lunes, 24 de noviembre de 2014

Parece que llegan los gansos.
La semana pasada se habían censado 650 gansos; una cifra realmente muy baja para las fechas en las que estamos. Hoy he vuelto a las lagunas de Villafáfila y parece que la entrada de gansos estos últimos días ha sido aceptable. He podido observar varios grupos grandes que le van dando otro color a las lagunas que poco a poco van cogiendo el agua tan necesaria.
En el primer grupo, después de revisarlo varias veces, pude ver al primer infiltrado de la temporada, un precioso ganso careto adulto que estaba tumbado al fondo, detrás de un ganso común que lo tapaba casi por completo.
A los pocos minutos se levantó y comenzó a recorrer todo el grupo con ese andar lento y un poco torpón mostrándome las barras negras del vientre que le caracterizan. 
Cruzó de lado a lado del gran grupo de gansos comunes para al final levantar el vuelo en solitario, un vuelo majestuoso y elegante precedido de una corta carrera.
La segunda sorpresa se encontraba en el siguiente grupo de gansos, un collar azul, el Gg4 un ganso anillado en Dinamarca en el 2013 y que tiene cinco observaciones, de las cuales 2 son en su lugar de anillamiento y tres en las Lagunas de Villafáfila: el 11-12-13 y el 19-2-14 fue visto por J.J. Orduña, J.A. Casado y J.M. San Román. También en este grupo pude observar un ganso careto joven que dormitaba tranquilamente entre el grupo de gansos comunes.
Parece que por fin, los gansos van viniendo, esperemos que la temporada no sea tan floja como la del año pasado en la que vinieron solamente 9.000 gansos, la cifra más baja desde que se hacen los censos en las lagunas de Villafáfila.
En el año 2012 se contabilizó la llegada a España de 58.168 gansos mientras que el año anterior (2011) fueron poco más de 100.000. Esos 58.168 gansos se distribuyeron de la siguiente forma: 21.610 en las marismas de Guadalquivir, 21.437 en las Lagunas de La Nava y Campos y 15.121 acudieron a las lagunas de Villafáfila; el descenso de gansos es evidente. Lejos quedan los años en los que en las lagunas se podían encontrar casi 40.000 gansos esperemos que este año no se siga acentuando el declive de la invernada de los gansos en nuestras lagunas; pero en Villafáfila siempre hay más...

martes, 18 de noviembre de 2014

Nada más que un charco...
En muchas ocasiones no prestamos demasiada atención a lo más cercano, lo más común, lo que tenemos más al alcance y, esa cercanía, cuando nos fijamos en ella, puede ser sorprendente. Así me sucedió hace unos días cuando paseaba por la zona de trascastillo, zona habitual de paseos ya que está muy cerca de mi casa.
La mañana era de perros, lluvia, viento y frío sacudían los hermosos jardines que rodean la vieja muralla de Zamora; jardines salpicados de sequollas, almendros, abetos o tejos que son refugio y alimento de multitud de pajarillos que se mueven entre los árboles y el verde del jardín que parece un perfecto tapiz por el que buscan comida los pequeños habitantes de la zona.
Picogordo comiendo.
Mirlo común escarbando en el suelo.
En este lugar, junto a la vieja muralla, llamó mi atención un pequeño charco sobre la roca. No era nada especial, nada sorprendente, nada del otro mundo, era un simple charco.
Charco en el que apareció"un picogordo", "y un estornino", "y un colirrojo", "y una urraca"; ¿todos iban al charco? Unos lo hacían para bañarse (y estaba lloviendo a cántaros), otros a beber y otros a picotear pero ¿qué buscaban en el charco? Cogí la cámara y esperé.
Petirrojo.
Centré mi atención en tan insignificante lugar y llegaron un petirrojo seguido de una lavandera cascadeña, un mosquitero musical, un herrerillo común, un gorrión común, un carbonero común y una curruca capirotada, además de un mirlo común que luego subió a una de las ramas cercanas y no dejó de observarme mientras estuve allí.
Herrerillo común bañándose.
Mosquitero musical, curruca capirotada y lavandera cascadeña.
Lavandera cascadeña.
Mosquitero musical (muy tardío para las fechas en que estamos).
Doce aves diferentes se pasaron por el charco en poco más de media hora. No salía de mi asombro pero era un simple charco. ¿Simple charco? ¿Un charco es algo simple? ¿Un charco no tiene importancia?
La vida salió de un charco hace 350 millones de años, un simple charco; un charco es un pequeño universo que desaparece rápidamente pero sólo es un simple charco; multitud de insectos o anfibios comienzan su vida en un charco pero claro, es un simple charco; multitud de pajarillos beben agua o se bañan o buscan comida en un charco pero...es un simple charco...
Cualquier simple charco puede ser un hervidero de vida, un pequeño universo que desaparecerá en horas o días, un pequeño universo que está ahí, un simple charco no es sólo un simple charco, es vida. Nada más que un charco... y nada menos.

