jueves, 17 de abril de 2014

La ribera de los galápagos.
Las riberas de Sayago están espectaculares en estos días. El inicio de la primavera y la gran cantidad de agua han provocado una explosión de color y vida en las riberas sayaguesas y es, en una de esas riberas, donde comienza nuestro recorrido.
El sonido de las ranas era la música de fondo que tuvimos en todo nuestro paseo. Un croar constante que no cejó en ningún momento acompañándonos a mi amigo Ernesto y a mi que teníamos un objetivo principal, ver los galápagos que había en el entorno del pequeño riachuelo.
El galápago europeo comienza su actividad en primavera, siendo abril y mayo una época muy buena para verlos y allí estábamos, recorriendo la preciosa ribera que nos recibió con el encuentro casual con una garduña que huía escurridiza entre las encinas nada más percibirnos.
Pronto vimos el primer galápago y luego otro y otro, así hasta la muy buena cifra de cuarenta y uno. Galápagos esquivos y escurridizos que nos obligaban a descubrirlos de lejos y acercarnos con enorme sigilo y escondiéndonos para poder fotografiarlos ya que al menor ruido se lanzaban rápidamente al agua, a la protección del río.
El galápago europeo es de crecimiento muy lento, alcanzando la madurez sexual muy tarde, así, los machos son fértiles a los doce o trece años mientras las hembras todavía más tarde, casi a los veinte años lo cual provoca que las hembras sean, normalmente, más grandes.
Tuvimos la inmensa suerte de presenciar una cópula que comenzó con un movimiento extraño en el agua, seguido de un galápago que intentaba subir a una roca pero llevaba otro agarrado, como una lapa, a su caparazón. Se aferraba con las uñas a los bordes del caparazón de la hembra que se sumergía y salía del agua como si se estuviese ahogando, se giraban, asomaban, la hembra se agarraba a la roca y el macho no la soltaba ni un segundo; así estuvieron unos minutos hasta que se sumergieron y no volvieron a aparecer.
Tiempo después la hembra saldrá del agua, hará un agujero y pondrá alrededor de dieciocho huevos que eclosionarán en dos meses. Este proceso de puesta y el nacimiento de los pequeños galápagos es un periodo crítico en la vida de las hembras y de las crías que pueden llegar a ser predadas en más de un noventa por ciento, cifras enormes que suponen una gran perdida de ejemplares.
El galápago europeo está catalogado como "vulnerable" siendo "...el sur-oeste de Zamora y alguna zona del norte, oeste de Salamanca y el sur de Ávila donde se presentan las mejores poblaciones...El mayor número de ejemplares observados se presentan en el cuadrante suroeste de Zamora y en el cuadrante noroeste de Salamanca. Cabe destacar también un núcleo importante en al norte de Zamora y toda la franja oeste y sur de Salamanca" (Extraído del magnífico trabajo: "Distribución y estado de conservación de los galápagos autóctonos, Emys orbicularis y Mauremys leprosa en Castilla y León". De Gonzalo Alarcos, Fabio Flechoso, Miguel Lizana, Jaime Madrigal y Francisco Álvarez).
Los galápagos estaban sobre las rocas, termorregulándose al agradable sol de la mañana y en cuanto nos detectaban se lanzaban al agua para esconderse; así sucedió con uno de ellos que se lanzó y comenzó a bucear.
Se movía elegantemente, ágilmente se desplazaba bajo el agua en busca de un cobijo, de un lugar en el que ocultarse. Sus patas se movían con fuerza como remos submarinos que le llevaban hacia la protección de las plantas que flotaban en la superficie.
Las poblaciones de galápagos van disminuyendo poco a poco. Los científicos exponen diversas razones de esta decadencia. Entre ellas destacan la destrucción de su hábitat, la introducción de especies exóticas y la fragmentación de sus poblaciones.
Con respecto a la introducción de especies exóticas hay que tener sentido común y saber que está prohibido soltar tortugas alóctonas, es decir, de fuera de la península Ibérica, como son las tortugas de Florida, tanto de orejas amarillas como de orejas rojas, que se han convertido en un verdadero problema en determinadas zonas de nuestro país por las sueltas de estos animales por parte de personas que se han cansado de ellas y las han llevado a un río, charca o lago.
Estas tortugas de Florida son especies invasoras y muy dañinas ya que se adaptan rápidamente y desplazan a los galápagos autóctonos, el europeo y el leproso, al compartir alimento, territorio y zonas de cría. 
Cuando estás a gusto y disfrutas, el tiempo pasa volando, la mañana se terminaba; teníamos que volver, había sido una gran mañana en un entorno precioso en el que habíamos estado en el territorio de los galápagos europeos, en una de las pocas zonas que van quedando con una excelente población de estos hermosos animales.

