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martes, 4 de julio de 2017

Y van seis años…

…desde que comenzó este humilde blog en el que comencé a contar mis experiencias y vivencias en la naturaleza. Ya han pasado seis años en los que, a nivel personal, mi vida ha cambiado por completo, llegó mi pequeña que poco a poco va descubriendo el apasionante mundo que nos rodea y me encanta enseñarle que es un mirlo, un gorrión o como se llaman “esos negros que hacen así (se sumergen)”. También apareció un libro: “Observaciones de campo del lobo ibérico”, una nueva aventura sobre un animal básico en nuestro ecosistema y mítico en nuestras creencias y saberes; aventura en la que estoy inmerso y está resultando apasionante.
En estos seis años el lobo ha sido una parte importantísima de este blog;
que mejor que una fotografía que me encanta para conmemorar este tiempo.
El blog, poco a poco, sigue adelante. Lejos o cerca, depende como se mire, quedan los duros primeros meses en los que la visitas eran muy pocas; tan pocas que llegaron incluso a replantearme continuar o no con él. Continué y, mes a mes, hemos llegado hasta las casi 300.000 visitas en la actualidad con una media de 5.500-6.000 al mes en los últimos tiempos y, un récord, de 8.000 visitas en un solo mes. Son cifras modestas en comparación con otros blogs pero que me enorgullecen enormemente y doy las gracias fervientemente a todos los que habéis entrado en él. Espero no defraudar cuando alguien lea cualquiera de las entradas ya sea la historia de un corcino, de una mariposa, un ave o una ranita.
La idea fundamental, desde el primer momento, era dar a conocer la naturaleza que nos rodea, la que tenemos a nuestro alrededor, la que tanto y tan poco conocemos para conseguir el respeto y la valoración de la misma. Sinceramente creo que si no se conoce no se podrá ni valorar ni respetar.
En el blog han aparecido historias, anécdotas y la vida de muchos animales pero también problemas de incendios, furtivismo, venenos o cambio climático. Dados los terribles incendios de estos días y visto el enorme peligro que se cierne sobre nuestros campos en el próximo verano me gustaría recordar tres entradas que aparecieron en este blog sobre los incendios y la mentalidad del fuego.
"Sanabria arde"
"Incendios: una locura que no cesa"
"Incendios: ¿Cuándo cambiará la mentalidad?"
He intentado hacer un blog ameno, didáctico y fácil de leer para que todo el mundo pudiera entrar y entender lo que quería contar. En alguna ocasión me han comentado que fuera más técnico pero este blog esta hecho para que todos lo puedan comprender (sé que hay muchos jóvenes que lo siguen y hay entradas que se enseñan en centros de enseñanza como referencia, algo que, como profesor, me satisface enormemente).
Seis años en los que he aprendido y he contactado con gente y otros blogs que te hacen darte cuenta que siempre estamos aprendiendo que aprender es constante y continuo; que es una aventura maravillosa, la aventura del conocimiento.
Seis años en los que te das cuenta de la globalidad de nuestro tiempo, en los que me siguen sorprendiendo las miles de visitas de gente de países de todos los continentes, de países diferentes, variopintos, exóticos o muy alejados que se interesan por lo que sucede en nuestra naturaleza.
Gracias a todos. Espero que sigáis entrando en el blog y descubriendo las pequeñas historias que en él se cuentan. Es un blog, fundamentalmente, de historias, las fotografías son acompañantes de lo verdaderamente importante, la vida de nuestra naturaleza. Gracias.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Sanabria arde.

