miércoles, 28 de mayo de 2014

Primera vez que el pato colorado cría en Zamora.
Hoy he tenido una inmensa suerte. He podido disfrutar de una pollada de pato colorado. Esta pollada es la primera cita de cría de esta especie en la provincia de Zamora. El único lugar que se tenía constancia, hasta ahora, de la cría de pato colorado en Castilla y León era en el embalse de Monteagudo (Soria).
Al mediodía paré en una pequeña laguna y...¡sorpresa! Una hembra de pato colorado se movía entre los juncos y a su lado un pequeño pollo que no se separaba ni un instante de ella. ¡Habían criado!
Mi alegría fue inmensa ya que llevaba, desde que Alfonso Rodrigo localizó muy cerca de aquí tres ejemplares de pato colorado el pasado mes de abril, buscando periódicamente donde estaban y sus evoluciones. Todas las semanas buscaba en las lagunas con la esperanza de que criaran y la esperanza se hizo realidad.
Allí estaba con cuatro preciosos pollos que la seguían por la laguna mientras caía un aguacero considerable que hacía todavía más complicado poder dejar constancia de la observación mediante alguna fotografía.
La hembra se sumergía como un buzo en busca de conchas y salía con un manojo de plantas acuáticas en el pico a las que acudían los pequeños como si fueran un poderoso imán que los atraía sin remisión. Picoteaban las plantas hasta terminarlas y, automáticamente, la hembra, volvía a sumergirse para seguir alimentándolos. Pasados unos minutos de constantes zambullidas la hembra se paró. Se quedó quieta. ¿Qué hacía?
Una focha apareció a toda velocidad y atacó a los pequeños que, rápidamente, se refugiaron entre los juncos mientras la pata se enfrentaba a las poderosas patadas, cual experto karateka, que le lanzaba la focha.
La batalla se volvió más violenta cuando se metieron en los carrizos. Picotazos. Patadas. Aleteos. Persecuciones y cargas se sucedían frenéticamente entre la espuma y el agua removida. La focha parecía dominar la situación pero la pata no estaba dispuesta a dejarse vencer y reaccionó con más energía para acabar expulsando a la agresiva focha que salió huyendo por el carrizal.
Seguramente la focha lo único que quería era defender su territorio, expulsar a unos intrusos. Intrusos que se reunieron nuevamente detrás de la pata y se alejaron del lugar para seguir alimentándose en otra parte más tranquila de la laguna.
Cuatro pollos son muy pocos; los peligros son muchos, aguiluchos laguneros o gaviotas se mueven por las lagunas en busca de algún descuido, de algún fallo, de alguna oportunidad para conseguir un pollo, ya sea de somormujo lavanco, focha, zampullín, azulón o pato colorado. Cada vez que la hembra se sumerja, será una oportunidad para un depredador. Cada vez que un pequeño pollo se retrase, será una oportunidad para un depredador. Esperemos que alguno de los pollos consiga sobrevivir. Esperemos que alguno tire para adelante. Cuantos más sobrevivan mejor ya que serán los primeros patos colorados nacidos en nuestra provincia (que se sepa) y, aunque sea una especie no demasiado emblemática, su cría en sí ya es importante al producirse en un lugar alejado de sus tradicionales zonas de cría.

