viernes, 2 de noviembre de 2012

¿Caza el lobo en su "hogar"?
El lobo tiene un territorio que variará en extensión, sobre todo, en función de la abundancia de comida de la que pueda disponer. Dentro de él se pueden diferenciar varias zonas. Por un lado el dominio vital que sería su zona de campeo y por otro, el hogar, que sería la zona más íntima.
Grande del Brio en su libro "El lobo ibérico" dice: "En el hogar, se producen los nacimientos y las muertes de los lobos, a juzgar por el resultado de mis investigaciones de campo. Por tratarse de la unidad básica del espacio vital y funerario, en él vienen los cachorros al mundo y también tienen lugar las muertes naturales de los lobos viejos. Por el contrario, en los bordes del dominio vital y del territorio, ocurre al contrario: es allí donde mueren los lobos jóvenes."
Espacio vital del lobo según Ramón Grande del Brio.
(Libro: "El lobo ibérico").
Por lo tanto el hogar es su zona más íntima y, ¿en ella caza o no caza el lobo?
El lobo es un animal que pasa desapercibido que no se deja ver, que es muy complicado de observar y un verdadero maestro en escabullirse delante de tus narices. Muchas veces sabes que están en un lugar concreto y no los ves y siempre te asalta la misma pregunta: "¿Por dónde "demonios" ha pasado?".
En muchas ocasiones notas su presencia pero no lo ves.
Es una sombra que te mira.
Como maestro en pasar desapercibido debe de ser discreto, muy discreto, en la zona en la que nacen sus camadas. No debe de dar a conocer dónde están sus cachorros que nacerán en el hogar. Si lo hiciera pondría en peligro toda la camada y al grupo, por lo tanto, cuanto menos se le vea, mejor.
Esto es lo que debieron pensar los lobos de los siguientes ejemplos que voy a poner ya que, aún estando muy cerca del ganado doméstico, en ninguna ocasión lo han atacado.
La primera manada tenía a sus cachorros dentro de una finca en la que convivían con una vacada considerable con sus terneros incluidos. Pues bien, en mitad de la finca, vallada, pudimos observar la existencia de un grupo de lobos que tenía su hogar allí dentro y, la camada, había nacido en el centro de la citada finca y se movían por delante de las vacas, pasando absolutamente de los terneros sin hacerles nada.
La segunda manada también tenía su camada muy cerca de una vacada. Esta vez no era dentro de la misma zona en la que se encontraban las vacas sino que estaba a unos cientos de metros y tampoco he tenido noticia de ningún ataque a esas vacas.
En una tercera ocasión pudimos comprobar que una loba había parido a menos de doscientos metros de una explotación ganadera de ovejas y tampoco había atacado nunca a ese rebaño. Lo mismo he podido comprobar en otras ocasiones y siempre han salido o se han alejado de las explotaciones ganaderas que están cerca de su hogar, donde tiene a los cachorros, para cazar; incluso estando a escasos metros de rebaños de ovejas han salido de su zona más íntima y han atacado, también a ovejas, a unos seis o siete kilómetros de su hogar.
El territorio del lobo.
Recuerdo en un capítulo de Félix Rodríguez de la Fuente en el que una camada de zorros tenía su guarida junto a unos conejos a los que jamás atacaron, si no que se iban a cazar, conejos, a otras zonas alejadas de su guarida.
La verdad es que el lobo es lo suficientemente listo y astuto como para no dar a conocer su posición, para no descubrirse a sí mismo y a su camada atacando a un rebaño de ovejas o grupo de vacas que están junto a su hogar. Si lo hiciera se delataría y acabaría, seguramente, en serios problemas; por lo tanto creo que en su hogar, por norma general, no buscará problemas y no atacará a ninguna presa potencial, aunque sea tan fácil y esté tan a mano como las de los ejemplos que he puesto anteriormente.
Pero por el contrario sí he podido observar que atacará, si se da la ocasión, a presas salvajes que estén a tiro cerca de su hogar. Así en dos de los ejemplos puestos anteriormente he podido observar cómo el mismo grupo de lobos, que pasaba absolutamente de las vacas y terneros, perseguía a un corzo en la misma zona y, otra manada, hacía lo mismo con unas ciervas y un ciervo.
Corzo huyendo al anochecer.
Ramón Grande del Brio también dice: "Los lobos de estas zonas cazan ciervos y corzos, principalmente en el 68 por ciento de los casos, lo hacen en el territorio; en el 29 por ciento, en el área del dominio vital y tan sólo en el 3 por ciento de los casos restantes, cazan en el hogar".
En definitiva creo que los lobos que tienen su hogar junto, en, o cerca de una explotación ganadera, por norma general, no atacarán a ningún miembro de esa explotación y solamente lo harán a las presas salvajes que se le pongan muy a mano, yendo a cazar regularmente por todo su territorio. Esta es mi opinión pero serán los científicos, biólogos o estudiosos los que deberán, mediante estudios, llegar a una conclusión.
El lobo, generalmente, no quiere problemas con el hombre, y menos cerca de su hogar, no quiere que lo descubran, no quiere dar su posición a conocer a su adversario ancestral porque ya sabemos que el hombre y el lobo han luchado por un mismo recurso durante siglos y, casi siempre, sale perdiendo el lobo.
(Agradezco enormemente a Poli prestarme su magnífica fotografía para ilustrar esta entrada)

4 comentarios:

  1. Me parece que la exposición y conclusiones del tema analizado son razonables, por lo que cabría esperar que los estudios destinados al esclarecimiento de la cuestión lleguen también a conclusiones iguales o semejantes.
    Lo que no necesita estudio alguno es la constatación de un hecho: la lucha hombre-lobo, por desgracia, no ha llegado a su punto final.
    Un saludo de ojolince y sra.

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    1. El problema del lobo es un problema económico y como dice Neil Carter (investigador de la Universidad Estatal de Michigan (EE.UU)): "Para lograr que los humanos acepten tener depredadores cerca, hay que dejarles claro cuáles son sus beneficios. De lo contrario, se habrá perdido la mejor de las oportunidades para conservar este tipo de fauna”. Un saludo y gracias por vuestra participación.

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  2. Interesante artículo. Nunca me había ni planteado estas cuestiones. Gracias por compartirlas. Me gustaría aportar algo , pero mi experiencia con el lobo no va más allá de escasos avistamientos esporádicos. Saludos.

    Dani.

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