Mostrando entradas con la etiqueta correlimos temminck. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta correlimos temminck. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de mayo de 2017

Correlimos pectoral en Villafáfila.

La mañana estaba siendo excelente y muy agradable. No hacía frío y, en compañía de mi amigo Fernando García, habíamos visto un buen ramillete de aves interesantes (sólo con ellas tendría una entrada muy curiosa) pero lo más espectacular y sorprendente nos quedó para el final que es por donde voy a empezar esta entrada.
Nos encontrábamos en el centro de interpretación observando a los espectaculares combatientes en plumaje nupcial cuando un ejemplar me llamó la atención. No lo veíamos bien porque estábamos en un gran contraluz pero le comenté a mi amigo Fernando que me parecía un correlimos pectoral.
Nunca había visto uno pero me sonaba que podría ser, así es que decidimos cambiar de camino y ponernos con mejor luz para ver si lo podíamos observar mejor. Llegamos y seguía con la mosca detrás de la oreja, estaba casi seguro pero…había que confirmarlo ya que mi inexperiencia con esta especie era total. Rápidamente, vía wasap, Alfonso Rodrigo confirmó mis sospechas y una amplia sonrisa se dibujó en mi cara.
Se dio la casualidad que nos juntamos con un grupo de excelentes pajareros gallegos: Ricardo Hevia, Antonio Gutiérrez, Pablo Gutiérrez y David M. Lago que también lo habían visto desde otro punto diferente.
El correlimos pectoral se movía tranquilamente por la orilla alimentándose sin prisa pero sin pausa. Pudimos observarle a placer y ver sus características principales: el estriado del pecho (de ahí su nombre), sus patas claritas de color oliva o el dorso de tipo escamoso con plumas negras y los bordes rojizos.
Resulta que esta preciosa ave es capaz de recorrer miles de kilómetros ya que cría en el noroeste de Siberia o Alaska pero inverna en Sudamérica, Australia o Nueva Zelanda. Es un ave viajera como demostraron: “Bart Kempenaers y Mihai Valcu, del Instituto Max Planck de Ornitología en Seewiesen (Alemania), colocaron sistemas de seguimiento a las aves para seguir sus movimientos. Así descubrieron que, después de recorrer cerca de 14.000 kilómetros desde sus refugios invernales en América del Sur, pudieron continuar volando, viajando de un lugar a otro para encontrar hembras receptivas. La distancia media recorrida por cada uno de estos animales era de 3.000 kilómetros, pero el récord superó los 13.000” (fuente: el país)
Actualmente no está incluido en el listado de aves raras de España pero lo estuvo hasta que el año 2015 fue su último año de inclusión en dicha lista. Es un ave preciosa que por aquí es una rareza total que pudimos disfrutar plenamente.
Las siguientes estrellas del día fueron los 7 correlimos de Temminck que pudimos observar o 2 vuelvepiedras (verlos por aquí es bastante escaso) sin olvidarnos de los espectaculares combatientes en plumaje nupcial o los correlimos zarapitín, correlimos tridáctilo, archibebe oscuro y claro, andarríos bastardo, búho campestre, abejarucos, águila calzada y así hasta una larga lista pero, la estrella del día ,fue el precioso correlimos pectoral.
Un gran día...

domingo, 23 de abril de 2017

Gran variedad en Villafáfila.

