miércoles, 21 de agosto de 2019

Estoy harto: ¿Vale todo por una fotografía?

Estoy empezando a estar cansado de aquellos naturalistas-fotógrafos, fotógrafos-naturalistas o lo que sean porque de naturalistas tienen muy poco, que priman conseguir una buena, gran o maravillosa fotografía por encima de cualquier otra sensación en la naturaleza; es lo único y verdaderamente importante de su “pasión” por el medioambiente pero claro, no va sola, ya que después deberán de hincharse hablando de esa gran fotografía que han hecho publicándola a los cuatro vientos de las redes sociales.
Gente que se mete hasta el borde de la Salina Grande de Villafáfila sin tener en cuenta que han molestado y levantado a todas las aves que allí se encontraban. Gente que es capaz de perseguir a un lince que te ha salido muy cerca y no volverás a ver. Gente que se ha escondido en un lugar prohibido consiguiendo su foto pero desplazando a un grupo familiar de lobos. Gente que es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir su tan codiciada fotografía. Gente que no tiene ni ética, ni moral.
Ya en 1677 Baruch Spinoza decía: “La ética es la rama de la filosofía que estudia lo correcto o equivocado del comportamiento humano, la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir. Además, tiene como centro de atención las acciones humanas y aquellos aspectos de las mismas que se relacionan con el bien, la virtud, el deber, la felicidad y la vida realizada”.
Estos mal llamados naturalistas la ética la han visto muy de lejos y, no digamos, la moral que es “el conjunto de reglas que se aplican en la vida cotidiana y todos los ciudadanos las utilizan continuamente. Estas normas guían a cada individuo, orientando sus acciones y sus juicios sobre lo que es moral o inmoral, correcto o incorrecto, bueno o malo”.
¿Dónde está su moral y ética en el amor por la naturaleza?
Estos personajes no aman la naturaleza, solamente aman su ego. Si la amaran no interferirían hasta el punto de espantarte un gran grupo de grullas porque ha tenido que acercarse hasta el mismo lado cuando llevas dos horas apostado a una distancia en la que las grullas ni se han inmutado. Si la amaran no serían capaces de desplazar a un grupo familiar de lobos con cachorros por meterse encima de ellos, en zona prohibida, cuando llevas viéndolos una temporada y no se han movido del lugar. Si la amaran no serían capaces de ponerse entre un grupo de observadores situados a una distancia segura y un lince por conseguir mejor fotografía que ellos pero haciendo que el lince no aparezca más en los siguientes días.
¿Dónde está su moral y ética en el amor por la naturaleza?
Y lo que todavía me exaspera mas es cuando oyes hablar a más de uno vanagloriándose de lo que han conseguido o encarándose cuando les reprochas su acción; han conseguido esa fotografía pero ¿a qué precio? Para ellos ninguno porque no verán como mal lo que han provocado pero, para el resto de gente, que respeta normas y prohibiciones les ha supuesto un problema y no digamos para los animales que han molestado, echado o espantado.
Lo más penoso de todo es que cambiarlos es prácticamente imposible porque consideran que no hacen nada malo y, si encima, no son sancionados, todavía mejor; lo seguirán haciendo y todos aquellos que cumplimos las normas escritas y no escritas de comportamiento, ética y moral seguiremos cabreándonos y llevándonos las manos a la cabeza cuando lo volvamos a sufrir porque estos personajes carecen del mas común de los sentidos, el sentido común.

viernes, 9 de agosto de 2019

Hormigas...

