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jueves, 16 de junio de 2022

Superfetación: una estrategia reproductiva de las liebres.

Ahí está. Quieta. Inmóvil. Hierática. Orejas gachas. Ojos atentos. Olfateando el aire. Es una preciosa liebre ibérica que junto a la liebre de piornal y la liebre europea las tres especies de liebres que habitan la península ibérica, siendo las dos primeras endemismos ibéricos.
La liebre es un atleta, de músculos fuertes, extremidades finas pero potentes que le permiten tener una enorme resistencia a una gran velocidad.
Me mira de reojo pero sobre todo me oye y me huele. No me muevo. Está pendiente de mi. En cuanto haga el más mínimo movimiento se irá. Desaparecerá entre las hierbas y arbustos cercanos como un pequeño fantasma.
En el mundo animal hay curiosas estrategias reproductivas como puede ser la implantación diferida de los corzos o que los machos de los sapos parteros lleven sobre su espalda los huevos hasta que eclosionan y son liberados en el agua pues bien, las liebres pueden quedarse preñadas, estando ya preñadas, se llama superfetación.
Una liebre fecundada no va a interrumpir su ovulación y puede volver a quedarse preñada ya que es capaz de guardar espermatozoides, tras la primera cópula, que podrán fecundar nuevos óvulos, con lo cual, puede estar preñada a la vez de dos embarazos diferentes. Lo que le permitirá tener dos partos muy cercanos en el tiempo y, por lo tanto, un mayor número de lebratos podrán sobrevivir. Por ejemplo si nacen solamente en un parto 4 lebratos y sobrevive uno o dos si consigue tener dos partos muy cercanos de 8 lebratos sobrevivirán 3 ó 4. A más lebratos nacidos más lebratos supervivientes.
Una liebre adulta puede tener 3 ó 4 partos al año de 3 ó 4 lebratos cada parto. Lebratos que nacerán en el suelo, en una pequeña cama y que desde casi su nacimiento pueden comer y correr. Además la madre los separará y los llevará a diferentes puntos donde les dará de mamar por separado, otra estrategia con vistas a que sobrevivan el mayor número posible de crías.
La superfetación no es una estrategia solamente de las liebres sino que otros animales como los ratones, ratas, ovejas incluso (algo muy extraño) se puede dar en humanos pero las liebres son capaces de hacerlo regularmente como una estrategia de reproducción.
Hice un movimiento y la liebre se esfumó, desapareció entre los piornos y escobas. Desapareció en su mundo. Un mundo lleno de peligros que deberá de sortear.

martes, 1 de junio de 2021

Anochece en la sierra.

Anochece en la Sierra. El sol va cayendo en el horizonte mientras una pequeña rapaz de endiablada velocidad, gran agilidad y quiebros imposibles surca el aire en busca de insectos; insectos a los que caza en pleno vuelo, en un alarde de agilidad y destreza ante, oponentes tan experimentados en el vuelo, como las libélulas, es el alcotán.
Este pequeño halcón de largas y puntiagudas alas, listas negras en el vientre y zona inferior rojiza es un verdadero maestro en la captura de insectos al vuelo. Insectos que captura y come en el aire. Insectos que en muy pocas ocasiones escapan a su maestría.
Esta ave discreta ha llegado hace unas semanas procedente de África para criar en nuestro territorio o continuar viaje hasta el centro de Europa. En España está catalogado como Casi Amenazado.
Zarcero políglota.
Vuela. Planea. Aletea. Se posa en lo alto de un roble. Descansa. Observa. No pierde detalle mientras un zarcero canta al viento y una collalba gris se exhibe ante su pareja. La sierra se va oscureciendo. El sol cae lentamente y las sombras se van adueñando de brezos, carqueisas y robles. Es el momento de las ciervas. Es el momento de salir de sus encames diurnos, encames que les han proporcionado seguridad; es el momento de alimentarse.
Van saliendo poco a poco. Avanzan lentamente por la pradera. Se agachan y comen mientras otra de las ciervas levanta la cabeza y estira las orejas atenta a cualquier sonido, a cualquier movimiento, su enemigo está en la zona, no pueden descuidarse, el lobo no perdona los errores.
Las ciervas se mueven en grupos familiares con una hembra líder, que suele ser la mayor y, por lo tanto, la más experta, la que conoce el terreno como la palma de su mano, la que decide por donde hay que moverse, la que decide por donde hay que huir en caso de un ataque, incluso la que decide donde hay que comer. Junto a ella irán sus crías de los últimos dos o tres años. Incluidos los machos jóvenes de menos de dos años. Avanzan lentamente, comiendo, vigilando, observando. Toda precaución es poca.
El alcotán levanta el vuelo. La luz es cada vez más tenue, las sombras se van apoderando de la sierra. Sigue cazando. Sigue demostrando su agilidad. Planea por encima de una pareja de liebres ibéricas que comen al anochecer.
La liebre ibérica es junto a la liebre de piornal y la liebre europea las tres especies de liebres que habitan la península ibérica, siendo las dos primeras endemismos ibéricos. Están nerviosas, intranquilas, son desconfiadas, a cualquier movimiento o ruido se yerguen, levantan las orejas, se ponen de manos.
Un suave movimiento entre el brezo las hace estar en alerta máxima, el siguiente movimiento actúa como un resorte que les hace correr a la seguridad del brezal mas cercano. El brezo se abre como una cortina, tras él tres negros jabalís asoman al claro, uno detrás de otro van cruzando. El primero se para. Nos mira. La noche se ha apoderado de la sierra. Hay que estar alerta. Cruzan el camino y desaparecen en el brezo.
Las ciervas siguen tranquilas, comiendo. Un joven macho de incipientes cuernas las sigue, seguramente el próximo año ya no estará en el grupo, irá junto otros jóvenes machos formando un pequeño grupo de "solteros".
Comienza la noche. La sierra despierta a una nueva vida nocturna llena de peligros. Nos vamos y mi hija se va muy contenta y sus padres mas todavía. Ha saboreado la maravilla que es disfrutar de la naturaleza.