sábado, 12 de abril de 2014

Pato colorado, cerceta carretona y más en Coreses.
Muy cerca de Zamora se encuentra el pueblo de Coreses, al cual pertenecen una serie de graveras situadas en la rica vega del Río Duero. A estas graveras acudo de vez en cuando y, casi siempre, hay algo interesante. Hace unos días Alfonso Rodrigo descubrió un macho y dos hembras de pato colorado y al día siguiente Alfredo Hernández y Maribel Martín un macho de cerceta carretona, así es que la visita era imprescindible.
El primero que pude disfrutar fue el macho de cerceta carretona que iba junto a unos ánades friso de los que no se separaba ni un momento. Donde iban los frisos iba él. Es un ave espectacular, con un hermoso plumaje que pude observar a placer tanto en el agua como en vuelo.
Este macho no paraba de levantar y agachar la cabeza, estirando el cuello para arriba y para abajo, irguiéndose, sacudiendo las alas; desplegaba toda su belleza, ojalá hubiera alguna hembra por la zona.
Los patos colorados tardé más en verlos. Encontré al macho y a una sola de las hembras a la cual no paraba de hacerle monerías, quién sabe, a lo mejor crían aquí.
Los patos colorados son muy raros en la provincia de Zamora. Nunca había visto ninguno aquí pero este año es el tercero que veo ya que, en Villafáfila, hay un precioso macho descubierto por José Luis Álvarez, que lleva varios meses, y esta pareja que se encuentra en las graveras de Coreses.
Pato colorado el pasado noviembre en Villafáfila.
Las graveras están llenas de agua y por lo tanto de vida. Los somormujos lavancos están muy atareados con su baile nupcial y las fochas comunes no paran de marcar sus posesiones con feroces luchas como si fueran expertas karatekas.
El encuentro con la garza imperial merece tener una entrada propia ya que
pude observar como cazaba un topillo.
Garzas imperiales y reales, gallinetas, azulones o patos cuchara se mueven por las lagunas en una primavera que está reventando por momentos. Milanos negros, busardos ratoneros o aguiluchos laguneros patrullan las lagunas en busca de una posible presa y zampullines chicos se afanan por ocultarse bajo el agua mientras las primeras polladas de azulones se ocultan entre los carrizos.
Pareja de rascones europeos.
Otros de los habitantes de las graveras son los rascones. Son difíciles de ver ya que se mueven entre los carrizos como pequeños fantasmas de pico rojizo, largos dedos y finas patas que pasan entre los carrizos sin ser vistos.
Martín pescador, cigüeñuela, andarríos chico, carricero tordal o chorlitejo chico son otros de los habitantes que pude disfrutar, además de tarabilla, mirlo, cuco, abejaruco, alcaudón común o gorriones morunos. Estos son algunos de los habitantes que pude observar pero hay más y en el magnífico blog de Alfonso Rodrigo podéis descubrir algunos otros.
La vida se mueve. La vida explota entorno al agua. La primavera se presenta extraordinaria aunque espero que, para los alérgicos, nos de un poco de tregua.