Este pasado sábado, día 22, se ha producido en una zona de Sanabria un incendio de gravísimas consecuencias ecológicas y económicas, además de haber tenido un riesgo muy grande para Puebla de Sanabria, Ungilde y Lobeznos, que estuvieron con "el fuego al cuello" durante muchas horas del día y de la noche hasta que apareció la lluvia y comenzó a apagarlo.
Antes de empezar quiero hacer mi pequeño homenaje a todas esas personas anónimas que, siendo de las brigadas de extinción o simples habitantes de la zona, se jugaron el pellejo por apagar unas llamas que se descontrolaron. Personas que se quemaron las cejas o pestañas apagando llamas en la estación de Puebla de Sanabria y en las casas de alrededor o que lloraban intentado apagar un fuego que se aproximaba a las casas mientras los ciervos les pasaban corriendo envueltos en llamas. A todos ellos gracias por ser héroes anónimos de los que, por desgracia, nunca se habla y que merecen todo mi respeto y admiración.
Estoy muy triste. La zona quemada la conocía bastante bien. Era una zona de un inmenso valor ecológico; con una flora (encinas, robles, castaños, pinos y todo tipo de matorrales) y fauna (lobos, ciervos, corzos, gatos monteses, jabalís, liebres, conejos, ginetas, perdices, más todos los micromamíferos y aves de la zona, así como insectos y reptiles) variada y muy importante.
Incendio por la tarde.
Ese día iba a realizar una ruta por Sanabria. A las 10:30 horas estaba en Puebla de Sanabria y ya se veían las columnas de humo. Comenzamos a andar sobre las 11:15 horas y las tres columnas de humo se veían con toda claridad. Ahí surgió la primera pregunta: ¿Por qué no ha pasado todavía ningún avión? Continuamos andando hasta que a las 12:30 llegamos aproximadamente a los 1.200 m de altitud y el fuego comenzó a preocuparnos. Aquello se estaba desmadrando y todavía no había pasado ni un sólo medio aéreo. Nada.
Parte alta de la humareda.
Hasta el medio día no pasaron los primeros aviones y por la tarde la situación parecía totalmente descontrolada. El viento y la extrema sequedad del terreno actuaron de animadores del fuego al que se le unió un cuarto foco. Al caer la tarde la humareda era tremenda y la situación muy peligrosa. El fuego, debido al cambio de viento, se había acercado muy, pero que muy, peligrosamente, hasta Puebla de Sanabria, Ungilde y Lobeznos.
Parte del fuego bajando hacia Puebla de Sanabria al anochecer.
Todo empezó en Santa Cruz de Abrahanes. Allí prendió una persona sin escrúpulos, sin sentimientos, sin corazón y sin cabeza. Prendió en tres lugares distintos. Sabía lo que hacía. Las previsiones eran de lluvia para el día siguiente, hacia viento, estaba el campo muy seco y aprovechó la oportunidad para quemar buscando la unión de todos esos factores y los tres focos para causar el mayor daño posible. ¿Quién es capaz de hacer eso?
El que lo hace no quiere a su tierra, no la ama y vela muy poco por ella. No soy sanabrés pero llevo toda mi vida yendo allí y quiero a esa tierra como propia. A mí, que no soy sanabrés, se me caían unos enormes lagrimones de impotencia, tristeza y rabia viendo la magnitud del fuego, viendo cómo se quemaba una enorme diversidad natural y paisajística.
La misma zona al día siguiente. Al lado de Puebla de Sanabria.
El domingo medio discutí con una persona en Puebla de Sanabria que mostraba una total indiferencia ante el fuego y me decía que un sanabrés no podía quemar. Qué incrédula. Lo que está claro es que nunca se puede generalizar diciendo "los sanabreses son unos pirómanos". No. Eso es falso. No todos los sanabreses son unos pirómanos pero, "sí hay algún sanabrés que lo es (o descendiente o que viva en otro lugar y vaya de vez en cuando)". Y esa persona le ha hecho un flaco favor a su pueblo y a su comarca. Su acción es un atentado contra la naturaleza. Un atentado social, económico y ecológico que tardará muchos años en subsanarse y el que lo ha provocado, el que ha prendido, es un criminal sobre el que debería de caer todo el peso de la ley, lo que sucede es que es muy difícil encontrar pruebas para incriminarlo. 