jueves, 26 de septiembre de 2019

10.620 visitas en un mes...Gracias.

Muchas gracias a todos. El pasado mes de agosto este humilde blog consiguió su record de visitas en un sólo mes: 10.620 visitas son todo un orgullo y una satisfacción enorme. Gracias a todos los que sois visitantes fijos, a los ocasionales y a los esporádicos. Gracias a todos porque alentáis la tarea de seguir llevando un blog con la mayor ilusión posible en unos tiempos en los que los blogs están de capa caída; las redes sociales, la inmediatez, han hecho que, poco a poco, magníficos blog que han sido referencia y guía, vayan desapareciendo. Todo cambia muy deprisa, quizás tan deprisa que muchas veces nos lleva por delante. Gracias a todos.
La mejor manera de agradeceros todas estas entradas es con diferentes historias ocurridas, precisamente, en ese mes de agosto; pequeñas historias, de animales sencillos que viven en nuestros bosques, ríos y campos, animales que no conformarán grandes noticias ni portadas pero son tan importantes como el que más, aunque no tengan tanta fama ni parangón mediático.
En la primera historia la protagonista es una liebre. Todo el mundo conoce como es pero cuando se la enseñas y tu hija la ve por primera vez, es un momento verdaderamente especial. Así ocurrió una tarde de agosto en la que apareció muy cerca de nosotros.
Anochecía y las largas orejotas la delataron entre las hierbas agostadas. ¿La veis? Pregunté, no, ¿Dónde está?, me respondieron. Ahí. Un gran sí de emoción se esbozó en una pequeña carita que la miraba sorprendida, la había visto.
La playa de Villardeciervos estaba llena de gente que permanecía al margen de un enorme lagarto ocelado que se dedicaba a comer las sobras de la comida de los humanos que habían estado por su territorio.
¿Nadie lo veía? ¿Cómo era posible? Era un hermoso lagarto ocelado que se estaba poniendo morado a jamón serrano. Él comía. Yo lo observaba. ¡Qué difícil es ver! ¿Por qué no nos enseñan a ver? Hay tantas cosas hermosas que poder descubrir y apreciar en la naturaleza…
El ratón de campo, ese minúsculo roedor que es la base de la alimentación de gran cantidad de animales. Ese minúsculo roedor que se caricaturiza y dibuja en numerosas series y películas. A ese pequeño roedor también lo vio mi hija por primera vez y, fue ella, quién lo descubrió y me llamó corriendo para que fuera a verlo mientras comía tranquilo.
Nos sentamos muy cerca y le expliqué lo que estaba haciendo. Ella lo miraba curiosa. Lo miraba sorprendida. Lo había descubierto ella.
Otro momento mágico fue el encuentro con una cierva a muy poca distancia. No me lo podía creer. Estaba comiendo en la misma cuneta. Paré el coche en un camino cercano. Me bajé con mucho cuidado y me acerqué.
La cierva ni se inmutó. Siguió comiendo. Nos separaban tres metros escasos. Comía tranquila. Me senté y me quedé absorto mirándola. No me temía. Lentamente se separó hasta los siete u ocho metros, entre las escobas y siguió comiendo. Ahí levanté la cámara y la fotografié, antes, simplemente disfruté del momento.
¿Y qué decir cuando tu hija ve un grupo familiar de lobos? Eso es tan especial qué, seguramente, tenga una entrada propia.
Podría seguir contando más y más encuentros diferentes con los que la naturaleza nos brinda, con los que la naturaleza nos obsequia. Disfrutarlos. Simplemente hay que disfrutarlos y apreciarlos. Gracias a todos por estar ahí.

lunes, 8 de abril de 2013

Tablas de Daimiel II: el pato colorado.

