martes, 16 de diciembre de 2014

De gansos por La Nava.
El pasado fin de semana disfrutamos con los amigos de unos esplendidos días en Palencia y nos acercamos hasta las lagunas de La Nava con el principal objetivo de ver los gansos que por allí nos encontráramos ya que había alrededor de 12.000, sin olvidarnos de lo demás.
La primera mañana se levantó con una fría capa de hielo en el campo que poco a poco fue desapareciendo para dar paso a una luz esplendida, con un día claro y despejado que permitía una enorme visibilidad.
Varios gansos caretos en un grupo de gansos comunes.
El primer grupo de gansos lo encontramos antes de llegar a la laguna principal. Era un grupo muy grande con lo cual cabía la posibilidad de encontrarnos con alguna sorpresa como así fue ya que entre los cientos de gansos comunes aparecieron 12 gansos caretos en tres pequeños grupos (7+3+2) bien diferenciados y separados lo suficiente como para no contarlos dos veces.
7 gansos caretos.
2 gansos caretos adultos.
El ganso careto es un ganso elegante y hermoso, un poco más pequeño que el ganso común; se diferencia perfectamente por su color blanco en la base del pico rosado, las franjas negras trasversales en el vientre y las patas naranjas. Los jóvenes no presentan ni las franjas, ni el color blanco del pico que adquieren después de la segunda muda.
7 Gansos caretos, entre ellos, el segundo por la izquierda uno joven.
Las lagunas de la Nava sufrieron, como muchas otras lagunas españolas, los programas de la administración que en los años 40, 50 y 60 del s.XX trataron de desecar cientos de hectáreas de lagunas para ampliar las tierras de cultivo. Se consiguió con muchas que nunca más se recuperaron pero las Lagunas de La Nava que se desecaron en 1968 comenzaron a recuperarse en 1990 adquiriendo, poco a poco, una gran importancia en la invernada de los gansos hasta llegar a situarse detrás del Parque Nacional de Doñana en el número de gansos y por delante de las Lagunas de Villafáfila, con la diferencia fundamental de verse regulada la entrada de agua a las lagunas, algo que no sucede en Villafáfila.
Después de estar un buen rato disfrutando de este gran grupo nos dirigimos hasta la laguna en la que nos encontramos otro ganso careto en un pequeño grupo que se encontraba en el agua, era el decimotercero que veíamos en lo que iba de mañana; desde el observatorio de La Colada descubrimos otra de las sorpresas del día, un ganso con collar amarillo, el N57. Era mi segundo collar amarillo leído, algo que me hizo especial ilusión ya que es un tipo de collar que no se suele ver.
Ganso común con collar amarillo N57.
El N57 fue anillado en Alemania el 8 de junio de 2008 y tiene la friolera de 290 observaciones, de las cuales 7 son en España, todas, en el entorno de las Lagunas de La Nava. Aparte de este, a lo largo de los dos días que estuvimos pudimos leer cinco collares azules. Algo curioso de todos los collares que leímos es que todas las observaciones en España eran en La Nava, lo cual demostraba que, casi con total seguridad, era su lugar de invernada en nuestro país.
El NU6 era la primera vez que se veía en España aunque había sido visto 1 vez en Dinamarca y 11 en Holanda. El GF6 ha sido visto 5 veces, 3 en Holanda y 2 en España. El BE8 fue anillado el 12 de julio de 2011 y ha sido visto en Noruega, Dinamarca, Holanda y España. El LP8 solamente tiene nuestras observaciones y el NT5 tiene una observación en Dinamarca y la nuestra en España.
Todos estos gansos tienen una historia, un viaje, unas vivencias, todos nos cuentan donde han estado, por donde van, cuanto tardan en llegar...
Pero no solamente vimos gansos anillados, nuestra sorpresa fue mayúscula cuando nos encontramos con una grulla anillada en un grupo de 54 ejemplares. Lo único que puedo contar es que está anillada en Finlandia (lo sabemos por el código de colores de su pata izquierda que indican el país de anillamiento) y que espero me llegue pronto su historial ya que no estaba disponible en la página de ICORA.
Otra de las sorpresas que nos encontramos fue un cisne común que se movía entre la laguna y la balsa de decantación de Fuentes de La Nava; es rarísimo encontrarse con un cisne aunque nos dijeron que había dos parejas el año pasado que incluso criaron en la zona.