Parte de la zona quemada junto a La Atalaya.
Es terrible la ignorancia de muchas de estas personas que queman el bosque. El escritor francés François de la Rochefoucauld, decía que hay tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse. Estas personas cumplen las tres clases de ignorancia, porque no quieren abrir los ojos, porque nadie les ha enseñado a que los abran o, simplemente, porque son unos delincuentes.
“No saber lo que debiera saberse”. Lo que no saben es que los incendios son perjudiciales, que destruyen la capa fértil de la tierra y que provocan sequía y desertización, además de la destrucción de la flora y la fauna, y el riesgo de las vidas de los que intentan apagarlos.
“Saber mal lo que se sabe”. Creen que quemando se irán lo ciervos a otro lado pero ¿no se dan cuenta que si queman y los animales no encuentran alimento, vendrán más cerca de su pueblo?. Creen que fertiliza el suelo y salen los pastos más frescos al año siguiente, o se cultiva mejor y además se limpia el bosque. Si se quema, el pasto saldrá fresco al año siguiente, pero al cabo de 4 ó 5 años ya no habrá pasto, ni cultivo, el suelo se morirá porque la capa fértil ha sido arrastrada. 
“Saber lo que no debiera saberse”. Es decir, saben todo lo que es perjudicial, pero por desgracia tienen tan inculcado en la mente que lo que hacen está bien que es dificilísimo cambiarles la manera de pensar, por eso es tan importante la educación ambiental, de prevención y concienciación en los niños, porque son ellos los que deben de cambiar la manera de actuar.
El fuego llegó hasta la carretera que
 va a la estación de trenes de Puebla de Sanabria.
¿Cómo la Junta de Castilla y León puede declarar el fuego a las 13:11 horas si desde las 10:30 (aproximadamente) se veían las columnas? Estuvo quemándose unas tres horas hasta que dieron la orden a las cuadrillas y a los medios aéreos de ir a apagarlo. Ha habido riesgo para cuadrillas (alguna de ellas lo ha pasado muy pero que muy mal para salir del fuego) y para pueblos enteros que han estado a punto de quemarse, además de que la zona era de un increíble valor ecológico tanto de flora como de fauna. ¿Quién tiene que dar esa orden de acudir los medios de extinción? ¿Dónde estaba si el monte se quemaba desde las 10:30 de la mañana? ¿Por qué no se dio la orden de apagarlo cuando todo tenía solución?
Sigo triste y apenado por todo lo que ha pasado, por la pérdida y el peligro que ha habido. Creo que se ha infravalorado, así como que sigan haciéndonos creer que el fuego comenzó a las 13:11 horas cuando es absolutamente falso y que "sólo" se han calcinado 2.500 hectáreas cuando son más ya que contabilizan las hectáreas en plano horizontal sin tener en cuenta las cotas, qué pasa, ¿no se han quemado hectáreas en laderas y valles?
¿Y ahora qué? ¿Se reforestará la zona en condiciones? ¿Se invertirá dinero? ¿Nunca más sabremos lo que pasó? ¿Se ha vuelto a oir algo acerca de los 283 incendios que hubo en enero y febrero en nuestra provincia? Además, ¿qué falló a la hora de dar la alarma a los servicios de extinción? ¿Por qué no salieron? Preguntas y más preguntas que se quedarán sin respuesta. Seguramente nunca sabremos nada de todo esto. Pasará el tiempo y se olvidará, sino se ha olvidado ya pero el bosque se quemó, toda su vida desapareció y con él las ilusiones de muchos que amamos la naturaleza.

