lunes, 20 de octubre de 2014

¿Cómo es la migración de los gansos?
En las siguientes semanas comenzarán a llegar los gansos desde los países nórdicos y centroeuropa a nuestro país. La temporada de gansos en las lagunas de Villafáfila es una de mis épocas favoritas desde muy pequeño cuando fui la primera vez y pude observar una enorme bandada de gansos muy cerca de donde nos encontrábamos. Es una época que gusta especialmente por el frío, el ambiente, la búsqueda de collares o los gansos infiltrados que vienen entre los miles de gansos comunes.
Al ganso lo considero un animal especial que me atrae por muchas razones pero quiero centrarme en un hecho que me parece fascinante: su migración.
Esos miles de gansos que llegarán en los próximos días han tenido que realizar un viaje, algunos de ellos, de más de 3.000 km. ¿Cómo se orientan? ¿Cómo deciden las rutas a seguir?
Lo primero que hay que tener en cuenta es ¿porqué vienen? La razón fundamental de su venida es por la dificultad para encontrar alimento. Sus zonas se ven cubiertas por nieve, fuertes vientos y mal tiempo que provoca que la comida escasee, desaparezca o sea muy difícil encontrarla por lo que deciden desplazarse más al sur en su busca. Así, la razón fundamental de la disminución de gansos que viene hasta nuestras tierras en los últimos años es que tienen comida en la zona de Alemania y Holanda ya que grandes extensiones de tierra ganada al mar que se utilizaban para el cultivo de flores se están abandonando y dejando libres, con lo cual, en esas tierras crecen los pastos que son alimento para todos estos gansos que encuentran comida y, además, el invierno, tanto en Alemania como Holanda es, cada año, menos duro, con lo cual, se unen estas dos circunstancias para que miles de gansos no se muevan de esas zonas y los que bajan desde los países nórdicos se queden, en gran número, también allí.

Una vez que deciden emprender viaje el siguiente paso es ¿cuando emprenderlo? Según se acerca el inicio del viaje los gansos comen lo máximo que pueden ya que deben de acumular grasa para el esfuerzo que van a realizar; comienzan a estar intranquilos ya que empieza a hacer frío, las lluvias aumentan, los días son más cortos y los vientos del norte se vuelven fríos; la migración está cerca.
El día del inicio del viaje es elegido cuidadosamente ya que las condiciones atmosféricas son importantísimas así, los mejores días, son los que el viento sople del norte. Una vez puestos en marcha los gansos pueden viajar tanto de día como de noche pero ¿cómo se orientan?
Los gansos se orientan mediante una mezcla de diferentes condicionantes y técnicas, así los accidentes geográficos son muy importantes para un ganso; los ríos, las montañas o las costas son reconocidos y recordados en sus viajes pero un ganso debe de aprender por donde ir para reconocer después los lugares, así, cuando vuelan en su famosa formación en "v" los jóvenes van en las partes finales de la "v" fijándose en el recorrido para aprenderlo; se van turnando entre ellos, pasan del medio de la línea al final y desde ahí van avanzando posiciones hasta la mitad de esa línea de la "v"; mientras los adultos van en las partes desde el centro hasta el pico de la "v".
Se desplazan en este tipo de formación porque se van cubriendo unos con otros frente a la resistencia del aire (un símil muy conocido pueden ser los ciclistas con el rebufo. El que va detrás va protegido del viento). Cuando el que va en cabeza, se cansa, otro toma su relevo y este pasa al el final de los adultos, pero delante de los jóvenes, para recuperarse; incluso los gansos que van detrás van gritando a su compañero para animarlo a seguir.
Los científicos han demostrado que "las aves, como los seres humanos, poseen un reloj circádico interno que les permite rastrear el diario ciclo luz-oscuridad. Junto con este reloj interno, las aves parecen usar las sombras del sol para lograr un sentido de posición. Por medio de estos dos mecanismos las aves serían capaces de usar el sol como una brújula".
