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viernes, 18 de enero de 2019

Últimos coletazos de la invernada de ánsar común en Villafáfila.

Lo que era una tendencia acusada, el enorme declive de la invernada de ánsares comunes, se ha confirmado definitivamente: la invernada de ánsares es prácticamente historia. Es una verdadera pena que esté dando sus últimos coletazos, si no los ha dado ya.
Se está terminando como comenzó, lenta pero inexorablemente. La invernada regular de los ánsares comunes en las Lagunas de Villafáfila es relativamente reciente, en el libro: "El ánsar campestre y el ánsar común en Castilla y León” de M .Rodríguez y J. Palacios se dice: 
“1º.-Entre 1963 y 1973 las Lagunas de Villafáfila son un punto de parada en las migraciones invernales tal y como reflejaba F. Bernis en su estudio sobre el ánsar en 1965.
2º.- Entre 1975 y 1981 los censos dan un número de ejemplares inferior a 1.000.
3º.- De 1982 a 1985 invernan más de 2.000 ánsares.
4º.- A partir de 1985 invernan más de 4.000 ánsares.
5º.- En 1988 se supera por primera vez la cifra de 8.000 gansos.
6º.- En 1991 la cifra de Ánsares Comunes en Villafáfila supera los 23.000 ejemplares.”
Es decir, hasta mediados de los años setenta del s.XX, los ánsares comunes pasaban por las Lagunas de Villafáfila, era un lugar de paso, de descanso o alimentación en el que permanecían relativamente poco tiempo. Es, a partir de esos años setenta, cuando comienzan a quedarse a pasar el invierno; comenzando así la invernada del ánsar común que fue aumentando paulativamente su número hasta llegar a su tope máximo en 1999 con 39.296 ejemplares que pasaban el invierno en las lagunas.
En el siguiente cuadro se puede apreciar su evolución: 
Año
Ánsar común
Año
Ánsar común
1979
88
1999
39.296
1980
350
2000
32.690
1981
846
2001
29.779
1982
3.386
2002
23.287
1983
2.400
2003
27.345
1984
3.943
2004
25.897
1985
4.450
2005
22.833
1986
5.100
2006
24.023
1987
11.770
2007
18.588
1988
12.872
2008
15.537
1989
10.219
2009
14.000
1990
17.375
2010
14.181 (media)
1991
23.560
2011

1992
13.088
2012
15.121
1993
18.668
2013
9.000
1994
22.978
2014
12.000
1995
20.264
2015
5.300
1996
24.728
2016
7.476 (14-12-2016)
1997
24.202
2017
5.200
1998
34.755
2018
1.600 (15-12-2018)
2.488 (15-1-2019)
 (Datos extraídos de los censos realizados en las Lagunas de Villafáfila (mes de enero) y de la “Guía de la fauna de la Reserva Natural Las lagunas de Villafáfila” y “Veinte años de seguimiento de fauna en la Reserva de Villafáfila y su implicación en la conservación” ambos de M. Rodríguez y J. Palacios)
Desde el tope de ejemplares en 1999 el descenso ha sido progresivo. Descenso provocado por diferentes circunstancias  pero que hay que dividirlas en dos grandes bloques.
Podemos distinguir una primera fase que podría llegar hasta 2012, en la que las lagunas de La Nava, Pedraza y Boada se comienzan a recuperar mediante su llenado artificial, lo cual supone que los ánsares que llegaban hasta Villafáfila se reparten entre las diferentes espacios, con lo cual, su número se vio reducido ante la competencia de las otras lagunas que tenían más agua en el momento crucial de la llegada de ánsares desde el norte de Europa.
Una segunda fase desde 2012 hasta la actualidad en la que la bajada ha sido espectacular y dramática. Las causas de este enorme declive son varias pero todas se resumen en una: el cambio climático.
El núcleo principal de ánsares que llegan hasta las Lagunas de Villafáfila proceden de los países nórdicos (Noruega, Suecia, Dinamarca,...) que, antes de llegar hasta nuestra tierra, paran en zonas como Holanda y Alemania donde, cada año que pasa, se quedan más sin bajar hasta España.
