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jueves, 23 de marzo de 2017

La intrépida comadreja.

Los mustélidos son una familia de mamíferos, carnívoros de cuerpo alargado y patas cortas que, durante siglos, fueron cazados con el único objetivo de su piel. A esta persecución por su piel le añadiremos las malditas "Juntas de extinción de animales dañinos" que desde 1954 a 1962 masacraron la fauna de nuestro país. Así, en 1956, hacían balance de su actividad de la siguiente forma: “Merece consignarse la plausible labor que están desarrollando las Juntas de extinción de animales dañinos y de protección a la caza de varias provincias, cuyo haber en el año 1956 puede estimarse en la destrucción de 221 lobos, 3.787 zorros, 28 garduñas, 322 gatos monteses, 581 jinetas, 19 linces, 26 nutrias, 253 tejones, 376 turones, 2.196 águilas y otras rapaces, 1.224 córvidos, 4.222 urracas, 45.095 nidos y huevos de urraca y 385 reptiles”. Toda esta “proeza” y masacre en solamente un año y no en todas las provincias…aterrador.
En estas juntas a los mustélidos se les persiguió febrilmente, así surgen los escalofriantes datos de mustélidos muertos en ocho años: garduñas (361), nutrias (104), tejones (1.339), turones (4.304) y las pequeñas comadrejas la friolera de 53.754 ejemplares muertos...sin palabras.
(Datos extraídos del magnífico trabajo de Eduardo J. Corbelle Rico y Eduardo Rico Boquete)
Si a estos escalofriantes datos en ocho años y en algunas provincias españolas les sumamos los cazados para venderlos por su piel, los muertos por furtivos o atropellos el número de mustélidos muertos sería una cifra escalofriante. Desde la abolición de estas juntas y la prohibición de su caza se han ido recuperando muy lentamente.
En España tenemos una buena representación de los mustélidos, de menor a mayor, serían: comadreja, armiño, turón, visón europeo, visón americano (especie invasora que tanto daño ha hecho y hará en la fauna autóctona), marta, garduña, nutria y tejón.
De todos ellos la comadreja es el mustélido más pequeño de nuestra fauna, entre 17 y 34 cm, incluida la cola. Es un pequeño carnívoro, alargado, escurridizo y huidizo que no es fácil de ver. Mis encuentros con ella normalmente son fugaces ya que se mueve a una velocidad sorprendente y no para un solo instante pero, algo que tienen todos los encuentros en común, es que es un pequeño animal muy curioso y se asomará a ver que estás haciendo o quién pasa por ahí.
Algunas de las fotografías que ilustran eta entrada son de ese gran amante y conocedor de la naturaleza, además de gran fotógrafo y amigo, Hipólito Hernández, "Poli"; al cual quiero agradecer el prestarme sus fotografías para ilustrar esta historia, así como todos sus sabios consejos y acertado criterio siempre que hablo con él.
En las últimas semanas he visto varios ejemplares que parece que estén muy activos en esta época ya que nos encontramos en pleno celo y seguramente se estén estableciendo las parejas. Las comadrejas al igual que otros animales como las nutrias pueden tener el celo en, prácticamente, cualquier época del año aunque, es ahora, cuando más posibilidades tienen de criar. Esta disponibilidad de tener a las crías depende, fundamentalmente, de la disponibilidad de alimento; en años buenos de alimento las pequeñas comadrejas podrán tener hasta dos camadas al año.
Hay que tener en cuenta que este pequeño mustélido tiene una vida muy corta en estado salvaje, no supera los dos o tres años, por lo tanto, tiene que acelerar todo en su corta vida, por ejemplo, son maduros sexualmente a los pocos meses de nacer (aunque normalmente hasta el año no tienen su primera camada).
En la comadreja todo es actividad, es rápida, activa y eléctrica. Su nivel de metabolismo es altísimo, tan alto que necesita comer una gran cantidad al día para poder aguantar; sus presas principales son topillos, ratones de campo, pájaros e incluso conejos que pesan más de diez veces lo que pesa ella. Es una cazadora intrépida y letal. En la magnífica imagen tomada por Poli podemos verla con un topillo nival que, como veis, es muy parecido ella en tamaño.  
