miércoles, 11 de diciembre de 2013

Lince ibérico: sensaciones encontradas.
El pasado puente he estado en Andujar y mi viaje ha tenido sensaciones encontradas. Por un lado he visto al lince ibérico, ese tesoro natural que debemos de preservar con todas nuestras fuerzas, de una manera que jamás hubiera imaginado, a unos escasos metro y medio de distancia; por otro lado he notado la enorme preocupación y problemática actual de esta zona que es el último reducto estable del lince en la península ibérica y si pasa por dificultades todos lo lamentaremos. Intentaré entremezclar mis sensaciones encontradas. Espero conseguirlo.
Las fotografías de esta entrada no son de este viaje.
Son tomadas en enero de 2013 por...
Desde el pasado carnaval en el que realicé mi última visita a este enclave maravilloso hasta ahora el descenso de avistamientos de lince en la zona ha sido alarmante; mientras en febrero pude observarlo todos los días (mañana y tarde) en esta ocasión solamente lo he visto en dos ocasiones. Mientras que en la misma zona hace diez meses había unos 14 ó 15 linces, en la actualidad, calculan que hay cuatro. Un descenso alarmante y preocupante que seguramente no obedezca a un sólo factor sino que sea una mezcla de diferentes condicionantes que unidos dan lugar a este descenso.
...Fernando García Roncero al que agradezco enormemente
prestármelas para ilustrar esta entrada.
Todos los astros se aliaron para que viéramos al gran gato. Si no nos hubiéramos ido casi al anochecer por culpa de unos descerebrados que no sabían comportarse, no lo hubiéramos visto. Si no nos hubiera parado la Guardia Civil en el camino para mirarnos el coche, no lo hubiéramos visto. Si no llegamos a parar para hacer una foto a un precioso ciervo con el atardecer a su espalada, no lo hubiéramos visto...
La belleza de este animal es embriagadora.
El primer factor que creo que influye en este descenso de linces es la disminución espectacular de conejos en los últimos diez meses. Esta disminución de conejos puede deberse a la falta de lluvias desde junio, al ataque de una nueva cepa de la enfermedad hemorrágico vírica o, quizás, a la presión excesiva de esos 14 linces en tan poco terreno. Quizás sea una mezcla de los tres. Sabemos que si el conejo decae, el lince, decae también. Depredador y presa van íntimamente ligados.
Si cada vez hay menos conejo, por lo tanto, la comida escasea, esos catorce linces no tienen comida para todos, con lo cual, los más fuertes, comenzarán a expulsar al resto que deberán de buscar otras zonas en las que sobrevivir. Cuando siga faltando la comida esos linces más fuertes deberán ampliar su territorio quitándole parte del de otros ejemplares que deberán de hacer lo mismo a los de su alrededor. Los territorios pasarán a ser mucho más grandes incluso a no tener límites determinados, a ser algo mezclado, inconexo. Todos estos linces que van siendo expulsados corren enormes riesgos al tener que moverse mucho más por carreteras, autovías o adentrarse en olivares en busca de alimento provocando un aumento de muertes por accidentes, este año han muerto 13 linces atropellados en la zona.
Esos linces que se mueven errantes entre territorios lo harán escondiéndose, por las partes altas de los valles y bajarán a las zonas bajas, en las que están los conejos, durante las horas de menos luz o por la noche. Con lo cual se verán mal, en zonas de paso, en caminos o, simplemente, no se verán.
Los últimos cuatro o cinco años han sido años muy buenos de
observaciones, ahora, esas observaciones son mucho más complicadas.
...ahí estaba el ciervo en un contraluz espectacular cuando, delante del morro del coche, a dos metros escasos, cruzó de derecha a izquierda un precioso lince con total tranquilidad. Elegante. Felino. Majestuoso. Con un andar suave. Nos miró y se metió por debajo de la valla de nuestra izquierda. Subió el terraplén y se paró. Nos miró. Dio dos pasos hacia nosotros y se paró de nuevo. Nos miró nuevamente. Dio un paso más y se quedó a la altura de mi ventanilla, a metro y medio. Nos miró por tercera vez. Nos quedamos congelados. Petrificados e impresionados de la mirada del felino más amenazado del mundo. Esos ojos claros y profundos nos miraban sin miedo, lo hacían con intriga. Se levantó y se fue. Sin palabras.
Así se ve al lince en muchas ocasiones. Un sombra. Una mancha fugaz.
Un movimiento.
En la zona de la que hablo, este año, ninguna hembra ha conseguido sacar adelante a sus cachorros lo que supone un enorme problema. Si el conejo disminuye todavía mas este próximo celo será un desastre ya que muchas hembras no entrarán en celo o no quedarán preñadas, con lo cual bajará en número de cachorros todavía más. Si algunas se quedaran preñadas necesitarán para sacar adelante a sus pequeños un número determinado de conejos y, si no los hay, las pérdidas serán incalculables. Si en 2012 las cifras totales de cachorros que consiguieron sobrevivir fueron 44 el número de este año será mucho menor (se estiman entre diez y doce). Si en 2012 se contabilizaron un total de 305 linces; censo que bajó, por primera vez, en años. Esos 305 únicos linces que quedan en el mundo, seguramente, se verán mermados en el censo de este año 2013. El problema es considerable y muy preocupante.
El conejo y el lince van unidos. Si uno desaparece o baja, el otro le sigue. Si no hay conejos, no habrá lince y como dice Ramón Pérez de Ayala (WWF Life Iberlince): “Tememos que se nos venga abajo el trabajo de los últimos 10 años". Si eso sucede será un verdadero desastre. Esperemos y confiemos en el saber hacer y responsabilidad de los que deben de tomar las decisiones para que volvamos a la senda de la recuperación.
El lince es un animal que tenemos que ser capaces de conservar porque es un elemento clave de nuestra biodiversidad. Un animal que es endémico de nuestra tierra y que forma parte de nuestro patrimonio natural. Un animal que hay que respetar, cuidar, valorar, apreciar y disfrutar siempre con sentido común, esperando que no sea el menos común de los sentidos.

