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domingo, 2 de octubre de 2022

¿Por qué se cazan ciervos y corzos en zonas limítrofes al quemado en la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra?

Este pasado verano en la Sierra de la Culebra y parte de Los Valles se han producido dos de los incendios más grandes en la historia fatídica, triste y desoladora de los incendios forestales en España. Algo más de 60.000 hectáreas abrasadas por un monstruo enorme llamado fuego que tuvo las condiciones perfectas para correr y correr. Fuego que si hubiera sido controlado (sobre todo el primero) al principio estando el total del operativo de incendios activo y no lo consiguen controlar, nada habría que decir ni objetar, pero no fue así. ¿Ha habido alguien que haya asumido responsabilidades por los errores cometidos? No. Según nuestros dirigentes todo se hizo de forma perfecta y eficiente pero la realidad es tozuda y ahí está.
Tristemente, la mayor y fatídica pérdida, fueron las tres personas fallecidas. Pérdidas incalculables a nivel económico, social y medioambiental. Es un drama de proporciones épicas.
Quiero centrarme a nivel medioambiental. Ámbito en el que es una pérdida imposible de calcular. Desde insectos, invertebrados o micromamíferos hasta mamíferos, aves o reptiles todo está afectado. El soporte de flora ha desaparecido. Plantas, arbustos, árboles,…todo muerto y con ello toda la vida que conlleva a su alrededor.
Los incendios fueron en pleno periodo de cría. Todas las camadas de lobos y zorros muertas. Polladas de aves muertas. Crías de ciervos y corzos muertas. Nutrias, garduñas, martas, tejones, jabalís, conejos, liebres, tritones, lagartos…todos afectados.
Los adultos que consiguieron sobrevivir (recordemos que muchos murieron asfixiados o por las llamas o por la heridas causadas) se han desplazado a zonas limítrofes pero, los animales van volviendo a sus zonas, poco a poco se acercan a las zonas quemadas, donde está empezando a brotar la hierba fresca, para alimentarse pero en las que no se pueden quedar porque no hay cobertura vegetal para esconderse de depredadores o protegerse de las inclemencias meteorológicas o simplemente descansar.
Ciervos y corzos deambulan por zonas quemadas y limítrofes en las que están expuestos. En estas condiciones mi pregunta es: ¿Por qué se les está cazando en zonas limítrofes al quemado en la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra? ¿No se debería de haber dejado un tiempo sin cazar?
No entiendo que se pueda disparar a un gran ciervo en una zona a la que ha llegado desorientado, en la que no tiene donde esconderse. El artículo 92 de la Ley 3/2009, de 6 de abril, de montes de Castilla y León dice: “Los aprovechamientos ganaderos y cinegéticos en los montes que hayan sido objeto de un incendio quedarán suspendidos de manera automática y sin derecho a compensación durante un período de cinco años en los terrenos afectados. No obstante, la consejería competente en materia de montes podrá autorizar el levantamiento de dicha suspensión cuando se acredite la compatibilidad de los aprovechamientos con la regeneración del monte incendiado y con la restauración del hábitat y supervivencia de las especies de flora y fauna silvestre”.
¿De verdad se ha acreditado la compatibilidad de la caza del ciervo o corzo en la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra con la regeneración del monte incendiado y con la restauración del hábitat y supervivencia de dichos animales? Pero si el incendio ha sido hace menos de dos meses…

domingo, 19 de junio de 2022

Incendio de la Sierra de la Culebra: una tragedia incalculable.

