Salamanca, en el C.R.S.U. de Gomecello donde Miguel Rodríguez y Miguel Rouco realizan una labor extraordinaria, sí, pero aquí, en plena ciudad de Zamora, ni por asomo pero, la naturaleza, es sorprendente y quizás por eso nos apasiona.
Mi idea era ir después de trabajar a las Lagunas de Villafáfila donde había levantado la niebla a mediodía pero, al llegar allí, había vuelto a bajar y me tuve que ir a Zamora. Al llegar, sorprendentemente, en el río Duero no había niebla así es que me acerqué hasta las aceñas de Olivares para ver el grupo de reidoras que lleva varias semanas concentrándose en esa zona. Buscaba una gaviota cana que se había visto hacía unos días y una de las gaviotas reidoras anilladas que se mueven en el grupo de la cual me falta por confirmar un número. 
El grupo de gaviotas reidoras era grande, conté 350 pero había más porque se movían constantemente y no podía ver todas desde donde me encontraba, junto a ellas había una gaviota sombría de primer invierno, una de las pocas sombrías que estamos viendo este año por aquí. En esas me encontraba cuando, de repente: “¡No puede ser!”. Fue mi primera reacción. “ ¡¿Un gavión?!”. Inmediatamente le mandé a Miguel Rodríguez (al cual le agradezco enormemente toda su paciencia y consejos) una fotografía y se sorprendió tanto como yo; no daba crédito. Era…¡Un gavión atlántico de primer invierno! Increíble. 
Si alguien me graba la cara que se me quedó cuando lo vi entendería perfectamente la mezcla de sorpresa, nerviosismo, ilusión y perplejidad que recorría todo mi cuerpo y se mostraba en mi cara. Y con la cámara de fotos en el coche pero ni me moví de ahí. Móvil al telescopio y fotos de aquella manera. 
Gavión a la derecha y gaviota sombría de su misma edad a la izquierda.
¡¡¡Un gavión atlántico en Zamora ciudad!!! No me lo podía creer. Además, según me contó Alfonso Rodrigo, era la primera cita de esta especie en la provincia de Zamora. 
El gavión atlántico es la mayor gaviota que se puede ver en España, puede alcanzar hasta 1,65 m de envergadura. Se puede ver en ambos lados del Atlántico Norte, reproduciéndose en Islandia, Escandinavia, Groenlandia, Gran Bretaña y noroeste de Francia, además de en el nordeste de Norteamérica; en la península ibérica se suele ver, de forma esporádica, en invierno en la costa gallega y cantábrica. Verlo en el interior es muy, muy complicado. Sus citas de interior suelen ser en vertederos en los que haya mucho movimiento de gaviotas sombrías. 
Gavión atlántico a la izquierda, gaviota sombría a la derecha
 y gaviotas reidoras. Su tamaño y corpulencia destacan.
Allí estaba, entre las gaviotas reidoras, junto con una gaviota sombría. He visto gaviones en Gijón y Santoña pero verlo aquí, en mi ciudad, es algo que nunca me hubiera podido imaginar. La naturaleza nunca dejará de sorprendernos.