11 comentarios:

  1. Hola entiendo perfectamente las sensaciones que has vivido, como sabes, nosotros también lo vimos muy cerca y quedamos alucinados con la belleza de este tesoro que tenemos en la península.
    Por otro lado estos días estamos leyendo y oyendo todo eso que tu comentas en la entrada: descenso en el número de Linces, pocas crías, pocos conejos, ....¡pinta mal!
    Sin embargo en un primer momento pensé en que se trataba de otro lloro más de la administración andaluza para conseguir fondos europeos, pero con lo que tu cuentas, la situación es otra, la peor diría yo.
    Tenemos intención de volver a esa zona a principios de año, ya te contaré.

    Saludos desde León

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    1. Hola José Alberto. Recuerdo perfectamente tu entrada con el avistamiento que tuvisteis que fue una gozada. La situación es muy complicada aunque hay que tener esperanza y ser optimista. Supongo que se estarán tomando medidas con la falta de conejos. Gracias por tu comentario.

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    2. Se me olvidaba. Que tengáis mucha suerte cuando os acerqueis. Un saludo.

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  2. Hola José. Habrá que estar atentos a la evolución de los acontecimientos. Muy atentos. En Cualquier caso, antes de hacer de las predicciones una tragedia, recordemos que las predicciones que se hicieron con la enfermedad renal igualmente daban pavor y se pudo solventar con mayor o menor éxito. Por lo tanto, una pizca de optimismo, y mucha precaución, aunque reconozco que esta situación puede ser peor que aquella. Hay que esperar a ver cómo evoluciona todo, quizás en los dos o tres próximos años.

    Me alegro José que tuvierais la fortuna de verlo a tan corta distancia. Nosotros intentaremos acercarnos este año también, pero no cuando esté demasiado concurrido de gente, ya sabes, las oportunidades se reducen, pero no solo de ver al lince, si no también de cabrearse con esos descerebrados que siempre se encuentra uno en las zonas concurridas.

    Un abrazo y gracias por la info que aportas en esta entrada (y en el resto).

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    1. Hola Jesús. Siempre hay que ser optimista y esperar que el conejo se vaya recuperando poco a poco. Supongo que en este problema se irá tomando algún tipo de medidas. Verlo tan cerca fue una experiencia única y maravilllosa. Espero que cuando vayais tengais suerte. Un saludo y gracias.

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  3. Muy buenas.
    Ya habíamos oído que las cosas esta segunda parte del año pintaban francamente mal para el lince ibérico, falta de conejo,atropellos y bajo reclutamiento juvenil. Pero no creíamos que la magnitud del problema estuviese llegando a esos puntos. Nosotros fuimos también en febrero de 2013 y en una semana nos volveremos a acercar. Gracias por compartir tu experiencia. Como bien dices, el lince es un tesoro faunístico que debemos de conservar entre todos, no solo unos pocos.
    Un saludo

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    1. Coindicimos en febrero viendo a aquel precioso macho sobre las rocas. Espero que tengais mucha suerte cuando os acerquéis, por cierto el macho de la zona que vimos sobre las rocas (no el que vimos sino el otro que había allí) ya no está allí, ha cambiado y se ha marchado para el otro lado del embalse. Un saludoy gracias por el comentario.

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  4. Que suerte poder verlo desde tan cerca! Es impresionante.
    Una pena lo que está pasando con el lince, ojalá su situación mejore.
    Saludos.

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    1. Seamos optimistas. Esperemos que todo mejore. Fue una auténtica suerte, creo que irrepetible, y una auténtica gozada. Gracias por tu comentario y un saludo.

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  5. Enhorabuena por tu avistamiento, Pepe.
    Aparte de las causas que comentas, creo que en este caso hay también un factor que puede influir y que tú también menciones en tu texto, y es el descontrol que existe con las personas que van a observar al lince a Andújar. Hay veces que es una auténtica romería. Por supuesto, que la mayoría se comporta de manera respetuosa, pero entre tanta gente siempre hay grupos de descontrolados que se comportan como si estuvieran en el salón de su casa, a voces, yendo y viniendo, con los perros sueltos, sin ningún respeto por la fauna y por el resto de observadores, que sí saben estar. Y quizás tanta molestia pueda también estar influyendo en el comportamiento de los linces y haga que cambien de zona de campeo buscando mayor tranquilidad. Una pena que por el comportamiento de algunos no se pueda observar a una determinada especie con el respeto y la tranquilidad que se merece.

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    1. Hola Antonio. Por desgracia tuvimos que sufrir a dos grupos de descerebrados todo el puente. Un grupo de ellos se hizo famoso entre todos los que estábamos tranquilamente por su penosos comportamiento y todos huíamos de su lado (se oían desde cualquier sitio) y en el segundo avistamiento fugaz que tuve la culpa la tuvo (me enteré después ya que yo estaba enotra ladera) un innombrable que no se le ocurrió otra cosa que hacer que salir corriendo ladera arriba detrás de un lince que venía tranquilamente por la ladera. Lo único que consiguió es asustar a ese animal que no volvió a aparecer, a todos los que allí estábamos porque no vió nadie al lince y cogernos un cabreo monumental (se dió aviso a los guardas). Lamentable. Esperemos que esa gente sea cada vez menos porque sinó todos lo pagaremos. Un saludo y gracias por el comentario Antonio.

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