Estoy absolutamente impactado, desolado, triste, apesadumbrado, no salgo de mi asombro, es una maldita pesadilla hecha realidad. El incendio de la Sierra de la Culebra y parte del valle del Tera es un enorme monstruo que avanza sin control devorando todo lo que encuentra a su alcance (un perímetro de cerca de 70 kilómetros. 120 km al día siguiente de estas líneas). No es momento de hablar de responsables, que los hay, ya habrá tiempo. 
Es momento de hablar de las gentes que se están jugando la vida para intentar apagar este tremendo incendio que lleva consumidas mas de 25.000 hectáreas oficialmente (30.800 el día 20), aunque son muchas más ya que esas mediciones se hacen sobre plano, es decir, no se tienen en cuenta laderas, valles ni cortados.
Mi enorme agradecimiento a las personas que me ha cedido las fotos.
Ánimo. Cuidaros y gracias por vuestra labor.
Brigadas forestales, pilotos, técnicos, agentes medioambientales, celadores, voluntarios, UME…se están jugando la vida en unas condiciones apocalípticas: altas temperaturas, fuertes vientos (rachas de 70, 80, 90 km por hora), cero humedad y una enorme sequía en lugares con mucho que quemar. Mi ánimo y admiración para todos ellos.
Es el momento de hablar de los cientos de desplazados
que han tenido que dejar sus casas, sus pueblos, su vida. Unas 2.000 personas que están viendo como su vida, su medio de existencia se quema, desaparece tragado por el enorme monstruo del fuego. Esta es la lista de pueblos que han sido evacuados hasta el momento (espero no haberme dejado ninguno): Boya, San Pedro de las Herrerías, Cabañas de Aliste, Mahíde, Pobladura de Aliste, Palazuelo de las Cuevas, Las Torres de Aliste, Villanueva de las Peras, Litos, Villardeciervos, Flechas, Cional, Codesal, Villanueva de Valrojo, Ferreras de Arriba, Ferreras de Abajo, Otero de Bodas, Olleros de Tera, Val de Santamaría, Calzadilla de Tera, Villar de Farfón, Junquera de Tera, Milla de Tera, Pumarejo de Tera, Melgar de Tera y Vega de Tera, más Calzada de Tera que están confinados en un punto del pueblo.
Todas estas personas están desalojadas de su vida. Están siendo atendidos en Benavente, Alcañices, Camarzana de Tera y La Bañeza por voluntarios de la Cruz Roja, psicólogos y voluntarios que están haciendo un enorme trabajo al igual que la Guardia Civil que sin descanso controla accesos, carreteras y pueblos. Ánimo a todos ellos.Y ánimo a las gentes de los pueblos que durante día y noche lucharon para que las llamas no entraran en sus casas.
Que se juegan la vida no es una forma de hablar, es literal. Amigos cercados por las llamas que se han salvado por los pelos o como les ocurrió a varias patrullas de la Guardia Civil que acababan de desalojar a unas personas y viéndose cercados por las llamas, se tuvieron que refugiar en mitad de una de las presas de la zona. Eso es jugarse la vida por ayudar a los demás. Gracias y ánimo a todos.
Se quema La sierra de la Culebra, ahora El Valle del Tera y, probablemente (ojalá no), cuando leáis esto ya estará el fuego en la provincia de León. El fuego no va a parar hasta que no cese el viento o llueva. Es un monstruo demasiado grande con un hambre enorme de destrucción.
Es el momento de hablar de la imposibilidad de calcular pérdidas por el fuego: a nivel económico, social y medioambiental. Es un drama de proporciones épicas.
