jueves, 3 de mayo de 2012

Duelo de ruiseñores en Valorio.
En estos días, en determinadas zonas de Valorio, se puede escuchar un verdadero duelo de ruiseñores. Su canto es espectacular, alto, potente, variado que sube y baja de tono; para muchos es el mejor canto de todas las aves.
El dueño del territorio.
Los machos suelen llegar a mediados o finales de abril. Las hembras, por el contrario llegan, más o menos, una semana después y ahí comienzan las verdaderas competiciones de canto.
El mejor cantor en pleno concierto.
Los ruiseñores son muy territoriales y siempre vuelven al mismo lugar. Les encantan las riberas arboladas y cubiertas por arbustos en los que se situarán y comenzará su concierto. Eso sucedió el pasado martes cuando un macho se situó en lo alto de un arbusto y comenzó a cantar con una voz fuerte, poderosa, aflautada, con constantes cambios. Era el mejor cantor de la zona. Estaba en su territorio pero le salió un competidor que trataba de cantar más fuerte que él, más alto, mejor. Si uno cantaba de maravilla, el otro lo intentaba superar. Si uno cantaba hasta casi desfallecer, parecía que no le diera tiempo ni siquiera a respirar, el otro lo trataba de mejorar. Así estuvieron cantando un buen rato. Cada uno en su percha. Cercanos. Desafiantes.
En un determinado momento el aspirante se movió. Se acercó a la percha del dueño y señor del territorio que seguía cantando. Pasados unos minutos en los que el duelo de cánticos fue espectacular. El ruiseñor que no se había movido, el dueño del territorio, se abalanzó hacia el intruso, picándole con una enorme violencia, obligándole a huir a toda velocidad. Allí quedó él. El dueño del territorio. Había demostrado su valía y seguía controlando la situación y la zona. Había ganado.
El aspirante.
Al terminar esta batalla en una orilla del riachuelo, me dirigí hacia la otra, un poco más lejos. En ella había más movimiento. Mientras los machos se dedicaban a cantar; las hembras rebuscaban entre la hojarasca insectos, incluso se subían a las ramas y se giraban buscando por debajo de las hojas algo que llevarse al pico. Se movían alteradas de un cantor a otro, de una rama a otra. 
Observarán y escucharán de día y de noche ya que el cántico es incesante y no descansan de cantar ni siquiera por la noche. Cuando estén seguras. Elegirán al macho que consideren mejor y lo harán en función de su canto. Después, la hembra, sólo la hembra, comenzará a construir el nido en un arbusto escondido entre la maraña de ramas. El macho seguirá cantando hasta que nazcan los pequeños ruiseñores, entonces se pondrá a la tarea de traer incesantemente la ceba a los pequeños y, cuando sean jóvenes, les enseñará a cantar. Aprenderán de su padre los trinos, las notas claras y las melodías. Muchos investigadores dicen que cuando un buen cantor desaparece, la calidad del resto de ruiseñores de la zona, desciende.
Tras expulsar al aspirante volvió a su percha.
Esta es una buena época para acercarse a los grandes cantores ya que están más preocupados en sus quehaceres amorosos y territoriales que de un intruso humano que los observe ensimismado. Acercaros a ellos y disfrutar de su maravilloso canto. No os defraudará.

2 comentarios:

  1. Podemos corroborar lo que relatas en tu crónica. Hace un par de semanas que ya tenemos en nuestro territorio a los ruiseñores, dando buena muestra de sus 'combates sonoros'.
    Toda una delicia para cualquiera que se acerque por la ribera del canal del Duero.
    Un saludo desde Pucela.

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    1. Estos "combates sonoros" son espectaculares. Un saludo y gracias por el comentario y seguir el blog.

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