miércoles, 18 de abril de 2012

La gineta. Sombra en la noche.
Mi primo y yo volvíamos en coche de dar una vuelta por unos pinares cerca de Peñausende; la luz se escapaba poco a poco, el día tocaba a su fin. Veníamos hablando tranquilamente de nuestro tema favorito, los animales, que si los jabalís no sé qué y los lobos no sé cuánto, cuándo..., de repente, vemos unos ojos luminosos seguidos de un ligero movimiento en la cuneta de la izquierda; mi primo reduce la velocidad hasta parar por completo y vemos cruzar una gineta la carretera. Lo hizo tranquila pero sin pausa. Al llegar a la cuneta de la derecha se subió por un muro de piedra hasta un grueso tronco de un árbol y se nos quedó mirando fijamente. Nos quedamos quietos, en silencio, observándola con enorme interés. Ahí estuvo unos segundos en los que pudimos apreciar la belleza de este extraño animal, tan difícil y complicado de ver, tan complicado que era la primera vez que veía una en plena libertad y viva.
Fotografía de una gineta de día hecha por Alberto Carreño 
al que agradezco enormemente 
prestármela  para ilustrar esta entrada.
Este encuentro que duró demasiado poco me gustaría dividirlo en varias partes para así poder explicar las características de este curioso animal que es eminentemente nocturno y es complicadísimo ver de día.
La cuneta izquierda: Lo primero que vimos de ella fueron sus ojos. Un simple brillo que llamó nuestra atención inmediatamente. Esos ojos, relativamente grandes, que tiene perfectamente adaptados a su vida nocturna. Son grandes porque necesitan recoger el mayor número posible de rayos de luz y tienen la pupila vertical ya que este hecho les permite controlar la luz que entra en el ojo. Si es de noche y hay poca luz, la pupila se abrirá hacia los lados para permitir que entre mucha más luminosidad y si es de día, la pupila se cerrará al máximo, se pondrá como una línea vertical ya que no necesitará tanta luz.
La carretera: ahí vimos su andar y forma característicos. Es alargada con una cola extremadamente larga, anda pegada al suelo; sus patas son muy cortas y su cabeza pequeña, pareciera que se desplazara levitando. Aquí nos llamó poderosamente la atención su enorme cola gris surcada por varios anillos negros que, es más larga que la cabeza y cuerpo juntos. Y esa cola es una parte importantísima de su movimiento. Le da estabilidad en las alturas y le permite bajar, subir y saltar por los árboles con una agilidad extraordinaria, es su timón y estabilizador.
Según avanzaba por el asfalto, la escasa luz se reflejaba en su pelaje gris salpicado de manchas negras que le dan un aspecto diferenciador de unas ginetas a otras, al igual que las cebras, todas tienen las manchas diferentes. Es su signo de identidad.
Joven gineta acurrucada en un centro de recuperación.
El muro y el árbol: aquí desplegó toda su facilidad y elegancia para moverse y trepar por superficies verticales. Aquí entran en juego, aparte de su cuerpo alargado, patas cortas y larga cola, sus uñas. Uñas que son retráctiles y que despliega solamente cuando las necesita, ya sea para trepar o para cazar.
Siempre recordaré unas imágenes que me impresionaron de pequeño de mi  programa favorito, que tanto ha influido en cientos de niños para que amásemos y admirásemos la naturaleza, El Hombre y La Tierra; de dos ginetas que cooperaban para cazar. Lo hacían subiéndose una a un árbol con una agilidad extraordinaria para asustar a un ave y que, como era de noche, no podía volar y así cayera al suelo, donde la otra la esperaba para cazarla.
Magnífica fotografía de Alberto Carreño en la que vemos la pequeña cabeza
de la gineta con su pupila vertical contraída por la luz del día,
morro afilado y grandes orejas.
El árbol: en él pudimos ver y fijarnos en su pequeña cabeza que, aparte de sus ojos que ya mencioné, tiene unas enormes y tiesas orejas que le delatan como un animal nocturno. El oído lo tienen muy desarrollado y estas orejas son como dos parabólicas que le permiten captar los más mínimos ruidos de sus presas, ya sean roedores o aves, así como cualquier peligro que le pueda acechar.
Algo muy curioso de las ginetas es que los antiguos egipcios las domesticaban y las tenían en las casas para que les eliminaran los ratones; más tarde, los árabes hicieron lo mismo y las introdujeron en España, siendo nuestro país junto con el suroeste de Francia los únicos lugares en donde se encuentra fuera de África.
Este fue mi único encuentro con una gineta viva, ya que por desgracia las he visto atropelladas en carreteras y cunetas y aquí quiero contar un hecho que supuso la primera vez que la vi.
Había dormido en casa de mis abuelos. Me levanté y fui hasta la cocina para hacerme el desayuno. Me acerqué a la nevera para coger la leche. La abrí y el salto que pegué fue directamente proporcional al susto que me llevé. Había una gineta en la nevera. Tiesa. Congelada. Mi primo la había atropellado y la había guardado en la nevera para enseñárnosla y que así la viéramos los demás. Allí estaba. Tiesa como un palo. Ese es uno de los problemas que han tenido estos animales, los atropellos, sin olvidarnos que fueron blanco de los peleteros para hacer abrigos y se le consideraba una alimaña que había que combatir y eliminar, pero la gineta es una superviviente nata y se adapta a todo tipo de terrenos y circunstancias, así como una extraordinaria cazadora que aprovecha cualquier recurso a su alcance, incluso frutos.
Este ha sido mi único encuentro con una gineta viva, en libertad. Espero que se repita y poder disfrutar de un animal tan curioso como este.
(Podéis visitar la página de Alberto Carreño en fotonatura pinchando AQUÍ. Seguro que os gusta)

3 comentarios:

  1. Uy!

    Yo las ginetas sí que las he visto de día...¡atropelladas en la carretera!

    Y también más de una disecada...

    Por cierto, tengo controlado una letrina encima de una furgoneta vieja en unas alamedas al sur de Zamora.

    Saludos y buen documento de esta nocturna.

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    1. Para mi las ginetas son muy complicadas de ver o quizás no he tenido suerte, por lo menos para verlas vivas. Gracias por el comentario y seguir el blog.

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  2. Olá.

    Outro animal que gostamos muito...
    Temos visto algumas Ginetas vivas mas só de noite, principalmente em Montesinho.
    Infelismente também já vimos mortas atropeladas :(

    Abraços
    Patrícia e Luís

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