jueves, 18 de junio de 2015

Cuatro grandes pequeños momentos.
En las últimas semanas he tenido varios pequeños encuentros fortuitos que, por diversas razones, han sido especiales, algunos por su importancia y otros por su sorpresa o novedad para mi. Seguramente estos pequeños momentos para otras personas sean normales o no les den ninguna importancia pero para mi han sido grandes pequeños momentos.
El primero de ellos seguramente sea el más importante ya que el avistamiento de un águila imperial ibérica en la provincia de Zamora es un hecho muy significativo. He tenido la inmensa suerte de ver dos días diferentes a un ejemplar de águila imperial de segundo año que, posiblemente, sea el mismo.
Águila imperial ibérica de segundo año. Imagen tomada
por J. Alfredo Hernández en mayo de 2015  en la provincia de Zamora,
al cual le agradezco enormemente cederla para ilustrar esta entrada.
El primer encuentro fue el más espectacular ya que se desarrolló a muy corta distancia y la acción fue la lucha entre este ejemplar y un milano negro que pugnaban por un trozo de comida; la batalla se desarrolló en el aire y entre quiebros, ataques y contraataques el águila imperial se salió con la suya y se llevó la comida.
En el segundo encuentro el ejemplar de águila imperial iba en un grupo de unos treinta buitres que pasaron volando, patrullando el terreno, seguramente vaya con ellos ya que así podrá aprovecharse de la carroña que estos puedan encontrar. Estos dos encuentros se produjeron en la misma zona, al este de la provincia de Zamora y lo que hasta hace muy poco tiempo era casi imposible, el hecho de ver un águila imperial en nuestra provincia; en los últimos dos años se han producido un buen número de observaciones que están acercando más a esta bella y amenazada rapaz a la provincia de Zamora; en lo que va de año se ha visto un ejemplar de segundo año seis veces y un adulto, dos (que se sepa).
Águila imperial en Doñana.
Este aumento de observaciones en los dos últimos años hace preveer que, más pronto que tarde (esperemos), el águila imperial ibérica se asiente en la provincia Zamora y consiga criar, algo que sería un noticia extraordinaria.
Pareja de águilas imperiales en la Sierra de Andujar.
Águila imperial sobrevolando la Sierra de Andujar.
El segundo encuentro se produjo cerca de Villardeciervos, en plena Sierra de la Culebra, donde, en un día de tremendo calor un hermoso canto atrajo mi atención; sobre un roble un escribano palustre cantaba desgañitándose como un loco en pos de encontrar una hembra, pero en un radio de unos 80 metros otros dos escribanos hortelanos cantaban también en una competición de trinos y melodías para ver quién conquistaba a alguna hembra cercana.
El escribano hortelano está incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como "de interés especial". Este precioso pajarillo tiene un enorme problema, la caza ilegal, sobre todo en Francia donde cada año son capturados vivos miles de escribanos hortelanos para ser engordados y luego sacrificados ahogándolos en Armañac (brandy de vino blanco) para venderlos a restaurantes de diferentes países donde son uno de los platos estrella por el que se pagan grandes sumas de dinero. Una auténtica vergüenza que se siga permitiendo.
Mientras observaba a los escribanos hortelanos no dejaban de pasar buitres leonados y, entre ellos, un buitre negro que vi a lo largo del mañana varias veces.
La tercera observación fue en plena ciudad de Zamora, en el río Duero, donde paseantes, ciclistas y deportistas pasean constantemente por sus orillas y, en una de esas orillas, me encontraba observando a unos azulones cuando, un ruido, a escasos 50 cm de mi pié, atrajo mi atención; miré y lo que vi me dejó sorprendido.
Mi primera impresión fue que una enorme culebra de escalera se estaba comiendo algo ya que no paraba de contorsionarse y retorcerse pero nada más lejos de la realidad, eran dos culebras de escalera y...¡se estaban apareando!
Una de ellas mordía a la otra sujetándola mientras se enroscaban en una danza frenética en lo que parecía una batalla en vez de un apareamiento. Allí estaban. En un lugar de paso muy concurrido. Traté de ser discreto y no llamar la atención para que nadie pudiera hacerles nada ya que estoy seguro que si alguien las hubiera visto habría intentado matarlas como he podido ver en más de una ocasión dada la mala reputación de las serpientes.
La cuarta observación es la constatación de una alegría. El año pasado pude descubrir la primera pollada de pato colorado en Zamora y, este año, por segundo año consecutivo han vuelto a criar. El pasado 16 de mayo Carlos Alberto Ramirez descubrió una hembra de pato colorado con 5 preciosos pollos que han ido disminuyendo en número hasta los dos que siguen vivos en la actualidad.
Dos preciosos pollos de pato colorado que van creciendo rápidamente y espero consigan sobrevivir.
Cuatro pequeños momentos. Cuatro pequeños momentos que para mi son grandes momentos que se disfrutan de manera especial y diferente por cada persona y, lo que para mi, es un gran pequeño momento, para otros no lo será pero ahí está lo bueno, ahí esta la variedad, ahí está la grandeza de la naturaleza.

2 comentarios:

  1. Buena entrada, que guapas las imperiales. Un abrazo desde Cantabria.

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  2. Muchas gracias Germán. Ojalá las imperiales críen en nuestra provincia y podamos disfrutarlas todavía más, aparte de ser una gran noticia para ellas y su recuperación. Un saludo.

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