jueves, 14 de noviembre de 2019

Un año mas...Villafáfila seca.

Seca. Villafáfila está seca. Por desgracia, en los últimos años, es la misma historia, es la tónica. No hay agua. No ha llovido y en una época tan importante para las aves migratorias como es esta nos encontramos que vienen a pasar el invierno y no encuentran agua, con lo cual, no se quedan, se quedan muy poco tiempo o se quedan en números irrisorios.
Laguna Grande desde Otero de Sariegos.
Otra imagen de la Laguna Grande completamente seca.
Aún con esta situación se ve una gran variedad de aves pero en números muy bajos. El ejemplo más característico y sangrante son los ánsares. Actualmente habrá entre 300-400 ejemplares que conforman un pequeño grupo que se mueve entre los charcos de agua y las zonas de alimentación.
Este número contrasta con los 1.200 que había el año pasado (2018) por estas fechas y los 4.000 que había en el censo realizado por la reserva el 15 de noviembre de hace sólo tres años (2016). De 4.000 a 300-400 en tres años, en la misma fecha. Sin palabras.
Aparte de la bajada espectacular de la llegada de ánsares a España en general y Villafáfila en particular (ver Últimos coletazos de la invernada de ánsar común en Villafáfila), este año se añade que no hay agua y, sin agua, si vienen pocos desde Europa, aquí se quedarán menos todavía. Los pocos que llegan se irán a donde hay agua y la zona más cercana es La Nava y Campos (Palencia) que con su llenado artificial supone una zona de agua asegurada a la que, actualmente, han llegado unos 3.300 ánsares (en el censo del 8 de noviembre había 3.090 ejemplares).
Ánsar con collar ZU2.
En este pequeño grupo tenemos dos ánsares comunes con collar azul. Ambos anillados en Noruega por Arne Follestad. El ZU2 anillado el 5 de julio de 2018 al norte de Noruega y que ha sido visto por primera vez, desde su anillamiento, aquí en Villafáfila. (Del otro collar hablaré cuando tenga datos).
Todo el grupo de ánsares se encontraba en la zona de La Rasa junto con azulones, silbones, cercetas comunes, patos cuchara, un solitario ánade rabudo, avefrías, combatientes y tres preciosos archibebes oscuros además de un buen grupo de otro de los atractivos de Villafáfila en esta época: las grullas.
Este año han llegado mucho más tarde que otros. Hasta que no ha cambiado el clima en el centro de Europa no se han desplazado hasta aquí. También hay menos: entre 400-500 actualmente.
Grullas elegantes, chillonas y de movimientos gráciles. Grullas que viajan en familias. Familias en las que los padres enseñan a los pollos del año el recorrido de ida y vuelta desde su lugar de cría hasta el de invernada, así como los lugares de descanso y de alimentación. Pollos que deben de memorizarlo y recordarlo porque al año siguiente no tendrán la guía de sus padres.
El último ejemplar de esta imagen es un pollo del año.
Se ve claramente la diferencia con los adultos.
Perdices, estorninos, avefrías y pequeños bandos de avutardas se ven salpicando el seco amarillo de las hierbas mientras, un aguilucho pálido planea delante de ellas o un lagunero patrulla el terreno en busca de alimento a la vez que unos conejos se refugian en sus madrigueras asustados por el vuelo de un cernícalo vulgar, milano real o un busardo ratonero.
Aguilucho pálido sobrevolando a un grupo de avutardas.
Las grandes grullas descansan junto al charco entremezcladas con los ánsares que entran y salen del agua. Se pueden distinguir perfectamente las familias, los adultos y el pollo o los pollos que van con ellos, así como las que no tienen ningún pollo a su cargo.
150.000 grullas invernan en España, de las cuales más de la mitad se concentra en las dehesas extremeñas donde encuentran una fuente de alimento fácil y nutritiva, la bellota. El resto lo hace entre Andalucía, Castilla la Mancha y Aragón pero, un porcentaje muy bajo, se queda en las lagunas de Villafáfila. La mayoría de estas grullas provienen de Alemania, Suecia o Noruega y, en un porcentaje muy bajo, de Polonia, Finlandia, oeste de Rusia o países bálticos.
Gaviota cana de primer invierno en el centro, detrás de una gaviota reidora.
En la zona de la balsa una gaviota cana aterrizó en el lodazal. Gaviota cana descubierta por Cristian Osorio, Gary Losada, Juanjo González y Miguel Ángel Matellanes el pasado día 9 de noviembre.
Laguna Grande desde la balsa.
Gaviota cana de primer invierno en compañía de varias gaviotas reidoras que se movían en una finísima capa de agua que más bien era barro junto con tarros blancos, ánades reales y silbones, combatientes, cercetas comunes, avefrías, correlimos comunes, un solitario correlimos menudo, tres avocetas, 26 chorlitos dorados, chorlitejos grandes además de un lejano y solitario zarapito real que contemplaba todo el movimiento tranquilo y reclamando.
Seca. Villafáfila está seca. El agua es vida y como no llegue pronto la invernada será un verdadero desastre.

