lunes, 27 de abril de 2026

Los grillotopos del Bosque de Valorio.

Hace unos días después de una agradable jornada campera en el Bosque de Valorio en Zamora, al anochecer, comenzó la aventura para un grupo de niños que, de repente, empezaron a escuchar un fuerte sonido estridente y chirriante que sonaba por aquí y por allá en un extraño coro que provenía… ¿De dónde? Rápidamente se dieron cuenta que provenía del suelo ¿Qué era ese sonido? ¿Quién lo producía?
El mundo de los insectos es un mundo desconocido y misterioso al que si te acercas con un enorme zoom descubrirás verdaderos aliens sacados de cualquier película de ciencia ficción, insectos sin los cuales la vida en la Tierra no podría existir tal y como la conocemos.
El sonido procedía de varios agujeros en el suelo, agujeros de los que salía el potente chirrido como en un coro diseminado en el terreno. Agujeros que eran como una pequeña caverna en la cual el sonido se amplificaba cual moderno amplificador de sonido en cualquier concierto musical. Sonido emitido por el grillotopo, uno de los mayores insectos de la península ibérica.
Grillotopo. Grillo por pertenecer a la familia de los grillos, saltamnotes y langostas. Topo por poseer unas potentes manos con las que excava, cual habilidoso topo, las galerías y agujeros en los que vivirá toda su vida.
Lucía, Marco, Sofía, Mateo, Ricardo y Pilar estaban encantados con el descubrimiento de estos insectos que llamaban a las hembras para que acudieran hasta su caverna con el fin de aparearse, guiándose por el sonido que emitían.
Tras el apareamiento “la hembra excava una cámara subterránea en la que deposita unos 100-300 huevos. Estos deben ser incubados por lo menos 2 o 3 semanas, periodo durante el cual la madre se encarga de su cuidado.
Cuando eclosionan, la hembra ejerce un cuidado maternal que dura hasta que las ninfas alcanzan su segundo estadio de desarrollo. A partir de aquí, las ninfas abandonan el nido y continúan su crecimiento solas. Alcanzan la fase adulta unos 12-18 meses después de nacer” (Fuente: Universidad Autónoma de Barcelona)
Grillotopo en Villardeciervos (Zamora).
Aventura nocturna que permitió descubrir a pequeños y mayores un animal extraño y curioso que nunca olvidarán, mientras, en la lejanía, el ulular de un cárabo resonaba en nuestro magnífico Bosque de Valorio.

lunes, 13 de abril de 2026

El increíble nido del pájaro moscón.

Uno de los habitantes de nuestro río Duero a su paso por Zamora más curiosos es el pájaro moscón. Pequeño pajarillo que en estos días está muy ajetreado construyendo una pequeña maravilla de la ingeniería como es su nido.
Este pequeño y precioso pajarillo es arquitecto, albañil e ingeniero de primera ya que construye un nido trenzando fibras vegetales con una maestría, habilidad y gusto increíbles, digno de cualquier experto en el arte de la creación arquitectónica.
En el mes de marzo los machos del pájaro moscón comienzan la ardua tarea de construirse su increíble nido. Eligen una rama delgada de un chopo, álamo o fresno e incluso un carrizo (aunque esto es verdaderamente inusual aunque lo he podido ver en alguna ocasión), la rama elegida será el punto de anclaje en el que comenzarán a trenzar y trenzar fibras vegetales incansablemente para ir construyendo, con una maestría inigualable, un nido que poco a poco irá cogiendo la forma de una especie de cesta.
Construcción del nido en un carrizo, algo muy inusual.
Mientras el macho está tan ajetreado, incluso a veces dos machos pueden colaborar en el mismo nido (poco común), la hembra se sitúa cerca del nido y observa.
La hembra no perderá detalle de todo el proceso y de la habilidad de construcción del macho, mejor dicho de los machos, ya que controlará no sólo a uno, sino que busca al macho que construya el nido que ella considere como el mejor de todos; va de uno a otro sin perder detalle de las evoluciones en la construcción del nido que va surgiendo lentamente con los esfuerzos y maestría de los pequeños moscones.
Hembra situada junto al nido observando sus evoluciones.
Cuando la hembra llega a un nido se acomoda en una rama cercana sin perder detalle; de vez en cuando se posa en él y comprueba su elaboración de cerca, hace una inspección rigurosa de como va quedando la construcción.
Mientras la hembra observa, los machos se esmeran en construir el mejor nido posible ya que si es del gusto de la hembra, habrán encontrado pareja, sino no, por lo que no criarán este año y abandonarán la construcción del nido.
A veces sucede que un macho construya dos nidos a la vez, así tiene el doble de posibilidades de encontrar pareja y el doble de esfuerzo, ya que irá de uno a otro, en un ir y venir frenético entre ambos y los carrizos de la orilla del río. Al final, tanto trabajo le valdrá la pena si en uno de los nidos consigue compañera, el otro lo abandonará.
Cuando una hembra decide el nido que más le gusta, ayuda al macho a terminarlo, dándole los toques que ella considere necesarios en el interior y así acondicionarlo a su gusto para empezar la cría de los futuros pájaros moscones. Lo dejará a su gusto y así comenzar la incubación que realizará ella sola. El macho no entrará, se limitará a llevarle comida hasta que nazcan los pequeños moscones.
Más o menos veinte días de frenética ida y venida del moscón con amentos de chopos o inflorescencias de carrizos para que el nido quede perfecto. Nido que es una verdadera joya de la ingeniería de este pequeño y hermoso pajarillo: el pájaro moscón.