martes, 1 de mayo de 2018

Urraca con alteración del color tipo brown.

Mantener un blog es una tarea ardua y laboriosa que requiere trabajo y constancia pero también, por lo menos en mi caso, me está permitiendo aprender. Aprender muchas cosas que desconocía o que nunca me hubiera planteado interesarme por ellas. Una de esas cosas ha surgido hace unos días; todo comenzó con el mensaje de un amigo que me decía: “me han dicho que hay una urraca albina en….¿Vienes a ver si la encontramos?”. A lo cual le contesté que no podía que tenía trabajo pero, al día siguiente, mi curiosidad llamaba constantemente a mi cabeza y decidí probar suerte a ver si la encontraba.
Llegué muy pronto. Hacía frío y un ligero viento soplaba mientras los rayos del sol intentaban calentar el ambiente. Me coloqué en una zona con amplia visibilidad y esperé. Varias urracas se movían inquietas mientras una perdiz se calentaba en un camino y algunos conejos correteaban delante de unos arbustos cuando la vi.
Un punto blanco se subió en un arbusto. Tenía que ser la urraca. Estaba bastante lejos así es que esperé a que se acercara algo más. Se acercó y pude comprobar su rareza y belleza a partes iguales.
Era tremendamente desconfiada, en ningún momento conseguí acercarme a una distancia prudencial. Se movía constantemente.
Albina no era. Estaba convencido que era leucística así que lo comenté. Alfonso Rodrigo me recomendó preguntar a Toño Salazar para que me aconsejara y diera su opinión; así lo hice. Su contestación fue el origen de mi interés. Sus palabras fueron el detonante para que me pusiera a buscar y leer sobre el tema, dándome cuenta de lo poco que sabía a la vez de lo apasionante e interesante que pueden llegar a ser las alteraciones del color. 
Antes de continuar quiero agradecer enormemente a tres personas su participación directa o indirecta en esta entrada. A Lorenzo Redoli por darme la pista de la urraca. A Alfonso Rodrigo por ponerme en contacto con Toño Salazar y, a este último, que fue quién me abrió los ojos sobre lo que le pasaba a la urraca con sus magníficas explicaciones. Gracias a los tres.
Toño Salazar me contestó que la urraca blanca no era leucística sino que era tipo brown “una melanina imperfecta con poco color que, además, se afecta aún más con el sol. Conservaba algo de color ultra diluido, marrones de cabeza y remiges”.
Su contestación inmediatamente despertó mi curiosidad. Conocía el albinismo, el leucismo, el melanismo pero no sabía nada del tipo brown. Así que comencé a leer y a buscar sobre el tema.
En un artículo titulado: “Aberraciones cromáticas en aves de la colección ornitológica del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia"” (podéis leerlo entero aquí) de Matías Ricardo Urcola se comenta:
“Los principales pigmentos que confieren la variedad de colores existentes al plumaje de las aves son las melaninas y los carotenoides. Los carotenoides varían desde el amarillo pálido, pasando por la gama del naranja, al rojo escarlata (Mc Graw & Nogare, 2004). Son adquiridos con la dieta y transformados en pigmentos mediante la acción de enzimas (Mahler et al., 2003)”.
Estos carotenoides adquiridos por la dieta son, por ejemplo, los que nos podemos encontrar en los flamencos que van adquiriendo su color rosa por la alimentación de pequeños crustáceos que acumulan gran cantidad de carotenos.
El citado artículo continua diciendo: “En cuanto a las melaninas existen dos tipos: la eumelanina (responsable de los colores negro, gris y castaño oscuro) y la feomelanina (responsable de plumas color castaño rojizo) (Mc Graw et al., 2005)”. 
Esos dos tipos de melaninas pueden producir, cuando se ven alterados por cuestiones genéticas, distintos tipos de aberraciones del color. Las aberraciones más conocidas son por el aumento de las melaninas y por su disminución o ausencia; entre estos últimos los más conocidos son el albinismo (ausencia total de ambas melaninas) y el leucismo (error genético en la deposición de ambas melaninas).
Focha común leucística.
En otras entradas del blog he hablado de albinismo y leucismo ya que mucha gente los confunde, pero son dos cosas completamente diferentes. Un animal con leucismo no es albino; el albinismo es la incapacidad para fabricar melanina, por eso, quienes lo portan, son completamente blancos; mientras que en el leucismo el ave produce melanina de forma normal pero no se deposita en las células de las plumas poniéndose algunas totalmente blancas; además las aves con leucismo tienen el pico, los ojos y las patas de color normal no como los albinos que tienen los ojos rojos. (Si queréis leerlo pichar aquí)
Mirlo común con leucismo (llegó a ponerse casi blanco del todo).
En estos días he descubierto diferentes tipos de aberraciones del color que no conocía como los tipos pastel, ino o isabel pero quiero centrarme, en esta entrada, en el tipo Brown que es el tipo de la urraca blanca.
En el mismo artículo se define este tipo como: “Brown (Pardo): reducción cualitativa de eumelanina. El resto de los pigmentos se mantiene inmutable. Lo que ocurre es una oxidación incompleta de dicho pigmento, la cual produce plumas pardo oscuras en lugar de negras. El plumaje se blanquea con el tiempo debido a que es sensible a la luz del sol. Lo cual se detecta ya que las plumas más internas conservan la coloración oscura. Este tipo de mutación es heredada de manera recesiva y ligada al sexo en todas las especies de aves. Es extremadamente raro encontrar un ejemplar Brown macho en la naturaleza”.
Como sabiamente me comentó Toño Salazar eso era lo que le pasaba a la urraca blanca. Las plumas color ceniza, ultra diluidas por el sol, que tenía en cabeza y remiges demostraban que tenía una melanina imperfecta, disminución cualitativa de la eumelanina (responsable de los colores negro, gris y castaño oscuro) que, además, se veía afectada todavía más por la acción directa del sol. Verdaderamente apasionante.
Estas aves blancas que son bonitas y espectaculares, en la naturaleza, tienen realmente un problema, son muy visibles y cuando quieres pasar desapercibido y, por el contrario, destacas en exceso, atraes todas las miradas de un posible depredador con el aumento de probabilidades de que al que coman sea a esa ave blanca. Esta urraca es casi un milagro que siga viva.
Toño Salazar, con su claridad de ideas, también me habló de otro tipo de aberración del color, la tipo ino, pero eso será el tema de otra historia.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena por el avistamiento de esta curiosa ave. Una entrada muy ilustrativa como siempre.

    Un saludo desde León

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias José Alberto. La verdad es que es un ave muy, muy curiosa. Un saludo.

      Eliminar