miércoles, 9 de abril de 2014

El zorro del camino.
Volvía por un camino, junto a J. Alfredo Hernández, amigo y un magnífico conocedor de la fauna de nuestra provincia, de una jornada de campo cuando, delante nuestro, a unos veinticinco metros, un precioso zorro olisqueaba junto a una cortina de piedra. Paré el coche y lo observamos. El zorro se giró, levantó la cabeza, nos miró y se vino directo hacia nosotros. No salíamos de nuestro asombro. Venía hacia donde nos encontrábamos.
El zorro es un animal listo, inteligente y un oportunista que aprovecha todo lo que se encuentra en su camino lo que le ha permitido adaptarse a cualquier situación o clima, llegando a ser el carnívoro terrestre más distribuido por todo el mundo. Es silencioso, precavido y tremendamente discreto y se mueve normalmente de noche aunque es común verlo al anochecer o al amanecer y ese día era el segundo que nos encontrábamos.
Continuó viniendo hacia nosotros. Se agachó y pasó a escasos diez metros nuestros, a nuestra izquierda, sin dejar de mirarnos en ningún momento. El zorro tiene una mirada especial. De ojos marrones pero de pupila vertical, al igual que los felinos, una característica especial que le hace tener una mejor visión nocturna.
Cuando nos sobrepasó se volvió a erguir y continuó con lo que estaba haciendo. Campeaba en busca de comida. En busca de micromamíferos.
Cuando ves a un zorro lo primero que te llama poderosamente la atención es su larga cola; cola que supone el 70% de la longitud de su cuerpo. Aparte de larga y bonita tiene una serie de funciones que el zorro aprovecha magníficamente como hace con todo. La utiliza para equilibrarse, para enrollarse y darse abrigo o, incluso, para comunicarse.
Estaba de caza. Se paraba y escuchaba. Estiraba el cuello. Movía la cabeza orientando sus orejas. Se agachaba ligeramente. Ponía en tensión todos sus músculos y pegaba un salto sobre su posible víctima. En todo este proceso la larga cola ejercía la función de equilibradora de su cuerpo.
Pudimos verle hacer esta operación de caza varias veces sin éxito hasta que en la última intentona consiguió capturar un pequeño roedor que rápidamente se comió.
El zorro es un superviviente. Su éxito es una suma de factores. Es capaz de adaptarse a “todo”. Come de “todo” en función de lo que se le vaya presentando, ya sean frutos, roedores, carroñas, basura… todo lo que pilla es bien aprovechado. Se adapta a “todo” tipo de ecosistema y son fértiles en la siguiente temporada a su nacimiento. Y si la madre muere, los cachorros no se pierden ya que otra de las hembras que viven con ella cuidará de ellos.
Continuaba de caza, rebuscando entre las hierbas, junto a las cortinas de piedra. Se movía elegantemente, con una agilidad que parecía le hiciera levitar sobre el terreno. Nos sorprendió lo tranquilo que estaba. Nos había visto. Nos había valorado y había decidido que no éramos una amenaza para él, algo de lo cual no debe de fiarse ya que el hombre lo ha acosado y perseguido desde hace siglos. Lo ha tenido como un enemigo ya fuera por considerarlo un competidor para la caza menor, por atacar animales domésticos o por ser un importante transmisor de la rabia. Un ejemplo de su persecución son los datos de las Juntas de Extinción de Animales Dañinos entre 1954-62. En esos años se mataron “legalmente” la impresionante cifra de 53.754 ejemplares. 
(Estos datos han sido tomados del trabajo realizado por Eduardo J. Corbelle Rico y Eduardo Rico Boquete titulado “La actividad de las Juntas de Extinción de animales dañinos en España, 1944-1968)
Cruzó el camino y siguió campeando ignorándonos por completo. Cada poco se paraba. Escuchaba y se lanzaba hacia una posible presa. Otras veces se paraba a escuchar como si un peligro, que no éramos nosotros, pudiera atacarle; peligros que le pueden llegar del cielo, como el águila real o de detrás de cualquier recoveco, arbusto o roca como el lobo.
El águila real lo considera comida y el lobo lo considera un competidor. En varias ocasiones he podido presenciar como un zorro es atacado por un lobo o las infinitas precauciones que tiene cuando se acerca a una carroña en la que los lobos andan cerca. Así le sucedió a un zorro que cruzaba una pradera. Su andar con la cabeza agachada y cola estirada se interrumpió de repente. Se paró. Levantó la cabeza. Estiró las orejas. Levantó el morro y debió de captar el peligro. Eso le salvó la vida porque, como un fantasma, de entre las hierbas, apareció un lobo que se abalanzó a por él. El zorro reaccionó como un rayo y se libró de una muerte segura si lo llega a atrapar el lobo.
El lobo lo atacará y, si puede, lo matará. Es su competidor y no permitirá que se acerque a su comida o merodee demasiado cerca de él.
Poco a poco el zorro se fue alejando, dejándonos sorprendidos por su tranquilidad, elegancia y belleza. El zorro es un superviviente, un todo terreno que se mueve por nuestros campos pero este zorro debería de tener más cuidado ya que no todos queremos solamente verlo, observarlo y deleitarnos con sus movimientos, su color o su belleza aunque, quizás, supo darse cuenta que no le íbamos a hacer nada.