Mira. Esto es una hormiga reina”. Ahí comenzó todo. Era Javier Represa, un niño sorprendente de sexto de Educación Primaria que durante los siguientes días de campamento nos dejó con la boca abierta. Que quería tener una mascota y, como su madre no le dejó, buscó algo pequeño que no molestara. Eligió un hormiguero (ahora tiene dos). Le apasiona verlas trabajar, ver como cuidan las larvas, como recolectan la comida o como hacen los túneles. Las cuida, las alimenta pero, lo más sorprendente, aprende de ellas y busca información sobre ese desconocido mundo (por lo menos para mi).
Hormiga reina.
¿Por qué sabes que es una hormiga reina?- le pregunté intrigado.
Es mas grande, el abdomen lo tiene enorme y está buscando un agujero para comenzar una colonia- me contestó sin dudarlo.
Estábamos en la Playa de los Enanos en el Lago de Sanabria y rápidamente un grupo de niños y yo nos reunimos entorno a Javier que siguió con sus explicaciones; hasta mi pequeña de cinco años se sentó y miraba ensimismada como Javier hablaba sin perder de vista la pequeña hormiga. Explicaciones claras, concisas y con un enorme contenido didáctico además de un fantástico dominio del vocabulario que, para un niño de sexto, es verdaderamente sorprendente.
Hormiga reina. 
Es una hormiga reina porque ya está fecundada- continuó tranquilo.
¿Cómo?- le pregunté asombrado.
Después del vuelo nupcial en el que cientos de hormigas princesa y machos.
¿Hormigas princesa?- mi cara era el reflejo de mi ignorancia y sorpresa, a la vez que intriga.
Así se les llama a las reinas que todavía no han sido fecundadas. Esos cientos o miles de machos y hormigas princesa hacen un vuelo nupcial para aparearse. Los machos buscan un lugar de referencia como un árbol, donde van más machos y allí lanzan unas feromonas que atraen a las princesas para que vayan y los machos las fecunden.
Hormiga princesa.
¿Y luego los machos?- seguro que eran preguntas absurdas pero es que no sabía nada de ese mundo.
Nada. Eso es todo lo que hacen. Luego mueren. Las hormigas fecundadas bajan al suelo, pierden las alas y una de esas es esta. Pensar que solamente una de cada mil consiguen sacar adelante una colonia.
Macho.
Hormiga reina limpiándose.
¿Cuánto vive una hormiga reina?- le pregunté intrigado.
Unos treinta años.
¿Cuánto?- contesté asombrado.
Si. Alrededor de treinta años. Nunca más es fecundada. Almacena el semen del macho para toda la vida y luego lo va utilizando de forma selectiva.
Esta hormiga reina buscará un agujero. Se meterá en él y pondrá los primeros huevos de los que saldrá la primera generación, se llaman nurses, enfermeras en inglés, que la reina ha acelerado su crecimiento para que le ayuden. Son más débiles ante enfermedades y un poco más pequeñas pero rápidamente comienzan a cuidar a la segunda generación y a hacer trabajos en la colonia. Esa segunda generación ya es perfectamente normal y seguirán la actividad dentro del hormiguero.
Esta fue la primera lección que nos dio Javier Represa. Primera de unas cuantas en las que nos explicó las etapas de la vida de una hormiga, tipos de hormigas y que hacían dentro de la colonia, cuidado de pulgones, el basurero, la muerte de una hormiga, especies en España, curiosidades y muchas cosas más de este mundo de las hormigas del que yo no sabía absolutamente nada de nada.
Lecciones sorprendentes, curiosas y que nunca me hubiese imaginado. Lo que más me gustó, es que fuera un niño de sexto de Primaria el que me lo explicara y lo hiciera de una forma que ya quisieran muchos profesionales de la educación hacerlo de esa manera tan didáctica que nos encandiló a grandes y pequeños; además, nos lo explicaba en directo, es decir, viéndolo allí mismo y de esa manera las cosas se te quedan para toda la vida.
Dado el tema sorprendente, curioso y que me parece sumamente interesante voy a hacer diferentes entradas (no seguidas si no de forma intercalada con otros temas) con algunas de las explicaciones que nos dio.
Javier, muchas gracias por tus explicaciones, sigue con tu pasión adelante. Por cierto: ¿sabéis que le gustaría hacer a Javier? Explicar a niños en colegios lo que él ha aprendido de las hormigas. Fascinante.

lunes, 29 de julio de 2019

Exposición de fotografía sobre el lobo ibérico.

