domingo, 12 de febrero de 2012

Villafáfila: Un buen día de estreno.
El día amanecía muy frío, pero nuestras ganas de ir a Villafáfila para estrenar los nuevos objetivos nos hacían más llevaderos los -7º que nos cortaban la piel. La primera parada fue en la Laguna Grima, en la que había un gran número de cucharas que nada más parar el coche levantaron el vuelo para dar varias vueltas y acabar bajando de nuevo. Los campos helados, algún ratonero y muchos estorninos nos condujeron hasta la Laguna de San Pedro donde hicimos una buena parada.
Las lagunas están con muy poca agua, realmente solamente tienen agua esta y la Salina Grande; las demás están, o secas, o bajo mínimos. Por cierto, hace poco me pregunté por qué el nombre de Villafáfila. Hay dos hipótesis principales. Una de los que dicen que viene de la palabra “vicus” (villa) más el nombre Fáfila (repoblador medieval). Y otra de Germán Delibes que sostiene la teoría de que proviene de la “favilla salis” (sal más fina) extracción de sal de los romanos.
En la Laguna de San Pedro nos encontramos con la primera sorpresa del día, un grupo de 6 agujas colinegras entre cucharas, cercetas, silbones, algún friso y ánades reales. La laguna estaba congelada y era curioso ver cómo los gansos o los patos que aterrizaban hacían patinaje sobre hielo incapaces de frenar.
En este grupo variopinto, en el centro aparecen varias agujas colinegras.
Volviendo tras el alboroto provocado por
un milano real que se avalanzó sobre el grupo.
Nuestro camino continuó hasta la Salina Grande, y en la carretera que va a Otero de Sariegos nos encontramos con la segunda sorpresa del día. Tres zarapitos reales caminaban nerviosos buscando comida entre el barro y las hierbas. El zarapito es el limícola más grande de Europa y tiene una enorme longevidad. Bernis cita a uno anillado en Suecia en 1926 que se recuperó en Gran Bretaña en 1958. ¡Tenía 32 años!
Zarapito real.
Después de observarlos atentamente continuamos hacia Otero pero, antes de llegar, un enorme grupo de gansos nos hizo parar. Entre ellos aparecieron dos barnaclas cariblancas. Allí estaban, infiltradas entre la multitud de gansos. Una curiosidad de las barnaclas es que anidan en acantilados o islotes rocosos desde donde sus pollos se lanzan al vacío.
Foto testimonial de las barnaclas cariblancas.
También en ese bando vimos un collar amarillo de numeración ilegible. Más tarde, en el Centro de Interpretación nos explicaron que todavía no se había visto ninguno de ese color este año; provenía de Alemania.
La siguiente parada fue en el observatorio de Otero, donde tuvimos una nueva sorpresa. Leímos dos collares azules: TVS y GBS. Los dos provenían de Noruega y lo más sorprendente es que el primero de ellos fue anillado el 8 de julio de 1999. ¡Tenía casi 13 años! (si queréis saber su historial pinchad aquí y lo veréis en el excelente blog de Alfonso Rodrigo).
Cernícalo atusándose.
Tras una fructífera mañana en la que pudimos observar cernícalos, milanos reales, correlimos, agachadiza, avocetas, tarros blancos, aguilucho lagunero y ratonero (uno se puso las botas en una isla de la Laguna Grande), cucharas, silbones, cercetas, frisos, azulones, cigüeñas blancas, perdices, zampullines…y, por supuesto, los mochuelos que parece nos esperan cada día que vamos, comenzó la tarde que nos traería alguna sorpresa más.
Las cigüeñas blancas no pierden ocasión.
La tarde la ocupamos en probar los nuevos objetivos en las lagunas del centro de interpretación donde, tras una buena sesión de fotografías, estuvimos charlando con los responsables sobre los collares, el anillamiento y de dónde procedían. Pudimos ver diferentes collares en las fochas que habían sido colocados recientemente y varios del año pasado (104 – 132) e incluso de alguna anillada en León (041) hace años.
Tras la fructífera charla con José Javier y Pepe nos dirigimos a la carretera de San Agustín donde había un gran grupo de avutardas (más de 50) a la izquierda de la carretera y a la derecha un enorme grupo de gansos entre los que apareció un ganso careto. Allí estaba, como una isla entre los miles de gansos comunes que comían tranquilamente mientras varios tractores se movían espantándolos de vez en cuando. Allí pudimos ver otro collar azul (NFH) también anillado en Noruega.  
Entre esta multitud de gansos comunes estaba el careto.
La luz se nos estaba escapando y el día acababa pero nos íbamos contentos por lo visto y las pruebas con el objetivo nuevo que me permitirá mejorar algunas de las fotografías, o por lo menos eso espero.

2 comentarios:

  1. Muy bien tío, muy bien... ¡Me encanta tu blog!!!! Un nivel muy alto, sí señor...

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  2. -Qué buen día! Muy buena la foto del zarapito.

    Ya tienes un seguidor más.

    Saludos desde Salamanca

    El Ornitoblog

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