domingo, 30 de marzo de 2014

La regresión de la rata de agua.
Paseaba junto al riachuelo de agua cristalina cuando, un movimiento rápido llamó mi atención. ¡Una rata de agua! Hacía dos años que no veía ninguna. Días más tarde decidí acercarme al mismo lugar para intentar hacerle unas fotografías.
La tarde era lluviosa y fresca. Tenía poco tiempo. Comencé a recorrer el arroyo con cautela, mirando cada movimiento, cada onda del agua que me pudiera dar una pista hasta que, a lo lejos, observé una onda diferente. Rápidamente enfoqué con la cámara, hice una foto y miré. Allí estaba. Se ocultó en la orilla pero allí estaba. Había que ser paciente. Me escondí detrás de unos árboles y esperé.
La rata de agua está en regresión. Ha pasado de ser abundante a ser bastante complicado verla en muchos lugares en los que antes era común y, además, formaba parte de la gastronomía de muchos pueblos de la provincia de Zamora. He conocido a gente que las ha comido y todos dicen lo mismo: "Era un auténtico manjar".
Antonio Giménez-Rico llevó al cine la novela de Miguel Delibes, "Las Ratas" (1962). Parte de ese rodaje se realizó en Zamora, en 1998, y el director comentaba que: "Fue en un pueblo de montaña donde nacía un río y aún había ratas. Los paisanos cazaron una docena e hicieron un arroz. Yo no las comí. Me daban asco" (El País. 13 de junio de 2010).
Se había escondido. Había que esperar y mientras esperaba otros habitantes de la ribera y rivera hicieron su aparición. Antes de seguir, aclarar lo de ribera y rivera del río. Ribera con "b" se refiere a la margen y orilla del río y rivera con "v" hace referencia al cauce por donde corre el agua; con lo cual los habitantes aparecieron tanto en la orilla como en el cauce. Azulones, mosquiteros, petirrojos, lavanderas cascadeñas y blancas, mirlos, carboneros y hasta un chochín se movían por las orillas e incluso alguno aprovechó para darse un reconfortante baño. La rata de agua no salía y decidí dejar el lugar para volver más tarde.
Mosquitero ibérico dándose un baño.
Mirlo común macho con aporte para el nido.
En la época de la posguerra se aumentó su caza (actualmente está prohibido) para consumo ya que era un recurso fácil y nutritivo que no se podía desaprovechar y como decía mi abuela: "No se pasaba hambre, era penuria"
Otro factor que ha afectado enormemente a la disminución de la rata de agua es que en los años sesenta la concentración parcelaria provocó el desvío o canalización de muchos riachuelos, con lo que su hábitat se vio seriamente alterado en muchos lugares al destrozar las márgenes de los arroyos haciendo desaparecer los lugares de cobijo y alimentación de estos roedores. También las quemas de las orillas supone una pérdida de su hábitat.
Volví. Esperé y apareció. La sensación cuando la ves es la de estar viendo "un topillo gordo". Salió tranquila, nadando río abajo. Se movía cerca de la orilla. Se acercó a la margen izquierda y comenzó a comer unas hierbas. Desapareció. Aproveché para correr río abajo y adelantarla. Quería esperarla. Me agazapé y esperé.
Rata de agua royendo un trozo de madera.
Se subió a una maraña de ramas y hojas para comer.
Las ratas de agua siempre han tenido enemigos naturales como la nutria, el gato montés, el turón, el zorro o rapaces diurnas y nocturnas pero, a estos, hay que añadir un enemigo nuevo y peligroso, el visón americano, voraz depredador que se está extendiendo cada vez más por toda la península y supone un enorme problema para muchos de los animales autóctonos de nuestros ríos.
En la actualidad se encuentra catalogada en España como: "Vulnerable VU A2ace+3ce. Las referencias conocidas sobre su estado indican una fuerte regresión superior al 30% debida a una reducción o pérdida de calidad de hábitat y al efecto de taxones introducidos (Román, 2007)" (Enciclopedia de los vertebrados españoles).
Volvió a salir. Venía hacia mi. Nadando. Tranquila. Salió de la orilla y comenzó nuevamente a comer de unas hierbas e incluso a roer un pequeño trozo de madera. Llegó tan cerca de mi que el objetivo era incapaz de enfocarla. Se dio la vuelta y continuó río arriba. Tenía que marcharme. Allí la dejé.
Desapareció nadando río arriba. Confío en que nadie la moleste y pueda quedarse por la zona. Sería una buena noticia.