Después de un intenso mes de julio, retomo la actividad del blog con una primera entrada que me hace mucha ilusión. Llevo algo más de un mes en mi querida Puebla de Sanabria donde cada verano, desde veintidós años participo en las Convivencias Medioambientales que organiza el AMPA del CEIP Arias Gonzalo de Zamora en las que unos doscientos niños y niñas vienen a divertirse, convivir y aprender en este enclave maravilloso que es la comarca de Sanabria.
Puebla de Sanabria es  una pequeña población incluida entre “Los pueblos más bonitos de España”. Es un enclave histórico y medioambiental de primer orden. Puebla tiene un movimiento cultural, etnográfico y medioambiental muy importante. Es una población con multitud de actos culturales que sorprendería a más de uno.
En este maravilloso lugar, en el “Chiringuito del río”, una de sus paredes se convierte durante todo el año en un lugar de exposición por el que pasan preciosas colecciones de fotografías etnográficas y paisajísticas de la zona.
En este lugar el verano pasado quise mostrar una mínima parte de la fauna sanabresa en una exposición que tuvo una gran acogida y cientos de personas pasaron por ella. este verano la iniciativa era presentar una exposición con fotografías, sólo y exclusivamente, del lobo ibérico.
Fotografías hechas a lobos en completa libertad, a lobos salvajes sin ningún tipo de atrayente o cebo. Veinticinco fotografías realizadas por José Barrueso, Fernando García, Hipólito Hernández, Manuel Segura.y José Luis Santiago conforman esta pequeña exposición que está siendo fantásticamente acogida por todos aquellos que se acercan hasta allí.
Gentes que se admiran de la belleza del lobo y les sorprende la calidad de las fotografías realizadas a lobos salvajes. Gentes que preguntan, se interesan e incluso quieren adquirirlas. Gentes que los ves discutir, hablar o llevarse las manos a la cabeza preguntándose el tiempo que se ha dedicado a la observación del lobo para conseguir tales fotos. Alemanes, ingleses u holandeses que vienen a Sanabria al Centro del Lobo Ibérico y a observar a nuestro increíble animal en libertad y se enteran, alguien les cuenta, el boca a boca funciona de maravilla, de esta pequeña exposición y vienen a Puebla, sólo y exclusivamente a verla.
Fotografías que llevan gran parte del mes de julio y estarán en agosto. Fotografías que despiertan debates, admiración o sorpresa. Fotografías entorno a las cuales se pueden reunir gentes de diversas procedencias y sorprenderse de la belleza de este maravilloso animal. Os invito a que los que paséis por Puebla de Sanabria os animéis a visitarla. Espero que las disfrutéis y os gusten.

jueves, 20 de junio de 2019

Embalse de Ricobayo: un punto caliente.