jueves, 7 de noviembre de 2019

De paseo por la playa de Doñana.

Pasear por la playa de Doñana es una delicia para los sentidos. El sonido del mar. La suavidad de la arena. La brisa. El color azul. Verde. Blanco. Las dunas. La ausencia de construcciones desde el final de Matalascañas. Playa virgen de más de treinta kilómetros que es única en Europa. Playa que de no estar protegida sería un hervidero de construcciones hasta la misma orilla como ha sucedido en kilómetros y kilómetros de nuestras costas. Playa solitaria en esta época y por la que caminar es una verdadera maravilla.
Playa llena de vida. Playa en la que sus habitantes pasean, descansan o se alimentan. Habitantes como los correlimos tridáctilos que caminan como si llevaran prisa constantemente, sin parar un momento, pequeños correlimos blancos que parece que les hubieran dado cuerda y patrullan constantemente la playa persiguiendo o escapando de las olas en busca de alimento.
Correlimos tridáctilo.
Pequeños correlimos que llegan de sus territorios de cría en el Ártico para pasar el invierno en nuestras costas. Correlimos que pasan junto a las gaviotas que descansan tranquilamente. Gaviotas como las de Audouin. Preciosas gaviotas que se han ido recuperando lentamente de una situación alarmante en los años sesenta del s.XX; siendo, actualmente, la población española la más importante a nivel mundial.
Gaviota de Audouin.
Gaviota de Audouin de primer invierno y adulta.
Preciosa y estilizada gaviota de patas verde oliva, pico rojizo, negro y amarillo que alcanza el plumaje de adulto a los cuatro años de edad. Gaviota que he podido disfrutar con diferentes edades e incluso varios ejemplares anillados de los que pude leer uno con anilla blanca y dígitos negros: CC4L que fue anillado en el Delta del Ebro el 16-6-2017 siendo esta su primera observación.
Gaviota de Audouin anillada.
Gaviotas sombrías y patiamarilla.
Gaviota cabecinegra entre charranes patinegros.
Junto a las gaviotas de Aundouin gaviotas sombrías, patiamarillas y una solitaria gaviota cabecinegra jalonaban la playa en pequeños grupos que descansaban o buscaban comida. Entre ellas pude leer dos gaviotas sombrías anilladas.
La J961U que venía desde la lejana Noruega, habiendo recorrido unos 3.000 km y había sido anillada el 12-7-2019. También la 5EF proveniente de Gran Bretaña. (Sin datos hasta ahora)
Según avanzas por la playa te invade una enorme tranquilidad. Muy poca gente pasea por la larga playa y nadie, absolutamente nadie, se para a observar o fotografiar las aves que van salpicándola e incluso te miran de forma extraña como preguntándose: “¿qué hace este?” o tienen “tan bien educado al perro” que hacen que te espante todas las aves que estabas fotografiando, vamos lo que se llama educación y respeto.
Según avanzaba por la fina arena los charranes patinegros patrullaban la orilla lanzando impresionantes picados cual flechas que atravesaban el agua a una gran velocidad mientras otros grupos descansaban entremezclados con las gaviotas.
Charranes patinegros y gaviotas de Audouin.
Charranes patinegros.
Charranes patinegros elegantes y distinguidos que algunos de ellos pareciera que tuvieran tupés despeinados y extravagantes. Charranes mucho más nerviosos que las gaviotas y que se espantaban con cierta facilidad; entre ellos pude leer uno con la anilla M9C anillado en las Marismas de Odiel, muy cerca de donde me encontraba.
Ostrero.
Otro de los habitantes de la playa es el ostrero. Precioso y desconfiado limícola que es un verdadero especialista a la hora de alimentarse. Me recordó al precioso corto de Pixar sobre un correlimos que aprende a buscar almejas en la playa. Almejas que encuentra con enorme facilidad, almejas enterradas que localiza, imagino que como en el corto, por las burbujas de aire al bajar la ola.
Ostrero.
Ostreros que sacaban las almejas y las abrían con una facilidad enorme metiendo la punta del pico y abriéndolas haciendo una especie de palanca para sacar la almeja del interior. Ostreros que se levantaban ante la mínima desconfianza.
Chorlitejos patinegros.
Los chorlitejos patinegros, declarada ave del año 2019 por SEO/BirdLife, se movían nerviosos e inquietos en gran número a lo largo de la playa. Playa que conocen bien pues crían en las proximidades. 
Playa de belleza desbordante y tranquilidad infinita a la que asoman por encima de las dunas elegantes ciervos que sorprende verlos a la orilla del mar.
Ciervos más pequeños que los que estamos acostumbrados a ver en nuestra provincia. Ciervos adaptados al clima y terreno que observan como un grupo de cormoranes vuela velozmente a ras del agua.
Esta es la playa del Parque Nacional de Doñana. Playa virgen. Playa imponente y hermosa que nos muestra como debía de ser la costa de nuestro país antes de que el crecimiento desbordado y enloquecido se las comiera salvajemente.
Conservemos este entorno inmaculado de todos aquellos que todavía no ven ante sus ojos la maravilla que tiene ante sí, que son incapaces de entender su importancia y majestuosidad.