Todos estos ánsares que no están viniendo hasta nuestro país lo hacen por dos razones fundamentales; tienen comida en la zona de Alemania y Holanda ya que, grandes extensiones de tierra ganada al mar, se utilizaban para el cultivo de flores y se han abandonado, con lo cual, en esas tierras, crecen los pastos que son alimento para todos estos ánsares que encuentran comida y, además, el invierno, tanto en Alemania como Holanda es, cada año, menos duro, con lo cual, se unen estas dos circunstancias para que miles de ánsares no se muevan de esas zonas y los que bajan desde los países nórdicos se queden, en gran número, también allí.
En el artículo: “Ánsar común – Anser anser (Linnaeus, 1758)” de la “Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles” realizado por M. Rodríguez y J. Palacios se dice: “La población del Noroeste de Europa, que es la que inverna en España, es una de las mejor conocidas; su tamaño ha pasado de 30.000 ánsares en la década de 1960, a 120.000-130.000 en la década de 1980 (Madsen, 1991), a 200.000 en la década de 1990, a 600.000 a comienzos del siglo XXI (Fox et al., 2010) y a 900.000-1.200.000 en 2015 (Nagy et al., 2015).
Al mismo tiempo que la población ha crecido, se han establecido nuevas áreas de invernada
que se han expandido hasta el sur de Suecia. Mientras que en la década de 1980 prácticamente toda la población invernante se encontraba en España, en la actualidad más de
la mitad de la población lo hace en Holanda y tan sólo un 20 % en España (Ramo et al., 2015)”.
En el año 2012 se contabilizó la llegada a España de 58.168 ánsares mientras que el año anterior fueron poco más de 100.000. Esos 58.168 ánsares se distribuyeron de la siguiente forma: 21.610 en las marismas de Guadalquivir, 21.437 en las Lagunas de La Nava y Campos y 15.121 acudieron a las lagunas de Villafáfila.
En este año se puede apreciar como confluyen las dos tendencias: la llegada de menos ejemplares desde el norte de Europa y la distribución entre varios lugares de invernada.
Si cada vez vienen hasta nuestras tierras menos ánsares también baja enormemente la probabilidad de que entre ellos aparezca algún otro tipo de ánsar infiltrado que no sea el común como los ánsares campestres, barnaclas cariblancas, ánsares indios, ánsares piquicortos o ánsar chico, incluso algún tarro canelo, barnacla cuellirroja o ánsar nival; los únicos que se siguen viendo con relativa regularidad en números muy variables son los ánsares caretos.
Varios ánsares caretos junto a comunes (diciembre de 2018).
Al igual que las probabilidades de ver alguno de estos infiltrados han bajado exponencialmente lo mismo ha sucedido con los ánsares marcados con un collar. En función de los collares que he visto en los últimos años su evolución ha sido la siguiente:
Año
Collares leídos
Nov. 2012-Feb. 2013
20
Nov. 2013-Feb. 2014
 19
Nov. 2014-Feb. 2015
15
Nov. 2015-Feb. 2016
9
Nov. 2016-Feb. 2017
10
Nov. 2017-Feb. 2018
 12
Nov. 2018 – Ene. 2019
3
 La invernada del ánsar común se muere. Agoniza. Vienen muchos menos y además llegan más tarde y están menos tiempo.
Una forma de saberlo y constatarlo es mediante el estudio de los ánsares marcados con collares. Uno de los objetivos de estos ánsares es estudiar sus movimientos, es decir, saber dónde están, cuanto tiempo pasan en una zona o si viajan hasta España; con unos ejemplos se entenderá perfectamente.
El ánsar con collar BPR que fue marcado en Noruega en el año 2001 ha bajado regularmente hasta la zona de Holanda y después hasta España; un 28 de diciembre se vio en Villafáfila (J.J. Orduña) pero el 8 de enero ya estaba de vuelta en Holanda donde pasará un tiempo para subir nuevamente hasta Noruega.