El río Esla nace en la cordillera Cantábrica, en León, en el valle de Valdeburón. Es el río más largo de la península ibérica que no desemboca en el mar, después de 287 km se une al río Duero, siendo su afluente más importante.
Río Esla que los romanos llamaron Astura, de donde recibieron su nombre los astures, que eran los que vivían en sus orillas. En época romana los astures ocupaban Asturias, gran parte de las provincias de León y Zamora, parte del noroeste de Portugal y oeste de Orense y Lugo. 
El río Esla entra en la provincia de Zamora por el noreste, zona de Castrogonzalo, atravesándola de norte a sur hasta su desembocadura en el río Duero entre los términos de Villaseco del Pan, Moral de Sayago y Villalcampo en una zona de una enorme belleza. En su discurrir por la provincia zamorana baña fértiles tierras en los valles y forma los arribanzos (forman parte del parque Natural de los Arribes del Duero). En su curso bajo se comenzó a construir la presa de Ricobayo el 15 de mayo de 1929 finalizándose en enero de 1935.
Es este embalse de Ricobayo es en el que nos vamos a fijar ya que en determinadas zonas del mismo su fauna ha adquirido una enorme importancia, siendo actualmente un punto caliente de la fauna zamorana.
En los años cincuenta del siglo XX los grandes bandos de ánsar campestre se desplazan desde las Lagunas de Villafáfila hasta este embalse (J.I. Regueras, 1982). En el libro: “El ánsar campestre y el ánsar común en Castilla y León” de Mariano Rodríguez y Jesús Palacios se menciona que entre 1968 y 1981 este enclave es el principal y prácticamente único punto de invernada del ánsar campestre en España: “…un máximo de 6.000 ejemplares en 1968-69 hasta los 3.800 ejemplares de 1981, desapareciendo todos los posibles puntos de invernada distintos del E. de Ricobayo. A partir de 1981 encontramos un descenso uniforme, desde los 3.000 ánsares de 1982 hasta los 134 de la temporada 1989-90 y los 157 de la temporada 1990-91”. Y el resto ya lo sabemos…desapareció y, actualmente, ver alguno en la temporada es algo extraordinario.
El último mes y medio los enclaves de Puente Quintos, Fontanillas de Castro, Valclemente, Valdellope y Montamarta se han convertido en zonas importantísimas en las que se han podido observar un número muy importante y variado de aves que nos siguen sorprendiendo. Se han observado: charrancitos, charranes comunes, gaviota reidora patiamarilla, cabecinegra y sombría, garcillas cangrejeras, fumareles comunes, cariblancos y aliblancos, aguja colipinta, correlimos tridáctilo y comunes, zarapito real y trinador…y así un largo elenco de aves que podréis ver detalladas en el magnífico blog del gran ornitólogo zamorano Alfonso Rodrigo, el Pernil.
En esta entrada me quiero centrar en algunas de mis observaciones en esa zona. No he tenido la suerte de ver algunas especies que me hubiera encantado como los 4 charrancitos y los 4 fumareles aliblancos que descubrió Juanjo González. Coincidió que fui o el día antes o el día después, así es la naturaleza.
Pareja de charranes comunes posados en una vieja pared que sale del agua.
Comenzaré por los cinco charranes comunes que pude observar hace unos días. Charranes que se llevan viendo, de forma intermitente, desde hace, aproximadamente, un mes. Charranes que tiene toda la pinta que se encuentran asentados en algún punto del embalse y se mueven a lo largo del mismo. Charranes que no tienen prisa en su migración ya que seguramente no sean reproductores. Migración desde las costas ecuatoriales de áfrica, zona de invernada, hasta las zonas de cría situadas en las costas europeas. En España cría en puntos muy concretos: Delta del Ebro, La Albufera de Valencia, Las Salinas de Santa Pola y la bahía de Santander.
Charranes que pude disfrutar mientras descansaban o pescaban con unos lances espectaculares en los que se quedaban suspendidos en el aire para lanzarse empicados al agua o, simplemente, coger los peces según pasaban por la superficie del agua.
Fumarel cariblanco.
Los fumareles cariblancos son otros de los visitantes del embalse que he podido observar junto con fumareles comunes. Aves que se mueven incansables, que están muy poco tiempo en un mismo lugar. Aves de paso que se mueven en su migración prenupcial.
Los fumareles cariblancos son los fumareles que más tenemos en la península Ibérica; población española que es de las más importantes de Europa, criando en buena parte de nuestro territorio (Albufera de Valencia, marismas del Guadalquivir, Delta del Ebro…).
Pareja de pagazas piconegras.
El tercer componente de la familia de los sternidos que he podido ver en el embalse es la pagaza piconegra. Especie que este año ha fracasado en la cría en nuestra provincia dada la falta de agua en las Lagunas de Villafáfila.
Pagaza piconegra.
Dentro de las gaviotas he podido ver cuatro especies. Las más abundantes son las gaviotas reidoras que vienen a alimentarse al embalse desde la colonia de cría de la casa del parque en las Lagunas de Villafáfila.
Gaviotas reidoras entre las que se incluye la reidora blanca de la anterior entrada en el blog y alguna de las anilladas que no he podido leer en el embalse pero si en la colonia de cría. Gaviotas reidoras con anillas: N34P y N54P ambas anilladas el 30-6-2015 y las NA68 y NA54 anilladas el 3-7-2017. Todas anilladas en la propia Casa del Parque por el grupo GIA León.
Gaviota reidora con anilla N54P.
Reidoras que vuelven a su zona de nacimiento para criar. Gaviotas reidoras que tiene sus propias historias como la N34P que es su primera observación desde su anillamiento; la N54P que había visto el 21-5-2017 criando en el mismo lugar; la NA54 que pasó por el vertedero de Gomecello (Salamanca) donde el gran ornitólogo Miguel Rodríguez la vio el 2-3-2019 o la NA68 que estuvo en  Samuco (Portugal) el 13-9-2017.
Otra de las gaviotas es la gaviota cabecinegra de segundo año que lleva desde el 7 de mayo y descubrió Alfonso Rodrigo. Cabecinegra asociada a las reidoras que destaca por su fuerte pico naranja.
Gaviota cabecinegra de segundo año.
Gaviota patiamarilla de segundo año.
Un grupo de gaviotas patiamarillas está establecido en la zona. Grupo variable que va desde varias de segundo año (las que permanecen más estables) hasta un tercer año y una adulta que se han visto en contadas ocasiones. Además de alguna gaviota sombría también de segundo año que se mueve con ellas.
Gaviota patiamarilla acosando a un milano real hasta que soltó su comida.
Otro grupo que ha permanecido varios días en la misma zona son las espátulas (máximo de seis) entre las que se encontraba una anillada: GfPR/aNG. Anillada en Alemania el 3-6-2017.
Chorlito gris.
Garcilla cangrejera.
Alcaudón común.
Aguja colipinta.
Todo no son aves...una preciosa liebre.
Una aguja colipinta, correlimos comunes y tridáctilo, garcillas bueyeras, garcetas grandes, garcillas cangrejeras, chorlitos grises, somormujos lavancos, chorlitejos chicos, grandes y un patinegro, ánades azulones, garzas reales…y un largo número de especies que hacen de este enclave un punto muy importante y caliente en el último mes y medio.