sábado, 19 de octubre de 2019

50 años del Parque Nacional de Doñana.

El pasado 16 de octubre se cumplieron 50 años de la creación del Parque Nacional de Doñana; una auténtica maravilla, un símbolo, lugar emblemático que quiero recordar en esta entrada, lugar en el que:
“…José Antonio Valverde y Luc Hoffmann, WWF puso en marcha uno de los primeros mecanismos de financiación (crowfunding que se llama ahora) de la historia de la conservación de la naturaleza, lo que permitió -junto con los fondos aportados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- comprar 6.671 hectáreas de dunas, pinares y marismas en 1963 para crear la Estación Biológica de Doñana, más otras 3.214 de marismas salvajes en 1969 para frenar los proyectos de desecación por el norte y dando lugar a la declaración del Parque Nacional. WWF España sigue siendo propietaria de estas tierras en el corazón de Doñana, que son gestionadas por el CSIC.
Gracias a esta última adquisición y a la intervención de diferentes personalidades, solo tres meses después, el 14 de agosto de 1969, fue declarado el Parque Nacional de Doñana, aunque no fue hasta el 16 de octubre de ese mismo año cuando se materializó legalmente la iniciativa de agosto para su creación y se delimitaron las 35.000 hectáreas que forman el corazón de Doñana.”(fuente elasombrario.com)
Unos datos de esta maravilla: “…122.487 ha (54.251 ha en el parque nacional, y 68.236 ha en el parque natural).​ Comprende tanto el Parque Nacional de Doñana (creado en 1969) como el Parque Natural de Doñana (también llamado Parque Natural del Entorno de Doñana o preparque, creado en 1989 y ampliado en 1997) Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994. En julio de 2012, la Unesco aprueba la ampliación de la reserva de la Biosfera de Doñana que pasa de las 77.260 hectáreas a más de 255.000 hectáreas” (Wikipedia).
Pero, aparte de datos, Doñana es sensaciones y son esas las que os quiero transmitir recordando algunas de las entradas que hice en este blog tras una de mis visitas a este lugar tan impactante, aquí os las dejo por si os apetece recordarlas:
Pero Doñana no está salvada, cada cierto tiempo surgen proyectos alocados y sin sentido que tratan de cercenar de alguna manera el corazón de este parque natural.
El 2 de febrero de 2019, coincidiendo con el Día Mundial de los Humedales, WWF publicó un informe con las cinco principales amenazas que afectan a este entorno único:
“1. La sobreexplotación del acuífero. El  acuífero está en peor estado que durante la gran sequía de 1995: más del 80% de los sectores están en parecida o peor situación que hace 24 años. Para hacer frente a este problema, las autoridades españolas diseñaron en 2014 el Plan Especial de la Corona Forestal de Doñana que conllevaría el cierre de más de 2.000 hectáreas de cultivos ilegales. Sin embargo, años después de su aprobación, el Plan sigue sin aplicarse totalmente, mientras la superficie de regadío sigue creciendo.
