martes, 11 de noviembre de 2014

La manada.
Una fría mañana de agosto aparecieron. Nuestros corazones se sobresaltaron emocionados. Ahí estaban. Caminaban a buen paso, avanzaban seguros, firmes, decididos. Cinco preciosos lobos bajaban por un camino entre brezos y escobas.
Amanece en la sierra.El lobo se mueve sigiloso y escurridizo...
El lobo es una animal social. Un animal gregario que durante toda su vida busca integrarse en una manada ya sea la suya propia o la de otro grupo. La manada es una unidad familiar de lobos, dinámica, que cada año se transforma, cambia, está en constante movimiento. Ese grupo familiar no será igual de un año a otro pero casi siempre estará formado por el macho y la hembra dominantes, varios lobos adultos, subadultos y los cachorros del año.
El comportamiento de la manada varía dependiendo del terreno en el que se asiente; no es lo mismo el comportamiento de un grupo de lobos en Tierra de Campos que en la Sierra de la Culebra; sus comportamientos serán muy diferentes por ejemplo en los horarios, mientras en Tierra de Campos desaparecen nada más que aflora el día, en la Sierra de la Culebra pueden moverse hasta muy tarde (incluso a cualquier hora del día dependiendo de la época del año).
Los primeros rayos del sol calientan la mañana.
Los cinco lobos bajaban por el camino, elegantes, imponentes; avanzaban de la siguiente forma. En cabeza, dos subadultos que eran los encargados de prospectar el terreno, abrían la marcha controlando peligros, posibles presas o sorpresas pero siempre pendientes de las órdenes del gran macho alfa que caminaba el último. Estos dos subadultos seguramente sean hijos de la pareja dominante, serán cachorros del año anterior o de hace dos años. Eran dos preciosos lobos que no paraban un momento, caminaban en paralelo en muchas ocasiones, sin descanso, oliendo, parándose, esperando, buscando, observando.
El siguiente era un gran macho de porte altivo y aspecto imponente; a continuación la hembra dominante que caminaba la penúltima, cerca del gran jefe, del impresionante macho que domina el grupo e iba detrás. Es un macho viejo, de cabeza enorme, fuertes patas, pecho ancho, gran alzada y un aspecto que causa una tremenda impresión nada más que lo ves. Es viejo, muy viejo, las canas afloran por gran parte de su cuerpo dándole un aspecto blanquecino que denota su experiencia, su fuerza, su poderío. Caminaba el último controlando el avance de todo el grupo. Se paraba y marcaba, orinaba y rascaba en el suelo para dejar claro que este terreno es suyo, es de su grupo.
Al cabo de unos minutos de avance un sexto lobo se unió al grupo, les estaba esperando, era una loba preciosa, joven, de un color pardo rojizo que afloraba con el sol de la mañana.
Los seis lobos continuaron por el camino. Bajaban a buen ritmo pero de vez en cuando se paraban. Los dos subadultos esperaban hasta que el gran macho llegara, marcara el terreno y decidiera por donde continuar. El gran macho dirigía todo el avance desde la retaguardia. La comunicación de los lobos es increíble, en muchas ocasiones ni siquiera se están viendo pero saben perfectamente donde está cada uno, que tienen que hacer y como comportarse.
Este grupo familiar iba sin cachorros, todavía eran demasiado pequeños para que se pudieran mover con ellos. Los pequeños lobos permanecerían escondidos esperando la llegada del grupo con comida y, con ellos, estará algún subadulto que hará de niñera y les cuidará hasta que el resto del grupo regrese.
Los seis lobos llegaron a un punto concreto. Se pararon todos y esperaron a que llegara el gran macho dominante que salió del camino metiéndose entre los brezos para coger un enorme trozo de un animal que tenían escondido en ese lugar y se dispuso a comer tranquilamente. Ningún lobo tocó la comida hasta que el viejo macho apareció y la cogió. Primero comería él. La jerarquía es básica en la vida de un grupo familiar y el gran lobo la estaba ejerciendo. Cuando él hubiera terminado comería la hembra dominante y luego el resto.
Este gran lobo es muy viejo pero todavía controla la manada, quizás, en un tiempo no muy lejano su reinado termine y entonces su vida dará un gran vuelco; cuando sea aparatado podrá permanecer en su misma manada pero será el último, el relegado, el apartado, algo que este viejo lobo nunca tolerará, preferirá abandonar la manada y ser un paria, un exiliado que vagará sin un territorio, en constante peligro por pasar por el territorio de otros grupos familiares o acercarse demasiado al hombre, quizás encuentre un lobo joven que le acompañe y le ayude, él le enseñará todo lo que sabe y el joven lobo le ayudará a conseguir comida pero este lobo es un gran lobo, un lobo viejo, fuerte, potente, orgulloso, un viejo lobo que no cederá fácilmente su corona, que luchará hasta que no tenga fuerzas o muera en el intento o, por desgracia, el hombre se cruce en su camino y unos miles de euros pongan fin a la vida del viejo lobo de la sierra, algo que espero no suceda, este viejo lobo se merece un final digno, no morir por el capricho pagado con unos miles de euros.

5 comentarios:

  1. ¡Ojalá sea como dices y ese gran viejo lobo viva sus últimos días de la forma más digna y como quiera que él elija!
    Un apasionante relato el tuyo, José, que nos muestra, en esencia, la vida, dificultades y comportamiento de una familia de lobos... como bien pudiera parecerse a una familia cualquiera de nuestra especie.
    Un saludo de 'Ojolince y Sra.'

    ResponderEliminar
  2. Los que nos apasiona el lobo, hemos leído en repetidas ocasiones el comportamiento de la manada y de cada uno de sus miembros. Ese lobo macho alfa destronado, ese lobo matrero vigía...
    Pero verlo en el campo, resulta realmente emocionante. Y tu lo relatas de forma excelente.

    Un saludo
    Alfredo

    ResponderEliminar
  3. buff...que maravilla de texto y fotos...

    ResponderEliminar
  4. Enhorabuena por este y otros relatos que comentas en tu blog, esperemos que este lobo y su manada no se encuentre con el hombre, su principal asesino.
    Saludos

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias a todos. Esta manada es muy especial y ese viejo lobo una maravilla de ejemplar que merece forjarse su destino. Un saludo.

    ResponderEliminar