Al mediodía nos dirigimos hasta el observatorio de El Prado donde esperamos la entrada de los gansos por si conseguíamos ver bien a las 5 barnaclas cariblancas que se movían por la zona. La entrada de gansos fue espectacular ya que llegaron miles que se fueron distribuyendo por la laguna con un ruido imponente según bajaban hacia el agua. Buscamos por todos los rincones, nos movimos de observatorio pero no hubo manera de encontrar a las 5 barnaclas cariblancas, nos dieron esquinazo los dos días.
Aparte de gansos también pudimos ver: ánade azulón, ánade rabudo, ánade silbón, ánade friso, pato cuchara, focha común, cigüeña blanca (un buen número dormía en la laguna), aguilucho lagunero (con un gran dormidero en la laguna), busardo ratonero, milano real, garceta grande, garza real, perdiz roja, avutarda, gaviota reidora y sombría, cerceta común, avefría, tarro blanco y cormorán grande; pero lo que nos llamó poderosamente la atención fue un gran jabalí que se paseó por mitad de la laguna.
El hermoso anochecer en la laguna.
El fin de semana llegó a su fin y nos volvimos con la agradable sensación de haber disfrutado de la naturaleza y de la maravillosa compañía de nuestros amigos Raquel, Blanca y Ernesto. Volveremos. 

martes, 9 de diciembre de 2014

El banquete del visón americano.
Según caminaba por el puente mirando a las orillas llamó mi atención un "bicho oscuro" con un montón de "algo rojo" a su lado; mi primera impresión, en la distancia, era que había algo muerto con las tripas fuera ya que no se movía pero, nada más lejos de la realidad, según me acercaba el "bicho oscuro" se convirtió en un visón americano y el "algo rojo" en restos de cangrejo.
El visón americano estaba comiendo, tranquilamente, un cangrejo americano y a su lado había unos cuantos restos de otros que ya se había comido.
Era curioso, dos especies invasoras, ambas americanas siendo una depredada por la otra y ambas introducidas en nuestro país con un mismo fin, el económico.
Una especie invasora es la que llega a un nuevo territorio, colonizándolo y criando en él. Por lo tanto alterará el ecosistema y provocará daños de diferente índole como el desplazamiento o reemplazamiento de especies autóctonas, ya que competirá con ellas por el mismo alimento, provocará riesgos para la salud humana o problemas para la agricultura.
Se provocará un impacto sobre los individuos autóctonos (visón americano sobre el visón europeo), genético (como la hibridación entre la malvasía canela sobre la malvasía cabeciblanca), sobre los ecosistemas (modificación del paisaje por parte del eucalipto) o sobre las poblaciones (cangrejo americano sobre el autóctono).
Por lo tanto tenemos que tener en cuenta que todas las especies invasoras son introducidas pero no todas las introducidas son invasoras. Para que una especie se considere invasora debe de asentarse y ser capaz de criar, es decir, se debe asentar y si entonces afecta a las especies autóctonas, se considerará invasora.
 
El visón terminó el cangrejo y rápidamente se volvió a meter en el agua. Atravesó el río hasta la orilla contraria, se introdujo en un cañaveral y, a los pocos segundos, un chapoteo indicaba que tenía otra presa. Salió de entre las cañas. Cruzó nuevamente el riachuelo con su presa cogida en la boca. Subió a la misma orilla y se dispuso a comer un nuevo cangrejo americano.
Tanto el cangrejo como el visón americano se introdujeron en España en los años 70 del s. XX. En 1973 se soltaron 100 kg de cangrejos en una finca de Badajoz, poco después se hizo lo mismo en las marismas del Guadalquivir, Valencia (1978) o el Delta del Ebro (1979). Su objetivo: el beneficio económico de su explotación comercial pero su expansión fue exponencial y a mediados de los años 80 se encontraba en gran parte del territorio peninsular.
Por el contrario, el visón americano, desde hace cientos de años ha sido atrapado para conseguir su preciada piel que se vendía para la realización de prendas de vestir. Dado su elevado valor económico a mediados del s.XIX en Estados Unidos se inició su cría en cautividad. La moda de los abrigos de piel, algo que no he entendido nunca y que no me gusta en absoluto, suponía un gran negocio a la vista, con lo que se abrió en 1925 la primera granja en Europa (Suecia) y en 1958 la primera en España (El Espinar (Segovia)).
El primer visón americano que se vio en libertad en nuestro país fue en 1978 pero, por desgracia, desde entonces, entre escapes y la irracionalidad de individuos descerebrados que estaban en contra de las granjas de visones y que podían haber protestado de forma legal; lo hicieron de una forma irracional soltando miles de ejemplares llegando a su extrema locura con la suelta de 30.000 ejemplares en 2005 y 20.000 en 2007 de una granja cercana a Santiago de Compostela.
