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martes, 17 de noviembre de 2020

Falaropo picogrueso en Villafáfila.

Ayer 16 de noviembre, J. Miguel San Román descubría un falaropo picogrueso en las Lagunas de Villafáfila. Hoy me he acercado y he podido disfrutar de este precioso y elegante viajero que, en un viaje de miles de kilómetros, ha parado a descansar y reponer fuerzas en estas lagunas zamoranas. Gracias Pepe, es mi primer falaropo picogrueso. 
Allí estaba, en la laguna, alimentándose sin parar en un constante frenesí de búsqueda del alimento que le debe de dar fuerzas para continuar su largo viaje. Me admira que un ave tan pequeña tenga la fuerza, orientación y capacidad suficiente para viajar miles de kilómetros desde su zona de cría en el Ártico hasta sus zonas de invernada en Sudáfrica o América del Sur. Miles de kilómetros recorridos en un viaje lleno de peligros. Miles de kilómetros realizados por un pequeño limícola de 21 cm de longitud; me impresiona. 
Me he sentado y he estado observándolo, disfrutando de sus evoluciones, como se movía nervioso, inquieto. No paraba en ningún instante de buscar insectos en la superficie del agua que comía con enorme rapidez para buscar otro y otro y otro. Necesita reponer fuerzas rápidamente y acumular grasa para continuar su largo y peligroso viaje. 
Descansará y se alimentará hasta que considere que ha llegado la hora de reemprender su larga marcha hasta el sur donde invernará para volver hasta la otra punta del planeta en primavera y comenzar un curioso ciclo reproductivo en el que las hembras, más vistosas que los machos, se encargan de defender un territorio y, una vez que han puesto los huevos, será el macho el encargado de incubarlos y cuidar a los pequeños. 
Este pequeño falaropo de blanco inmaculado, gris en la parte superior, pico corto, negro y grueso y negro entorno al ojo es completamente diferente en época de cría, su transformación es espectacular, sobre todo en las hembras, con un plumaje rojizo pardo y negro, con mejillas blancas, vientre rojo, píleo negro y parte superior del cuerpo oscura con bordes claros; una verdadera preciosidad. 
Ahí quedó, alimentándose para continuar su vida de viajero transoceánico.

3 comentarios:

  1. Fantástica observación y fotografías. ¡Enhorabuena!

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    1. Muchas gracias. Tenía muchas ganas de ver a este pequeñín. Un saludo.

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  2. Vaya, enhorabuena, también han llegado por ahí !! Es que Villafáfila es un entorno privilegiado para cualquier tipo de sorpresa.

    Un saludo
    Alfredo

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