La historia del ánsar con collar BJ6 es muy ilustrativa de lo que está sucediendo. El 11 de noviembre de 2012 se vio en Holanda y un mes después lo pude observar en Villafáfila pero tres días más tarde, el 25 de diciembre de 2012, estaba de vuelta en Holanda. Había bajado hasta nuestra tierra para estar poco más de un mes y regresar antes de fin de año.
Un tercer ejemplo es el ánsar con collar LUF, anillado en Noruega en 2010, que lo pude observar el 1 de diciembre de 2012 y fue visto por última vez en las Lagunas de Villafáfila el 12 de enero de 2013 (J. Orduña, J.A. Casado, J.M. San Román) para estar de vuelta en Holanda y no se le ha vuelto a ver en España, con lo cual, es muy probable que no haya viajado hasta aquí.
O el GF6 que estuvo un mes en las lagunas de Villafáfila; entre el 27-12-2017 y el 28-1-2018.
A fin de cuentas se ha acortado la distancia de la migración (cada vez es más al norte), más cerca de las áreas de cría y la llegada más temprana a sus zonas de cría (cada vez están menos tiempo en las zonas de invernada).
En las siguientes imágenes extraídas de la página: blessgans.de se puede ver perfectamente como los ánsares marcados en Alemania y Suecia no bajan más al sur de Holanda realizando movimientos migratorios muy cortos e incluso algunos permaneciendo todo el año en un entorno de un radio muy pequeño alrededor de sus zonas de cría.
Movimientos de los ánsares radiomarcados en Alemania entre 2016 y 2019.
Movimientos de los ánsares marcados con radiotransmisor
en Suecia entre 2017 y 2019.
Estamos asistiendo a los últimos coletazos de la invernada del ánsar común en nuestra tierra y es una verdadera lástima. Llegará un momento en el que verlos será considerado algo excepcional como es, ahora mismo, ver un ánsar nival, un ánsar chico o un ánsar piquicorto, sin olvidarnos del ánsar campestre que vivió una decadencia muy parecida, preludio de lo que está sucediendo con los ánsares comunes.

martes, 4 de diciembre de 2018

Historia, actualidad e importancia de las Lagunas de Villafáfila.

Apareció el agua y llegó la vida. Las lagunas de Villafáfila se han ido llenando de aves atraídas por el agua que se ha almacenado durante las últimas semanas. Nos encontramos en plena invernada y multitud de especies se dan cita en este enclave tan importante para las aves y para las gentes del lugar.
La historia de las lagunas de Villafáfila está llena de altibajos, llena de situaciones límites; es una historia que, quizás, mucha gente no conozca. Antes de comenzar me gustaría agradecer enormemente a J.M. San Román su inestimable ayuda para la realización de esta entrada. Historia que me gustaría recordar a grandes rasgos ya que para valorar y respetar algo hay que conocerlo primero.
Algo que parece que todo el mundo sabe y no es así, es el hecho de que las Lagunas de Villafáfila son de agua salada. Este hecho provocado por el tipo de suelo ha propiciado desde la prehistoria la extracción de sal que fue muy importante y codiciada ya que no había ningún otro lugar cercano de extracción de este mineral, con lo que, a lo largo de la historia, las salinas fueron controladas por señores poderosos (nobles o reyes) y la Iglesia. Villafáfila aparece documentada por primera vez en el año 936 en un escrito del monasterio de Sahagún tras la venta de unas salinas a dicho monasterio. Las lagunas eran un centro de abastecimiento de sal y como tal debían de ser protegidas y controladas ya que la sal era un bien de primera necesidad. 
Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Valladolid ha confirmado, mediante el hallazgo de restos, diferentes explotaciones de sal de la época prehistórica, de hace más de 4.000 años, lo que indica su tremenda importancia.