La mañana se presentaba muy agradable. Hacía fresco pero se notaba que iba a calentar en condiciones, demasiado calor para estas fechas que da un color extraño al campo, parece que estuviéramos mucho más adelantados en el calendario pero no, estamos en abril y lo de “aguas mil”, de momento, ha pasado a la historia pero falta que hace ya que o llueve en las próximas semanas o el agua de las Lagunas de Villafáfila, este año, va a durar muy poco. Solamente tienen agua, aparte de las lagunas del Centro de Interpretación; la Laguna de San Pedro, la Salina Grande y la Laguna de Paneras, nada más, el resto está como un secarral.
En estas condiciones la variedad de especies que están en las lagunas es enorme y, de limícolas en particular, más todavía ya que tienen unas fantásticas condiciones de orillas enormes de limos para poder moverse y alimentarse. (Toda esta entrada se refiere a dos visitas en días seguidos)
La primera parada la hice en la laguna de San Pedro donde el día anterior me encontré con 36 espátulas que estaban en migración. No se habían visto la tarde anterior y a media mañana volaron de las lagunas. Las espátulas, ahora mismo, están en constante movimiento y este grupo seguramente había parado a descansar para proseguir su viaje al norte.
En estos grupos de espátulas, casi siempre, hay alguna anillada (algo que como sabéis me apasiona) que nos cuenta su historia y en este grupo había cuatro de las que solamente pude leer dos (las otras me quedaban más lejos y cuando lo intenté se marcharon). Uno de estos ejemplares con código NfGP/aNP fue anillado en Holanda el 11 de junio de 2015 por Leon Kelder y es la primera vez que se ve fuera de Holanda.
El otro ejemplar es todo un misterio. Estaba anillada con anilla de color y dígitos en la pata izquierda y anilla de metal en la derecha pero hay un problema ya que una cosa es lo que yo pude ver y otra es lo que diferentes expertos me comentan, me explico. El color de la anilla para mi era naranja pero me comentan que tenía que ser roja (seguramente estaría muy desgastada). Los dígitos que pude observar eran negros pero me dicen que tenían que ser blancos y estarían muy sucios o habrían perdido el color.…así es que no tengo ni idea de donde puede ser, si alguno sabéis algo, os agradecería la información.
Archibebe común.
La pequeña laguna de San Pedro estaba muy animada. Un buen número de especies se alimentaba tanto en sus orillas como en la propia laguna. La naturaleza es sabia y la evolución de miles de años ha hecho que entre tanta variedad de especies, en un lugar tan reducido, haya comida suficiente para todos.
La adaptación de sus picos y patas de diferentes formas y longitudes les permite comer a todos y no molestarse, aprovechando los recursos que les ofrece la laguna. Así, un buen grupo de más de cien pequeños limícolas, se movían incansables por una de sus orillas, entre ellos correlimos de Temminck, correlimos menudo, correlimos tridáctilo, correlimos zarapitín, chorlitejo grande, chorlitejo chico y correlimos comunes tenían una actividad frenética en busca de alimento. Junto a ellos algunos andarríos bastardo, andarríos chico y avefrías.
Archibebe oscuro.
En esta laguna había una pareja de archibebe claro y un precioso archibebe oscuro con un plumaje espectacular además de archibebes comunes, cigüeñuela común y avoceta común que veían pasar nadando tarro blanco, ánade friso, cuchara común, focha común, ánade azulón y una solitaria pareja de cerceta común que todavía aguanta en la laguna.
Garza real que parecía Gulliver junto a pagazas piconegras y ánade azulón.
Pagazas piconegras en plena faena...
También un buen grupo de pagazas piconegras volaban en un baile frenético y se posaban en una de las orillas donde se dedicaban a temas amatorios o, simplemente a descansar. Junto a ellas apareció un fumarel cariblanco y varios comunes que estuvieron un momento y desaparecieron.
Mientras me encontraba en la animada laguna llegaron procedentes de León dos familias de amantes de la naturaleza y excelentes pajareros: J. Alberto Fernández Ugarte, su hijo Iker, José Rey, su mujer y su hijo Martín con los que estuve el resto de la mañana disfrutando de la naturaleza además de su magnífica, agradable y sabia compañía.
Precioso aguilucho cenizo melánico con una gran reverberación
que aumentaba según pasaba la mañana.
Aguilucho cenizo, milano real y negro, aguilucho lagunero, cernícalo primilla, perdiz, búho campestre, abejarucos o un buen número de pequeños pajarillos como jilgueros o trigueros se movían por los agostados campos de nuestro alrededor hasta llegar a la Salina Grande donde pudimos añadir chorlitejo patinegro y combatiente; así como varias especies que pude ver el día anterior como aguja colinegra, gaviota cabecinegra, gaviota sombría o agachadiza común.
La Salina Grande está llena de vida. Sus grandes orillas son un hervidero de limícolas que se concentran en las zonas más alejadas donde había un bando de más de 400 ejemplares de imposible observación.
Cigüeñuela gigantesca en comparación con los pequeños
correlimos de Temminck.
La Casa del Parque fue nuestro siguiente punto de observación donde la estrella fue el correlimos de Temminck ya que pudimos ver y disfrutar de 8 ejemplares (a la vez) pero estoy seguro que había alguno más. Estos pequeños correlimos están regresando de sus lugares de invernada y han recalado en las lagunas durante algunos días para descansar y proseguir su viaje al norte de Europa.
Correlimos de Temminck y correlimos menudo.
Junto a ellos había un buen número de andarríos bastardos que se movían por las orillas de la laguna donde un precioso combatiente exhibía sus galas nupciales mientras algunos gansos empollaban en sus nidos, las fochas tenían sus combates como auténticos expertos en artes marciales o los porrones europeos y moñudos nadaban tranquilamente en la laguna.
Si en una de las lagunas eran los limícolas los que más nos llamaron la atención, en la otra fueron los fumareles comunes que nos mostraban su pericia y destreza a la hora de pasar en oleadas volando a ras de agua haciendo la siguiente operación: bajaban hasta la misma superficie, introducían y abrían el pico en el agua e iban unos metros con él abierto para capturar cualquier insecto que se pusiera en su camino. Espectaculares.
Fumarel común bajando a la superficie del agua.
Batalla de fochas.
Cigüeñuelas junto a un precioso combatiente con sus galas.
La agradable e intensa mañana terminaba con la sensación de una enorme variedad de especies pero con la preocupación de la escasez de agua.          