A nivel económico: Las gentes de la sierra vivían principalmente de tres cosas: ganadería, agricultura y turismo. La ganadería desaparece: no hay que comer, no hay a donde ir; sin olvidarnos de las cientos de colmenas que se habrán perdido, el aprovechamiento micológico o las castañas. La agricultura: desaparecida. El turismo era una de las fuentes principales de ingreso en las gentes de la sierra: miles de personas se acercaban hasta aquí cada año a hacer senderismo, observación de fauna, conocer el paisaje, bañarse en verano, volver a sus orígenes, incluso cazar…¿vendrán ahora que todo ha desaparecido?
A nivel social las pérdidas son irreparables. “Se están quemando los castaños que plantaron mis bisabuelos” decía un hombre en Ferreras de Arriba. Recuerdos. Sentimientos. No queda nada.
A nivel medioambiental
es una pérdida imposible de calcular. Desde insectos, invertebrados o micromamíferos hasta mamíferos, aves o reptiles todo está afectado. El soporte de flora ha desaparecido. Plantas, arbustos, árboles,…todo muerto y con ello toda la vida que conlleva a su alrededor.
Estamos en pleno periodo de cría. Todas las camadas de lobos y zorros muertas. Polladas de aves muertas. Crías de ciervos y corzos muertas. Nutrias, garduñas, martas, tejones, jabalís, conejos, liebres, tritones, lagartos…todos afectados.
Los adultos que consigan sobrevivir tendrán que desplazarse a zonas limítrofes con los problemas que traerá (ya hablaremos de eso en otro momento). Pero no nos olvidemos de que ríos, embalses y acuíferos se verán contaminados por las cenizas que en cuanto llueva un poco comenzarán a correr hacia los cursos de agua dejando la tierra sin capa fértil y contaminando ríos; se auguran problemas de abastecimiento de agua.
Es terrible. Desolador ver quemar una tierra que conoces tan bien, en la que has pasado muchas horas y horas, que has recorrido caminos y valles que has llevado a niños para explicarles la importancia de cuidar y respetar el entorno natural, que vas en cuanto puedes. 
Seguiré yendo, quizás será la forma de apoyar a esas gentes que lo han perdido todo. Seguiré parando en Villardeciervos, Villanueva, Ferreras, Cional o Mahide a tomar algo, seguiré echando gasolina en Otero, seguiré comprando en el supermercado, seguiré cogiendo alguna casa rural de vez en cuando. No los dejemos solos. No merecen quedarse solos ya bastante solos los han dejado aquellos que decían: “Mantener el operativo de incendios todo el año es absurdo y un despilfarro. Sería tirar el dinero público que es de los castellanos y leoneses. ” (Juan Carlos Suarez-Quiñones: 4-2-2018, Diario de Valladolid. Consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio).
¿Y ahora qué? ¿Cuánto dinero público se va a tener que invertir en este desastre? ¿No hubiera sido mejor tener una previsión? ¿No hubiera sido mejor que sabiendo la ola de calor, los enormes vientos y la extrema sequía hubiera estado activado el operativo de incendios en su totalidad y no al 40 % (y ni siquiera eso porque un tanto por ciento de ese 40 estaban de vacaciones forzosas)?
Las condiciones del incendio han sido terribles. Si hubiera estado el total del operativo de incendios activo y no lo consiguen controlar, se hubiera hecho todo lo posible con todos los medios posibles, nada que decir, pero no ha sido así…
Ahora la prioridad absoluta es apagarlo. tendrá que ser el incendio el que se apague, el que pierda fuerza, que el viento cese o llueva, entonces se podrá parar por los cientos de personas que están jugándose la vida, trabajando para que este monstruo pare su terror. Hay que estar orgullosos de ellos. Ánimo a todos.