lunes, 19 de mayo de 2014

El agujero del pico menor.
Llevo varias semanas siguiendo las evoluciones de una pareja de pico menor en su nido, por supuesto sin causarles ninguna molestia y tomando las precauciones necesarias algo que se debe de hacer siempre ya que las molestias en el periodo de cría pueden causar muchos problemas e incluso el abandono de la pollada. Es apasionante ver como van evolucionando, como cada día que voy sucede algo nuevo, algo diferente.
En España tenemos siete pájaros carpinteros: pito real, pito negro, pico picapinos, pico menor, pico dorsiblanco, torcecuello y pico mediano. De todos ellos, el pico menor es el más pequeño, poco más grande que un gorrión, tan pequeño que pasa totalmente desapercibido en innumerables ocasiones. Tan pequeño que verlo no es nada fácil, es escurridizo y se adapta perfectamente al entorno en el que vive.
Durante todo el invierno llevo viéndolos en el bosque de ribera en el que viven y estaba deseando que llegara la época de cría para intentar localizar donde tenían el nido y sus evoluciones; la suerte me sonrió cuando mi amigo Fernando García y su mujer Alegría dieron por casualidad con su ubicación. Allí estaba el pequeño agujero.
Macho asomado.
El agujero se encontraba situado en un viejo árbol muy cerca del río; el lugar era perfecto para ellos, chopos y álamos seguían la orilla del riachuelo que fluía con su agua limpia mientras sus habitantes se movían inquietos de un lugar a otro; los estorninos negros ya tenían sus polladas, los carboneros se afanaban en sus nidos, los pitos reales reclamaban en lo alto de los árboles mientras una oropéndola cantaba sin cesar y los ruiseñores comunes competían por ver quién entonaba mayor variedad de notas y trinos, el pequeño chochín se movía nervioso de arbusto en arbusto según se oía el hermoso canto del cárabo y el repiquetear de los picos picapinos. Este es el hogar del pico menor, el hogar de nuestros protagonistas, una pareja de pico menor que han construido su nido en este enclave. 
Macho a la entrada del nido y hembra en el lateral del tronco.
Durante los primeros días tuvieron un trajín constante de entradas y salidas del nido. El macho estaba trabajando en él, estaba terminando el agujero en el que sus pequeños nacerían. Entraba rápidamente y picoteaba en su interior. Se le veía moverse dentro y salir con el pico y la cara llena de pequeñas virutas de madera que indicaban lo que estaba haciendo; por el contrario, la hembra entraba muy pocas veces y se limitaba a apoyarse en el tronco y observar o quedarse en árboles cercanos desde los que no perdía detalle para, pasado cierto tiempo, entrar en el agujero a modo de pequeña supervisión pero nunca salía con virutas en la cara, por lo que no trabajaba dentro, no picoteaba, seguramente acondicionara su interior, le daría su toque definitivo.
Macho en el interior trabajando en su construcción.
Al cabo de los días las entradas y salidas se espaciaron considerablemente. Entraba el macho y salía la hembra o al revés, lo hacían rápidamente, sin permanecer como las semanas anteriores apoyados en el tronco. Llegaba el macho y nada más que la hembra notaba que estaba en la entrada del agujero salía rápidamente para dejar que entrara y, al revés, exactamente igual. Estaban incubando.
Cada media hora, aproximadamente, se tomaban el relevo; siempre estaba uno de los dos en el nido, había que defenderlo ya que los peligros pueden venir de muy cerca; el pito real o el pico picapinos suelen atacarlos e intentar reventar el nido del pico menor picoteando la entrada o la zona en la que creen que están los huevos o los pequeños pollos; si os fijáis por debajo del agujero hay unos cuantos agujeritos de un atacante que ha intentado llegar a la cámara cual "ladrón de tumbas". Cuando esto sucede el pequeño pico menor se transforma y defiende ferozmente su nido y pollada con ataques en picado al atacante hasta conseguir hacerle huir.
Macho de pico menor observando las evoluciones de un vecino.
Los pequeños agujeros por debajo del nido son las marcas de un ataque.
Los días pasaban y la vida a su alrededor proseguía lenta pero sin pausa; los pollos de los estorninos pedían si cesar mientras un escurridizo ruiseñor bastardo cantaba entre las zarzas y la pareja de pico menor seguía con su actividad hasta que un día, la hembra, y sólo la hembra, en algunas ocasiones venía con ceba en el pico; ¿tendrían pollos? ¿habrían nacido los pequeños?
Hembra con una larva en el pico.
Continuará.