2. El dragado del Guadalquivir. Este faraónico proyecto fue anulado por el Tribunal Supremo, y motivó un proceso de infracción en Bruselas por la vulneración de las leyes europeas de protección de la naturaleza.  Asimismo, la UNESCO lanzó un ultimátum a España. Sin embargo, a pesar de que nuestro país se comprometió ante este organismo internacional que no llevaría a cabo el proyecto y que lo excluiría del Plan Hidrológico del Guadalquivir, se opone sin embargo a retirarlo del Plan vigente, que ha sido recurrido por WWF ante el Tribunal Supremo. Para WWF, España debe llevar a cabo acciones verificables desde el punto de vista legal, como anular el proyecto de dragado mediante la correspondiente resolución administrativa.  
3. Almacenamiento de gas en Doñana. A pesar de que España ha transmitido a la UNESCO su intención de cancelarlo, lo cierto es que no se ha anulado formalmente. Este proyecto a cargo de Gas Natural-Fenosa, busca construir un almacén junto al Parque Nacional de Doñana, amenazando este espacio protegido, además de presentar unos elevados riesgos sísmicos que no han sido debidamente evaluados.
4. La autovía entre Huelva y Cádiz. Este proyecto pretende  desdoblar una pequeña carretera actual que bordea el parque natural por el norte y luego construir un nuevo y complejo puente sobre el Guadalquivir. Esta obra tendría un altísimo coste no solo económico sino también ambiental debido a que bordea zonas sensibles y protegidas.
5.El irracional e insostenible trasvase. El Congreso de los Diputados está promoviendo la especulación del regadío en Doñana al aprobar una nueva ley que aumenta de 4,99 a 19,99 Hm3 la cantidad de agua que se podrá trasvasar a Doñana. Según cálculos de WWF, si los agricultores se limitasen a regar con los volúmenes autorizados en sus concesiones y se cerrasen las fincas ilegales que no dejan de proliferar en la zona, no haría falta ampliar el trasvase, ahorrando el coste de la larga lista de infraestructuras que se ha asociado al mismo, y logrando la recuperación del acuífero en un plazo mucho menor”. (Fuente WWF España).
Un humedal no es humedal sinó tiene agua, ¿Cuántos humedales tienen problemas en nuestra tierra? ¿Cuántas lagunas o marismas fueron desecadas y maltratadas en el último siglo? Cuidemos y respetemos nuestros humedales (y se me ocurren varios en la provincia de Zamora que se deberían de proteger y cuidar). Son vida pues que vivan.

martes, 15 de octubre de 2019

¿Por qué las abejas hacen las celdillas de la colmena de forma hexagonal?