lunes, 28 de agosto de 2017

¡Basta ya de fuegos!

-¿Qué es eso papá?
- Es el humo de un fuego. Se está quemando el bosque.
- ¿Por qué?
- Porque alguien muy, muy malo ha prendido fuego.
- ¿Y los animalitos? ¿Y los árboles? ¿Se van a quemar y ya no podemos velos? ¿Por qué papá?
Este fue el inicio de la conversación que mantuve con mi hija de 3 años el primer día que comenzó a arder La Cabrera y que veía la enorme columna de humo que subía más y más. No lo entendía. No entendía por qué alguien prende fuego al bosque, por qué es capaz de destruir todo lo que le rodea, por qué es capaz de eliminar de un plumazo flora, fauna…biodiversidad, por qué es capaz de poner en peligro a sus propios vecinos, a sus familiares, a la gente que trabaja en apagar lo que él prendió.
Sigo sin entenderlo. Han pasado varios días y se han quemado cerca de 10.000 hectáreas. El frente oeste fueron capaces de pararlo pero como no pasó para la provincia de Zamora, desde entonces han prendido en varios lugares más, hasta en el mismísimo corazón del Parque Natural del Lago de Sanabria; 10 focos ardían en el Cañón del Tera, diez focos que han arrasando un lugar privilegiado, hermoso, único…y todo por alguien al que todos conocen pero que nadie denuncia, alguien que le da igual lo que arda a su alrededor, alguien miserable y ruin que no entiendo por qué lo hace.
Zamora se quema. 14 incendios (12 intencionados) han arrasado y están arrasando nuestra provincia en la última semana; han prendido en San Ciprián de Sanabria, Cañón del Tera, Fermoselle, Figueruela de Arriba, Codesal …¿Qué van a decirles a sus vecinos? ¿Qué van a decirles a los que les conocen y les amparan? Les han hecho perder sus tierras, sus cultivos, sus pastos, sus bosques, su fauna, su flora…se ha perdido un medio de vida para ganaderos, agricultores, bares, restaurantes, casas rurales, gasolineras…toda la gente que acudía a hacer senderismo, a visitar sus bosques, a conocer sus pueblos ya no irá porque no queda nada…¿por qué no lo denuncian? De nada vale lamentarse. De nada vale opinar de lo malo o de lo peor…¡denunciarlo! 
Los que prenden no están muy lejos. Son personas que conocen bien la zona, que saben por donde andar de noche, en el monte, donde hacer más daño, donde provocar más peligro, cuando prender. Son inconscientes, lunáticos, descerebrados, gente sin escrúpulos que lo único que quieren hacer el mayor daño posible.
¿Qué buscan la persona o personas que queman? ¿Qué? Es verdaderamente inexplicable. Es desalentador ver hectáreas y hectáreas abrasadas por el fuego. Una enorme biodiversidad paisajística perdida, aparte de los perjuicios sociales y económicos que provocará, sin olvidarnos del riesgo para poblaciones y todos los hombres y mujeres que luchan por apagar la locura de un necio.
El que quema no quiere a su tierra, no la ama, vela muy poco por ella. Su acción es un atentado contra la naturaleza. Un atentado social, económico y ecológico que tardará mucho tiempo en subsanarse; el que lo ha provocado, el que ha prendido, es un criminal sobre el que debería de caer todo el peso de la ley, lo que sucede es que es muy difícil encontrar pruebas para incriminarlo. Este tema me desespera, me cabrea y me enerva aparte de la enorme impotencia de ver arder el monte.
Quiero dar las gracias a todas esas personas anónimas que trabajan jugándose la vida por apagar unas llamas que un sinvergüenza prendió. Gracias a esos héroes anónimos de los que, por desgracia, nunca se habla y que merecen todo nuestro respeto y admiración porque hay que tener mucha sangre fría para meterse en un fuego en medio del monte.
Quiero poner nombres a estas personas, personas que se juegan la vida, personas como José Luís, Poli, Manolo, Chús y tantos otros que lo pasan realmente mal en un incendio, que se queman las manos, las pestañas o el alma por apagar lo que un descerebrado prendió. 
Esas personas que van en helicópteros o aviones, corren por el fuego cargados soportando enormes temperaturas, toman decisiones o caen exhaustos después de horas y horas sin casi descansar. Esas personas son las que apagan las llamas que devoran sin compasión todo lo que hay a su paso y que un lunático prendió. Gracias y ánimo.
Sigue ardiendo. El monte se sigue quemando. ¿Por qué? Me pregunta mi hija. ¿Por qué? No hay una respuesta lógica. No hay nada que conteste a esa pregunta. Se puede hablar de diferentes causas, de diferentes maneras de pensar pero al final no hay explicación. Qué difícil es cambiar una mentalidad.
Qué difícil es cambiar la mentalidad del que prende. Como he dicho en muchas ocasiones la educación ambiental es importantísima, la prevención y la concienciación en los niños es básica porque ellos son el futuro. Eduquémosles. Que entiendan. Que conozcan. Que respeten y que amen la naturaleza. Dependemos de ella. 

lunes, 1 de octubre de 2012

Sanabria quemada: el silencio de "Mordor".

No se escucha nada. No se oye nada. No se siente nada. No hay pajarillos. Ni grillos. Ni el sonido del viento chocando contra las ramas. Ni el resquebrajarse de ramas al moverse un animal. Nada.
El silencio es impactante. De vez en cuando la tierra cruje. Crepita. Como si se asentara poco a poco. Como si se recolocaran sus entrañas ante la catástrofe sucedida.
No hay colores. Todo es gris y negro. Los árboles parecen esqueletos que se contorsionan en una lenta agonía. Las piedras se descascarillan como frutos secos. 
El corazón se te encoje y el alma llora cuando un ciervo berrea en el quemado. Pulula como un alma en pena buscando consuelo. De nuevo el silencio. Ese silencio tétrico. Ese silencio de muerte.
Donde había vida...
1 de agosto de 2012...
....ahora hay silencio y muerte...
Mismo lugar el 30 de septiembre de 2012.