Pero los gansos también viajan de noche por lo que la posición de las estrellas es otra forma de orientarse determinando hacia donde deben de volar y los campos magnéticos de la tierra se ha demostrado que influyen decisivamente en la orientación de las aves. Por lo tanto los gansos jóvenes, aunque tengan una idea de hacia donde deben dirigirse, deben de aprender por donde deben de ir, como orientarse, donde descansar o comer; se harán un mapa mental del recorrido que recordarán e irán puliendo año tras año en sus movimientos migratorios.
Los gansos en su viaje establecen etapas que irán variando en función de las dificultades que se vayan encontrando en forma de vientos contrarios, tormentas, masas de agua o montañas pero tendrán determinadas zonas en las que pararán a comer o descansar e incluso la condición física del ganso será determinante así, si un ganso está enfermo, débil o herido y tiene que parar, no se quedará sólo, varios compañeros se quedarán con él hasta que se recupere para continuar el viaje juntos.
Los gansos que llegan hasta las lagunas de Villafáfila provienen fundamentalmente de centroeuropa (Holanda, Alemania) donde se concentran gansos venidos desde Noruega, Suecia o Dinamarca y desde ahí continúan hasta nuestras lagunas pero ¿cuánto dura el viaje?
Su duración es variable y depende de muchos factores como las inclemencias meteorológicas, condición física del ganso, recorrido elegido, velocidad, altura, descansos o problemas surgidos; una manera de conocer lo que ha tardado o el recorrido que ha seguido es mediante los gansos radiomarcados o los que tienen collar, en estos hay que tener en cuenta que es muy difícil establecer la partida y llegada exactas ya que habría que tener la certeza de esos momentos mediante una observación pero sí pueden ser orientativos, los siguientes ejemplos serán ilustrativos de ese viaje; así el ganso Tvs (anillado en Noruega el 8-7-1999) fue visto el 11-11-2012 en Holanda y nueve días después estaba en las lagunas de Villafáfila (visto por Víctor Salvador). El ganso Srf (anillado el 9-7-2008 en Noruega) el 22-10-08 estaba en Holanda y 16 días después J.J.Orduña, J.A. Casado y J.M. San Román lo pudieron ver en Villafáfila.
Ganso con collar azul Efz.
Ganso con collar azul Sfr.
El ganso con collar Bj6 lo puede observar el 22-12-2103 en Villafáfila y tres días después se vio en Holanda. O el ganso Efz lo pudimos ver Manuel Rodríguez y yo en las lagunas de Villafáfila el 26-1-2013 y 21 días después estaba en Dinamarca.
Los gansos llegarán extenuados y rápidamente empezarán a comer después de un viaje que repetirán año tras año a menos que los factores que les hagan migrar se modifiquen. La temporada de gansos está a punto de comenzar, veremos que es lo que sucede...

viernes, 10 de octubre de 2014

Berrea 2014.
La berrea de este año ha sido muy buena, sobre todo en comparación con los tres años anteriores en los que se notó la muerte, en 2010, de 143 ciervos en la provincia de Zamora, de los cuales 130 en la Sierra de la Culebra (datos a finales de agosto de 2010) por una enfermedad llamada pasteurelosis, provocada por la bacteriapasteurella, que habita en el aparato respiratorio y, ante una elevada diferencia de temperatura (entre el día y la noche), provocaba una bajada de defensas y dicha bacteria comenzaba a multiplicarse provocando la muerte en muy poco tiempo.
Aunque este año haya sido bastante buena todavía no es lo que era antes del 2010. Los ciervos se siguen concentrando en determinadas zonas de la sierra en las que se mueven las hembras y he tenido la sensación de ver bastantes menos grandes machos; la inmensa mayoría eran jóvenes y adultos de hasta 15 ó 16 puntas; los grandes machos de 20 ó 22 puntas han sido muy escasos este año (siempre según mi apreciación).
A finales de agosto comenzaron a oírse los potentes bramidos de los ciervos en la sierra; su intensidad ha ido aumentando a lo largo de los días (el cambio de climatología es básico en la berrea). En este, algo más de un mes, los machos se pasan el tiempo "berreando" para delimitar su territorio y asegurar sus conquistas. Los ciervos buscarán grupos de hembras a las que puedan montar. Pasarán con ellas entre 4 y 7 días, cubriéndolas hasta que, pasado ese tiempo, buscarán otro grupo en el que hacer la misma operación.