Hace unos días caminaba por un camino cuando algo se movió rápido en un lateral. Fue fugaz, como un pequeño rayo marrón que saltó a un grupo de arbustos. La visión fue tan rápida que no vi lo que había sido pero sospechaba que podía ser una comadreja. Si era así, su curiosidad le podría y asomaría de nuevo, así es que me agazapé a unos metros de distancia y esperé.
Pasados unos minutos asomó la cabeza. Ahí estaba. La pequeña comadreja me miraba con curiosidad. Se volvió a esconder. Se acercó más, oculta entre los arbustos y volvió a salir al camino quedando totalmente al descubierto. En ese instante un movimiento entre los arbustos al otro lado del camino me hizo volverme y descubrir que había una segunda comadreja. Seguramente fuera la pareja. No las volví a ver a ninguna de las dos pero las oía moverse entre los arbustos y acercarse hasta donde me encontraba. Ellas si me estaban viendo a mi.
Otro curioso encuentro con el pequeño mustélido sucedió el pasado verano y, aunque ya lo he contado en el blog, es tan curioso e increíble que creo merece ser contado nuevamente.
La protagonista de nuestra historia apareció a las 14:30 h en la Playa de Los Enanos en el Lago de Sanabria donde me encontraba. Como veis un lugar…tranquilo, sin gente, al amanecer o anochecer…eso sería lo normal, lo convencional pero, como he comentado muchas veces, no todo lo que pone en los libros es lo convencional, los animales nos sorprenden y lo hacen más de lo que imaginamos.
Allí me encontraba, comiendo con los cien niños del campamento en el que estaba, más monitores y bañistas que entraban y salían del agua, tomaban el sol o jugaban con las palas, cuando, de repente, un pequeño animalillo cruza la playa entre la gente dando pequeños saltitos ante la indiferencia general ya que estoy por apostar que el 95% de los presentes ni se enteró.
Mi sorpresa fue mayúscula. A mi lado, otro monitor también lo vio. Nos levantamos los dos y nos dirigimos hasta la orilla donde se había escondido entre unas hierbas. No estaba. ¿Dónde había ido? Le preguntamos a un señor que sesteaba en una silla: “Si. Una especie de cría de nutria ha pasado por ahí”. Antes de que terminara ya la habíamos visto que seguía recorriendo la orilla. Fuimos detrás de ella.
Entraba y salía de hierbas, se asomaba entre rocas, ¿qué hacía? Ante nuestra absoluta incredulidad y perplejidad le robó un bocadillo a uno de los niños de nuestro campamento. Lo cogió envuelto en una servilleta de papel y se lo llevó con una velocidad y descaro que nos dejó helados. Se metió en uno de los recintos que hay en la playa vallados para regeneración de la vegetación y, ante nuestros ojos, desenvolvió el bocadillo, lo abrió y se llevó el filete de lomo como si den un tesoro se tratara. Nos dejó sin habla. No me lo podía creer.
La pequeña comadreja es intrépida, audaz, temeraria, eléctrica, letal… es una máquina perfecta de cazar y colarse por cualquier sitio. Es un pequeño mustélido que habita nuestros campos que debemos de valorar y respetar.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Pequeñas historias: momentos del verano.

Ha terminado el verano. Dos meses intensos de vivencias, curiosidades y sorpresas. Muchas y variadas han sido las observaciones de fauna en este tiempo pero quiero contar algunas de aquellas que son menos usuales, curiosas, sorprendentes o que, normalmente, no se cuentan ya que siempre nos centramos en las grandes observaciones de animales menos comunes o espectaculares pero, hay multitud de animales que están entre nosotros y pasan completamente desapercibidos y, en alguna ocasión, deben de tener su reconocimiento.
El primero de ellos es una intrépida y sorprendente comadreja que me dejó con la boca abierta por su descaro y astucia.
La comadreja es un pequeño carnívoro, alargado, escurridizo y huidizo que no es fácil de ver. La protagonista de nuestra historia apareció a las 14:30 h en la Playa de Los Enanos en el Lago de Sanabria donde me encontraba. Como veis un lugar…tranquilo, sin gente, al amanecer o anochecer…eso sería lo normal, lo convencional pero, como he comentado muchas veces, no todo lo que pone en los libros es lo convencional, los animales nos sorprenden y lo hacen más de lo que imaginamos.