Avefrías, chorlitos dorados y grises, ánades azulones, silbones, frisos, rabudos, patos cuchara, combatientes, correlimos o tarros blancos se mueven por las lagunas en busca de alimento mientras grandes grupos de ánsares comunes y grullas van y vienen desde las tierras cercanas hasta el agua. Estamos en plena invernada y, actualmente, unos 2.500-3.000 ánsares comunes han llegado hasta aquí. La cifra más baja de la historia; la invernada del ánsar común se muere.
Entre ellos, en muchas ocasiones, aparecen “infiltrados” como los 8 ánsares caretos (6 adultos y 2 de primer invierno) que pude ver el pasado día 21 en compañía de un gran ornitólogo y amante de la naturaleza: J.A. Fernández Ugarte; un tarro canelo el día 14 de noviembre (descubierto ese mismo día por M. Rodríguez, J. Palacios, J. Morán y J.M. San Román) y 2 barnaclas cariblancas que pudimos ver el día 25 J.A. Hernández, J.Gallego y M. Martín; sin olvidarme del posible ánsar chico de primer invierno del día 14.
También he podido descubrir el primer y único collar de la temporada (hasta el momento): el VGU Anillado el 7-7-2017 en Noruega por Arne Follestad. Ánsar que una semana antes se encontraba en Holanda, siendo esta su primera observación en España.
A lo largo de la historia los humedales han tenido muy mala fama ya que se les consideraba focos de infección y transmisión de enfermedades; a estos humedales se les quiso eliminar y muchos de ellos fueron desecados con el fin de ganar terrenos para la agricultura (algo que se demostró que no era posible dadas sus condiciones especiales).
Las Lagunas de Villafáfila no fueron menos y también se intentó su desecación. En 1969 se inició un proyecto para su eliminación comenzando por la Laguna de Salinas. Se construyó un canal de drenaje y comenzó su eliminación. En 1972 se paralizó el proyecto pero su decadencia era paulatina e inexorable como recoge la prensa en el periódico El País del 5 de mayo de 1983: “La continuidad de las lagunas de Villafáfila (Zamora), consideradas como el biotopo más importante para la invernada de aves en el noroeste español, está amenazada gravemente por la sequía, la progresiva elevación del nivel del suelo por la acumulación de hierbajos y arenas, los pesticidas arrojados en las tierras de labor cercanas y la proliferación en el interior de la ciénaga de campos de cultivo, a pesar de que el terreno es de mala calidad.
Desde hace años se detecta una disminución preocupante del número de ánsares campestres, la especie más característica de la zona, que pasan el invierno en las lagunas. Otro tanto ocurre con el ánsar común, el rabudo, el cuchara, el silbón y la cerceta, aves que también se refugian en Villafáfila durante los meses más fríos; mientras que las fochas y los fumareles hace tres años que ya no aparecen en las lagunas, durante el estío, por la falta de agua.
La falta de agua y la acumulación de materiales en el fondo, con la consiguiente elevación del suelo y descenso de la profundidad, son los peligros mayores”.
Las grullas siguen en importantes números para comienzos del mes de diciembre. Entre ellas he podido ver tres anilladas, de las cuales he leído dos. Ambas procedentes de Alemania. La BuBuY-WGW anillada el 9-7-2012 y la BuBuW-GYR anillada el 28-6-2007.
Los zarapitos reales han ido aumentando su número hasta los 31 contados entre A. Rodrigo, J.A. Hernández, J. Gallego, M. Martín y yo el pasado día 25 o el 3 de diciembre. Agujas colinegras, avocetas y hasta una hembra de sisón que he podido ver en varias ocasiones y que se mueve entre ánsares y azulones, descansan o se alimentan en el entorno de las lagunas.
Lagunas de las que se seguía tomando conciencia del problema. El 17 de agosto de 1988 se publicó en el periódico ABC: “Tras seis meses de silencio por parte de la Administración, desde que ABC se hiciera eco de las denuncias sobre el estado deplorable en que se encontraban las lagunas de Villafáfila, en Zamora, la Junta de Castilla y León ha decidido tomar cartas en el asunto. El próximo lunes comenzarán las obras de recuperación de este sistema lacustre con el objeto de remediar la desecación de una de las mayores reservas de avutardas de Europa.”