En esta entrada he querido hacer algo diferente. Una entrada en la que intenté mostrar a mis alumnos una relación muy especial.
Hace unos días les propuse el siguiente reto: ¿Por qué las abejas hacen las celdillas de la colmena de forma hexagonal? Debían responder a esta pregunta pero demostrarlo de forma matemática.
La cara de asombro y de decir: “No me voy a enterar de nada”. Se veía donde miraras de la clase. ¿Cómo vamos a hacer eso? Se preguntaban dándolo por imposible.
Les di tres nombres: Marco Terencio Varrón, Pappus de Alejandría y Thomas C. Hale. Debían investigar para saber: cuándo vivieron y qué dijeron de las abejas.
Hasta aquí todo fácil. Simplemente debían buscar por internet esa información. Lo complicado llegó después cuando les propuse: “Debéis de calcular el perímetro del cuadrado, triángulo equilátero y hexágono para una igual área de 1”.
Los niños están acostumbrados a no pensar. A hacer todo de forma automática. A memorizar. A aprenderse algo como un papagayo y cuando tienen que pensar surgen mil y un problemas. El primero es que, muchos de ellos, no están dispuestos a emplear tiempo y esfuerzo para hacerlo, no que no sean capaces sinó que les cuesta y, como están acostumbrados a la inmediatez, y que me cueste lo menos posible, no lo hacen.
Debían de utilizar fórmulas del área y perímetro, operaciones con fracciones, teorema de Pitágoras, potencias, resolución de sistemas de dos ecuaciones con dos incógnitas pero, sobre todo, pensar. Con el cuadrado y el triángulo equilátero la mayoría lo consiguió o algún compañero les ayudó pero, para el hexágono, tuve que echarles una mano y explicar lo que había que ir haciendo para calcular el perímetro. Al final llegamos a la conclusión de que a igual área (=1), el perímetro del cuadrado es 4, el del triángulo equilátero es 4,55 y el del hexágono 3,72.
Habían demostrado que a igual área el menor perímetro era el del hexágono ¿y? Esa fue mi pregunta: ¿Y? ¿Qué significaba eso en el panal de abejas? Rápidamente comenzaron a darse cuenta de la relación con los tres nombres que les había dado al principio y lo que acababan de calcular: las abejas hacen las celdillas hexagonales porque es la forma más eficiente ya que para una igual área (como dicen ellos lo que cabe dentro) el gasto de cera para fabricarlas en un hexágono es menor (su perímetro es menor). Es decir, gastan menos cera con una forma hexagonal que con una forma cuadrangular o triangular, por lo tanto, la forma hexagonal es la más idónea y eficiente para la construcción de las celdillas de un panal de abejas. Acababan de ver la teoría, ahora teorema de "La conjetura del panal de abejas". En la que: "era una conjetura hasta que se demostró y se convirtió en teorema matemático que afirma que un teselado hexagonal (retícula en forma de panal de abeja) es la mejor manera de dividir una superficie en regiones de igual área y con el mínimo perímetro total.
El primer registro de la conjetura se remonta al 36 a.C., de Marco Terencio Varrón, pero a menudo se atribuye a Pappus de Alejandría (c. 290 -. C 350). El teorema fue demostrado en 1999 por el matemático Thomas Callister Hales" (fuente wikipedia).
Es verdaderamente sorprendente la relación de muchos ámbitos de la naturaleza con las matemáticas. No son conscientes, ni se imaginan esa relación. Hay innumerables ejemplos de relaciones de la naturaleza con las matemáticas como pueden ser: la sucesión de Fibonacci, el número áureo, los fractales, simetría, geometría…Relaciones espectaculares y sorprendentes que les dejan sin habla pero, volvamos a las abejas.
Previamente a todo esto les había explicado los tipos de abejas en una colmena, sus funciones, productos, importancia para la vida, problemática y qué podían hacer ellos para ayudarles.
Al principio la idea principal era “matarlas porque nos pican”. Nadie les había explicado nunca todo lo que les había contado. Nadie les había dicho de su importancia para la polinización, para nuestra vida, como influían en nosotros. Nadie les había incitado a respetarlas. Nadie les había dicho nada de nada.
Ahora, unos días después, son capaces de contarme que han parado a su padre cuando iba a matar una, que le han contado a sus padres de su importancia y que quieren probar miel o jalea real o que van a plantar flores en el jardín o en el pueblo.
Qué fácil y qué difícil es educar. Qué fácil es destruir y qué difícil es crear ¿Por qué no educamos?

miércoles, 2 de octubre de 2019

Su primer grupo familiar de lobos.

