domingo, 11 de septiembre de 2016

Pequeñas historias: momentos del verano.
Ha terminado el verano. Dos meses intensos de vivencias, curiosidades y sorpresas. Muchas y variadas han sido las observaciones de fauna en este tiempo pero quiero contar algunas de aquellas que son menos usuales, curiosas, sorprendentes o que, normalmente, no se cuentan ya que siempre nos centramos en las grandes observaciones de animales menos comunes o espectaculares pero, hay multitud de animales que están entre nosotros y pasan completamente desapercibidos y, en alguna ocasión, deben de tener su reconocimiento.
El primero de ellos es una intrépida y sorprendente comadreja que me dejó con la boca abierta por su descaro y astucia.
La comadreja es un pequeño carnívoro, alargado, escurridizo y huidizo que no es fácil de ver. La protagonista de nuestra historia apareció a las 14:30 h en la Playa de Los Enanos en el Lago de Sanabria donde me encontraba. Como veis un lugar…tranquilo, sin gente, al amanecer o anochecer…eso sería lo normal, lo convencional pero, como he comentado muchas veces, no todo lo que pone en los libros es lo convencional, los animales nos sorprenden y lo hacen más de lo que imaginamos.
Allí me encontraba, comiendo con los cien niños del campamento en el que estaba, más monitores y bañistas que entraban y salían del agua, tomaban el sol o jugaban con las palas, cuando, de repente, un pequeño animalillo cruza la playa entre la gente dando pequeños saltitos ante la indiferencia general ya que estoy por apostar que el 95% de los presentes ni se enteró.
Mi sorpresa fue mayúscula. A mi lado, otro monitor también lo vio. Nos levantamos los dos y nos dirigimos hasta la orilla donde se había escondido entre unas hierbas. No estaba. ¿Dónde había ido? Le preguntamos a un señor que sesteaba en una silla: “Si. Una especie de cría de nutria ha pasado por ahí”. Antes de que terminara ya la habíamos visto que seguía recorriendo la orilla. Fuimos detrás de ella.
Entraba y salía de hierbas, se asomaba entre rocas, ¿qué hacía? Ante nuestra absoluta incredulidad y perplejidad le robó un bocadillo a uno de los niños de nuestro campamento. Lo cogió envuelto en una servilleta de papel y se lo llevó con una velocidad y descaro que nos dejó helados. Se metió en uno de los recintos que hay en la playa vallados para regeneración de la vegetación y, ante nuestros ojos, desenvolvió el bocadillo, lo abrió y se llevó el filete de lomo como si den un tesoro se tratara. Nos dejó sin habla. No me lo podía creer.
En otra ocasión, en una de las rutas, en mitad de San Martín de Castañeda, nos paramos en una zona de cardos donde mi gran amigo Ernesto Hernández, dio una clase magistral y en directo al grupo de niños más cercano a nosotros que nos miraban incrédulos y sorprendidos como si lo que les estuvieran contando fuera una película de ciencia ficción.
Hormigas y pulgones.
En mitad de los cardos asistimos a un pastoreo muy especial. El pastor, las hormigas. Las ovejas, los pulgones y el lobo, el pobre lobo de todos los cuentos, la mariquita. Las hormigas se movían incesantemente de unos pulgones a otros. Estos, chupaban a través de pequeños orificios la savia de la planta mientras las hormigas frotaban sus antenas sobre ellos que reaccionaban segregando una sustancia “azucarada y dulce” que las hormigas chupaban encantadas de la vida. De vez en cuando, alguna hormiga, cogía un pulgón y lo llevaba a otro punto de los cardos mientras otras hormigas defendían su rebaño de pulgones del temido lobo, varias larvas de mariquita que merodeaban por la zona intentando cazar alguno.
Larva de mariquita buscando pulgones.
Los ojos de los niños se salían de sus caras ante lo que estaban viendo y alguien les contaba en directo. Esto es pura educación. Jamás se les olvidará lo que es que dos animales se beneficien mutuamente unos de otros. Las hormigas buscan comida y los pulgones protección.
Gomphus graslinii saliendo...
Craspedacusta sowerbyi.
Gomphus graslinii fue la libélula que emergió ante nuestros asombrados ojos y el descubrimiento de las medusas de río, Craspedacusta sowerbyi, especie exótica invasora procedente de Asia; fueron dos de los momentos más intensos vividos este verano y que han merecido entrada aparte. Pero, curiosamente, el mismo día que pudimos asistir a la espectacular salida de la libélula también un pequeño caballito del diablo emergió ante nosotros.
Pequeño caballito del diablo que acaba de salir.
Otro día encontramos, al mediodía, un jovencito autillo en mitad de la carretera. Lo recogimos y llamamos a la guardería de medioambiente pero, mientras venían a buscarlo, los niños no salían de su asombro viendo tan pequeña rapaz nocturna que miraban alucinados por sus ojos, su pico, sus plumas, su color, sus uñas…otra clase de educación ambiental.
Muchas han sido las historias. Muchos han sido los avistamientos pero no quiero terminar sin mostrar dos de las mariposas más bonitas y espectaculares que hemos podido disfrutar en un verano espectacular de mariposas; mientras la primavera fue muy floja, el verano ha sido muy bueno.
Apatura ilia.
La primera la Apatura ilia, una mariposa preciosa que cambia de color según le van incidiendo los rayos del sol y la segunda la Iphiclides feisthamelii, mariposa hermosa y espectacular donde las haya.
Iphiclides feisthamelii.
El verano ha ido pasando entre pequeñas historias y grandes avistamientos. Pequeñas historias que merecen un protagonismo.

4 comentarios:

  1. Veo que ha sido productivo el verano, buen reportaje. Me ha encantado la Apatura ilia, menudo lujo. Un abrazo desde Cantabria.

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    1. Ha sido un gran verano.Muchas gracias por tu fiel comentario.

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  2. ¡Por supuesto!
    Estas historias de convivencia y conocimiento de naturaleza merecen su espacio en nuestros blogs.
    A 'Ojolince y Sra.' nos ha encantado cómo relatas la historia de la Comadreja, como si fuera un cuento.. pero no! Es verdadero, como la vida misma. ¿Cómo aprende a buscar el sustento, qué avispadilla?
    Pensamos también que las experiencias de convivencia con los chavales en la naturaleza son de lo mejor que pueden disfrutar, ayudándoles además a forjarse en el conocimiento y respeto del medio.
    ¡Qué belleza de Tornasolada y Chupaleches!
    Excelente labor la tuya, José.
    'Ojolince y Sra.' te deseamos un buen conomienzo de año escolar.

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    1. Esas historias merecen un hueco pero no interesan mucho, siempre son las menos vistas en los blog. Pero eso, también,es la naturaleza. Muchas gracias y un nuevo y apasionante curso comienza.

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