miércoles, 5 de junio de 2019

La gaviota reidora blanca.

Hace unos días Juanjo González descubrió en la Casa del Parque de Las Lagunas de Villafáfila una gaviota reidora completamente blanca. Al día siguiente la pude ver en una zona del embalse de Ricobayo y saltó mi curiosidad. ¿Era leucística o tipo Brown?
La persona idónea para que me resolviera la duda era Toño Salazar. Sus conocimientos ya me habían ilustrado en otras ocasiones así es que le pregunté sin dudarlo.
Su contestación fue, como siempre, didáctica, clara y concisa: “es leucismo porque si fuera tipo Brown u otros similares el color es desvaído y se va volviendo blanco con el sol, pero suele verse algún rastro de color en algunas zonas: plumas nuevas, zonas protegidas, la hemibandera interna de las primarias…a esta no se le ve nada, así que supongo que será leucismo.”
Un ejemplo de la alteración del color tipo brown es la urraca blanca que fue la protagonista en otra entrada del blog.
Urraca con alteración del color tipo brown (tiene rastros de color en zonas).
Gaviota reidora leucística.
El leucismo es una rareza genética debida a un gen recesivo, se produce porque, aunque el ave produzca melanina (pigmento de color negro o pardo negruzco) de forma normal, el pigmento no se deposita en las células de las plumas, con lo cual quedan blancas en vez de su coloración normal. Las aves con leucismo no tienen plumas de color intermedio. Cada pluma es de su color natural o completamente blanca. En el leucismo nos encontramos con diferentes grados, con lo cual nos podemos encontrar aves con muy poco blanco o con mucho. En las siguientes imágenes podemos ver dos ejemplares de mirlo con dos grados de leucismo muy diferentes.
En todo organismo nos encontramos con genotipo y fenotipo. El genotipo es toda la información genética que tiene un organismo, es decir, los genes. Por el contrario el fenotipo son sus rasgos.
Toda la información que tiene un organismo en los genes, puede manifestarse o no manifestarse, es decir, puede verse o no verse. Por lo tanto el fenotipo será la expresión de esos genes más la influencia que pueda ejercer el medio que rodea al organismo.
Estos rasgos del fenotipo pueden ser de comportamiento (etología) o de rasgos físicos (morfología, fisiología,…). En definitiva, el genotipo son los genes del organismo y solamente se pueden apreciar estudiando el ADN y el fenotipo es la manifestación visible de esos genes que se ve mediante la observación directa de ese organismo.
En el caso de estas aves leucísticas para que sea visible (fenotipo) este color blanco en su descendencia, tiene que darse la coincidencia de que esa ave se empareje con otra que también lleve en sus genes (se muestre o no) ese gen recesivo que le provoca el leucismo.
Estas aves blancas que son bonitas y espectaculares, en la naturaleza, tienen realmente un problema, son muy visibles y cuando quieres pasar desapercibido y, por el contrario, destacas en exceso, atraes todas las miradas de un posible depredador con el aumento de probabilidades de que al que coman sea a esa ave blanca.
En el caso de esta gaviota reidora el hecho de ser blanca no le afectará mucho a la hora de destacar ya que su color natural es, en gran parte, el blanco; por el contrario no sucedería lo mismo si fuera un estornino blanco, un mirlo blanco o una urraca blanca que, por el contrario, destacarían muchísimo. Por ejemplo este estornino blanco en comparación con el negro, su color normal.
Esta gaviota reidora blanca lleva varios días por la misma zona del embalse de Ricobayo, punto muy interesante en esta seca primavera. Lugar que será el protagonista de la siguiente entrada
(Quiero agradecer enormemente a Juanjo González y Manuel Segura, dos grandes amantes de la naturaleza, prestarme sus fotografías para ilustrar esta entrada)