viernes, 9 de mayo de 2014

Los secretos del búho chico: vista, oído y vuelo.
Los pollos me miraban expectantes. Curiosos. Giraban la cabeza y abrían los ojos desmesuradamente. Las diferencias entre ellos eran evidentes, mientras unos estaban con un plumón blanco otros estaban casi emplumados; no parecían miembros de la misma pollada pero nada más lejos de la realidad, todos eran hermanos que se movían por las ramas esperando todo el día a que sus padres aparecieran, a partir del anochecer, para darles de comer. Estaban quietos. En silencio. Esperando.
Esta entrada quiero dedicársela a Nano y Michel por su ayuda;
y sobre todo a J. Alfredo Hernández estudioso del bosque de Valorio
que estará más tranquilo con la aparición de estos pollos de búho chico
 después de varios años muy complicados.
También quiero dedicársela y agradecer enormemente a 
mi amigo Ernesto Hernández sus impagables consejos para
la realización de esta entrada.
Pollo pidiendo comida a lo que un adulto respondió con un sonido
concreto venido de los árboles cercanos
que le hizo callarse de inmediato.
El búho chico anida en viejos nidos de otras aves, sobre todo urracas, y una vez que los pollos van creciendo salen del nido y se mueven de rama en rama, siempre cerca, hasta que se empluman definitivamente.
Pollo de búho chico bastante emplumado.
Hay tres elementos que hacen del búho chico un ave letal en la oscuridad de la noche: su vista, su oído y su vuelo.
Su vuelo impresiona por la ausencia total de sonido. Hecho que se debe a que sus plumas están aserradas en sus extremos para amortiguar el sonido que producen al chocar entre ellas, así como a la disposición especial de las plumas que hace que el aire fluya entre ellas y no provoque sonido por rozamiento.
Sus ojos son de un intenso color naranja que se abren y cierran lentamente. Ojos que no me dejaban de mirar en ningún momento. Ojos que son una herramienta de precisión que el búho utiliza a la perfección.
La posición frontal de los ojos hace que tengan muy buena visión estereoscópica permitiéndole detectar a sus presas con gran precisión. 
Dentro del ojo existen dos tipos de células: los bastones y los conos; ambas son muy sensibles a la luz. Los bastones responden a intensidades bajas de luz y los conos a intensidades altas pero discriminan por colores cosa que no hacen los bastones; por lo tanto, si el animal tiene más bastones verá mejor con poca luz. 
El búho chico ve bien con poca luz porque al tener más bastones en el ojo le permiten formar imágenes con muy buena resolución incluso en condiciones de poca intensidad de luz; además, tiene otra característica que le permite ver bien con tan poca luz; detrás de la retina tiene una membrana, tapetum lúcidum, que hace de espejo produciendo un aumento de la brillantez de la imagen, es decir, aumenta unas cincuenta veces el rastro de luz que pueda haber. 
Este tapetum lucidum refleja la luz, de tal manera que devuelve parte otra vez hacia la retina, haciendo que la imagen vuelva a formarse de nuevo y que se envíe una segunda señal nerviosa que será integrada por el cerebro junto a la primera, aumentando el poder de visión con poca luz.
Durante el día pueden “solventar” el problema del exceso de luz regulando la cantidad de luz que entra en el ojo mediante la apertura o cierre de la pupila.
En esta imagen se puede ver perfectamente como el ojo al que le da la luz
la pupila está más pequeña, mientras que en el ojo que está en sombra
la pupila es mayor.
Estos ojos especiales hay que mantenerlos en perfecto estado para lo cual tienen tres párpados: uno superior para parpadear, uno inferior para cerrarlo (y dormir) y otro desde el interior para mantener los ojos perfectamente limpios.
Cerrando los párpados de arriba.
Esta excelente visión con poca luz tiene el inconveniente de que ven muy mal en distancias cortas; además prácticamente no tienen movilidad en los ojos por lo que para la detección de sus presas utilizan otra de sus armas, el oído.
Este oído es excelente debido a varias razones. Primero a la disposición asimétrica. Además como tienen muy poca movilidad en los ojos giran la cabeza entera para intentar ver lo que han oído, pudiendo rotar hasta 270º el cuello, lo que les permite localizar a su posible presa, además pueden mirar hacia abajo hasta 90º; también tienen discos faciales formados por un conjunto de plumas rígidas que hace una función de antena parabólica dirigiendo el sonido hacia el oído.
Adulto mirando hacia abajo, girando el cuello hasta 90º.
Al ver mal desde cerca necesitan alguna característica para por ejemplo controlar lo que comen o dar de comer a los pollos sin errores, esto lo hacen utilizando el tacto, unas pequeñas plumas que tienen sobre el pico (vibrisas) les sirven para, al tocar la carne, controlar perfectamente donde está, las distancias y saber que hacer.
Adulto de búho chico que permanecerá muy cerca
de donde se encuentran sus pollos.
Una enorme alegría ha supuesto el descubrimiento esta semana de varias polladas de búho chico en el bosque de Valorio (Zamora). Bosque al que le tengo un enorme cariño y que visito desde muy pequeño. Bosque en el que en los últimos tres años la población de búho chico había bajado hasta niveles preocupantes; se veían cada vez menos e incluso conseguir verlos era algo muy pero que muy raro en los últimos tiempos.
Detalle de las garras de un pollo de búho chico.
Todo ha cambiado esta semana ya que la localización de estas polladas supone una enorme alegría y un cambio muy positivo que demuestra lo complicado que es a veces detectar o controlar la fauna, seguramente estuvieran en el bosque pero no los hemos visto, ni oído, ni encontrado sus egagrópilas en este tiempo. Estaban pero eran pequeños fantasmas que se mueven en la noche utilizando sus armas: el vuelo silencioso, una vista excelente y un oído extraordinario a los que añaden un fuerte pico y unas poderosas garras; todo esto es el búho chico, una rapaz nocturna muy hermosa que vive en nuestros bosques que debemos de respetar y proteger.