En esos días deberán defender "sus conquistas" de todo aquel macho que intente arrebatárselas. Lo harán con "berridos", miradas y midiéndose con el oponente y si los dos calculan que están en igualdad de fuerzas se entablará una lucha épica en la qué entrelazarán sus cuernas con tremendos choques y fuertes empujones hasta que uno de ellos ceda y se vaya, dejando al vencedor con "las conquistas".
Esto es lo normal, pero, en muchas ocasiones sucede que el vencedor de la contienda no se lleva las hembras; estas se van con el perdedor. Este hecho sucede porque según un estudio del Museo Nacional de Ciencias Naturales: “el tamaño y la complejidad de la cornamenta de los ciervos guardan una relación directamente proporcional con su fertilidad”, es decir, cuanto más grande y ramificada sea la cornamenta más fértil es el ciervo y, además, las hembras lo saben y elegirán al macho que más les convenga en función de esa percepción. Por eso, en ocasiones, cuando dos machos están pelando y la hembra se va con el perdedor; lo hace porque ella percibe que ese macho perdedor es más fértil, por lo tanto, es el que le interesa para poder conseguir su fin último, quedarse preñada. Ese macho habrá perdido porque está más cansado o débil (los machos comen muy poco durante la berrea perdiendo mucho peso y debilitándose) que el oponente pero la hembra se ha ido con él. 
Han ido pasando los días y los machos están cansados, débiles, comen muy poco en ese tiempo ya que se dedican a buscar y controlar a las hembras y defenderlas de otros oponentes. Este pasado fin de semana he podido comprobar el enorme cambio que experimentan desde hace un mes.
Están mojados, más delgados, andan cansinamente y se les nota el cansancio en sus lentos movimientos. Hemos podido comprobar como necesitan tumbarse para seguir berreando o como siguen a las hembras con la boca abierta, reventados pero berreando según andan.
También hemos visto machos cojos que han resultado heridos en alguno de sus lances. Esta debilidad o el hecho de estar herido es un momento muy peligroso para ellos ya que los lobos esperan su momento, su oportunidad. El más débil caerá y permanecerán los más fuertes. Será una selección natural.
El lobo los sigue, los estudia y espera su momento. El comportamiento del lobo es apasionante y hemos podido observar como un lobo pasaba entre ciervas y crías, sin hacerles ningún caso, sin inmutarse o intentar ir a por alguna, su objetivo no era ese, eran los machos con problemas que pudieran estar por la zona; y este lobo, en concreto, buscaba a un gran macho cojo que seguía berreando y, que si no se recupera, el lobo tendrá su oportunidad.
En el tiempo de berrea los machos deberán marcar con olor sus zonas, deberán de dejar constancia de que han estado allí y esta zona le pertenece, junto con las hembras que allí se encuentran. Este marcaje oloroso lo hacen cuando restriegan sus cornamentas en pequeños pinos para limpiarlas y mantenerlas en perfecto estado pero, en este momento, también dejan su olor ya que de las glándulas del lagrimal le salen unas secreciones que marcarán ese pino.
En otras ocasiones se restregarán en su propio orín que mezclado con arena formará un barro que queda impregnado en su cuerpo para extender su olor.
Imagen testimonial de dos ciervas revolcándose en el barro.
La berrea termina pero las hembras que no se han quedado preñadas pueden volver a entrar en celo en noviembre e incluso diciembre, mes en el que he oído berrear tanto en la sierra de la Culebra como en zonas más al sur como Andujar; esta es una de las explicaciones por las que los futuros bambis nacen en un periodo tan amplio que llega desde mayo hasta julio.
La berrea es intensidad, es emoción, son sensaciones que conforman un espectáculo sonoro y visual que da igual cuántas veces lo hayas visto u oído, siempre impresiona.

lunes, 6 de octubre de 2014

Nombres vernáculos y científicos.
Cada pueblo o cada comarca de nuestra provincia tiene sus propios nombres de aves, mamíferos, setas o árboles. Es su manera de llamar, desde hace siglos, a lo que tienen a su alrededor. Estos nombres se transmiten de generación en generación y forman parte del patrimonio cultural de nuestra tierra; si nos referimos a las aves nos encontramos con una enorme variedad de nombres vernáculos, nombres con los que las aves son conocidas en esos pueblos o comarcas.
