Páginas

domingo, 18 de octubre de 2020

Esos otros lobos.

Hace unos días leí una frase de un gran amante de los lobos como es John Hallowell, decía: “Un lobo no es el diablo. No es Dios. Un lobo es un lobo”. No puedo estar mas de acuerdo. Lo he dicho muchas veces, el lobo es un animal con sus cosas buenas y sus cosas malas. Es un animal muy importante en la cadena trófica. Básico en la regulación de especies en nuestros campos. No es el causante de mil males, ni un pobre angelito. Es un animal mítico, emblemático, que atrae odios y parabienes a partes iguales. Un animal que genera pasiones encontradas. Un animal que genera adversidades. Un animal. Es, simple y llanamente, un animal. Un lobo es un lobo, con todo lo que conlleva serlo. 
Los lobos cazan, mueren, matan. Los lobos sobreviven en un mundo que los ha marcado desde tiempos inmemoriales. Los lobos son inteligentes, audaces, listos. Los lobos tienen enfermedades, son heridos e incluso mueren prematuramente. Su vida es dura. Su vida es complicada. Llena de adversidades y, en muchas ocasiones, corta. Me gustaría hablar de esos lobos que pasan adversidades y siguen adelante. De esos lobos que sufren y se reponen. De esos lobos que, en muchas ocasiones, no se les hace el caso que merecen. Los lobos heridos, lisiados o muy viejos. Esta es la historia de esos lobos. 
Calcetines.
"Calcetines" es un lobo de unos tres años. Lo he visto desde cachorro en la sierra. Como bien dice su nombre, cuatro manchas blancas cubren sus pies y manos a modo de un calcetín blanco. Es un lobo fuerte. Potente. Grande. De cabeza enorme y cara muy blanca que da la sensación de ser más viejo de lo que es en realidad. Es un lobo macho. Un lobo impactante pero, aun siendo un lobo de estas características, también es frágil y sujeto a los vaivenes de su existencia. Tiene rota la tibia y el peroné de una de sus patas traseras. Anda cojo. No apoya la pata. La lleva colgando y según camina se ve perfectamente que no se ha soldado su fractura porque, de la parte rota hacia abajo, su pata va como muerta, balanceándose como si fuera una parte que no le hiciera caso o no le perteneciera. 
Su pata trasera izquierda está rota. No la puede apoyar.
"Calcetines" es duro. Corre. Salta. Sigue el ritmo de su grupo familiar como si tuviera las cuatro patas sanas. Verlo correr a tres patas y no perder comba es verdaderamente impresionante. Lo he visto durante casi dos meses seguidos. Seguramente su fractura se cure pero tardará tiempo; mientras tanto su vida sigue adelante. Debe cazar, defenderse, huir y todo a tres patas. Es un lobo orgulloso que sigue adelante. Su cojera la supera con un enorme tesón y el resto del grupo le respeta y lo acepta sin problemas. Todo un ejemplo. 
Calcetines a la izquierda y plumero a la derecha.
Uno de sus compañeros de grupo familiar es "Plumero". "Plumero" es un lobo curioso. Cuando lo ves rápidamente lo identificas y te choca. Te llama la atención. Te sorprende. Lleva la cola siempre hacia arriba, en vertical, como si llevara un plumero tieso. Como mucho la pone paralela al suelo, nada mas. La tiene rota y mal soldada. Esa mala soldadura le provoca que no pueda ponerla en posición normal, que no pueda bajarla. 
Tanto "Calcetines" como "Plumero" pertenecen al mismo grupo familiar. Es chocante, curioso e impactante verlos correr entre brezos, carqueisas y escobas. Uno con el plumero al viento sobresaliendo por encima de la vegetación y el otro cojeando. Seguramente hayan sufrido algún percance de caza o quizás alguna pelea o una caída en una persecución, nunca se sabrá pero lo que sí se sabrá es que aun siendo poderosos, fuertes y potentes siguen siendo lobos y como lobos que son sufren los avatares de su vida diaria. 
En el punto contrario nos encontramos a "Malamute". Un gran macho de porte altivo y aspecto imponente. Es viejo, muy viejo, de cabeza enorme, fuertes patas, pecho ancho, gran alzada y un aspecto que causa una tremenda impresión nada más que lo ves. Es viejo, muy viejo, las canas afloran por gran parte de su cuerpo dándole un aspecto blanquecino que denota su experiencia, su fuerza, su poderío. 
El lobo de la izquierda es el segundo del grupo.
Es un lobo grande y fuerte pero, Malamute, a la derecha,
es todavía más impresionante. Fotografía tomada en 2015.
La primera vez que lo vi fue hace tiempo y durante años le seguí la pista. Verlo dirigir su grupo familiar era impactante. Como controlaba a los demás. La capacidad que tenía para dirigir una cacería o imponerse con su sola presencia e incluso la enorme sensibilidad con sus cachorros. Hace casi tres años que dejé de tener noticias suyas. Estaba convencido que había muerto. En ese momento tendría unos nueve o diez años pero, una vez mas, me equivoqué. 
Este verano he vuelto a saber de él. Sigue vivo. Sigue dirigiendo a su grupo familiar. Sigue imponiendo su jerarquía. Su presencia y su aspecto son aun mas sobrecogedores. Tiene muchos años y ahí sigue. Es un superviviente. 
Este gran lobo es muy viejo pero todavía controla la manada, quizás, en un tiempo no muy lejano su reinado termine y entonces su vida dará un gran vuelco; cuando sea derrocado podrá permanecer en su mismo grupo familiar siendo un miembro más de la familia pero, tendrá otras ocupaciones, como cuidar y enseñar a los pequeños cachorros o, abandonarla, y ser un paria, un exiliado que vagará sin un territorio, en constante peligro por pasar por el territorio de otros grupos familiares o acercarse demasiado al hombre; quizás encuentre un lobo joven, su escudero, que le acompañe y le ayude; él le enseñará todo lo que sabe y el joven lobo le ayudará a conseguir comida. 
El viejo y gran Malamute.
Este gran lobo es un lobo viejo, fuerte, potente, orgulloso, un viejo lobo que no cederá fácilmente su corona, que luchará hasta que no tenga fuerzas o muera en el intento o, por desgracia, el hombre se cruce en su camino y ponga fin a la vida del viejo lobo de la sierra, algo que espero no suceda, este viejo lobo se merece un final digno. 
De lobos heridos, lisiados o muy viejos casi nunca se habla. Esos lobos también son lobos y tan importantes como los que se encuentran en plenas facultades o son preciosos cachorros que comienzan su dura existencia. Existencia llena de peligros que, en muchas ocasiones, les lleva a una muerte prematura. Un lobo es un lobo.

10 comentarios:

  1. Muy curioso, Pepe.
    Gracias por ese relato familiar.

    ResponderEliminar
  2. Me ha encantado. Una historia de superación y la lucha por la supervivencia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una historia de superación total. Todos son importantes. Un saludo y gracias.

      Eliminar
  3. Gracias por compartir tantas horas de observación. Curiosa familia de lobos. Espero nos sigas dando noticias de ella

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El grupo familiar de Calcetines y Plumero es muy amplio, una gran manada. Un saludo y gracias.

      Eliminar
  4. Se saborea tu relato. Tu amor por los lobos queda bien plasmada. Así tus lectores aprendemos a verlos de otra manera.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es la idea, ver a los lobos como lo que son. Un saludo y gracias.

      Eliminar