lunes, 25 de mayo de 2026

Miradas: la mirada del lince ibérico.

La mirada de un lince es esperanzadora. Mirada optimista. Mirada que ha pasado de estar con 94 ejemplares en 2002 a 2.401 en 2024 (2.047 ejemplares en España y 354 en Portugal). Mirada retrospectiva en la que se le ha salvado de la extinción mediante una acertada estrategia de coordinación entre administraciones públicas y privadas, organizaciones ecologistas, investigadores y comunidades locales (cotos de caza, ayuntamientos, vecinos).
Más una serie de medidas y programas como: un exitoso programa de cría en cautividad, la reintroducción en nuevos territorios, la restauración del hábitat y su presa principal: el conejo, así como los fondos europeos (LIFE Naturaleza, Iberlince, LIFE Lynxconnect) que financiaron la cooperación transfronteriza entre España y Portugal para conectar las poblaciones de linces y mejorar su conectividad territorial
El lince ha tenido una ventaja fundamental con respecto al lobo ibérico: su aceptación por una gran mayoría de la población. Algo que ha supuesto que no se le persiga, que se acepte en su territorio, que no sea demonizado, algo que el lobo no ha conseguido, pensemos que el censo nacional del lobo ibérico 2021-2024, publicado en 2025, contabilizó 333 manadas, es decir, una población aproximada de entre 2.000 y 2.500 ejemplares. Por lo tanto estamos hablando prácticamente del mismo número de lobos que de linces en España pero mientras a uno se le cuida con un mimo y esmero totalmente merecido al otro se le quiere eliminar (pero eso será otra entrada).
El lince ha resurgido cual ave fénix, encontrándose en su mejor momento desde hace décadas. Momento que, por desgracia, en la provincia de Zamora perdimos, dejamos pasar por la mentalidad y reticencias de colectivos de cazadores, agricultores y algún alcalde cuyas opiniones en contra supusieron el hecho diferenciador para que se reintrodujera el lince ibérico en Palencia (dónde no había opiniones en contra) y en Zamora no, aunque mucha gente estuviéramos a favor pero, por desgracia, no tuvimos ni voz, ni voto en esa decisión donde primó más la opinión en contra de estos colectivos que solamente miraron por y para sus intereses, nunca por el bien del animal, el medio ambiente y menos con una perspectiva de futuro con el lince como un elemento dinamizador y revulsivo económico de la comarca (que poco miraron otras zonas en las que se ha reintroducido como Toledo o Badajoz y lo que ha supuesto su vuelta). (Recordar otras entradas sobre el tema: ¿Perdiendo la oportunidad?mentalidad y reticencia)
La mirada del lince es muy esperanzadora ya que ha pasado de estar "en peligro crítico" a "vulnerable" en la lista roja de la UICN. Algo que es una enorme alegría para todos aquellos que amamos la naturaleza.
(Colección miradas: el lobo)

lunes, 18 de mayo de 2026

Cucos y críalos: curiosa estrategia para criar.