Las Tablas de Daimiel están a rebosar. No pudimos ir en mejor momento ya que este enclave especial y diferente está volviendo a la vida. 2.020 hectáreas se encuentran cubiertas por el agua.
Hacía más de treinta años que las Tablas no se encontraban con tal cantidad de agua teniendo en cuenta que entre 1984 y 2010 las tablas estuvieron secas debido, fundamentalmente, a la sobreexplotación de los acuíferos proveniente del cambio de usos agrícolas propiciado en los años sesenta y setenta por el franquismo, pasándose de cultivos tradicionales de secano a los de regadío así como la desecación de las lagunas para su aprovechamiento agrícola. Todos estos condicionantes propiciaron la sobreexplotación del acuífero 23 que es el que sustenta las Tablas y el estar secas durante 26 años hasta que el 23 de febrero de 2010 el agua volvió.
Este enclave peculiar está regado principalmente por dos ríos. El Guadiana, de agua dulce y el Gigüela, de agua salobre, además de la aportación del Azuer, formando un complejo ecosistema de lagunas que fue declarado Parque Nacional en 1973 y que en estos días está absolutamente repleto de agua y lo que es mejor, habrá agua para los próximos, como mínimo, 5 años (aún sin que llueva más) ya qué el acuífero que las sustenta está lleno.
En este enclave peculiar estuvimos haciendo una ruta guiada de casi cinco horas que se nos pasó volando, buena culpa de ello la tuvo el guía, Manuel, de voz pausada, clara, precisa y muy didáctica que nos explicó todo lo que las tablas significan, su historia, sus problemas, sus usos tradicionales, su fauna o su flora.
El emblema del Parque Nacional es el pato colorado. El mayor pato buceador de los que podemos encontrar en nuestro país. Allí estaba. Un precioso macho solitario que se zambullía constantemente y salía con grandes trozos de hierbas que se comía rápidamente en la superficie.
Es un pato espectacular. De cabeza anaranjada, las plumas levantadas le hacen parecer todavía más cabezón, pico rojo intenso al igual que su iris y una sensación de elegancia y robustez que deja constancia en sus movimientos por la laguna.
Los patos buceadores tienen unas características especiales. Los patos buceadores han evolucionado para poder sumergirse con facilidad. Tienen las patas más fuertes y un poco más atrás para poder impulsarse mejor, lo cual, les hace andar con dificultades pareciendo un poco torpes en tierra firme; además de tener los dedos un poco más largos, al igual que la membrana interdigital. Sus alas son más cortas con lo que no son buenos voladores y, para poder despegar, deben impulsarse recorriendo la superficie para coger impulso pero, esas alas, las suelen utilizar para impulsarse bajo el agua y la cola la utilizarán a modo de timón.
El pato colorado se considera un pato buceador pero no es
un pato buceador típico como los porrones.
También la hembra de pato colorado se dejó ver desde las pasarelas.
Hembra de color menos llamativo, como la inmensa mayoría de las hembras deben pasar lo más desapercibidas posible y ocultarse a la vista de los depredadores para así criar a sus pequeños sin problemas, que el macho pero muy hermosa que se quedó muy cerca de nosotros, dormitando tranquila entre los carrizos.
El pato colorado está incluido en el Libro Rojo de las Aves de España como especie vulnerable y en nuestro país tiene la zona de cría más importante de toda Europa. 
Pareja de patos colorados. Macho a la izquierda y hembra a la derecha.
Este espectacular pato lo pudimos contemplar en varios lugares de las Tablas pero no fue el único habitante que pudimos observar en las lagunas y, aunque vimos menos variedad y cantidad que en la Laguna de Navaseca, disfrutamos de un buen número de ellos. Así vimos: focha común, pato cuchara, ánade friso, garza real, gaviota sombría y reidora, garcilla bueyera, golondrina común y daúrica, cormorán común, avefría, somormujo lavanco, ánade friso, cerceta común, garza imperial, calamón, porrón europeo, zampullín común, ganso común, azulón, cigüeña blanca, alcaudón real y el aguilucho lagunero, única rapaz del entorno que sobrevolaba sin parar las lagunas esperando capturar algún porrón o ánade; pero marchamos con la pena de no poder disfrutar del bigotudo, ave que teníamos especial interés en ver aunque sí pudimos contemplar innumerables pajarillos a lo largo de nuestros recorridos por el enclave lagunar y con el todo-terreno que formaba parte de la ruta guiada en el que también conocimos la dehesa de Zacatena que se extiende en una parte de las tablas.
Parte de un gran grupo de gaviotas de diferentes especies.
Somormujo lavanco.
Machos de pato cuchara.
Golondrina dáurica.
Garcillas sobrevolando la laguna.
Imagen testimonial de una garza imperial que vimos prácticamente de noche.
Atenta liebre que pudimos ver, así como conejos y algunas perdices.
Las tablas son un enclave especial, diferente, un enclave que aparece por primera vez mencionado en el Libro de la Caza del Infante Don Juan Manuel en 1325 y en el que se hace la primera conservación del entorno por parte de Felipe II que lo consideraba un enclave privilegiado para la caza. Un enclave que ha perdido ese carácter cinegético, menos mal, ya qué está protegido su entorno y en él no se puede cazar. Un enclave que lo ha pasado muy mal en los últimos años y que ahora empieza a despegar con fuerza. Un enclave que se encuentra a rebosar de agua. Las tablas están de enhorabuena y todos los amantes de la naturaleza también.