martes, 11 de noviembre de 2014

La manada.
Una fría mañana de agosto aparecieron. Nuestros corazones se sobresaltaron emocionados. Ahí estaban. Caminaban a buen paso, avanzaban seguros, firmes, decididos. Cinco preciosos lobos bajaban por un camino entre brezos y escobas.
Amanece en la sierra.El lobo se mueve sigiloso y escurridizo...
El lobo es una animal social. Un animal gregario que durante toda su vida busca integrarse en una manada ya sea la suya propia o la de otro grupo. La manada es una unidad familiar de lobos, dinámica, que cada año se transforma, cambia, está en constante movimiento. Ese grupo familiar no será igual de un año a otro pero casi siempre estará formado por el macho y la hembra dominantes, varios lobos adultos, subadultos y los cachorros del año.
El comportamiento de la manada varía dependiendo del terreno en el que se asiente; no es lo mismo el comportamiento de un grupo de lobos en Tierra de Campos que en la Sierra de la Culebra; sus comportamientos serán muy diferentes por ejemplo en los horarios, mientras en Tierra de Campos desaparecen nada más que aflora el día, en la Sierra de la Culebra pueden moverse hasta muy tarde (incluso a cualquier hora del día dependiendo de la época del año).
Los primeros rayos del sol calientan la mañana.
Los cinco lobos bajaban por el camino, elegantes, imponentes; avanzaban de la siguiente forma. En cabeza, dos subadultos que eran los encargados de prospectar el terreno, abrían la marcha controlando peligros, posibles presas o sorpresas pero siempre pendientes de las órdenes del gran macho alfa que caminaba el último. Estos dos subadultos seguramente sean hijos de la pareja dominante, serán cachorros del año anterior o de hace dos años. Eran dos preciosos lobos que no paraban un momento, caminaban en paralelo en muchas ocasiones, sin descanso, oliendo, parándose, esperando, buscando, observando.
El siguiente era un gran macho de porte altivo y aspecto imponente; a continuación la hembra dominante que caminaba la penúltima, cerca del gran jefe, del impresionante macho que domina el grupo e iba detrás. Es un macho viejo, de cabeza enorme, fuertes patas, pecho ancho, gran alzada y un aspecto que causa una tremenda impresión nada más que lo ves. Es viejo, muy viejo, las canas afloran por gran parte de su cuerpo dándole un aspecto blanquecino que denota su experiencia, su fuerza, su poderío. Caminaba el último controlando el avance de todo el grupo. Se paraba y marcaba, orinaba y rascaba en el suelo para dejar claro que este terreno es suyo, es de su grupo.
Al cabo de unos minutos de avance un sexto lobo se unió al grupo, les estaba esperando, era una loba preciosa, joven, de un color pardo rojizo que afloraba con el sol de la mañana.
Los seis lobos continuaron por el camino. Bajaban a buen ritmo pero de vez en cuando se paraban. Los dos subadultos esperaban hasta que el gran macho llegara, marcara el terreno y decidiera por donde continuar. El gran macho dirigía todo el avance desde la retaguardia. La comunicación de los lobos es increíble, en muchas ocasiones ni siquiera se están viendo pero saben perfectamente donde está cada uno, que tienen que hacer y como comportarse.
Este grupo familiar iba sin cachorros, todavía eran demasiado pequeños para que se pudieran mover con ellos. Los pequeños lobos permanecerían escondidos esperando la llegada del grupo con comida y, con ellos, estará algún subadulto que hará de niñera y les cuidará hasta que el resto del grupo regrese.
Los seis lobos llegaron a un punto concreto. Se pararon todos y esperaron a que llegara el gran macho dominante que salió del camino metiéndose entre los brezos para coger un enorme trozo de un animal que tenían escondido en ese lugar y se dispuso a comer tranquilamente. Ningún lobo tocó la comida hasta que el viejo macho apareció y la cogió. Primero comería él. La jerarquía es básica en la vida de un grupo familiar y el gran lobo la estaba ejerciendo. Cuando él hubiera terminado comería la hembra dominante y luego el resto.
Este gran lobo es muy viejo pero todavía controla la manada, quizás, en un tiempo no muy lejano su reinado termine y entonces su vida dará un gran vuelco; cuando sea aparatado podrá permanecer en su misma manada pero será el último, el relegado, el apartado, algo que este viejo lobo nunca tolerará, preferirá abandonar la manada y ser un paria, un exiliado que vagará sin un territorio, en constante peligro por pasar por el territorio de otros grupos familiares o acercarse demasiado al hombre, quizás encuentre un lobo joven que le acompañe y le ayude, él le enseñará todo lo que sabe y el joven lobo le ayudará a conseguir comida pero este lobo es un gran lobo, un lobo viejo, fuerte, potente, orgulloso, un viejo lobo que no cederá fácilmente su corona, que luchará hasta que no tenga fuerzas o muera en el intento o, por desgracia, el hombre se cruce en su camino y unos miles de euros pongan fin a la vida del viejo lobo de la sierra, algo que espero no suceda, este viejo lobo se merece un final digno, no morir por el capricho pagado con unos miles de euros.

