domingo, 4 de noviembre de 2018

Aumentan las grullas, aparecen los ánsares y gaviota cana.

Aumentan las grullas, empiezan a aparecer los ánsares pero necesitamos agua. Hace falta agua. Las grullas han llegado a sus mayores números, calculo alrededor de 1.400-1.500 (según mis estimaciones). El año pasado se censaron alrededor de 1.200. Este año está siendo muy bueno para verlas ya que se están quedando a comer en el entorno de las lagunas secas de Villafáfila.
Las aves van viniendo pero como no llueva rápido y mucho…desaparecerán, se irán y la invernada será un auténtico desastre. Se irán a otras zonas como Herrín de Campos o La Nava donde tienen el agua asegurada mediante su llenado artificial. Aquí, en las Lagunas de Villafáfila, la naturaleza sigue su curso. Hay años que llueve antes y otros que llueve más tarde; años que llueve mucho y otros que lo hace muy poco. Mientras escribo estas líneas ha comenzado a llover…esperemos que caiga bien.
Los campos están secos. Las lagunas están secas. Perdices, estorninos y pequeños bandos de avefrías se ven salpicando el seco amarillo de las hierbas mientras, un pequeño mochuelo, observa desde su atalaya como un aguilucho lagunero y un cernícalo vulgar patrullan el terreno en busca de alimento o unos conejos se refugian en sus madrigueras asustados por el vuelo de un milano real o un busardo ratonero.
El enorme bando de grullas está descansando sobre la laguna seca, junto a ellas se mueven nerviosos entre el limo y la minúscula lámina de agua: combatientes, tarros blancos, cercetas comunes, correlimos comunes, patos cuchara, ánade friso, silbón y azulones se agolpan como verdaderas sardinas en aceite, sin espacio para moverse…sin agua. Muy pocos puntos tienen agua en la reserva. En esos puntos se concentra la vida.
Las grandes grullas descansan. Su porte altivo y esbelto destaca en la planicie. Se pueden distinguir perfectamente las familias, los adultos y el pollo o los pollos que van con ellos, así como las que no tienen ningún pollo a su cargo. Entre estas destaca por encima de todas una especial, está anillada, sus anillas de colores tienen el siguiente código: BuBuY-WGW.
Es una vieja conocida. Es un macho que fue anillado en Alemania el 9-7-2012 y lo pude ver el 2-12-2013 cerca de Villarrín de Campos y este año, cinco después, lo he vuelto a ver.
A media tarde se levantan y se van yendo en pequeños grupos hasta las zonas de alimentación donde se juntan en un gran bando. Bajan y se ponen a comer.
Las grullas están intranquilas, cualquier mínimo peligro les hace levantar la cabeza como un verdadero resorte, ya sea un coche por un camino cercano o un lagunero que pasa sobrevolándolas. Se mueven. Levantan el vuelo. Dan varias vueltas y se dejan caer en un punto muy cercano. Siguen comiendo.
Entre ellas se han camuflado algunos ánsares comunes que parecen liliputienses en comparación con las estilizadas grullas. Los ánsares ya han empezado a venir. Unos 800 se encuentran ya en las lagunas secas. En las próximas semanas, si todo va bien y llueve, aparecerán algunos miles que se distribuirán en la zona. Esperemos que con ellos vuelvan los ánsares caretos que el invierno pasado nos deleitaron con la cifra record de 91 ejemplares vistos por J. Alfredo Hernández y yo el 29 de diciembre de 2017, aunque sigo convencido que pasaban de los cien ejemplares.
Al anochecer me dirigí hasta la balsa donde Cristian Osorio había descubierto una gaviota cana de primer invierno el día anterior. Allí seguía, entre las gaviotas reidoras y en compañía de dos gaviotas sombrías que se movían en una finísima capa de agua que más bien era barro junto con tarros blancos, ánades reales, combatientes, cercetas comunes, avefrías, patos cuchara, algún correlimos común y una solitaria avoceta.
En la casa del parque algunos correlimos se alimentan en sus orillas. Pequeños correlimos como correlimos común, zarapitín o menudo además de chorlitejos, andarríos, cigüeñuelas y agachadizas que aprovechan las pequeñas playitas rebosantes de comida mientras fochas, porrones, ánsares y zampullines comunes nadan tranquilamente y alguna aguja colinegra descansa plácidamente.
Esta es la mejor época para ver las grullas en Villafáfila. Esperemos que sigan aumentando y comiencen a aparecer los habitantes del invierno en las lagunas. Lagunas que necesitan agua de forma inminente.