De estos miles de ejemplares se consiguieron recoger bastantes pero quedaron muchos en libertad, lo cual, supuso un enorme problema para la población autóctona del visón europeo, de la rata de agua o de la nutria ya que el visón americano es tremendamente adaptable, come de todo, es muy agresivo y se reproduce sin dificultad.
La manera de comer del visón era la siguiente: subía con su presa hasta la orilla. Lo dejaba en el suelo y el cangrejo se revolvía abriendo sus pinzas hacia el visón que rápidamente daba un manotazo al cangrejo para girarlo y poner encima una mano, sujetándolo, para, acto seguido, con sus fuertes dientes levantar toda la cáscara del cangrejo como si de un descapotable se tratara y comer, solamente, el interior de esa parte. En ninguno de los cangrejos que cogió comió nada de las patas, ni de las pinzas, ni del abdomen; solamente la parte central del cangrejo, el cefalotórax.
Tanto el cangrejo como el visón americano están incluidos en el Catálogo Español de especies exóticas invasoras (Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre) por constituir una amenaza grave para las especies autóctonas. 
Estudios recientes demuestran que el único beneficio que ha supuesto la introducción del cangrejo americano para el medio ambiente ha sido el ser una importante fuente de alimentación para aves o mamíferos que han visto aumentar su población paulativamente.
El visón terminó su cangrejo y, nuevamente, volvió al río he hizo la misma operación. Cruzó hasta la otra orilla. Atrapó un cangrejo y volvió para comérselo haciendo exactamente la misma operación que con los anteriores. En una media hora se comió unos ocho cangrejos pero cuando terminó y decidió no seguir comiendo hizo algo que me sorprendió. Se acercó a unos restos de los cangrejos. Se tumbó encima y se restregó sobre ellos para luego levantarse y desaparecer por la orilla.
Cangrejo y visón americano, dos especies invasoras, dos grandes problemas provocados por la necedad y el ansia económica.

domingo, 30 de noviembre de 2014

La apasionante historia de dos grullas.
Volvía, un día más, de las Lagunas de Villafáfila sin haber visto a las grullas. Este año no estaba teniendo suerte pero... la tostada se volvió y, después de salir de los límites de la reserva, pude ver un grupo de unas veinte grullas que comía tranquilamente en un campo. Paré. Saqué rápidamente el telescopio y busqué si había alguna anillada. No había ninguna pero allí estaban. Elegantes. Tranquilas. Cogiendo fuerzas.
Estas larguiruchas y espigadas aves son elegantes y charlatanas, no paran de emitir ruidos constantemente como en una conversación sin fin. En el grupo había tanto adultos como jóvenes que se distinguen fácilmente al ser un poco más pequeños y tener la cabeza gris-castaño; todas se movían picoteando constantemente pero siempre había alguna alerta, alguna con la cabeza levantada, vigilando por si algún peligro se acerca.
Todas las imágenes de esta entrada son testimoniales
dada la enorme distancia.
Las grullas suelen viajar en familias y en pequeños grupos. Extremadura y la laguna de Gallocanta (Zaragoza) son los principales lugares en los que las grullas pasan el invierno en la Península Ibérica. Las que llegan a Villafáfila provienen de Europa pasando antes por Gallocanta para dirigirse hasta Extremadura. Algunas se desvían hasta Villafáfila para, unas descansar y después proseguir su camino, y otras quedarse para pasar aquí el invierno. La última pareja que crió en nuestro país fue en 1954 en la Laguna de La Janda en Cádiz.
Al cabo de unos minutos comencé a escuchar una algarabía de chillidos que se acercaban poco a poco, busqué su procedencia y descubrí otro grupo de grullas que venía volando. Bajaron y se juntaron con el grupo que estaba observando y...¡bingo! En el grupo venían dos grullas anilladas.
Las dos grullas anilladas que llegaron volando.
Rápidamente leí su código de colores, los apunté y luego me dediqué a disfrutar de ellas. Las anillas nos dicen su lugar de procedencia mediante la lectura del código de colores de la pata izquierda, mientras que la pata derecha nos marca el código de ese ejemplar en concreto por lo que cuando las vi ya sabía que eran, casi con toda seguridad, alemanas, por lo menos la adulta que recordaba que su código (siempre se lee de arriba a abajo) es azul-amarillo-azul; el código de colores del joven no sabía de dónde, había que investigarlo.
