sábado, 21 de diciembre de 2013

El aullido del lobo.
Eran las doce de la mañana y parecía todo tranquilo pero un largo aullido sonó en la sierra. Inmediatamente, como si de un resorte se tratara, seis lobos comenzaron a bajar por la ladera hacia el lugar de donde procedía. Bajaban decididos. Firmes. En fila. Sin prisa pero sin pausa. Acudían a la llamada.
El siguiente vídeo fue grabado por Fernando García Roncero con una cámara fotográfica Canon Sx 50 (la calidad no es buena por la distancia pero el momento quedó grabado; para ver mejor el movimiento podéis ponerlo en toda la pantalla). En él se puede apreciar a un grupo de lobos acudiendo a un aullido que se había producido segundos antes. Por desgracia, el aullido, no está grabado pero sí como acudieron todos. Doy las gracias a Fernando y su mujer Alegría por contarme el momento y prestarme el vídeo para esta entrada.
El aullido de un lobo es algo muy especial. Algo que no se olvida fácilmente. Algo diferente y mágico que ha cautivado, atemorizado e intrigado a los hombres desde tiempos inmemoriales y que ha tenido múltiples interpretaciones pero, ¿por qué aúlla un lobo?
El aullido al que acudían estos seis lobos era una llamada. Se estaban comunicando. El lobo que aulló quería algo que los demás interpretaron inmediatamente y a la perfección, quizás quería ayuda, o había cazado, o simplemente estaba reuniéndolos para ir a cazar o algo que nosotros no entendemos o no sabemos comprender pero, desde luego, era una llamada.
El aullido, en mi opinión, sirve para saber donde está el resto de la manada, de su grupo, para transmitirse información o incluso para informar a otros lobos que se encuentran en un territorio que no es el suyo, para remarcar una posición social o simplemente para transmitir un sentimiento o una emoción ya sea de alegría, de tristeza...
Está muy extendido y es muy común creer que el lobo solamente aúlla por la noche, a la luna; algo totalmente falso ya que un lobo puede aullar a cualquier hora del día y el aullido es totalmente diferente en determinados momentos, no aúllan siempre igual.
El aullido de esta llamada era largo, profundo, prolongado en cambio en otra ocasión pude oírles aullar a la una del mediodía con un aullido totalmente diferente. Un aullido corto resonó en el valle, cuando escuchas aullar a un lobo todo tu cuerpo se pone en tensión, en alerta, se te eriza el pelo y escuchas absorbiendo ese sonido mágico y embriagador; inmediatamente, nada más terminar el aullido, otro, igual que el anterior, surgió de un bosquete, a más de un kilómetro de distancia y acto seguido un tercer aullido de igual duración e intensidad surgió en un tercer punto a más de ochocientos metros. Daba la impresión que estaban diciéndose: "¿Dónde estáis?" "Estoy aquí". "Y yo aquí". Evidentemente no soy científico y esta es mi interpretación que algunos consideraràn una locura o una barbaridad.
Otro aullido, completamente diferente, lo pude escuchar una fría noche de febrero en la que me encontraba con un grupo de alumnos cerca de Villardeciervos (estábamos en el Centro de Educación Ambiental). Nos habíamos dividido en tres grupos para escuchar los sonidos del bosque. El silencio era absoluto. Un cárabo se escuchaba en la lejanía mientras la hojarasca se removía a escasos metros nuestros, seguramente algún ratoncillo huiría de nuestra presencia, el silencio era inquietante, pasados unos minutos de escuchar el bosque iba a empezar a leerles la carta del indio Noah Seatlh cuando, justo, antes de hablar, un aullido surgió de la profundidad del bosque. Nos quedamos todos petrificados. Nadie se lo esperaba. El aullido era largo, profundo, eterno..."auuuuuuuuu"; acabó pero le siguió otro corto repetido varias veces "au-au-au" para terminar, nuevamente, en otro aullido profundo y prolongado, con un "auuuuuu" como el de las películas. Las respiraciones de mis alumnos se habían acelerado pero nadie emitió una sola palabra. Estaban absortos. Estaban escuchando el aullido de un lobo, en el bosque, de noche; el aullido se repitió varias veces y cuando terminó nadie decía nada de nada. Estaban impresionados. Continuamos la actividad y al terminarla nos reunimos con el resto de grupos y todos habían oído lo mismo y estaban impactados, jamás lo olvidarán.
Tres aullidos diferentes. Tres aullidos para comunicarse. El aullido es comunicación para un lobo. Cada lobo tendrá su voz. Cada grupo tendrá su aullido. Cada aullido tendrá un significado que podremos interpretar de mil formas diferentes pero que solamente el lobo sabrá su verdadero significado pero su aullido seguirá impresionándonos. Que el aullido del lobo nunca se apague que siga siendo acunado por el viento y podamos escucharlo para seguir sintiéndolo. 

7 comentarios:

  1. No se nada de aullidos de lobos, pero como me gusta la primera foto!!!!!

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa fotografía ami también me encanta. Fue una fría mañana de octubre en la sierra, con una helada considerable y capta el momento de los primeros rayos de sol que atraviesan la niebla y llegan a la helada. Muchas gracias por el comentario y un saludo.

      Eliminar
  2. Se me ponen los pelos como escarpias...yo solo lo he oido una vez hace años y es escalofriante.Leyendo tu articulo me he acordado del libro de George Stone "La leyenda del lobo cantor"......supongo que lo habrás leido...sinó ahí te va un enlace para un PDF...http://www.elhombresinsombra.es/biblioteca/l/Leyenda%20del%20lobo%20cantor,%20La.pdf

    Saludos y Felices Fiestas amigo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Xurde. No lo he leído pero tomo noto. Gracias por la recomendación y el comentario. Un saludo.

      Eliminar
    2. Pues cuando lo leas te aseguro que lo recordarás...es de esos libros que no se olvidan...

      Eliminar
  3. Impresionante documento.
    Me gustaría haber oído el aullido del Lobo, nunca he tenido la oportunidad.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo oirás, seguro, y te resultará impactante. Un saludo.

      Eliminar