Allí me encontraba, comiendo con los cien niños del campamento en el que estaba, más monitores y bañistas que entraban y salían del agua, tomaban el sol o jugaban con las palas, cuando, de repente, un pequeño animalillo cruza la playa entre la gente dando pequeños saltitos ante la indiferencia general ya que estoy por apostar que el 95% de los presentes ni se enteró.
Mi sorpresa fue mayúscula. A mi lado, otro monitor también lo vio. Nos levantamos los dos y nos dirigimos hasta la orilla donde se había escondido entre unas hierbas. No estaba. ¿Dónde había ido? Le preguntamos a un señor que sesteaba en una silla: “Si. Una especie de cría de nutria ha pasado por ahí”. Antes de que terminara ya la habíamos visto que seguía recorriendo la orilla. Fuimos detrás de ella.
Entraba y salía de hierbas, se asomaba entre rocas, ¿qué hacía? Ante nuestra absoluta incredulidad y perplejidad le robó un bocadillo a uno de los niños de nuestro campamento. Lo cogió envuelto en una servilleta de papel y se lo llevó con una velocidad y descaro que nos dejó helados. Se metió en uno de los recintos que hay en la playa vallados para regeneración de la vegetación y, ante nuestros ojos, desenvolvió el bocadillo, lo abrió y se llevó el filete de lomo como si den un tesoro se tratara. Nos dejó sin habla. No me lo podía creer.
En otra ocasión, en una de las rutas, en mitad de San Martín de Castañeda, nos paramos en una zona de cardos donde mi gran amigo Ernesto Hernández, dio una clase magistral y en directo al grupo de niños más cercano a nosotros que nos miraban incrédulos y sorprendidos como si lo que les estuvieran contando fuera una película de ciencia ficción.
Hormigas y pulgones.
En mitad de los cardos asistimos a un pastoreo muy especial. El pastor, las hormigas. Las ovejas, los pulgones y el lobo, el pobre lobo de todos los cuentos, la mariquita. Las hormigas se movían incesantemente de unos pulgones a otros. Estos, chupaban a través de pequeños orificios la savia de la planta mientras las hormigas frotaban sus antenas sobre ellos que reaccionaban segregando una sustancia “azucarada y dulce” que las hormigas chupaban encantadas de la vida. De vez en cuando, alguna hormiga, cogía un pulgón y lo llevaba a otro punto de los cardos mientras otras hormigas defendían su rebaño de pulgones del temido lobo, varias larvas de mariquita que merodeaban por la zona intentando cazar alguno.
Larva de mariquita buscando pulgones.
Los ojos de los niños se salían de sus caras ante lo que estaban viendo y alguien les contaba en directo. Esto es pura educación. Jamás se les olvidará lo que es que dos animales se beneficien mutuamente unos de otros. Las hormigas buscan comida y los pulgones protección.
Gomphus graslinii saliendo...
Craspedacusta sowerbyi.
Gomphus graslinii fue la libélula que emergió ante nuestros asombrados ojos y el descubrimiento de las medusas de río, Craspedacusta sowerbyi, especie exótica invasora procedente de Asia; fueron dos de los momentos más intensos vividos este verano y que han merecido entrada aparte. Pero, curiosamente, el mismo día que pudimos asistir a la espectacular salida de la libélula también un pequeño caballito del diablo emergió ante nosotros.
Pequeño caballito del diablo que acaba de salir.
Otro día encontramos, al mediodía, un jovencito autillo en mitad de la carretera. Lo recogimos y llamamos a la guardería de medioambiente pero, mientras venían a buscarlo, los niños no salían de su asombro viendo tan pequeña rapaz nocturna que miraban alucinados por sus ojos, su pico, sus plumas, su color, sus uñas…otra clase de educación ambiental.
Muchas han sido las historias. Muchos han sido los avistamientos pero no quiero terminar sin mostrar dos de las mariposas más bonitas y espectaculares que hemos podido disfrutar en un verano espectacular de mariposas; mientras la primavera fue muy floja, el verano ha sido muy bueno.
Apatura ilia.
La primera la Apatura ilia, una mariposa preciosa que cambia de color según le van incidiendo los rayos del sol y la segunda la Iphiclides feisthamelii, mariposa hermosa y espectacular donde las haya.
Iphiclides feisthamelii.
El verano ha ido pasando entre pequeñas historias y grandes avistamientos. Pequeñas historias que merecen un protagonismo.