Estos nombres se han ido olvidando ya que no se transmiten de padres a hijos como sucedía antes. Los hijos se han ido yendo de los pueblos y, en muchos casos, no conocen la riqueza del lenguaje de su lugar de origen. Y si no se usa, se pierde; así habrá sucedido con una gran cantidad de nombres pero otros muchos todavía siguen utilizándose por las gentes de nuestros pueblos.
En el pequeño pueblo de Robledo situado en la Sierra de Culebra se siguen llamando a algunas aves como lo han hecho desde hace muchos, muchos años. En mis conversaciones con Mundi, Isabel, Ángela, Bea o Ángel han ido saliendo un buen puñado de esos nombres vernáculos que para ellos son lo más normal del mundo ya que es como los han llamado siempre y que para mi eran chocantes, divertidos o sorprendentes.
Estos nombres tienen su sentido, tienen la maravillosa simpleza de lo normal, de lo común; son nombres que se pusieron por algo que tiene el ave, por algo que hace o por el lugar en el que se ve normalmente.
Así por ejemplo al chotacabras gris lo llaman pitaciega porque no se mueve del suelo hasta que casi no estás encima de él, es como si no viera, estuviera ciego y además hay que pitarle, asustarle o gritarle para que se mueva del sitio.
El chotacabras es la pitaciega.
Al mito lo llaman linacero porque era muy común entre las plantas de lino o al carbonero común, chichipán que es como suena su cántico. Cada ave tiene su nombre por alguna razón simple, por alguna razón que consideraban se adaptaba a esa ave. Ahí van algunos ejemplos.
El colirrojo tizón es la babarrubia.
Al petirrojo lo llaman pimentera.
El moscón es raboalzado.
El escarrapitín es un agateador.
La perdigocha es la perdiz.
A la urraca la llaman pegocha.
El pito ferrueño es el pico menor.
El tener un nombre para cada ave en una zona, pueblo o comarca planteaba un enorme problema a la hora de clasificarlos y saber de que animal se trataba. Cuando en los siglos XVI y XVII se traían a Europa multitud de animales y plantas procedentes de América, África o Asia más las existentes en Europa era una auténtica locura ponerse de acuerdo en que animal era uno u otro ya que podía tener multitud de nombres dependiendo de donde estuviera por lo que, los científicos de la época, intentaron establecer un orden lógico pero cada uno ponía un nombre que podía ser modificado posteriormente; no había una clasificación que valiera para todos hasta que Linneo (científico sueco), en el siglo XVIII estableció el sistema binomial, dos nombres, de los cuales el primero era el género y el segundo la especie.
Linneo fue el primero en utilizar este sistema de manera constante, todos los científicos de la época y posteriores comenzaron a utilizarlo y, con alguna modificación, ha llegado hasta nuestros días.
El nombre científico fue un avance fundamental, necesario y definitivo en la clasificación pero los nombres vernáculos siguieron estando ahí hasta bien entrado el siglo XX en el que se empezaron a despoblar los pueblos y los nombres comunes comenzaron a caer en el olvido. Lo que no se usa, se olvida. Lo que no se transmite, se olvida y, lo que se olvida, se pierde, como está sucediendo con esos viejos nombres.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La suerte de un encuentro.
Muchas veces la naturaleza te regala observaciones que uno no espera encontrar, que son fortuitas y, quizás por ello, las disfrutas todavía más. Así nos sucedió en una fría mañana en la que caminábamos por el campo cuando un movimiento extraño llamó nuestra atención, un lobo cruzó un claro, caminaba despacio, entre las hierbas. Se paró y, en ese momento, nos dimos cuenta de lo que pasaba.
Que importante es la educación ambiental en relación al lobo. Que importante es quitarle ese sambenito de animal malvado, cruel y feroz que desde pequeños nos hacen creer. Hay que explicar a los niños lo que es un lobo, la realidad de un animal que nos teme, que nos huye, simple y llanamente lo que es un lobo, sin aditivos.