lunes, 13 de mayo de 2013

El charco de los correlimos de temminck.

La tarde estaba siendo un poco triste, las lagunas estaban como apagadas, parecía que las aves estuvieran escondidas pero, todo cambió, en un charco.
Un encharcamiento aislado, muy cerca de un camino secundario, llamó mi atención. Paré. Miré desde lejos y pensé: "Vaya. Ahí hay un buen grupo". Aparqué el coche. Monté el telescopio y pude comprobar que el grupo de limícolas era muy variado así es qué para allí que me fui andando con cautela. 
La cigüeñuela era como Gulliver en el país de Liliput.
Según me acercaba volví a montar el telescopio y ante mis ojos aparecieron correlimos comunes, tridáctilos y menudos, archibebe común y claro, combatiente, chorlitejo grande, andarríos chico, cigüeñuela y...un correlimos de temminck se posó muy cerca de uno de los grupos de correlimos comunes pero se levantó y se fue más allá.
Correlimos de temminck junto a algunos comunes.
Correlimos tridáctilos.
Lo seguí con la mirada y pude comprobar donde bajaba. Al acercarme me encontré con Miguel Ángel García Matellanes, gran conocedor de la fauna zamorana, que estaba viendo otra zona del mismo encharcamiento. Después de comentarle que había visto a un temminck ir hacia allí, nos pusimos a buscarlo y... uno, dos, tres cuatro y hasta cinco pequeños temminck fueron apareciendo detrás de las hierbas o de los terrones que salían del agua como verdaderas islas en un pequeño mar, de muy poca profundidad, en el que debían de abundar insectos, larvas o renacuajos dada la cantidad de habitantes que había en el encharcamiento moviéndose sin parar.
Pareja de correlimos de temminck.
Se movían inquietos de un lado para otro. Sin descanso. Picoteaban. Buscaban y pasaban entre sus compañeros de encharcamiento. Si pincháis aquí podréis ver a una pareja de estos pequeños correlimos de temminck en uno de los vídeos que realizó Miguel Ángel García Matellanes mientras los observábamos.
4 temminck.
La cigüeñuela "gigante" detrás de estos dos temminck.
El grupo de los 5 correlimos de temminck.
Este pequeño correlimos es un visitante ocasional en nuestro país durante las migraciones que realiza desde el norte de Euroasia hasta sus zonas de cría en África tropical (también cría en el sur de Asia, en la península Escandinava y a veces, en Escocia).
Pequeños temminck buscando comida.
Nuestra satisfacción era evidente. Nunca había visto ese número de pequeños temminck. Se movían inquietos pero tranquilos. No paraban un sólo instante y se fueron mezclando con los chorlitejos grandes y los correlimos comunes mientras alguna cigüeñuela pasaba cerca de ellos como un auténtico gigante o algún correlimos menudo pasaba rápidamente de un lugar a otro como si alguien lo persiguiese.
El encharcamiento ocasional y aislado nos había regalado una observación tremendamente gratificante de un buen número y variedad de limícolas. Los pequeños temminck, después de algo más de una hora y cuarto, se levantaron y se fueron definitivamente.
La naturaleza es así. Un pequeño charco o encharcamiento puede estar lleno de vida. La naturaleza nos sorprende y, quizás, por eso, nos engancha y nos atrae.