Comenzaba a bajar el sol cuando nos dispusimos a buscar al grupo familiar de lobos que llevaba observando desde hacía casi un mes. Grupo familiar esquivo que tenía seis preciosos cachorros reacios a dejarse ver y que salían cuando no les molestaba nadie y corrían menos riesgos, de noche.
Isabel, David, mi pequeña de cinco años y yo nos dispusimos a escudriñar el valle en busca de los lobos. El grupo familiar lo conformaban ocho adultos y seis cachorros. Grupo familiar que cuando lo sigues durante un tiempo eres capaz de diferenciar perfectamente a varios de sus miembros más característicos, entre ellos el gran macho reproductor, la madre de los cachorros, un viejo lobo de cara blanca, una hembra subadulta muy clarita, un subadulto muy pequeño que engañaba en muchas ocasiones por su tamaño, el lobo oscuro…miembros de este grupo familiar que se ha comportado de una forma atípica, seguramente provocada por el movimiento e incordio de algunos humanos que no son capaces de respetar lo que en teoría más aman, la naturaleza.
Pasaban los minutos y los ciervos eran los dueños y señores del lugar, algún corzo aislado y un solitario jabalí conformaban el elenco de actores que se movían en el valle; esperábamos a los actores principales y vaya si aparecieron, a lo grande. 
De repente, de la nada, surgieron seis preciosos cachorros y dos adultos en un amasijo informe de lobos en el que saltaban, se echaban unos encima de otros, se perseguían, se mordían…todos jugaban, los dos adultos eran un cachorro más al que perseguir o morder.
Rápidamente cogí a mi pequeña, la puse en el telescopio y le dije:
-Mira ¿Los ves?- le pregunté.
-¡Si! ¡Los veo! Son dos –me contestó pasados unos segundos con una enorme sonrisa y ojos de emoción.
Acababa de ver por primera vez en su vida un grupo familiar de lobos. Lobos adultos ya había visto antes pero esta vez era diferente; eran unos preciosos cachorros que jugaban tranquilamente con dos adultos ante nuestra atenta e ilusionada mirada.
Los veía. No es nada fácil para una niña de cinco años regular y mirar por un telescopio a menos que la vayas acostumbrando desde pequeña a mirar, a moverle el ajuste, a decirte cuándo lo ve borroso o no. Los veía. Los estaba viendo y mi satisfacción era enorme. El poder enseñar a tu hija algo que vives tan profundamente es una satisfacción que no tiene parangón.
Estos son los dos lobeznos que vio. Las fotografías son fotogramas
de un video grabado por una gran persona a la que le agradezco enormemente
el grabarlos y que mi hija tenga ese momento guardado para toda su vida.
Gracias John Hallowell.
Hay que educar a los niños en la naturaleza. Hay que enseñarles a observar, a tener paciencia en una espera, a entretenerse sin hacer ruido y, por supuesto, sin el móvil, a apreciar dónde están, lo que están viendo…Todo se enseña. Todo se aprende. A respetar y apreciar también se enseña y aprende.
Habrá días que te hará más caso que otros. Habrá días en los que no querrá saber nada del tema pero el poso va quedando poco a poco, lentamente, no hay que agobiar, simplemente mostrar con ilusión cómo es la naturaleza para que un día llegue y te llame corriendo: “Papi. Papi. Mira” Y te enseña hormigas que llevan algo, un pequeño ratón que está comiendo, una mariposa en una flor, una nutria que fue capaz de ver junto al río o viene indignada del colegio porque un compañero ha intentado pisar una lagartija. Todo suma. Todo se les va quedando. Hay que conseguir que respeten nuestro entorno y para conseguirlo hay que tener paciencia e ilusión.
Los lobos siguieron un buen rato jugando en el valle. Cuando dejaron de jugar y se desplazaron, la situación cambió por completo. Un lobo adulto comenzó a andar seguido de todos los cachorros en fila y el otro lobo adulto cerraba la formación. Había que moverse y todas las precauciones son pocas para un lobo así es que lo principal era proteger y cuidar a los pequeños. Un adulto delante y otro detrás. En el medio todos los cachorros, protegidos, sin que se separaran demasiado. Habían terminado los juegos y comenzaba la lección de la supervivencia.
Desaparecieron en un bosquete cercano. Mientras la luz se iba apagando lentamente volvieron a aparecer. Sus contornos se desdibujaban en la oscuridad de la noche mientras corrían al lugar donde los vimos por primera vez. Dejamos de verlos. Continuaron con su vida en la que nosotros éramos los intrusos, los extraños.
Recogimos y nos fuimos. Según avanzábamos por el camino varios chotacabras se iban moviendo delante nuestro. Acercaba el coche. Me paraba y los ojos de mi pequeña se abrían desmesuradamente observando a ese extraño pájaro que parecía dormitar en el suelo. Inmutable. Hierático delante del coche.
Al día siguiente contaba orgullosa a todo el mundo los lobos que había visto el día anterior. Una persona le dijo: “no sabes la suerte que tienes”. Una enorme sonrisa de satisfacción se dibujó en mi cara porque si ella había disfrutado, ni que decir tiene cómo lo hice yo.

