viernes, 9 de mayo de 2014

Los secretos del búho chico: vista, oído y vuelo.
Los pollos me miraban expectantes. Curiosos. Giraban la cabeza y abrían los ojos desmesuradamente. Las diferencias entre ellos eran evidentes, mientras unos estaban con un plumón blanco otros estaban casi emplumados; no parecían miembros de la misma pollada pero nada más lejos de la realidad, todos eran hermanos que se movían por las ramas esperando todo el día a que sus padres aparecieran, a partir del anochecer, para darles de comer. Estaban quietos. En silencio. Esperando.
Esta entrada quiero dedicársela a Nano y Michel por su ayuda;
y sobre todo a J. Alfredo Hernández estudioso del bosque de Valorio
que estará más tranquilo con la aparición de estos pollos de búho chico
 después de varios años muy complicados.
También quiero dedicársela y agradecer enormemente a 
mi amigo Ernesto Hernández sus impagables consejos para
la realización de esta entrada.
Pollo pidiendo comida a lo que un adulto respondió con un sonido
concreto venido de los árboles cercanos
que le hizo callarse de inmediato.
El búho chico anida en viejos nidos de otras aves, sobre todo urracas, y una vez que los pollos van creciendo salen del nido y se mueven de rama en rama, siempre cerca, hasta que se empluman definitivamente.
Pollo de búho chico bastante emplumado.
Hay tres elementos que hacen del búho chico un ave letal en la oscuridad de la noche: su vista, su oído y su vuelo.
Su vuelo impresiona por la ausencia total de sonido. Hecho que se debe a que sus plumas están aserradas en sus extremos para amortiguar el sonido que producen al chocar entre ellas, así como a la disposición especial de las plumas que hace que el aire fluya entre ellas y no provoque sonido por rozamiento.
Sus ojos son de un intenso color naranja que se abren y cierran lentamente. Ojos que no me dejaban de mirar en ningún momento. Ojos que son una herramienta de precisión que el búho utiliza a la perfección.
La posición frontal de los ojos hace que tengan muy buena visión estereoscópica permitiéndole detectar a sus presas con gran precisión. 
Dentro del ojo existen dos tipos de células: los bastones y los conos; ambas son muy sensibles a la luz. Los bastones responden a intensidades bajas de luz y los conos a intensidades altas pero discriminan por colores cosa que no hacen los bastones; por lo tanto, si el animal tiene más bastones verá mejor con poca luz. 
El búho chico ve bien con poca luz porque al tener más bastones en el ojo le permiten formar imágenes con muy buena resolución incluso en condiciones de poca intensidad de luz; además, tiene otra característica que le permite ver bien con tan poca luz; detrás de la retina tiene una membrana, tapetum lúcidum, que hace de espejo produciendo un aumento de la brillantez de la imagen, es decir, aumenta unas cincuenta veces el rastro de luz que pueda haber. 
Este tapetum lucidum refleja la luz, de tal manera que devuelve parte otra vez hacia la retina, haciendo que la imagen vuelva a formarse de nuevo y que se envíe una segunda señal nerviosa que será integrada por el cerebro junto a la primera, aumentando el poder de visión con poca luz.
Durante el día pueden “solventar” el problema del exceso de luz regulando la cantidad de luz que entra en el ojo mediante la apertura o cierre de la pupila.
En esta imagen se puede ver perfectamente como el ojo al que le da la luz
la pupila está más pequeña, mientras que en el ojo que está en sombra
la pupila es mayor.
Estos ojos especiales hay que mantenerlos en perfecto estado para lo cual tienen tres párpados: uno superior para parpadear, uno inferior para cerrarlo (y dormir) y otro desde el interior para mantener los ojos perfectamente limpios.
Cerrando los párpados de arriba.
Esta excelente visión con poca luz tiene el inconveniente de que ven muy mal en distancias cortas; además prácticamente no tienen movilidad en los ojos por lo que para la detección de sus presas utilizan otra de sus armas, el oído.
Este oído es excelente debido a varias razones. Primero a la disposición asimétrica. Además como tienen muy poca movilidad en los ojos giran la cabeza entera para intentar ver lo que han oído, pudiendo rotar hasta 270º el cuello, lo que les permite localizar a su posible presa, además pueden mirar hacia abajo hasta 90º; también tienen discos faciales formados por un conjunto de plumas rígidas que hace una función de antena parabólica dirigiendo el sonido hacia el oído.
Adulto mirando hacia abajo, girando el cuello hasta 90º.
Al ver mal desde cerca necesitan alguna característica para por ejemplo controlar lo que comen o dar de comer a los pollos sin errores, esto lo hacen utilizando el tacto, unas pequeñas plumas que tienen sobre el pico (vibrisas) les sirven para, al tocar la carne, controlar perfectamente donde está, las distancias y saber que hacer.
Adulto de búho chico que permanecerá muy cerca
de donde se encuentran sus pollos.
Una enorme alegría ha supuesto el descubrimiento esta semana de varias polladas de búho chico en el bosque de Valorio (Zamora). Bosque al que le tengo un enorme cariño y que visito desde muy pequeño. Bosque en el que en los últimos tres años la población de búho chico había bajado hasta niveles preocupantes; se veían cada vez menos e incluso conseguir verlos era algo muy pero que muy raro en los últimos tiempos.
Detalle de las garras de un pollo de búho chico.
Todo ha cambiado esta semana ya que la localización de estas polladas supone una enorme alegría y un cambio muy positivo que demuestra lo complicado que es a veces detectar o controlar la fauna, seguramente estuvieran en el bosque pero no los hemos visto, ni oído, ni encontrado sus egagrópilas en este tiempo. Estaban pero eran pequeños fantasmas que se mueven en la noche utilizando sus armas: el vuelo silencioso, una vista excelente y un oído extraordinario a los que añaden un fuerte pico y unas poderosas garras; todo esto es el búho chico, una rapaz nocturna muy hermosa que vive en nuestros bosques que debemos de respetar y proteger.