Dos especies de aves están ligadas por un mismo y curioso objetivo: el cuco y el críalo son las dos únicas especies que no crían a sus pollos. Son okupas, parasitan a otras aves para que les críen a sus hijos.
Todo el mundo ha oído hablar del cuco, fundamentalmente por los famosos relojes de pared de los que sale un pequeño pajarito que hace “cu-cú” cada hora. Tradición nacida en la zona de La Selva Negra (Alemania) en el s. XVIII, mediante la cual los relojeros de la zona querían decorar con motivos naturales sus relojes y anunciar la inminente llegada de la primavera, pensaron que la mejor manera de anunciar la primavera era con el sonido del cuco, ave que llegaba justo antes de comenzar la estación.
El cuco llega hasta nuestro territorio procedente de África, donde inverna, para criar. Su estrategia es verdaderamente sorprendente. Cuando la hembra va a poner un huevo busca un nido de carricero, curruca, chochín, petirrojo o pardillo que no esté vigilado para aprovechar el momento, es su oportunidad, se acercará y depositará allí su propio huevo, el engaño está en marcha.
Algo realmente curioso es que “la hembra suele elegir el mismo huésped que la crió a ella y que suelen ser currucas, zarceros, carriceros y otras aves, todas paseriformes, como los chochines, petirrojos, acentores comunes, pardillos, etc. Las puestas suelen constar de 7 a 9 huevos, aunque se han dado citas de mayor número, en torno a los 12-15 huevos en la temporada que la hembra reparte en series de 5 huevos distanciados 48 horas y cada serie se distancia de la siguiente 3-6 días que coloca en varios nidos y que curiosamente son del mismo color que los de la especie que parasita, aunque obviamente son algo más grandes. El periodo de eclosión de estos huevos es muy corto, y a los 12 o 14 días eclosionan…” (Fuente aquí).
Cuando nace el pollo de cuco, inmediatamente tira del nido todos los huevos que en él se encuentren, se quedará sólo, lo que supone que toda la atención de sus padres adoptivos es para él, no tiene competencia, padres adoptivos que se creerán que es su propio pollo con lo cual no lo abandonarán y lo cuidarán hasta que vuele del nido, algo que sucede muy pronto unos 20 días después. Ocurre la paradoja que el pollo del cuco es mucho más grande que sus padres adoptivos, imaginemos un carricero alimentando a un cuco, la desproporción es enorme, aun así el carricero estará convencido que es su propio pollo.
El críalo también parasita a otras aves pero en este caso son, fundamentalmente, urracas. Los críalos, al igual que el cuco, invernan en África y llegan a nuestro país en primavera para criar y aquí comienza su estrategia de parasitismo como pude presenciar en una ocasión con una pareja de urracas que se afanaba en la terminación de su nido, entrando y saliendo en un constante ajetreo mientras, un críalo, las observaba atentamente. Estudiaba todos sus movimientos. Esperaba su oportunidad. En un momento determinado se aproximó y, las incordió tanto, que salieron volando detrás de él.
Me sorprendió que cuando lo perseguían no hacían ruido, algo muy raro para estas escandalosas aves; más tarde, leyendo libros di con la solución. Lo hacen para no llamar la atención de otras urracas o córvidos y así no indicarles que están dejando el nido sólo, dejándolo vulnerable con vistas a un posible ataque.
El caso es que las dos salieron tras el críalo y, mientras, otro críalo salió de su escondite (ni siquiera lo había visto). Entró en el nido de las urracas. Era la hembra y, seguramente, puso un huevo. Terminó y salió a toda velocidad. Cuando volvieron las urracas ya se había ido. La estrategia había sido perfecta. Habían conseguido su objetivo: despistar a las urracas para conseguir dejar en el nido su preciado huevo.
Huevo que las urracas acogerán como suyo y cuidarán hasta que eclosione. De ese huevo nacerá un pollo de críalo que, al contrario que el cuco, no expulsará a sus hermanos adoptivos, si no que se criará con ellos y cuando salga del nido seguirá siendo alimentado por sus padres adoptivos como sucedió con este joven críalo que era alimentado por la afanosa pareja de urracas que estaba convencida que era su propio hijo.
Cucos y críalos no construyen nido. Cucos y críalos no crían a sus pollos pero cucos y críalos prosperan mediante la argucia y el engaño que utilizan de manera hábil para conseguir su fin: que otros críen a sus pollos.

lunes, 11 de mayo de 2026

Miradas: la mirada del lobo.