Para más tarde decir: ”las obras previstas, que cuentan con una inversión de treinta millones de pesetas, se pondrá fin a la desecación progresiva del sistema lacustre y su irreversible desaparición”.
Estas obras consistirían en: ”La falta de profundidad impedía la existencia de aves buceadoras, que ahora podrán habitar allí, ya que se formarán dos lagunas con este fin dentro de la llamada Laguna Grande. También se crearán islas de nidificación en ese mismo humedal y en las lagunas Barillos, así como dos balsas de decantación donde se controlará el nivel del agua. Además del drenaje de las lagunas, se realizarán tres muros de contención y se reforzarán las orillas, con la construcción de pequeños diques para impedir la salida del agua, cuyo nivel será elevado cuarenta centímetros”.
Los problemas eran visibles y, en teoría, se pondría una solución pero en el mismo periódico el 18 de enero de 1992 se publica: “La Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), que agrupa a unas 150 asociaciones ecologistas españolas, ha denunciado a la Junta de Castilla y León ante la Comisión de la CE por el progresivo deterioro y artificialización de las Lagunas de Villafáfila”.
Barnacla cariblanca entre ánsares comunes.
La denuncia no llegó a más y en 1992 se inaugura el observatorio de Otero de Sariegos, para más tarde, en 1993 comenzar la construcción de la Casa del Parque, el Centro de Interpretación de las Lagunas de Villafáfila que fue inaugurado en agosto de 1995 pasando a ser lugar imprescindible para que los visitantes obtuvieran una gran información de las lagunas. En 2004 se crean los observatorios de La Rosa y Villarrín que terminan de completar los actualmente existentes.
Observatorios desde los cuales pude ver un águila real que prospectaba la laguna en busca de alimento; cernícalos comunes que se exhibían cerniéndose y un aguilucho pálido sobrevolando las tierras mientras los aguiluchos laguneros se movían entre el agua y la tierra atentos a cualquier oportunidad provocando el pánico y, un enorme revuelo, entre las miles de aves que se encontraban en el agua.
Esta es una pequeña historia de las lagunas de Villafáfila que, desde que se detuvo su desecación, han tenido diferentes grados de protección: 1972 - Zona de caza controlada; 1986 - Reserva nacional de caza; 1987 - ZEPA (Zona de especial protección para las aves); 1989 - Humedal RAMSAR (Protección e importancia internacional del complejo lagunar); 1992 - LIC (Lugar de interés Comunitario); 1996 - Reserva regional de caza y 2006 - Reserva Natural.
Y aquí, en estas lagunas, es donde miles de aves eligen pasar lo más duro del invierno. Aves que vienen de lejos y se unen a las que nos acompañan durante todo el año. Un auténtico privilegio.

martes, 29 de noviembre de 2016

Villafáfila: una esperanzadora invernada.

El pasado 2 de noviembre escribía en una anterior entrada: “Actualmente habrá entorno a 500-600 gansos en toda la Reserva; cifra irrisoria que como no haga más frío en el centro y norte de Europa y aquí llueva, no van a venir, ¿para que desplazarse miles de kilómetros si tienen comida suficiente en el centro de Europa?”
La primera circunstancia ya ha sucedido. En el norte de Europa han caído las primeras nevadas y el tiempo ha cambiado, algo que no hacía por esta época en los últimos años, circunstancia que ha empujado a miles de ánsares a desplazarse hacia el sur, con lo cual, en el último censo efectuado en la reserva el pasado día 15, se contabilizaron algo más de 4.000 ejemplares pero, ahora y después de mi última visita el pasado día 25, esa cifra, estoy seguro que ha aumentado más.