Cuando regresé introduje los datos del avistamiento en el ordenador y me salieron los historiales de las dos grullas.
La primera era una vieja conocida. La llamaré la adulta cuyo código era: BuYBu-BuYR. La había visto dos veces el año pasado. 
Imagenes de la grulla con código: BuYBu-BuYR que
había visto el 25 de noviembre y el 2 de diciembre de 2013. 
Tiene poco más de cuatro años y fue anillada el 10 de junio de 2010 en Alemania; ha sido vista, hasta la fecha, la friolera de 107 veces; de las cuales casi todas son en Alemania, más 2 en Francia, 1 en Holanda y 6 en España donde se vio en Extremadura en 2012, en Villafáfila 4 veces en el 2013 y esta observación en 2014.
La misma grulla el pasado 25 de noviembre de 2014.
La segunda grulla anillada era un joven del año. Su código era: BuWBu-YBuW. Había sido anillada el 16 de julio de 2014 en Alemania; se había visto 4 veces muy cerca de donde se anilló, 1 vez en Holanda y mi observación en Villafáfila a 1602 km de distancia de donde se anilló.
Imagen del joven anillado comiendo.
Al terminar de leer el historial del pollo me asaltó una duda: "¿Y si la observación de Holanda fuera la misma en las dos grullas?" Volví a entrar en los historiales y mi sorpresa fue mayúscula cuando comprobé que todas las observaciones del joven coincidían exactamente con las de la grulla adulta. El lugar, las coordenadas, el día, la hora, el observador...¡todo!
Las dos grullas habían estado juntas. El joven estaba donde se encontraba la adulta con lo cual había una enorme probabilidad de que fuese hija suya. 
Imagen de la grulla joven.
Seguí buscando y encontré varias fotografías realizadas en Alemania donde salían las dos grullas juntas. La grulla adulta estaba enseñando a su pollo a sobrevivir. Le había enseñado por donde debía de moverse en Alemania, donde nació y lo anillaron para después mostrarle el camino; el 25 de octubre fueron vistas por  última vez en Alemania, su siguiente observación fue en Holanda donde se localizaron el 8 de noviembre y de ahí hasta Villafáfila donde las pude observar el día 25 de noviembre.
Imagen de las dos grullas tomada por M. Kirchhoff en Alemania
el 8 de octubre de 2014.
Imagen de las dos grullas juntas tomada el 25 de noviembre de 2014
cerca de las lagunas de Villafáfila..
La grulla adulta estaba enseñando a la joven la ruta migratoria que deberá de aprender; por dónde ir, a dónde parar y cuándo llegan al lugar de destino donde moverse para comer o para descansar, sin olvidarnos de la ruta de vuelta hasta sus zonas de cría en Alemania. La grulla joven deberá de recordar todo lo que le enseñe la adulta ya que al año siguiente ya no tendrá esa guía tan especial y personalizada, deberá de realizar el viaje sin seguir las indicaciones de la adulta que tendrá otro pollo al que enseñarle el recorrido.
Se estima que unas 150.000 grullas invernan en nuestro país, de las cuales más de la mitad se concentra en las dehesas extremeñas donde encuentran una fuente de alimento fácil y nutritiva, la bellota. El resto lo hace entre Andalucía, Castilla la Mancha y Aragón pero un porcentaje muy bajo se queda en las lagunas de Villafáfila que es a donde han venido estas grullas alemanas.
La mayoría de estas grullas provienen de Alemania, Suecia o Noruega y, en un porcentaje muy bajo, de Polonia, Finlandia, oeste de Rusia o países bálticos. La tendencia, al igual que en los gansos, es a descender el número de grullas que viajan hasta nuestro país.
El grupo de grullas era de 54 ejemplares que comían tranquilamente en la planicie castellana. Caminaban lentamente, picoteando el suelo donde una suave hierba crecía decidida después de los días de lluvia.
La grulla joven no se separaba mucho de su progenitora mientras se movían plácidamente. Sus anillas habían contado una historia. Una historia, que por lo menos a mi, me apasiona. Una historia de grullas viajeras.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Parece que llegan los gansos.
La semana pasada se habían censado 650 gansos; una cifra realmente muy baja para las fechas en las que estamos. Hoy he vuelto a las lagunas de Villafáfila y parece que la entrada de gansos estos últimos días ha sido aceptable. He podido observar varios grupos grandes que le van dando otro color a las lagunas que poco a poco van cogiendo el agua tan necesaria.
