Llegamos a la playa en compañía de Ernesto Villodas uno de los mayores conocedores de las marismas de Santoña de enorme amabilidad, además de enamorado de su tierra y de la naturaleza. Playa preciosa, abierta y expuesta al mar, flanqueada por dos acantilados en cada extremo que la enmarcaban en un encuadre espléndido, playa en la que la gente paseaba tranquila, sin prisa y sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo.
Ernesto nos llamó porque estaban apareciendo frailecillos muertos en la playa de Berria, junto a Santoña, frailecillos que había traído la marea dejando varados en la arena.
Uno, otro y otro…así hasta 38 frailecillos recogió el agente medioambiental ante nuestro asombro y el de otros pajareros que también se encontraban en la playa mientras la gente paseaba, hacía deporte o se movía con sus perros ajena a todo lo que sucedía ante ellos.
Entre tanta muerte un pequeño frailecillo había sobrevivido. Estaba escondido entre unas hierbas cuando lo recogió el agente medioambiental y lo puso en una caja para trasladarlo a un centro de recuperación. Frailecillo de mirada triste y cansada que nos mostraba su enorme fragilidad, ligereza e impotencia. Frailecillo que esperemos tenga suerte y consiga sobrevivir para volver a su medio natural, al mar enfurecido por una borrasca y otra y otra y otra que lo ha maltratado y arrastrado a la arena de esta hermosa playa como está sucediendo en todo el litoral cantábrico y Galicia.
Miles de frailecillos están apareciendo muertos, más de 2.000 en Galicia, más de 200 en Cantabria, 1.300 en el País Vasco más los que aparecen en Asturias, Portugal o la costa francesa. Esto solamente, por desgracia, es la punta del iceberg ¿Cuántos no llegarán a las playas? ¿Cuántos no se comunicarán? ¿Cuántos llegarán a zonas de rocas o acantilados? Miles y miles no se podrán encontrar ni saber, a ciencia cierta, cuántos han muerto. Si calculamos que han aparecido en la costa española, hasta el momento, más de 4.000 frailecillos muertos y estimamos que son el 10% de los fallecidos…nos estaríamos yendo los 40.000 ejemplares muertos, todo esto suponiendo que sea ese tanto por ciento, cifras enormes que nos dan una idea de la magnitud de la catástrofe para esta especie, además la mayoría de los ejemplares muertos son adultos con el añadido de que estos ejemplares van a dejar de criar en la próxima primavera viéndose todavía más mermada su población por este suceso.
¿Por qué está sucediendo esto? La respuesta es sencilla, triste y descorazonadora porque seguirán apareciendo más en los próximos días y semanas. Imaginemos una pequeña ave de menos de 30 cm y 300 gramos de peso que debe hacer frente a una borrasca y otra y otra y otra hasta 14 seguidas, démonos cuenta de lo que supone para esta pequeña ave no poder alimentarse tantos días, luchar contra olas inmensas, hacer frente a vientos casi huracanados y todo debilitándose día tras día al no poder comer y gastar sus fuerzas sin poder recuperarlas, al final mueren de agotamiento e inanición.
Recorrimos la playa buscando más, hoy no había más frailecillos muertos pero seguramente al día siguiente aparecerían más y al siguiente más todavía. Era paradójico estar en un entorno tan maravilloso y hermoso pero a la vez tan cruel.
Regresamos pensando en la enorme fragilidad del pequeño frailecillo que había sobrevivido ¿De dónde vendría?
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| Fotografía sacada del facebook de Antonio Gutiérrez. |
Nada más que le pregunté me contestó sin ningún problema y me mandó las anillas que había conseguido de los frailecillos encontrados muertos en Galicia, de momento 14 anillados con datos de 13. Todos ellos provienen de Escocia, de pequeñas iy aisladas islas al norte, 11 de Sule Skerry, 1 de Western Isles y 1 de Fair Isle. Lugar de cría junto con Noruega, Islandia o Bretaña.
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| Fotografía del facebook de Antonio Gutiérrez. |
No solamente están apareciendo frailecillos muertos, también mérgulos, araos, algunas gaviotas e incluso algún delfín o pequeña ballena. Antonio Gutiérrez está anotando los mérgulos encontrados muertos en Galicia y hasta el momento de que salga esta entrada lleva 61 ejemplares, una cifra enorme para un ave muy difícil de ver y localizar en nuestras costas.
Al terminar de escribir esta entrada y poner las fotografías del pequeño frailecillo sigo notando las sensaciones encontradas en esa hermosa playa: tristeza de verlos muertos, belleza del lugar, alegría y esperanza de encontrar uno vivo, fragilidad, indefensión en su mirada… pero no quiero terminar esta historia sin dar paso a la esperanza de que tras este desastre se vayan recuperando poco a poco para verlos de nuevo alegres y coloridos en sus zonas de cría o pasando junto a nuestras costas (donde vi mi primer frailecillo)
Así es que le pedí a Carlos Alberto Ramírez unas fotografías (muchas gracias por tu amabilidad y preciosas fotos) para terminar esta entrada con una halo de esperanza con la belleza de esta pequeña ave.
Mirada al futuro para que estas pequeñas y hermosas aves se recuperen poco a poco de esta enorme mortandad.


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