sábado, 15 de septiembre de 2018

Ostrero en Zamora y un reto...

Ver un ostrero en la provincia de Zamora es algo muy inusual, tan inusual como que, según los datos del magnífico ornitólogo zamorano Alfonso Rodrigo (El pernil) al cual se lo agradezco enormemente, es la novena cita histórica y el ejemplar número trece para la provincia de Zamora y el primero en el mes de septiembre. Este ostrero lo descubrió el pasado 3 de septiembre otro gran amante de la naturaleza, Alfredo Valiente (aves valdalla).
Al día siguiente lo pude localizar entre un grupo de avefrías y gaviotas reidoras mientras se alimentaba en una de las orillas del embalse de Ricobayo del río Esla. Es mi primer ostrero en la provincia y me hizo especial ilusión ya que verlos en la costa es muy común pero verlos aquí es mucho más raro.
La primera vez que vi un ostrero me recordó a una cigüeña negra achaparrada. El pico largo y anaranjado o rojizo, esos tonos negros y blancos, las patas...Es un limícola grande y muy hermoso.
Este ostrero tiene una particularidad importante: le falta una pata. No tiene pata izquierda desde arriba del todo, ni siquiera aflora un muñón. Este hecho podría suponer un problema pero este ejemplar lo tiene perfectamente asumido ya que se mueve a pequeños saltos con cierta agilidad y vuela sin ninguna dificultad.
Me gustaría plantear una pequeña investigación, sé que es muy difícil pero quién sabe. La idea es la siguiente: ya que es un ostrero muy peculiar y creo que habría muy pocos ejemplares como él, se podría saber por donde se ha movido o a donde va si alguien lo ve y lo comenta; sé que es muy complicado y todavía más en la zona de costa dada la gran cantidad de ostreros que se mueven en esas zonas, en el interior sería más fácil pero quizás alguien lo vea y lo comente. Sería realmente curioso poder saber a donde se mueve fijándonos en su característica de no tener la pata izquierda desde arriba del todo.
El ostrero se movía tranquilo junto a chorlitejos, andarríos, gaviotas reidoras y avefrías que se enfadaban picándole cuando se aproximaba hacia ellas, alejándose dando pequeños saltitos para estar más tranquilo y seguir comiendo.
El día 9 lo volví a ver y, volviendo a los datos de Alfonso Rodrigo (encomiable su labor por la ornitología zamorana), es el ejemplar que más días ha permanecido en el mismo lugar en nuestra provincia: ha estado siete días desde que se descubriera (pensemos que podría llevar más tiempo antes de descubrirse).
Allí seguía. Tranquilo. Desconfiado. Atento a cualquier movimiento que pudiera resultar sospechoso o preocupante. Estaba sólo, cerca de él un grupo de garzas reales descansaba plácidamente al sol de la tarde mientras los andarríos correteaban por la orilla en busca de cualquier cosa que llevarse al pico.
Hace poco mas de un año, el 2 de agosto de 2017, otro gran amigo y amante de la naturaleza, Fernando García vio otro ostrero en el mismo embalse, a muy pocos kilómetros de donde se encontraba este.
Fotografías realizadas por Fernando García,
 al cual le agradezco enormemente cedérmelas para ilustrar esta entrada.
Quizás paren más de los que realmente vemos en sus periplos migratorios. Lo que somos capaces de ver es una mínima parte de lo que verdaderamente se mueve, pasa o se queda temporalmente en un lugar.
Recuerdo el reto de que si alguien ve a este ostrero, lo podría comunicar. Es algo muy complicado pero cosas más imposibles suceden muy a menudo.

5 comentarios:

  1. Si aparece por aquí ya te lo comento. Saludos

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    1. Gracias Ernesto. A ver si alguien lo ve por algún sitio...

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  2. Es interesante ver un ejemplar de este tipo en el interior. No me importaría verlo por la provincia de Zaragoza pero, me temo que va a ser algo mas complicado.
    Buen encuentro, desde luego.
    Saludos.

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  3. Enhorabuena por la cita, si que es raro que ande por esos lares!!!

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