martes, 28 de octubre de 2014

¡41 búhos campestres!
Hay días que recuerdo por momentos especiales, diferentes o únicos; hay días espectaculares por los números de los animales que observas, si además es un animal que normalmente no se ve en grupos numerosos el momento se convertirá en algo fuera de lo normal; esos días son contados con los dedos de una mano como cuando pude observar 14 lobos juntos o 61 cigüeñas negras; hoy es uno de esos días que recordaré por haber podido observar 41 búhos campestres juntos en el mismo lugar, algo verdaderamente espectacular y mágico.
¿Lechuza o búho campestre? En un primer momento se le llamó lechuza campestre y por eso mucha gente le sigue llamando así. Más tarde se dieron cuenta que tenía más que ver con los búhos (búho campestre es Asio flammeus y búho chico es Asio otus) que con las lechuzas (lechuza común es Tyto alba); con lo cual, lo empezaron a llamar búho campestre y, por eso, actualmente se le conoce con los dos nombres.
Me encontraba en un camino buscando un búho campestre que había visto hacía unos días pero no aparecía, el tiempo pasaba y se acercaba el momento de tenerme que marchar cuando me encontré con Feliciano (al cual quiero agradecer enormemente acompañarme por la zona), un amante de los animales con el que rápidamente surgió la conversación del búho campestre. "Se donde están", me dijo, "pero el otro día había unos sesenta". Mi cara de perplejidad salió por mi voz: "¡Eso es rarísimo!"
Nos dirigimos hacía donde decía que se encontraban los búhos pero allí no aparecieron, con lo cual, fuimos hacia otro lugar cercano y, de repente, comenzaron a levantarse búhos campestres del suelo, 1, 2,...10,..23, 24, 25,.....36, 37,...41 búhos se fueron levantando aquí y allá, todos en un radio de acción relativamente pequeño. Era impresionante, lo máximo que había visto eran 6 ejemplares juntos y allí se encontraban 41 búhos campestres que volaban a nuestro alrededor, seguramente fuera un dormidero en una zona en la que abundaba la comida.
Era una maravilla verlos levantar con sus largas alas y cabeza recta, con esos ojos amarillentos, de mirada infinita y penetrante.  
Continuamos nuestro recorrido y siguieron saliendo búhos que nos miraban sorprendidos con sus grandes ojos como preguntándose quienes eran estos que les molestaban. "Están asustados desde el día de caza. Normalmente se levantan cuando estás más cerca de ellos". Me comentaba Feliciano según caminábamos por los perdidos. Hacía unos días que se había abierto la caza y los animales de la zona estaban nerviosos y recelosos.
Los búhos se fueron posando entre hierbas, piedras o muros. Al ver posado al búho campestre en el suelo tienes la sensación de que se va a caer de cabeza, que va a perder el equilibrio, ya que está de una forma muy horizontal, paralelo al suelo, no como otras rapaces nocturnas que están muy verticales. La explicación de esa postura es muy sencilla: como pasa gran parte de su tiempo posado en el suelo, tiene que adquirir una posición que no destaque demasiado; si estuviera más vertical se le vería inmediatamente en la llanura; por el contrario otras rapaces nocturnas están mucho más verticales porque tienen que pasar desapercibidas en lo alto de un árbol y deben asemejarse a las ramas que están a su alrededor.
El búho campestre es la rapaz nocturna más diurna, se alimenta fundamentalmente de pequeños roedores y, en esta zona en concreto, de topillos, siendo junto con otras rapaces un fantástico controlador de la población de roedores. Mucho mejor que el maldito veneno que se ha fomentado a utilizar, algo que me parece incomprensible, irritante y muy peligroso pero eso es otro desgraciado tema que será conveniente tratar en otro momento.
En mi búsqueda de los búhos campestres pude observar otros habitantes de la zona como ganga ortega, águila real, perdiz roja, alcaudón real, cogujada, milano real, busardo ratonero, mochuelo, cernícalo vulgar, petirrojo, tarabilla común o collalba gris.
Acababa de ver un espectáculo que se puede ver muy pocas veces o por lo menos yo nunca lo había visto y me pareció una auténtica maravilla.

