Páginas

martes, 20 de abril de 2021

La batalla de las fochas.

Suena la música de Sergio Leone en la laguna. Los contendientes se aproximan. Se sopesan. Un arbusto esférico cruza la laguna mientras el silbido de “La muerte tenía un precio” resuena entre los oponentes. Los machos de focha común están alterados. Es tiempo de marcar territorios, de conseguir pareja, de demostrar todo su poderío.
Se observan a cierta distancia. Se acercan. Se sopesan. Si uno de ellos cree que no tiene opciones se dará la vuelta y se irá pero si los dos piensan que se encuentran parejos de fuerzas...la batalla es inevitable.
Se aproximan de manera intimidatoria para atemorizar a su rival. Se acercan uno al otro con el cuello estirado, a ras de agua, las alas entreabiertas e hinchándose, crecidos, como si quisieran parecer más grandes y poderosos de lo que realmente son. La intimidación es crucial. Comienza la batalla. 
Los contendientes se abalanzan uno sobre otro. Picotazos. Golpes y mas golpes al mas puro estilo de los mejores maestros como “el mono borracho” o “el luchador manco”. Se sientan sobre la cola y levantan las patas para golpearse con tremendos golpes de los que el mismísimo Bruce Lee estaría orgulloso. Patalean. Abren las alas. Se abalanzan una sobre la otra. Se hunden. El agua chapotea alrededor y pequeñas plumas salen volando por el impacto de los golpes. No ceden. No cejan en su empeño de derrotar sin paliativos a su rival. Sólo puede ganar una.
Cuando una de las fochas parece que va a perder, se recupera y lanza un contraataque. Más golpes. Patadas. Picotazos y persecuciones. Todo ante la atenta mirada de otras fochas, tanto machos como hembras no pierden detalle; unos para observar a futuros rivales y otras para ir eligiendo pareja.
La batalla es desgarradora, sin piedad, sin freno, sin compasión. Cuando uno abandona el otro le persigue lanzando tremendos picotazos y golpes según va escapando. Hay que ganar y dejar claro quién es el mejor. Quién es el mas fuerte. Quién será el mejor padre.
Pasan los minutos y la batalla no ceja, en un momento determinado unos de los contendientes sumerge a su oponente cansado durante un tiempo que me parece eterno, lo quiere ahogar, consigue zafarse, salir a la superficie pero su rival no tiene piedad y le aplasta, no solo le vence sino que lo humilla. 
Uno vence. El otro huye. Ha terminado una batalla pero no la guerra porque pasados unos minutos volverán a empezar. Un nuevo rival se acercará y una nueva batalla comienza. Así hasta que las hembras decidan quién será sus pareja. Quién será el padre de sus pollos. Quién será la pareja que engendre una nueva generación de fochas comunes.

4 comentarios:

  1. ¡Qué relato tan bien ambientado y amenizado!
    Seguro que los contendientes quedarían satisfechos si tuvieran la oportunidad de leerlo.
    Salud y saludos de 'Ojolince y Sra.'

    ResponderEliminar
  2. Todo un espectáculo sin duda las continuas trifulcas, escarceos y persecuciones con que nos deleitan las fochas por estas fechas. Saludos José y enhorabuena por la estupendas fotos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que tienen una peleas impresionantes. Un saludo y gracias por el comentario.

      Eliminar