Esto es un motivo de alegría ya que hacía varios años que no había esa cifra en las lagunas de Villafáfila en la época en la que nos encontramos pero, la segunda circunstancia debe de suceder; hay muy poca agua en la reserva, es imprescindible que llueva, que las lagunas se vayan llenando sino, todos esos miles de ánsares que están viniendo y llegando a la reserva se irán, buscarán otro lugar con agua para poder pasar el invierno. En el último fin de semana ha llovido, espero que sea un comienzo en la acumulación de agua para las maltrechas lagunas de la reserva.
Un hecho que indica que vienen nuevos ánsares es el poder leer y estudiar el movimiento de los que están marcados con un collar; así, por ejemplo, el primer collar que he leído este año (que ya he visto en tres ocasiones) es de un ejemplar que nunca había invernado en España (si hubiera venido, seguramente, en algún momento, se le habría podido ver). Este ganso común es el TJE y fue anillado en Noruega el 29 de junio de 2010, siempre había invernado en Holanda y Alemania, nunca había bajado más al sur de esos países porque, seguramente, no le había hecho falta desplazarse más pero, en esta ocasión, ha bajado hasta aquí; el frío y la nieve que ha tapado sus zonas de alimentación le ha empujado hasta nuestras latitudes.
Otro ganso nuevo es el del collar “raro”, me explico, el pasado día 11 Alfonso Rodrigo y yo más tarde pudimos ver un ganso con collar azul LZ5 que descansaba en la laguna de San Pedro; lo curioso de este collar es que tiene la letra L puesta al revés. Este ganso fue anillado el 16 de junio de este año en Noruega y es su primer avistamiento y su primera migración en la que ha llegado hasta las lagunas de Villafáfila.
Esperemos que estos dos días haya caído la suficiente agua para que, al menos, no se vayan los ánsares que ya han llegado. Con ellos, casi siempre, viene algún infiltrado, como la barnacla cariblanca que nos acompaña desde el pasado 1 de noviembre.
Las grullas están en los números más altos de este año, hay alguna más de 1.000 y entre ellas siempre aparece alguna anillada como es el caso de dos ejemplares que pude ver y que iban juntos a todos lados, no se separaban ni un instante; la lastima es que de los dos, solamente pude leer una, ya que la otra siempre me ocultó una de las patas pero, lo que si es seguro, es que las dos están anilladas en Alemania.
La grulla con código BuBuR- YGY es muy curiosa porque no tiene informe de datos pero si tiene 5 observaciones: 3 en Alemania y 2 en España. Presumiblemente fue anillada en Alemania el 13 de octubre de 2008 y solamente se ha visto allí, hace tres años en Villafáfila y la observación del otro día. La verdad es que me quedé con las ganas de saber la historia de la otra grulla porque al ir siempre juntas podría suceder que tuviesen una historia tan singular y hermosa como la de dos grullas que pude observar en noviembre de 2014 (pinchar aquí para recordarla).
Azulones, combatientes, ánade rabudo, silbón, cerceta común, tarro blanco, agachadizas, gaviotas reidoras, estorninos negros y pintos, aguiluchos laguneros o cernícalos vulgares son algunos de los habitantes de las lagunas que se pueden ver estos días al igual que los espectaculares y preciosos búhos campestres.
La invernada tiene muy buena pinta esperemos que llueva lo suficiente y se cumplan las expectativas...

viernes, 18 de noviembre de 2016

Búhos campestres y ánsares en Villafáfila.

El sol había salido hacía pocos minutos pero las nubes ocultaban su luz dando un aspecto triste y desangelado a la mañana. Acababa de llegar a las Lagunas de Villafáfila e iba en busca de los habitantes principales en esta época, los ánsares, cuando, según avanzaba, comenzaron a levantarse búhos campestres a ambos lados. Era increíble. Se levantaban, volaban unos metros y se volvían a posar. 1, 2, 3, …16 preciosos búhos campestres aparecieron ante mi asombro y mi cara de incredulidad.