En el primer grupo, después de revisarlo varias veces, pude ver al primer infiltrado de la temporada, un precioso ganso careto adulto que estaba tumbado al fondo, detrás de un ganso común que lo tapaba casi por completo.
A los pocos minutos se levantó y comenzó a recorrer todo el grupo con ese andar lento y un poco torpón mostrándome las barras negras del vientre que le caracterizan. 
Cruzó de lado a lado del gran grupo de gansos comunes para al final levantar el vuelo en solitario, un vuelo majestuoso y elegante precedido de una corta carrera.
La segunda sorpresa se encontraba en el siguiente grupo de gansos, un collar azul, el Gg4 un ganso anillado en Dinamarca en el 2013 y que tiene cinco observaciones, de las cuales 2 son en su lugar de anillamiento y tres en las Lagunas de Villafáfila: el 11-12-13 y el 19-2-14 fue visto por J.J. Orduña, J.A. Casado y J.M. San Román. También en este grupo pude observar un ganso careto joven que dormitaba tranquilamente entre el grupo de gansos comunes.
Parece que por fin, los gansos van viniendo, esperemos que la temporada no sea tan floja como la del año pasado en la que vinieron solamente 9.000 gansos, la cifra más baja desde que se hacen los censos en las lagunas de Villafáfila.
En el año 2012 se contabilizó la llegada a España de 58.168 gansos mientras que el año anterior (2011) fueron poco más de 100.000. Esos 58.168 gansos se distribuyeron de la siguiente forma: 21.610 en las marismas de Guadalquivir, 21.437 en las Lagunas de La Nava y Campos y 15.121 acudieron a las lagunas de Villafáfila; el descenso de gansos es evidente. Lejos quedan los años en los que en las lagunas se podían encontrar casi 40.000 gansos esperemos que este año no se siga acentuando el declive de la invernada de los gansos en nuestras lagunas; pero en Villafáfila siempre hay más...

martes, 18 de noviembre de 2014

Nada más que un charco...
En muchas ocasiones no prestamos demasiada atención a lo más cercano, lo más común, lo que tenemos más al alcance y, esa cercanía, cuando nos fijamos en ella, puede ser sorprendente. Así me sucedió hace unos días cuando paseaba por la zona de trascastillo, zona habitual de paseos ya que está muy cerca de mi casa.
La mañana era de perros, lluvia, viento y frío sacudían los hermosos jardines que rodean la vieja muralla de Zamora; jardines salpicados de sequoyas, almendros, abetos o tejos que son refugio y alimento de multitud de pajarillos que se mueven entre los árboles y el verde del jardín que parece un perfecto tapiz por el que buscan comida los pequeños habitantes de la zona.
Picogordo comiendo.
Mirlo común escarbando en el suelo.
En este lugar, junto a la vieja muralla, llamó mi atención un pequeño charco sobre la roca. No era nada especial, nada sorprendente, nada del otro mundo, era un simple charco.
Charco en el que apareció"un picogordo", "y un estornino", "y un colirrojo", "y una urraca"; ¿todos iban al charco? Unos lo hacían para bañarse (y estaba lloviendo a cántaros), otros a beber y otros a picotear pero ¿qué buscaban en el charco? Cogí la cámara y esperé.
Petirrojo.
Centré mi atención en tan insignificante lugar y llegaron un petirrojo seguido de una lavandera cascadeña, un mosquitero musical, un herrerillo común, un gorrión común, un carbonero común y una curruca capirotada, además de un mirlo común que luego subió a una de las ramas cercanas y no dejó de observarme mientras estuve allí.
Herrerillo común bañándose.
Mosquitero musical, curruca capirotada y lavandera cascadeña.
Lavandera cascadeña.
Mosquitero musical (muy tardío para las fechas en que estamos).
Doce aves diferentes se pasaron por el charco en poco más de media hora. No salía de mi asombro pero era un simple charco. ¿Simple charco? ¿Un charco es algo simple? ¿Un charco no tiene importancia?
La vida salió de un charco hace 3.500 millones de años, un simple charco; un charco es un pequeño universo que desaparece rápidamente pero sólo es un simple charco; multitud de insectos o anfibios comienzan su vida en un charco pero claro, es un simple charco; multitud de pajarillos beben agua o se bañan o buscan comida en un charco pero...es un simple charco...
Cualquier simple charco puede ser un hervidero de vida, un pequeño universo que desaparecerá en horas o días, un pequeño universo que está ahí, un simple charco no es sólo un simple charco, es vida. Nada más que un charco... y nada menos.