Junto al lobo había un pequeño cachorro de alrededor de dos meses que pedía comida al recién llegado. Le estaba chupando el morro y esperaba mirándole con unos ojos suplicantes que deseaban respuesta. Volvió a lamerle el morro y esperó. El adulto comenzó a arquearse, agachó la cabeza y regurgitó una pasta digerida que el pequeño comenzó a comer sin demora.
La escena era tierna, maravillosa y llena de sentimiento. La loba había llegado después de la ronda nocturna en la que seguramente hubieran cazado. Venía con una gran barriga que rápidamente bajó al regurgitar a su pequeño. Una escena que es complicado de ver. Una escena que me llena de alegría poder haber presenciado junto con mi buen amigo J. Luis gran conocedor y amante del lobo pero, la mañana nos traería más emociones.
Hace unos meses elaboré junto con mi amigo Ernesto Hernández un proyecto sobre el lobo para desarrollarlo en el Centro de Educación Ambiental de Villardeciervos (Zamora). Hasta allí fuimos con nuestros alumnos y estuvimos una semana hablando del lobo pero hablando “del lobo”; me explico, les contamos como es un lobo, como se comporta, como vive, como caza, el problema con el hombre, la cultura lobera, el turismo lobero, su mala prensa, sus presas, recorrimos su territorio buscando rastros…Hablamos de todo acerca de este maravilloso animal; no nos centramos en “lo malo que es”, “el daño que hace”, “lo bueno que es” o "que nunca tiene culpa de nada"; quisimos que tuvieran una idea general de su vida y sus problemas.
El pequeño cachorro terminó de comer y comenzó a jugar. Corría por el claro persiguiendo saltamontes con su trote divertido y a veces torpón de un cachorro. Aparecía y desaparecía entre las escobas persiguiendo a la loba que jugaba con él como si de un cachorrito se tratara. Se perseguían contentos por la pradera, disfrutando del sol de la mañana.
La ternura de la loba era maravillosa; jugaba con él, le daba suavemente con la mano, se dejaba morder las patas. Era su cachorro y el aprendizaje de un lobo comienza con el juego.
El lobezno se movía contento entre las hierbas. Tranquilo. Confiado. Alegre. Desde muy pequeños los lobos mueven a sus cachorros, poco a poco les van enseñando su territorio, van reconociendo sus dominios, primero junto a los adultos y después en solitario. El lobezno seguía jugando y corriendo por la pradera en la que varios lobos se movieron a su alrededor; según avanzaba la mañana iban llegando más lobos de sus correrías nocturnas aunque, junto a los cachorros, había permanecido un lobo subadulto que ejercía sus funciones de niñera, de guardián; lobo que vigilará a los pequeños mientras los demás estén fuera, los controlará y los tendrá escondidos hasta que, por la mañana, lleguen los demás miembros de la manada. Será su cuidador. Función que ejercerán, normalmente, los lobos subadultos que se irán turnando en el cuidado de los pequeños para que siempre estén a salvo.
Todos los lobos del grupo traerán comida. Todos cuidarán a los pequeños y todos harán lo posible para que salgan adelante; si, por cualquier motivo, la loba muriese antes de destetarlos otra ocuparía su lugar encargándose de cuidar y alimentar a los lobeznos hasta que pudieran comer carne, entonces, el resto del grupo comenzará a alimentarlos como hizo la loba que pudimos observar en la soleada mañana.
Después de una semana con nuestros alumnos contándoles lo que es el lobo pudimos ver un cambio en su apreciación acerca de él. Pasaron de verlo como el malo de los cuentos, como un animal terrorífico a verlo como un animal, con sus cosas buenas y con sus problemas, se llevaron una idea general de su vida, de sus movimientos, de su manera de actuar.
Necesitamos desmitificar a un animal estigmatizado a lo largo de los siglos, un animal que hay que verlo como un animal magnífico, como un animal único de nuestra fauna, como una oportunidad no como un problema, como una maravilla no como una desgracia pero para conseguirlo debemos de cambiar nuestra mentalidad y son los niños, los que deben de empezar a tener esa nueva mentalidad pero, para conseguirlo debemos de enseñarles una nueva visión más realista de este fantástico y magnífico animal, el lobo, una riqueza de nuestra fauna. El camino es largo pero apasionante.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Puebla de Sanabria y su río Tera.