lunes, 20 de octubre de 2014

¿Cómo es la migración de los gansos?
En las siguientes semanas comenzarán a llegar los gansos desde los países nórdicos y centroeuropa a nuestro país. La temporada de gansos en las lagunas de Villafáfila es una de mis épocas favoritas desde muy pequeño cuando fui la primera vez y pude observar una enorme bandada de gansos muy cerca de donde nos encontrábamos. Es una época que gusta especialmente por el frío, el ambiente, la búsqueda de collares o los gansos infiltrados que vienen entre los miles de gansos comunes.
Al ganso lo considero un animal especial que me atrae por muchas razones pero quiero centrarme en un hecho que me parece fascinante: su migración.
Esos miles de gansos que llegarán en los próximos días han tenido que realizar un viaje, algunos de ellos, de más de 3.000 km. ¿Cómo se orientan? ¿Cómo deciden las rutas a seguir?
Lo primero que hay que tener en cuenta es ¿porqué vienen? La razón fundamental de su venida es por la dificultad para encontrar alimento. Sus zonas se ven cubiertas por nieve, fuertes vientos y mal tiempo que provoca que la comida escasee, desaparezca o sea muy difícil encontrarla por lo que deciden desplazarse más al sur en su busca. Así, la razón fundamental de la disminución de gansos que viene hasta nuestras tierras en los últimos años es que tienen comida en la zona de Alemania y Holanda ya que grandes extensiones de tierra ganada al mar que se utilizaban para el cultivo de flores se están abandonando y dejando libres, con lo cual, en esas tierras crecen los pastos que son alimento para todos estos gansos que encuentran comida y, además, el invierno, tanto en Alemania como Holanda es, cada año, menos duro, con lo cual, se unen estas dos circunstancias para que miles de gansos no se muevan de esas zonas y los que bajan desde los países nórdicos se queden, en gran número, también allí.

