sábado, 2 de marzo de 2013

En el territorio del lince III.
Esta nueva entrada acerca del territorio del lince va a ir dedicada a los pequeños pájaros que pueblan los montes, los valles y los roquedos de esa magnífica sierra que rebosa vida por los cuatro costados. Evidentemente hay más de los que voy a enumerar pero hablaré de los que pudimos disfrutar a lo largo de los días en los que buscábamos al gran gato rabón.
Pito real cantando.
Entre los más comunes y escandalosos pudimos ver a los rabilargos, los pitos reales y las urracas. Los primeros son muy abundantes y vistosos, los segundos estaban reclamando constantemente y las terceras son un indicador que no hay que despreciar cuando buscas al lince ya que en muchas ocasiones te pueden indicar donde está el tan deseado y buscado lince ibérico.
Rabilargos buscado de comer.
Perdiz roja.
Otras que estaban como locas cantando eran las perdices. Constantemente se oían los canticos de los machos subidos en alguna peña o se veían parejas corretear entre las hierbas.
Entre las currucas pudimos ver y disfrutar de la curruca cabecinegra, la capirotada y la rabilarga que se movían constantemente entre los arbustos y los árboles.
Curruca cabecinegra.
Curruca rabilarga.
Los herrerillos comunes y capuchinos, verderones, verdecillos, las tarabillas comunes, los carboneros comunes y garrapinos, mosquiteros y pinzones comunes o los petirrojos no paraban de cantar y moverse sin descanso como si les hubieran dado cuerda.
Carbonero.
Hembra de tarabilla común.
Macho de tarabilla común.
Pinzón común.
Petirrojo.
Herrerillo capuchino.
El comienzo de la primavera tenía alterados a muchos de los habitantes de la sierra que marcaban territorios o buscaban pareja desesperadamente.
Las chovas piquirrojas chillaban por encima nuestro o se posaban en los roquedos cercanos y el roquero solitario se exhibía orgullosamente sobre las rocas mientras un zorzal charlo nos miraba entre intrigado y sorprendido.
Roquero solitario.
Zorzal charlo.
La vida se movía sin descanso. El cántico de los pájaros, sus colores o sus vuelos acrobáticos nos dejaban impresionados ante tal cantidad de biodiversidad. Las muy abundantes palomas torcaces pasaban en buenos bandos o los estorninos negros y pintos o los solitarios mirlos comunes se mostraban sin descanso.
Abubilla.
De alguna abubilla, triguero, mito, avión común y roquero también pudimos disfrutar en este sin fin constante de pájaros y más pájaros que aparecían y desaparecían tanto donde nos encontrábamos apostados como en los caminos hasta llegar allí.
Triguero.
Más de cuarenta pájaros diferentes pudimos observar y disfrutar. Pájaros que viven en el territorio del lince, un lugar privilegiado y hermoso que tenemos la responsabilidad de conservar.

1 comentario:

  1. Además de pasar unos días en el campo y en buena compañia, a la espera del lince, fuisteis visitados por un montón de amigos que os brindaron sus colores, cánticos, ademanes, poses, correrías y vuelos.
    Sin desperdicio, José.
    Un saludo desde Pucela de 'ojolince y sra.'

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