Llevo todo el verano en Sanabria, lugar al que voy desde muy, muy pequeño, lugar al que tengo un enorme cariño y considero mi segunda casa. Lugar que recorro y descubro en cada una de mis salidas.
Puebla de Sanabria es una villa sobria, elegante y muy hermosa abrazada por el río Tera junto al cual paseo muchas tardes. A lo largo de su ribera te puedes encontrar una gran variedad de fauna que se mueve tranquilamente en sus orillas o en sus cristalinas aguas. Fauna que pasa desapercibida para la mayoría de los paseantes que la recorren charlando amigablemente o haciendo deporte en sus orillas.
Estos pequeños habitantes están ahí, solamente hay que fijarse un poco y tener algo de suerte. Así, en uno de mis paseos, llegué hasta una de las presas que tiene el río. Allí se encontraba un grupo de personas que se hacía fotografías junto al agua que caía entre las piedras. Llegué con mis prismáticos y me puse a mirar. Al cabo de unos minutos se acercó una de las personas y me preguntó: “¿Hay algo?” Le contesté que si, a lo cual me preguntó varias veces más y ante su interés le conté lo que estaba viendo: ”…martín pescador, andarríos chico, garza real, mirlo acuático, azulón, lavandera blanca y cascadeña,…”; a lo cual uno de sus acompañantes respondió: “¿Todo eso está ahí?”. Ahí estaban, ante la indiferencia general.
Por desgracia la educación ambiental es prácticamente inexistente en nuestro país. Hay muchas maneras de hacer educación ambiental pero yo echo en falta una muy especial, una que atrajo a miles de niños como yo hacia el apasionante mundo de la naturaleza: los programas de televisión relativos a la fauna ibérica. Programas en televisión que atraigan a los niños, que les absorban, que les fascinen. Echo en falta programas de nuestra fauna. Evidentemente hay documentales de naturaleza pero son todos relativos a lugares lejanos, a leones, hienas, guepardos, osos polares o ballenas. Programas que están muy bien pero ¿nuestros niños saben lo que es un milano, o un roble, o un corzo, o que a los ciervos se le caen las cuernas o como influye la desaparición de cierta especie o por qué son importantes las aves? Por ahí se debe empezar. Por temas cercanos. Por temas que nos rodean porque lo primero que hay que aprender es lo que tenemos a nuestro alcance.
Aquí, en Puebla, el río Tera está al alcance de todos y, en sus orillas, he estado observando una gran variedad de animales. Empezaré por uno muy especial: el pato mandarín que vi por primera vez hace casi un año. Ahora mismo está con el plumaje menos vistoso pero igualmente hermoso.
Serie de fotografías tomadas en agosto de 2014.
El pato mandarín sigue asociado a un grupo de azulones.
Ave hermosa, diferente, espectacular y aunque para muchos sea algo anecdótico al presuponer que es un ave escapada de alguna colección  para mi es especial.
Foto tomada en mayo de 2014 al supuesto mismo ejemplar en
Puebla de Sanabria.
Es un pato de una belleza deslumbrante; rojo, naranja, azul, verde, negro, blanco, crema... colores que se muestran en este bello pato que fue importado de Asia Oriental a Europa en el s. XVIII y, actualmente, existe una población asilvestrada en Inglaterra (unas 7.000 parejas) que proviene de escapes o sueltas y que se ha extendido a Francia, Holanda y Bélgica.
Sigo convencido que este pato proviene de alguna zona de Europa y ha venido hasta aquí asociado a un grupo de azulones. No está anillado y eso me hace pensar que no proviene de un parque zoológico o colección particular ya que estos ejemplares siempre están anillados y, este pato mandarín sanabrés, no lo está.
Foto tomada en febrero de 2014.
Mirlo acuático.
Andarríos chico.