Una vez que deciden emprender viaje el siguiente paso es ¿cuando emprenderlo? Según se acerca el inicio del viaje los gansos comen lo máximo que pueden ya que deben de acumular grasa para el esfuerzo que van a realizar; comienzan a estar intranquilos ya que empieza a hacer frío, las lluvias aumentan, los días son más cortos y los vientos del norte se vuelven fríos; la migración está cerca.
El día del inicio del viaje es elegido cuidadosamente ya que las condiciones atmosféricas son importantísimas así, los mejores días, son los que el viento sople del norte. Una vez puestos en marcha los gansos pueden viajar tanto de día como de noche pero ¿cómo se orientan?
Los gansos se orientan mediante una mezcla de diferentes condicionantes y técnicas, así los accidentes geográficos son muy importantes para un ganso; los ríos, las montañas o las costas son reconocidos y recordados en sus viajes pero un ganso debe de aprender por donde ir para reconocer después los lugares, así, cuando vuelan en su famosa formación en "v" los jóvenes van en las partes finales de la "v" fijándose en el recorrido para aprenderlo; se van turnando entre ellos, pasan del medio de la línea al final y desde ahí van avanzando posiciones hasta la mitad de esa línea de la "v"; mientras los adultos van en las partes desde el centro hasta el pico de la "v".
Se desplazan en este tipo de formación porque se van cubriendo unos con otros frente a la resistencia del aire (un símil muy conocido pueden ser los ciclistas con el rebufo. El que va detrás va protegido del viento). Cuando el que va en cabeza, se cansa, otro toma su relevo y este pasa al el final de los adultos, pero delante de los jóvenes, para recuperarse; incluso los gansos que van detrás van gritando a su compañero para animarlo a seguir.
Los científicos han demostrado que "las aves, como los seres humanos, poseen un reloj circádico interno que les permite rastrear el diario ciclo luz-oscuridad. Junto con este reloj interno, las aves parecen usar las sombras del sol para lograr un sentido de posición. Por medio de estos dos mecanismos las aves serían capaces de usar el sol como una brújula".
Pero los gansos también viajan de noche por lo que la posición de las estrellas es otra forma de orientarse determinando hacia donde deben de volar y los campos magnéticos de la tierra se ha demostrado que influyen decisivamente en la orientación de las aves. Por lo tanto los gansos jóvenes, aunque tengan una idea de hacia donde deben dirigirse, deben de aprender por donde deben de ir, como orientarse, donde descansar o comer; se harán un mapa mental del recorrido que recordarán e irán puliendo año tras año en sus movimientos migratorios.
Los gansos en su viaje establecen etapas que irán variando en función de las dificultades que se vayan encontrando en forma de vientos contrarios, tormentas, masas de agua o montañas pero tendrán determinadas zonas en las que pararán a comer o descansar e incluso la condición física del ganso será determinante así, si un ganso está enfermo, débil o herido y tiene que parar, no se quedará sólo, varios compañeros se quedarán con él hasta que se recupere para continuar el viaje juntos.
Los gansos que llegan hasta las lagunas de Villafáfila provienen fundamentalmente de centroeuropa (Holanda, Alemania) donde se concentran gansos venidos desde Noruega, Suecia o Dinamarca y desde ahí continúan hasta nuestras lagunas pero ¿cuánto dura el viaje?
Su duración es variable y depende de muchos factores como las inclemencias meteorológicas, condición física del ganso, recorrido elegido, velocidad, altura, descansos o problemas surgidos; una manera de conocer lo que ha tardado o el recorrido que ha seguido es mediante los gansos radiomarcados o los que tienen collar, en estos hay que tener en cuenta que es muy difícil establecer la partida y llegada exactas ya que habría que tener la certeza de esos momentos mediante una observación pero sí pueden ser orientativos, los siguientes ejemplos serán ilustrativos de ese viaje; así el ganso Tvs (anillado en Noruega el 8-7-1999) fue visto el 11-11-2012 en Holanda y nueve días después estaba en las lagunas de Villafáfila (visto por Víctor Salvador). El ganso Srf (anillado el 9-7-2008 en Noruega) el 22-10-08 estaba en Holanda y 16 días después J.J.Orduña, J.A. Casado y J.M. San Román lo pudieron ver en Villafáfila.
Ganso con collar azul Efz.
Ganso con collar azul Sfr.
El ganso con collar Bj6 lo puede observar el 22-12-2103 en Villafáfila y tres días después se vio en Holanda. O el ganso Efz lo pudimos ver Manuel Rodríguez y yo en las lagunas de Villafáfila el 26-1-2013 y 21 días después estaba en Dinamarca.
Los gansos llegarán extenuados y rápidamente empezarán a comer después de un viaje que repetirán año tras año a menos que los factores que les hagan migrar se modifiquen. La temporada de gansos está a punto de comenzar, veremos que es lo que sucede...

