domingo, 25 de enero de 2015

Dejar al lobo en paz.
Las últimas semanas estamos asistiendo a una escalada de radicalismo absoluto en el mundo del lobo (más de lo que está). Ya no hay dos partes diferenciadas claramente, los que están a favor y los que están en contra; actualmente nos encontramos con que los que están a favor del lobo se están dividiendo (es lo peor que puede pasar) ya que cierto grupo proteccionista  con sus acciones de destrucción de casetas, grabadas y lanzadas al mundo de la red han conseguido que los mismos defensores del lobo se hayan dividido entre los que están a favor de acciones tan explosivas como esas y los que piensan que esas acciones, en última instancia, son más perjudiciales para el lobo que beneficiosas. Mientras tanto, los detractores del lobo, se unen más y se frotan las manos viendo el bochornoso espectáculo de acusaciones, insultos  y menosprecios entre los que defienden a este bien que debemos preservar, el lobo.
Cuando se persigue la notoriedad o la fama de manera inconsciente y compulsiva el fin que persigues (que será lícito y bueno) se convierte en secundario ya que sobre lo que se incide o lo que se recuerda es la acción radical, no el fin en sí mismo. Con estas actuaciones se está dando pie a que radicales del otro extremo (los detractores del lobo) también se radicalicen más y se aliente su odio al lobo reforzado por estas acciones e incluso gente que estaba en una situación de amor-odio hacia tan preciado animal acaba cayendo en el lado del odio.
¿Por qué no dejamos al lobo en paz? Lo peor que puede suceder en muchos ámbitos de la vida es el radicalismo absoluto, las cosas casi nunca son blancas o negras, tienen matices y esos matices hay que tratarlos, pulirlos y negociarlos para llegar a acuerdos que beneficien a todos, pero sobre todo al lobo que, en este caso, es el principal perjudicado.
El tema del lobo hay que tratarlo con mesura, con tranquilidad y con cabeza; en este tema sobran los extremismos, radicalismos, exageraciones, insultos, salidas de tono y utopías imposibles. Hay que ser, lo primero, educado y si defiendes tus argumentos con exabruptos pierdes toda la razón que puedas tener. No es lógico que se quiera defender al lobo atacando a todo aquel que no comulga contigo (o al revés). Es un gran error porque, al final, el perjudicado será el lobo.
Se están soliviantando los ánimos de todos aquellos que no comulgan con el lobo, e incluso de asociaciones, naturalistas o empresas que ven al lobo como un recurso importante pero que lo defienden de otra forma; de una forma educada, exponiendo sus principios y sin soliviantar a nadie, escuchando a todos e intentando llegar a algún acuerdo.
Esto se ha roto. Los que están en contra del lobo están metiendo a todo el mundo que defiende al lobo en el mismo saco. Craso error ya que no es así, no es cierto que todos los defensores del lobo seamos radicales, no quiero que nos metan en ese saco.
Cuando buscas una publicidad desmesurada lo único que se consigue es que salga en todos los medios de comunicación nacionales, incluso internacionales; pero, ¿eso le interesa al lobo? Esa publicidad ¿es práctica para el lobo?; sinceramente, creo que lo único que se consigue es caldear más el ambiente de lo que está con una actuación sensacionalista para llamar la atención, que puede perjudicar más al lobo que beneficiarle.
Los ánimos están demasiado caldeados. La guerra está servida en todos los frentes porque ahora no hay a favor y en contra del lobo, no. Ahora mismo están los de en contra del lobo y dentro de los que están a favor ha surgido una nueva guerra por la manera de actuar y comportarse.
Lo que más debería de haber, no lo hay. Mesura. Las opiniones están enquistadas y así es imposible llegar a un acuerdo, nadie cede, nadie acerca posturas. No hay que ser radical. Hay que intentar defender al lobo desde posturas educativas, lógicas y razonables, no desde posturas enfrentadoras, provocativas y agresivas que lo único que consiguen es tirar por tierra lo que se ha conseguido en los últimos quince años, que ha costado tantos esfuerzos y sinsabores.
Al lobo hay que cuidarlo, valorarlo y respetarlo desde posturas coherentes, educadas y haciendo una labor de educación ambiental en todos los ámbitos posibles (niños, medios de comunicación, grupos, colegios, asociaciones, internet...) y no desde posturas radicales e inflexibles que lo único que consiguen es soliviantar los ánimos en contra de ese animal tan preciado que debemos de cuidar, el lobo.

6 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo contigo. Y mira que suelo apoyar, casi todas las reivindicaciones que tienen por fin la defensa del lobo.
    Pero, las acciones radicales que hemos visto expuestas al público en las últimas semanas, con insultos y exabruptos incluidos, creo que son, mediáticamente explosivas, pero finalmente, negativas para el lobo.

    Saludos
    Alfredo

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  2. Hola Alfredo. Lo que está sucediendo me da pena y me cabrea a partes iguales. Muchas gracias por participar en el blog. Un saludo.

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  3. Totalmente de acuerdo. Las cosas se consiguen mucho mejor por las buenas que por las malas. Saludos.

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  4. El radicalismo sólo lleva al empeoramiento de cualquier situación y dificulta, como muy bien explicas, la única vía posible de solución que es el acercarcamiento de posturas mediante el diálogo.
    Una pena que esto esté suciendo en el ámbito natural y peor aún con nuestro controvertido amigo lobo.
    Un saludo de 'Ojolince y Sra.'

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  5. Totalmente de acuerdo contigo, Pepe. Se estarán frotando las manos los detractores del lobo viendo cómo nosotros mismos nos damos palos. Yo soy socio de Lobo Marley, pero no sé hasta cuándo. Pensé cuando se creó la plataforma, que una persona pública conocida en el ámbito de la televisión le vendría muy bien al lobo para llamar la atención sobre él y su problemática, la caza ilegal, el furtivismo… Pero están yendo demasiado lejos, la verdad. Encrespar los ánimos en la sierra de la Culebra, precisamente en un lugar donde siempre ha habido lobos, coexistiendo con pastores, cazadores y gentes del lugar, es una barbaridad. Han errado al cien por cien creando una polémica muy perjudicial para el lobo, en el únicolugar donde, a diferencia del resto del territorio español, existe un equilibrio entre todas las partes implicadas en el problema: cazadores, pastores, lugareños y conservacionistas. Lo que funciona más vale no tocarlo.
    Esas acciones, quizás en otros lugares, tendrían un pase, como por ejemplo en Andalucía, donde creo que hubiera venido bien alguien que azuzara de verdad a la administración y llamara la atención de una forma efectiva sobre la realidad desoladora de que el lobo está desapareciendo de Sierra Morena.
    Saludos
    Antonio Córdoba

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    1. Hola a todos. Es una pena la situación en la que nos estamos metiendo y lo peor es que como explote del todo será muy difícil de revertir. Un saludo y gracias.

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