Quiero comenzar una serie de entradas que realizaré cada cierto tiempo titulada: “Miradas”. En ellas me gustaría transmitir miradas que tienen algo que contar. Miradas que han supuesto un impacto cuando nos encontramos. Miradas poderosas, tristes, esperanzadoras, alegres o simpáticas. Sentimientos que emanan de esa mirada. Simplemente...miradas.
La primera mirada es la de un lobo. “Siempre se ha dicho que “la mirada de un lobo te hiela la sangre” y, en cierto modo, es verdad. Esos ojos almendrados de mirada penetrante, profunda, que te observan y parece que leen en tu interior. Cuando un lobo te mira directamente, quedas hipnotizado, no puedes dejar de mirarlo hasta que él decida cambiar la mirada”. (Fragmento de “Observaciones de campo del lobo ibérico 2.0”)
El lobo es un animal mítico, emblemático que a nadie deja indiferente, despierta pasiones tanto a favor como en contra. Animal que debemos conocer, respetar, valorar y proteger. Un animal que es básico en nuestros ecosistemas. Un animal que siempre ha mirado al hombre con recelo, con miedo, con un temor justificado por los siglos de persecuciones. Una mirada de poderío y fragilidad, de inteligencia y tristeza, de incertidumbre y vulnerabilidad, una mirada de lobo.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Correlimos pectoral en las graveras de Coreses (Zamora).

Muy cerca de Zamora se encuentra el pueblo de Coreses, al cual pertenecen una serie de graveras situadas en la rica vega del Río Duero.
Las graveras de Coreses son un complejo de graveras que van apareciendo y desapareciendo según avanza el tiempo, en función de la extracción de áridos mientras están activas y el proceso de colmatación, a lo largo del tiempo, cuando se abandonan.
Un enclave que debería de estar cuidado y protegido. Un enclave que con una buena y adecuada gestión tendría enormes posibilidades. Un enclave en el que se han visto 207 especies de aves (datos de ebird). Tanto aves comunes como carriceros, milanos, pinzones, mirlos, fochas, agachadizas, cigüeñuelas, aguilucho lagunero o abubillas como aves menos comunes por la zona como flamencos, buscarla unicolor, morito, águila pescadora, chorlito gris o canastera común, aves que sólo se han visto en la provincia en este punto como el calamón o que son de los poquísimos lugares (único de cría regular) de Castilla y León en el que cría el pato colorado, sin olvidarnos de aves verdaderamente extraordinarias como archibebe patigualdo chico o correlimos pectoral.
Correlimos pectoral que pude descubrir en mi última visita a las graveras. Correlimos que se alimentaba tranquilamente en la orilla de una de las graveras. Correlimos que actualmente no está incluido en el listado de aves raras de España pero lo estuvo hasta el año 2015. Es un ave preciosa que sigue siendo muy escasa en España y en la provincia de Zamora es una auténtica rareza.
Correlimos eminentemente americano que cría en el centro y noreste de Siberia y en norteamérica pero inverna en Sudamérica, Australia o Nueva Zelanda. Es un ave viajera como demostraron: “Bart Kempenaers y Mihai Valcu, del Instituto Max Planck de Ornitología en Seewiesen (Alemania), colocaron sistemas de seguimiento a las aves para seguir sus movimientos. Así descubrieron que, después de recorrer cerca de 14.000 kilómetros desde sus refugios invernales en América del Sur, pudieron continuar volando, viajando de un lugar a otro para encontrar hembras receptivas. La distancia media recorrida por cada uno de estos animales era de 3.000 kilómetros, pero el récord superó los 13.000” (fuente: el país)
Correlimos pectoral que es la segunda cita para las graveras de Coreses después del descubierto por Daniel G. Jambrina el 21-9-2021, siendo la provincia de Zamora una de las provincias de interior (posiblemente la que más) con mayor número de avistamientos de esta especie americana ya que normalmente se suele ver en Galicia, Asturias, Cataluña y Comunidad Valenciana.
El correlimos patrullaba la orilla picoteando aquí y allá en compañía de un andarríos chico y un chorlitejo chico bajo la atenta mirada de una garceta grande y un somormujo lavanco que se acercaba a los juncos donde estaba anclado su nido flotante para relevar a su compañero. Correlimos pectoral que se alimentará, cogerá fuerzas, descansará y continuará su largo viaje.