No esperaba encontrármelos y, muchas veces, cuando surge algo que no esperabas la sensación es de perplejidad, admiración y un asombro que pasa a ser una maravilla cuando los disfrutas a placer; cuando los puedes observar en todo su esplendor, observar sus grandes y preciosos ojos, sus inmaculadas plumas, sus fuertes patas y las diferencias de tono en sus colores.  
Había más de 16, seguramente estarían entre 20 y 30 pero era imposible contarlos. Su penetrante mirada me taladraba como una afilada lanza. Sus preciosos ojos amarillentos no dejaban de observar al intruso.
El búho campestre es un invernante común en España llegando desde zonas nórdicas y rusas; hasta hace pocas décadas no criaba aquí, pero desde los años noventa del siglo pasado cría en nuestra tierra, sobre todo en Tierra de Campos, donde encuentra una buena despensa de comida necesaria para sacar adelante a sus pequeños.
El búho campestre es la rapaz nocturna más diurna, se alimenta fundamentalmente de pequeños roedores, siendo junto con otras rapaces un fantástico controlador de sus poblaciones. Mucho mejor que el maldito veneno o las quemas. De entre todos ellos, dos me llamaron poderosamente la atención. 
El primero estaba posado en un campo cuando comenzó a mover el cuello y el cuerpo de una forma convulsiva, como cuando tenemos ganas de vomitar y, ante mi asombro, abrió el fuerte pico y vomitó una egagrópila, es decir, estaba devolviendo una especie de bola con todas las partes que no puede digerir de sus presas (huesos, plumas…) el proceso es similar a cuando los gatos devuelven una bola de pelo. Estas egagróplias son una fuente de información ya que con su estudio se puede saber la alimentación de esa rapaz.
El segundo por su color. Era mucho más blanco que los demás, me recordaba a los búhos de las películas de Harry Potter. Era realmente precioso.
Al ver posado al búho campestre en el suelo tienes la sensación de que se va a caer de cabeza, que va a perder el equilibrio, ya que está de una forma muy horizontal, casi paralelo al suelo, no como otras rapaces nocturnas que están muy verticales. La explicación de esa postura es muy sencilla: como pasa gran parte de su tiempo posado en el suelo, tiene que adquirir una posición que no destaque demasiado; si estuviera más vertical se le vería inmediatamente en la llanura; por el contrario otras rapaces nocturnas están mucho más verticales porque tienen que pasar desapercibidas en lo alto de un árbol y deben asemejarse a las ramas que están a su alrededor.
Dejé a los búhos campestres y busqué a los ánsares que este año, toquemos madera, parece que, hasta estos momentos, han venido más que los que había, por estas fechas, el año pasado. Actualmente hay algunos más de 4.000 y, entre ellos, mis dos primeros ánsares caretos (en una visita anterior), un par de ánsares con collar y al ánsar chico que nos ha estado volviendo locos durante las últimas semanas.
El pasado verano José M. San Román descubrió un ánsar chico en el Centro de Interpretación y, a principios de septiembre, Alfonso Rodrigo descubrió que portaba una anilla, lo cual, en principio era síntoma de que procedía de una colección privada o un parque.
Durante las últimas semanas se ha visto un ánsar chico entre los grupos de ánsares salvajes que se mueven por las lagunas surgiendo la duda de si era el mismo ejemplar.
El pasado día 12 lo pude ver en una zona de la Salina Grande entre un grupo de ánsares comunes que llegaban volando. Me llamó poderosamente la atención su gran cojera y el enorme barrado, no se parecía al del ejemplar que había visto el pasado 30 de septiembre en las lagunas del Centro de Interpretación. Como no pude verle la anilla surgió la duda. ¿Era el mismo?
En días sucesivos otras personas lo han conseguido ver y certificar que tiene la anilla al igual que lo he visto hoy, con lo cual, la duda y el misterio se han resuelto. 
Es un ave preciosa y verlo entre los ánsares comunes es especial y, si fuera un ave que viniera con ellos desde el norte de Europa, sería un auténtico lujazo. Hay más ánsares, collares pero eso será otra historia.