viernes, 10 de octubre de 2014

Berrea 2014.
La berrea de este año ha sido muy buena, sobre todo en comparación con los tres años anteriores en los que se notó la muerte, en 2010, de 143 ciervos en la provincia de Zamora, de los cuales 130 en la Sierra de la Culebra (datos a finales de agosto de 2010) por una enfermedad llamada pasteurelosis, provocada por la bacteriapasteurella, que habita en el aparato respiratorio y, ante una elevada diferencia de temperatura (entre el día y la noche), provocaba una bajada de defensas y dicha bacteria comenzaba a multiplicarse provocando la muerte en muy poco tiempo.
Aunque este año haya sido bastante buena todavía no es lo que era antes del 2010. Los ciervos se siguen concentrando en determinadas zonas de la sierra en las que se mueven las hembras y he tenido la sensación de ver bastantes menos grandes machos; la inmensa mayoría eran jóvenes y adultos de hasta 15 ó 16 puntas; los grandes machos de 20 ó 22 puntas han sido muy escasos este año (siempre según mi apreciación).
A finales de agosto comenzaron a oírse los potentes bramidos de los ciervos en la sierra; su intensidad ha ido aumentando a lo largo de los días (el cambio de climatología es básico en la berrea). En este, algo más de un mes, los machos se pasan el tiempo "berreando" para delimitar su territorio y asegurar sus conquistas. Los ciervos buscarán grupos de hembras a las que puedan montar. Pasarán con ellas entre 4 y 7 días, cubriéndolas hasta que, pasado ese tiempo, buscarán otro grupo en el que hacer la misma operación.
En esos días deberán defender "sus conquistas" de todo aquel macho que intente arrebatárselas. Lo harán con "berridos", miradas y midiéndose con el oponente y si los dos calculan que están en igualdad de fuerzas se entablará una lucha épica en la qué entrelazarán sus cuernas con tremendos choques y fuertes empujones hasta que uno de ellos ceda y se vaya, dejando al vencedor con "las conquistas".
Esto es lo normal, pero, en muchas ocasiones sucede que el vencedor de la contienda no se lleva las hembras; estas se van con el perdedor. Este hecho sucede porque según un estudio del Museo Nacional de Ciencias Naturales: “el tamaño y la complejidad de la cornamenta de los ciervos guardan una relación directamente proporcional con su fertilidad”, es decir, cuanto más grande y ramificada sea la cornamenta más fértil es el ciervo y, además, las hembras lo saben y elegirán al macho que más les convenga en función de esa percepción. Por eso, en ocasiones, cuando dos machos están pelando y la hembra se va con el perdedor; lo hace porque ella percibe que ese macho perdedor es más fértil, por lo tanto, es el que le interesa para poder conseguir su fin último, quedarse preñada. Ese macho habrá perdido porque está más cansado o débil (los machos comen muy poco durante la berrea perdiendo mucho peso y debilitándose) que el oponente pero la hembra se ha ido con él. 
Han ido pasando los días y los machos están cansados, débiles, comen muy poco en ese tiempo ya que se dedican a buscar y controlar a las hembras y defenderlas de otros oponentes. Este pasado fin de semana he podido comprobar el enorme cambio que experimentan desde hace un mes.
Están mojados, más delgados, andan cansinamente y se les nota el cansancio en sus lentos movimientos. Hemos podido comprobar como necesitan tumbarse para seguir berreando o como siguen a las hembras con la boca abierta, reventados pero berreando según andan.
También hemos visto machos cojos que han resultado heridos en alguno de sus lances. Esta debilidad o el hecho de estar herido es un momento muy peligroso para ellos ya que los lobos esperan su momento, su oportunidad. El más débil caerá y permanecerán los más fuertes. Será una selección natural.
El lobo los sigue, los estudia y espera su momento. El comportamiento del lobo es apasionante y hemos podido observar como un lobo pasaba entre ciervas y crías, sin hacerles ningún caso, sin inmutarse o intentar ir a por alguna, su objetivo no era ese, eran los machos con problemas que pudieran estar por la zona; y este lobo, en concreto, buscaba a un gran macho cojo que seguía berreando y, que si no se recupera, el lobo tendrá su oportunidad.
En el tiempo de berrea los machos deberán marcar con olor sus zonas, deberán de dejar constancia de que han estado allí y esta zona le pertenece, junto con las hembras que allí se encuentran. Este marcaje oloroso lo hacen cuando restriegan sus cornamentas en pequeños pinos para limpiarlas y mantenerlas en perfecto estado pero, en este momento, también dejan su olor ya que de las glándulas del lagrimal le salen unas secreciones que marcarán ese pino.
En otras ocasiones se restregarán en su propio orín que mezclado con arena formará un barro que queda impregnado en su cuerpo para extender su olor.
Imagen testimonial de dos ciervas revolcándose en el barro.
La berrea termina pero las hembras que no se han quedado preñadas pueden volver a entrar en celo en noviembre e incluso diciembre, mes en el que he oído berrear tanto en la sierra de la Culebra como en zonas más al sur como Andujar; esta es una de las explicaciones por las que los futuros bambis nacen en un periodo tan amplio que llega desde mayo hasta julio.
La berrea es intensidad, es emoción, son sensaciones que conforman un espectáculo sonoro y visual que da igual cuántas veces lo hayas visto u oído, siempre impresiona.