lunes, 11 de mayo de 2026

Miradas: la mirada del lobo.

Quiero comenzar una serie de entradas que realizaré cada cierto tiempo titulada: “Miradas”. En ellas me gustaría transmitir miradas que tienen algo que contar. Miradas que han supuesto un impacto cuando nos encontramos. Miradas poderosas, tristes, esperanzadoras, alegres o simpáticas. Sentimientos que emanan de esa mirada. Simplemente...miradas.
La primera mirada es la de un lobo. “Siempre se ha dicho que “la mirada de un lobo te hiela la sangre” y, en cierto modo, es verdad. Esos ojos almendrados de mirada penetrante, profunda, que te observan y parece que leen en tu interior. Cuando un lobo te mira directamente, quedas hipnotizado, no puedes dejar de mirarlo hasta que él decida cambiar la mirada”. (Fragmento de “Observaciones de campo del lobo ibérico 2.0”)
El lobo es un animal mítico, emblemático que a nadie deja indiferente, despierta pasiones tanto a favor como en contra. Animal que debemos conocer, respetar, valorar y proteger. Un animal que es básico en nuestros ecosistemas. Un animal que siempre ha mirado al hombre con recelo, con miedo, con un temor justificado por los siglos de persecuciones. Una mirada de poderío y fragilidad, de inteligencia y tristeza, de incertidumbre y vulnerabilidad, una mirada de lobo.

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