sábado, 3 de mayo de 2014

Tres años. Gracias.
Hace unos días este blog cumplió tres años. Tres años que se han pasado volando. Tres años disfrutando de la naturaleza y viendo como lo que comenzó como un pequeño reto se ha ido convirtiendo en una gran satisfacción personal que me está permitiendo aprender constantemente (para aprender siempre hay tiempo).
Antes de nada me gustaría agradecer a todos aquellos que habéis entrado y navegado por él. Ya sea porque sois seguidores fieles, estéis registrados o no, o porqué entráis de forma esporádica, gracias, mil gracias. Sin vuestro apoyo, seguramente, este blog  no hubiera podido seguir adelante.
Esta fue la primera fotografía que se publicó en el blog.
Este blog es un blog modesto, espacio a través del cual intento mostrar la naturaleza; mundo apasionante, maravilloso, duro, hermoso...mediante él intento dar a conocer la importancia de lo que nos rodea, de valorarlo y, sobre todo, respetarlo. Me centro en Zamora, mi ciudad y provincia, pero eso no quita mostrar otros lugares.
Desde el principio me propuse contar vivencias de una forma amena y didáctica, lo habré conseguido o no según las opiniones de cada uno de vosotros pero, os aseguro, que en todas y cada una de las entradas que he publicado he puesto toda mi ilusión.
Cada una de vuestras visitas es un momento especial un momento en el que alguien desde cualquier parte del mundo entra en este espacio, un momento personal, un momento que me alegra y llena de satisfacción.
Este es una de las fotografías más especiales en estos tres años.
Mi animal favorito, el animal al que más entradas
he dedicado y más visitas acumula. El lobo.
Estamos a punto de llegar a las 100.000 visitas desde cualquier parte del mundo; algo que, aunque es, simplemente un número, para mi no es solamente eso, es alguien que está sentado leyendo lo que intento contar, alguien que tendrá sus sentimientos, que le gustará más o menos, que aprenderá más o menos, que tendrá una opinión de lo que ha leído, a ese alguien va dedicado este blog.
Esta será la entrada 199. Entradas que han visitado desde 84 países. Entradas en las que me he preocupado de contar algo qué tuviera algún interés y que la gente que lo leyera sacara alguna conclusión, aprendiera algo o quedara satisfecha con lo visto o leído.
Casi 1.000 comentarios. 103 seguidores y visitas desde cualquier parte del mundo; España, Estados Unidos, México, Argentina, Colombia, Rusia, Alemania, Chile, Reino Unido y Perú son los diez países con más visitas; lista que se amplia hasta 84 países de todos los continentes; desde Macao, Kenia o Taiwan hasta Bielorrusia, República Democrática del Congo o Japón pasando por Islandia o República Dominicana, gente de países dispares que entran en el blog y que todos están unidos por una misma inquietud, el amor a la naturaleza. Algo que me parece fascinante.
En este aniversario quiero abrir una nueva sección en el blog.
En este espacio iré colgando fotografías especiales, no tienen porque ser las mejores en calidad, ni las más espectaculares, ni haberse publicado anteriormente, simplemente tienen su historia y en ellas os contaré algo de cada una, una anécdota, un por qué o una curiosidad. Espero que os guste.
También quiero agradecer enormemente a todos aquellos que me habéis dado consejos o prestado fotografías para algunas de las entradas; especialmente agradecido estoy a Fernando García, Ernesto Hernández y Hipólito Hernández "Poli", amigos, amantes de la naturaleza y extraordinarios fotógrafos que siempre que les pido ayuda colaboran sin ningún problema en este espacio. También me han prestado fotografías Pablo Rogado, Alfonso Rodrigo, Alberto Carreño, Parro y Joaquín Calvo (creo que no me falta ninguno, si me he olvidado a alguno mil disculpas) a los cuales también se lo agradezco.Todos formáis parte de este blog. Todos dais vida a este espacio. Mil gracias.
Durante estos tres años no he dejado de aprender; espero seguir teniendo fuerzas y ganas de continuar compartiendo mis vivencias, experiencias, inquietudes y observaciones con todos aquellos que queráis seguir leyéndolas. Gracias…