martes, 28 de mayo de 2019

La belleza de la garcilla cangrejera.

Hace unos días Manuel Segura, gran amante de la naturaleza, excelente fotógrafo y amigo, descubrió la presencia de una pareja de garcillas cangrejeras en un punto del embalse de Ricobayo en la provincia de Zamora. Punto de vital importancia porque en la primavera-verano de 2016 supuso la constatación de la cría por primera vez en la provincia de Zamora (y en Castilla y León) de esta especie. Zona de cría más al norte de la península ibérica. En ese momento criaron dos parejas consiguiendo sacar siete pollos adelante, un hecho histórico.
Dos años después han vuelto a la zona, aunque seguramente también lo hicieran el año pasado y no fueron detectadas. El caso es que aquí están de nuevo. Una pareja que esperemos se decida a criar nuevamente.
No podía dejar de acercarme para ver si podía ver alguna de las preciosas cangrejeras. Nada más llegar comenzó la búsqueda escrutando las orillas concienzudamente en pos de alguno de los ejemplares. Después de un rato infructuoso dejé la búsqueda por el telescopio. Me giré y… ¡ahí estaba! Muy cerca de donde me encontraba. Cogí la cámara y la enorme belleza de esta pequeña garza quedó reflejada en el objetivo y en mi mente.
El pico azul intenso con la punta negra destacaba sobremanera. Quieta. Hierática. Su largo penacho caía sobre su rosado cuerpo. Sus patas anaranjadas. Mirada penetrante. Fija. Inmutable.
Pasados unos minutos se levantó mostrándome toda su elegancia. Alas y cola inmaculados, de un blanco perfecto. Cuerpo rosado-anaranjado que hacía que las alas y la cola se notaran más blancas todavía. Cruzó todo el río hasta la orilla contraria en la que se posó sobre unas ramas muy cerca del agua.
Bajó un poco más y se acercó hasta el agua. Quieta. Fija. Inmóvil. Estaba de pesca. De vez en cuando se estiraba como cuando los nadadores van a saltar al agua tensándose sus patas que se agarraban con fuerza a las ramas. En uno de esos intentos se lanzó, cual martín pescador, como una auténtica flecha a la superficie del agua introduciéndose como una lanza arrojada por un experto pescador. Se sumergió y salió con su premio en el pico. Se volvió a posar y se tragó el pez en escasos segundos.
Pasados unos minutos se cambió nuevamente de lugar en el que también capturó otro pez que comió rápidamente. Estaba demostrando una gran efectividad, pericia y maestría a la hora de pescar.
Nuevamente cambió de posición para situarse en unas ramas en las que otras dos garzas descansaban tranquilamente: una garza real y una garceta común.
Era curioso ver a las tres juntas. Se apreciaba la considerable diferencia de tamaño de unas a otras. La garcilla cangrejera era la más pequeña.
En este nuevo posadero se dedicó a acicalarse, a limpiar y cuidar su plumaje. Plumaje básico para su vida. Plumaje que deberá de mantener en perfecto estado ya que de él depende su supervivencia.
Allí la dejé en el tramo del río que se ha convertido en su nueva casa; casa que esperamos y deseamos sea para criar y nos deleiten nuevamente con una nueva generación de esta preciosa, elegante y escasa garcilla. 

viernes, 17 de mayo de 2019

Variedad de limícolas en una Villafáfila seca.