En los paseos por el río, en esta época, el martín pescador, el mirlo acuático, el andarríos chico, la garza real, la cigüeña blanca, el azulón, el zampullín chico o las lavanderas blanca y cascadeña se observan con un poco de paciencia; además, golondrinas y aviones comunes planean sin descanso sobre las frías y cristalinas aguas bajando a coger un poco de agua a cortos intervalos y cientos de estorninos negros y grajillas duermen en los árboles de su orilla. Sin olvidarnos de otras aves como: jilguero, colirrojo tizón, gorrión común, pito real o vencejo común.
Si se continúa hasta la cola del embalse de Cernadilla podremos disfrutar de somormujo lavanco y en esta época del año de algunos limícolas como el correlimos común, chorlitejo grande y chico, algún archibebe claro o agachadiza común e incluso las cigüeñas negras que pude disfrutar en compañía de Alfredo Valiente; dos adultos y un joven que bajaron a pescar.
Cigüeña negra: dos adultos y un juvenil.
Otro de los habitantes del río que se puede ver en Puebla de Sanabria es la nutria que en la época veraniega es muy esquiva pero que también nos deja rastros de su paso por allí. Animal especial que he podido disfrutar en varias ocasiones y que en invierno es más fácil de observar.
El río también es foco de atracción para corzos, ciervos, jabalís y zorros que puedes observar a primera hora de la mañana aunque ahora, con las obras del AVE, es más complicado localizar pero sus huellas los delatan.
Culebras de agua, caballitos del diablo, libélulas y, sobre todo, mariposas son otros de los visitantes del río.
Sanabria es un paraíso para las mariposas a las cuales, este año, he empezado a hacer más caso y cada vez me atraen más, me parece un mundo complicado pero fascinante. Espero que poco a poco vaya conociéndolas.
Iphiclides feisthamelii
Lampides boeticus.
Argynis pandora.
El río es un libro abierto que hay que leer pero, como todo, hay que enseñar a leerlo y para eso sería imprescindible que la educación ambiental arrancara de nuevo para que fuésemos capaces de atraer a los niños hacia el apasionante mundo de la naturaleza.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Y el lobo se acercó...
La tarde llegaba a su fin cuando mi buen amigo Jose Luis, gran conocedor del lobo ibérico, y yo vimos cómo un lobo cruzaba un pequeño claro quedando tapado por unas escobas de gran porte. ¿Se habría quedado allí? ¿Habría cruzado sin darnos cuenta?
El lobo es un animal mítico. Un animal que enciende pasiones ya sean a favor o en contra. Un animal que tiene duende. Un animal que está en la cultura popular y que provoca enfrentamientos apasionados, discusiones imposibles y miedos infantiles. Un animal que admiro. Un animal que cada vez que lo veo siento un cosquilleo especial. Una sensación única e indescriptible que recorre todo el cuerpo como un pequeño calambre. Una sensación que este día fue especial, diferente, única e impactante.
Estábamos observando atentos. Expectantes. Ilusionados. El lobo tenía que seguir allí o por lo menos no lo habíamos visto salir. A los pocos minutos Jose Luis dijo emocionado: “Otro lobo”. Un lobo salió de entre las escobas. Se estiró y avanzó lentamente. En ese instante un segundo lobo hizo lo mismo pero este era diferente, era más grande y corpulento, se le veía con más empaque. Avanzó unos metros y orinó. Marcó el lugar. Era el macho alfa. El macho dominante de la manada. El único que podía marcar de esa forma. Era un macho grande. Potente. Hermoso. De porte altivo y andar lento pero seguro. Un tercer lobo apareció en el mismo sitio y nuestras emociones se dispararon, todavía no sabíamos lo que nos iban a deparar los siguientes minutos.
Hace unos días la Junta de Castilla y León ha aprobado el número de lobos que se podrán matar legalmente al norte del Duero desde septiembre de 2014 hasta febrero de 2015. Ciento cuarenta lobos van a ser cazados en ese periodo de tiempo, distribuidos de la siguiente forma: León (50), Zamora (36. Su reparto por comarcas queda así: 15 en Aliste-13 en Sanabria-6 Benavente y Los Valles-2 en Tierra de Campos y Pan), Palencia (31), Burgos (15). Valladolid (5) y Soria (3).