10 comentarios:

  1. ¡Qué envidia de fotos!
    Las rapaces nocturnas siempre nos han gustado mucho.
    Como siempre preciosa y completa entrada.

    Saludos desde León

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    1. Son aves espectaculares que cuando las ves de día son una gozada. Muchas gracias y un saludo.

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  2. Bonitas fotos y completísima entrada sobre este espectacular animal, datos algunos que desconocía y ni los libros mas ilustrados aportan. Enhorabuena y un saludo

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    1. Muchas gracias. Es una ave espectacular y muy hermosa con unas características especiales. Un saludo.

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  3. Me alegra que el bosque de Valorio, sea un bosque, y no un parque, que habite la fauna y se pueda desarrollar.
    Un saludo.

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    1. Valorio es un bosque y tiene una gran variedad de fauna, aunque no sea algo muy conocido (quizás sea mejor así). Un saludo y gracias.

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  4. Buena crónica de esta preciosa rapaz nocturna. Siempre es una alegría ver como nuevas generaciones de este grupo de aves van creciendo con éxito.
    Un saludo

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    1. Es una inmensa alegría y más si es en una zona en la que hacía casi tres años que no se detectaban. Un saludo y gracias.

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  5. Nada mejor que leer una de tus pormenorizadas crónicas para animar a preservar a todo ser vivo que comparte la tierra con nosotros.
    Como siempre repetimos los amigos de natura: conocer para respetar y preservar.
    Una gran alegría nos has dado con la localización de estas familias de buho chico que esperamos, concluyan bien su labor de este año.
    Un saludo de 'Ojolince y Sra.'

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    1. "Conocer para respetar y preservar". Estoy totalmente de acuerdo con vosotros y encontrar este año a los búhos ha sido fantástico. Un saludo y gracias.

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