Villafáfila está seca. Estamos a mediados del mes de mayo y ya no queda agua; es una verdadera pena y desastre para todas las aves que se reproducen en las lagunas. En la Salina Grande el agua se reduce a una fina lámina cercana a la depuradora y el puente romano. Nada más. La falta de lluvias es más que preocupante y la influencia del cambio climático en las aves es, cada vez, más clara y desastrosa (es increíble que todavía muchas personas lo nieguen).
La única agua que podemos encontrar está en las lagunas de la Casa del Parque. Lugar en el que se concentran las aves que se acercan hasta este maravilloso y seco enclave en estos momentos.
En mis dos últimas visitas he podido disfrutar de una enorme variedad de limícolas. Limícolas que se mueven en un enclave perfecto para ellos. Buenas zonas de limo en las que pueden alimentarse o criar dependiendo de si están en paso o no.
Los limícolas se caracterizan por convivir y comer todos en un mismo lugar sin interferirse unos con otros. La diferencia de longitud en los picos y las patas hace que diferentes especies puedan vivir en un mismo espacio sin interferirse, sin entrar en competencia directa por el alimento.
Todos consiguen alimento. No se interfieren unos a otros y se pueden ver grupos muy variados de especies en un mismo lugar como me ha ocurrido en mis últimas dos vistas a Las Lagunas de Villafáfila en las que he podido disfrutar de una enorme variedad.
Voy a centrarme en los que he podido ver en estas dos últimas visitas aunque hay otras especies que no he visto pero si se encuentran en las lagunas como el correlimos de Temminck o la aguja colipinta y otras que he visto en otras ocasiones pero en estas dos últimas no, como zarapito real y trinador.
Pareja de correlimos gordo fuera del agua.
La primera especie a la voy que a hacer referencia a los tres ejemplares de correlimos gordo que pude disfrutar; de aspecto rechoncho, regordete y achaparrado luciendo unas preciosas galas nupciales de un intenso marrón anaranjado.
Estos preciosos correlimos, provenientes de sus cuarteles invernales en África, han parado una temporada entre nosotros para descansar. Pude ver otros dos ejemplares en el puente romano.
Correlimos tridáctilo con plumaje de invierno (lo más blancos) y reproductivo.
El siguiente es el precioso correlimos tridáctilo de los que pude disfrutar de nueve ejemplares con plumajes diferentes tanto de verano (época reproductiva), como de invierno e incluso alguno a medias de mudar. Correlimos con una migración muy parecida a la del correlimos gordo.
Chorlitejo grande delante de correlimos tridáctilos.

Correlimos tridáctilos con un correlimos gordo sacando la cabeza fuera del agua.
El correlimos zarapitín es otro de estos pequeños buscadores en el limo que se mueven sin descanso. Entre ellos también pude ver los dos plumajes siendo el nupcial una verdadera preciosidad.
Correlimos zarapitín.
El más pequeño de los correlimos también apareció: el correlimos menudo. Pequeño pero incansable e infatigable en su búsqueda de alimento.
Correlimos zarapitín (plumaje estival), correlimos menudo y chorlitejo grande.
Correlimos común.
No podía faltar el correlimos común, el más numeroso de todos los que pude ver: alrededor de sesenta-setenta ejemplares que se movían como un pequeño ejército junto con los más de cincuenta chorlitejos grandes que muchos de ellos descansaban entre las piedras de la orilla.
Chorlitejos grandes, correlimos comunes y algún infiltrado.
Archibebe común entre correlimos comunes.
Los chorlitejos chicos estaban en otros menesteres reproductivos ignorando por completo a sus compañeros de laguna, como los andarríos chicos que se movían entre avocetas, cigüeñuelas, combatientes o archibebes comunes y un solitario archibebe claro.
Cigüeñuela y archibebe claro.
Enorme variedad de limícolas que en esta laguna han encontrado el lugar idóneo para su viaje o reproducción ante la desolación de ver las lagunas sin agua.