Un cuarto lobo se dejó ver en el mismo lugar. Hizo lo mismo que los anteriores que salieron en fila hacia la parte de arriba pero, cuando iba a desaparecer siguiendo a los otros, se paró. Dio media vuelta y como si hubiera recibido una orden explícita de su general se vino directamente hacia donde nos encontrábamos mientras los últimos rayos del día despuntaban en el horizonte.
¿Cuántos animales con unos, aproximadamente, 1.600 ejemplares en toda Castilla y León (datos del censo del lobo publicado por la Junta de Castilla y León en junio de 2014) se pueden cazar? Matar 140 lobos en una temporada es eliminar casi el 9% de la población de 1.600 ejemplares, pero esos 1.600 ejemplares son para toda la comunidad, con lo cual ese porcentaje del 9% aumenta a algo más del 10% ya que al norte del río Duero hay un número menor de esos 1.600 lobos. Para unos serán muchos lobos muertos, para otros muy pocos y a otros les dará exactamente igual. Unos protestarán porque no se van a matar los 140, otros porque es una locura. Hay sectores de la población a los que la administración quiere tener contentos y estos 140 lobos son un buen ejemplo de ello.
El cuarto lobo venía hacia nosotros. No nos podía ver. Nos debía de presentir. No sabía lo que éramos y venía a curiosear, a saber si éramos una amenaza para ellos. Era como si le hubieran ordenado investigarnos y así lo hizo.
El sol se había ocultado y se veía muy poco. No había luna y la oscuridad lo cubría todo. El lobo bordeó una pequeña pradera y desapareció entre los brezos. Se acercaba. Nos quedamos quietos. En silencio absoluto. Escuchando. Pasados unos minutos un leve ruido delante nuestro nos hizo girar e indicar el lugar. Estaba allí. A escasos diez metros. Entre el brezo. Nuestros sentidos se pusieron en alerta máxima. No veíamos nada pero si escuchábamos. Se movió a nuestra derecha en un andar muy lento, suave, como si no estuviera pisando entre brezos y carqueisas. Se movía y se paraba. Nos debía de estar observando detenidamente. Andaba de nuevo. Estaba a nuestra espalda. Se paraba y oíamos su respiración en la noche. Nos estaba rodeando. Estaba haciendo un círculo en el que nosotros éramos el centro. Quería comprobar e informar a su general lo que éramos y que queríamos. Siguió moviéndose lentamente, muy lentamente, notábamos su presencia, oíamos sus pasos en un susurro, escuchábamos su respiración. Nos dio la vuelta completa. Había terminado su trabajo. Debía de informar. Salió a la pista y oímos cómo se sacudía los trozos de brezo que pudieran haber quedado entre su pelo, era como cuando un perro sale del agua y se la sacude de un lado a otro. El lobo hizo lo mismo y desapareció o por lo menos eso es lo que creímos.
A lo mejor este lobo es uno de los 140 que se quieren eliminar pero ¿por qué? ¿por qué hay que matar ese número de lobos? En la resolución publicada en el Boletín Oficial de Castilla y León se escribe: “teniéndose en cuenta la consecución de los objetivos de minorización de daños”. ¿Minorización de daños? ¿En todos los municipios que se autoriza a cazar al lobo se producen tantos daños? ¿En todos los municipios que se autoriza a cazar al lobo hay daños? ¿Cuántos daños produce el lobo?
Fotografía realizada al día siguiente.
Caminábamos por la pista en silencio. Asimilando lo que habíamos visto, oído y sentido. Un coche iba delante nuestro cuando Jose Luis se paró y dijo: “No me lo puedo creer. Mira”. Me acerqué y, para mi sorpresa, unas grandes huellas de lobo se habían plantado encima de las marcas de los neumáticos del coche que llevábamos a escasos cincuenta metros, delante nuestro. El lobo había pasado entre el coche y nosotros. Había estado en el camino, delante nuestro, seguía observándonos a nosotros y al coche. Estoy completamente seguro que nos siguió hasta que nos fuimos de allí. Hasta que abandonamos el lugar en el que vive, el lugar en el que intenta sobrevivir, el lugar en el que el espíritu del lobo es libre, por mucho que le pese a muchos hombres.