lunes, 19 de marzo de 2012

Incendios en Sanabria: una locura que no cesa.

He estado en Sanabria, tierra a la que tengo un enorme cariño desde que mis padres me llevaban de camping todos los veranos, durante casi dos meses, en mi infancia y juventud. Esta tierra que tanto aprecio se quema por los cuatro costados. Es desalentador ver hectáreas y hectáreas abrasadas por el fuego. Una enorme biodiversidad y paisajística perdida, aparte de los perjuicios sociales y económicos que provoca y provocará para la zona.
Nunca se debe de generalizar y estoy un poco cansado de oir que “los sanabreses queman su tierra”. Conozco a muchos habitantes de Sanabria que están realmente preocupados, afectados y desesperados ante esta oleada de incendios, por lo tanto, esa afirmación, no es cierta y hace daño a los sanabreses orgullosos de su tierra; pero, por desgracia, sí es cierto que “algunos sanabreses queman su tierra”. Ahí es donde viene la pregunta clave. ¿Por qué la queman?
La respuesta no puede ser una única causa. Es imposible que exista una sola. Mi opinión es que debe de ser un conjunto de causas dependiendo de la zona y de los problemas que en ella sean mayores o los problemas que ellos perciban como tales. Me explico.
¿Cómo es posible que a -21º se esté apagando un incendio? ¿Cómo es posible que en enero y febrero se hayan producido 283 incendios en Zamora? ¿Cómo es posible que se lleven quemadas cerca de 7.000 hectáreas (cifras oficiales porque las extraoficiales hablan de bastantes más) en dos meses de invierno, aunque sea tan seco? ¿Cómo es posible que en dos meses se lleven quemadas la mitad de las hectáreas de todo el año pasado? Si algo está claro es que, en esta época, todos los incendios son provocados. También me fastidian los “personajes” que salen hablando de que saben quién quema y quién no. Si se sabe, que se denuncie y que no se maree la perdiz, porque es un delito.
Siempre se acusa al otro. Al ganadero, al agricultor, al cazador, al forestal, al vecino…dejémonos ya de tanta hipocresía y, como dije antes, de generalizar. Nunca hay que generalizar, pero tampoco hay que excluir a todo el colectivo. No hay que decir “todos los (quién sea) son incendiarios”, sería mentira, pero tampoco hay que decir, “los (quién sea) no queman el bosque”, pues también sería mentira, ya que alguno sí lo hace.
Las causas pueden ser variadas pero todas llevan un componente común: la mentalidad. Si se pensara de otra forma, si el bosque les trajera beneficios directos, seguramente no se quemaría. Hay zonas de España en las que no hay incendios desde hace más de cien años. Porque ven el bosque como un recurso, les da dinero, con lo cual lo cuidarán y no lo quemarán y así no aparecerán personas con ciertos intereses de utilizar la madera quemada, de nuevos pastos, de terreno más despejado para la caza, de más espacios para tierras de cultivo, de venganzas (no me dejas cortar esta "suerte", pues quemo todo) o recalificadores sin escrúpulos, ni cabeza, que buscan beneficios económicos, o los que por tradición quieren quemar o, simplemente, los que buscan el placer de ver quemarse un recurso que es de todos y a todos nos hace falta, mal le pese a los descerebrados que prenden nuestros bosques.
Para que esa mentalidad cambie es necesaria una educación. Una educación a nuestros niños y jóvenes. Una educación en la importancia del bosque, sus beneficios y ser capaces de apreciarlo y respetarlo. Eso se hace invirtiendo en programas de concienciación y no, por ejemplo, en cámaras de vigilancia que, se podrá estar a favor o en contra de ellas, pero no se puede argumentar, bueno poderse se puede, otra cosa es estar de acuerdo o no, que las cámaras se consideren como el paradigma de la prevención diciendo: “No hay mejor inversión (se refieren a las cámaras) que la prevención”; pero, invertir en las cámaras, ¿es prevención? Prevenir un incendio es atacar las causas por las que se provoca para que no se queme y no prevenir un incendio es ver si ya ha empezado e ir a apagarlo cuanto antes. Que yo sepa la prevención empieza con la concienciación, y en los tiempos que corren de escasez de recursos, ajustes y recortes, habrá que racionalizar las inversiones, ¿por qué no se invierten esos 1,5 millones de euros que cuesta instalar las famosas cámaras en otros proyectos?, por ejemplo proyectos de concienciación, educación ambiental, cuadrillas para limpiar el bosque, hacer y limpiar cortafuegos, recuperar caminos…Esa inversión de 1,5 millones de euros en unas torretas con cámaras ¿va a evitar que se produzca el fuego? No. Servirá para avisar que el fuego ya se ha iniciado pero no incidirá en que NO SE QUEME.
Este tema me cabrea y me desespera a partes iguales y es que no hay manera de hacer entender a unos que la naturaleza es un recurso que debemos de valorar y respetar y, a otros, que se creen en la verdad absoluta, que prevenir es anticiparse a algo o intentar evitar que el fuego se produzca actuando sobre las causas o razones que hacen a una persona quemar su bosque. ¿Llegará la cordura algún día?

domingo, 23 de octubre de 2011

Incendios. ¿Cuándo cambiará la mentalidad?