jueves, 26 de septiembre de 2019

10.620 visitas en un mes...Gracias.

Muchas gracias a todos. El pasado mes de agosto este humilde blog consiguió su record de visitas en un sólo mes: 10.620 visitas son todo un orgullo y una satisfacción enorme. Gracias a todos los que sois visitantes fijos, a los ocasionales y a los esporádicos. Gracias a todos porque alentáis la tarea de seguir llevando un blog con la mayor ilusión posible en unos tiempos en los que los blogs están de capa caída; las redes sociales, la inmediatez, han hecho que, poco a poco, magníficos blog que han sido referencia y guía, vayan desapareciendo. Todo cambia muy deprisa, quizás tan deprisa que muchas veces nos lleva por delante. Gracias a todos.
La mejor manera de agradeceros todas estas entradas es con diferentes historias ocurridas, precisamente, en ese mes de agosto; pequeñas historias, de animales sencillos que viven en nuestros bosques, ríos y campos, animales que no conformarán grandes noticias ni portadas pero son tan importantes como el que más, aunque no tengan tanta fama ni parangón mediático.
En la primera historia la protagonista es una liebre. Todo el mundo conoce como es pero cuando se la enseñas y tu hija la ve por primera vez, es un momento verdaderamente especial. Así ocurrió una tarde de agosto en la que apareció muy cerca de nosotros.
Anochecía y las largas orejotas la delataron entre las hierbas agostadas. ¿La veis? Pregunté, no, ¿Dónde está?, me respondieron. Ahí. Un gran sí de emoción se esbozó en una pequeña carita que la miraba sorprendida, la había visto.
La playa de Villardeciervos estaba llena de gente que permanecía al margen de un enorme lagarto ocelado que se dedicaba a comer las sobras de la comida de los humanos que habían estado por su territorio.
¿Nadie lo veía? ¿Cómo era posible? Era un hermoso lagarto ocelado que se estaba poniendo morado a jamón serrano. Él comía. Yo lo observaba. ¡Qué difícil es ver! ¿Por qué no nos enseñan a ver? Hay tantas cosas hermosas que poder descubrir y apreciar en la naturaleza…
El ratón de campo, ese minúsculo roedor que es la base de la alimentación de gran cantidad de animales. Ese minúsculo roedor que se caricaturiza y dibuja en numerosas series y películas. A ese pequeño roedor también lo vio mi hija por primera vez y, fue ella, quién lo descubrió y me llamó corriendo para que fuera a verlo mientras comía tranquilo.
Nos sentamos muy cerca y le expliqué lo que estaba haciendo. Ella lo miraba curiosa. Lo miraba sorprendida. Lo había descubierto ella.
Otro momento mágico fue el encuentro con una cierva a muy poca distancia. No me lo podía creer. Estaba comiendo en la misma cuneta. Paré el coche en un camino cercano. Me bajé con mucho cuidado y me acerqué.
La cierva ni se inmutó. Siguió comiendo. Nos separaban tres metros escasos. Comía tranquila. Me senté y me quedé absorto mirándola. No me temía. Lentamente se separó hasta los siete u ocho metros, entre las escobas y siguió comiendo. Ahí levanté la cámara y la fotografié, antes, simplemente disfruté del momento.
¿Y qué decir cuando tu hija ve un grupo familiar de lobos? Eso es tan especial qué, seguramente, tenga una entrada propia.
Podría seguir contando más y más encuentros diferentes con los que la naturaleza nos brinda, con los que la naturaleza nos obsequia. Disfrutarlos. Simplemente hay que disfrutarlos y apreciarlos. Gracias a todos por estar ahí.