Todos los meses salimos a hacer una ruta de todo el día por la provincia. En la última, pasamos por los restos de un incendio forestal que había ocurrido la semana anterior. Al llegar al pueblo del fin de la ruta (no diré el pueblo porque por desgracia muchos habitantes, sea el pueblo que sea, piensan igual) nos encontramos con tres mujeres que tomaban el sol sentadas en unos poyos a la puerta de una casa. Surgió la conversación del incendio y, textualmente, una de ellas nos dijo: “Más tenía que haberse quemao”. La frase me hirió hasta lo más profundo. ¿Cómo es posible que pensaran así?
Al llegar al bar (típico bar-tienda-comercio-ferretería-agropecuaria, en el que todavía quedaba una Kelvinator como contenedor de las bebidas y en el cual te podían vender desde puntas hasta zapatos, pasando por comida), un hombre que se encontraba a la puerta y que también nos preguntó por el incendio, nos dijo: “La pena es que lo apagaran. Tenía que haber llegado hasta la carretera. Bueno, un día de estos lo hará”. Mi perplejidad era absoluta, seguían pensando que quemar era bueno, que era beneficioso… no entiendo para quién, ni para que; además, lo decían convencidos.
Es terrible la ignorancia de muchas de estas personas. El escritor francés François de la Rochefoucauld, decía que hay tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse. Estas personas cumplen las tres clases de ignorancia, porque no quieren abrir los ojos o porque nadie les ha enseñado a que los abran.
Primero: “no saber lo que debiera saberse”. Lo que no saben es que los incendios son perjudiciales, que destruyen la capa fértil de la tierra y que provocan sequía y desertización, además de la destrucción de la flora y la fauna, y el riesgo de las vidas de los que intentan apagarlos.
Segundo: “saber mal lo que se sabe”. Creen que quemando se fertiliza el suelo y salen los pastos más frescos al año siguiente, o se cultiva mejor y además se limpia el bosque. Si se quema, el pasto saldrá fresco al año siguiente, pero al cabo de 4 ó 5 años ya no habrá pasto ni cultivo, el suelo se morirá porque la capa fértil ha sido arrastrada. Un bosque limpio no es el que no tenga arbustos, el sotobosque no es basura, es una parte importantísima del bosque, con una función ecológica de gran trascendencia.
Tercero: saber lo que no debiera saberse”. Es decir, saben todo lo que es perjudicial, pero por desgracia tienen tan inculcado en la mente que lo que hacen está bien, que a su edad es dificilísimo cambiarles la manera de pensar, por eso es tan importante la educación ambiental, de prevención y concienciación en los niños, porque son ellos los que deben de cambiar la manera de actuar.
Nunca hay que generalizar, pero tampoco hay que excluir a todo el colectivo. No hay que decir “todos los ganaderos son incendiarios”, sería mentira, pero tampoco hay que decir, “los ganaderos no queman el bosque”, pues también sería mentira, ya que alguno sí lo hace (lo de ganaderos es un ejemplo).
En lo que va de año, en España se han quemado 51.000 hectáreas, lo mismo que se quemó en todo el año 2010. Está claro que un elevado tanto por ciento de los incendios son provocados y además sus causantes, que son criminales, son encubiertos por los habitantes de nuestros pueblos que, en muchas ocasiones, saben quienes son y no dicen nada.
Creo que la primera causa de los incendios es la mentalidad, ya que si se pensara de otra forma, si el bosque les trajera beneficios directos, seguramente, no se quemaría. Hay zonas de España en las que no hay incendios desde hace más de cien años. Porque ven el bosque como un recurso, les da dinero, con lo cual lo cuidarán y no lo quemarán y así no aparecerán personas con ciertos intereses de utilizar la madera quemada, de nuevos pastos, de terreno más despejado para la caza, de más espacios para tierras de cultivo o recalificadores sin escrúpulos, ni cabeza, que buscan beneficios económicos, o los que por tradición tienen quemar o simplemente los que buscan el placer de ver quemarse un recurso que es de todos y a todos nos hace falta, mal le pese a los descerebrados que prenden nuestros bosques.