jueves, 6 de febrero de 2014

La familia de nutrias.
Hay ocasiones en las que sales al campo y no ves nada de nada pero, hay otras, en las que sin buscarlo suceden situaciones que nunca te imaginarías; eso fue lo que me pasó hace unos días cuando me encontré con una familia de nutrias. He visto nutrias en bastantes ocasiones pero, os aseguro, que nunca había disfrutado tanto con una observación de esta especie.
Hembra seguida de una de las jóvenes mientras otra está a la derecha
 y una garza real los observa.
El viento soplaba con enorme fuerza haciendo que el río tuviese un oleaje nada común cuando, de repente, mi sorpresa y entusiasmo se juntaron a partes iguales. Cuatro nutrias corrían por la orilla persiguiéndose como cuando los niños juegan al “pilla-pilla”. Salían del agua. Corrían por la hierba. Volvían a entrar. Se sumergían. Daba la sensación que se lo estaban pasando genial. Después de unos minutos frenéticos de persecuciones, saltos y zambullidas, una de ellas se paró en seco y, automáticamente, las otras tres hicieron lo mismo. Esa nutria debió de emitir un sonido de alarma y las otras se le acercaron expectantes. Parecía como si estuvieran esperando órdenes. Segundos más tarde esa nutria adulta desapareció en el agua y las otras le siguieron. Era la madre seguida de sus tres crías. El motivo de su huida lo supe minutos más tarde cuando dos mastines se acercaron al río a beber agua. La hembra había escuchado un posible peligro y protegió a sus pequeños. Mi cara se relajó con una enorme sonrisa después de los maravillosos minutos que acababa de vivir. Me daba por satisfecho,  pero el día era propicio y sucedió mucho más.
Hembra adulta seguida de las tres jóvenes.
Las fotografías de esta entrada son meramente testimoniales
pero ilustrativas del momento vivido.
Acababa de ver a una familia de nutrias compuesta por la hembra y sus tres crías que tendrían alrededor de seis o siete meses. Las nutrias pueden quedarse preñadas en cualquier época del año, todo dependerá de la cantidad de alimento del que dispongan; lo normal es que su celo sea entre febrero y marzo. Época en la que un macho aparecerá por el territorio de la hembra para dejarla preñada. Normalmente el territorio de un macho abarca el de varias hembras que parirán unos dos meses más tarde.
Hembra a la izquierda junto a una de las jóvenes.
Las tres jóvenes nutrias.
Los mastines bebieron agua y se marcharon detrás de las ovejas dejando el campo libre. Mi esperanza era que las nutrias volvieran a aparecer y aparecieron, vaya si aparecieron. Me deleitaron durante las siguientes dos horas con una clase práctica de cómo una nutria hembra se desvive por sus cachorros.
Hembra a punto de sumergirse en busca de peces.
Una vez pasado el peligro la hembra llevó a sus pequeños a una zona de ramas y palos que formaban una pequeña isleta; en ella se quedaron  jugando hasta que su madre aparecia, cada pocos minutos, con un pez en la boca que daba a uno de sus hijos para que lo comiera rápidamente mientras los otros esperaban. La hembra le daba el pez y se sumergía de nuevo para salir con otro que le daba al siguiente cachorro y así durante algo más de una hora. Los cachorros esperaban su turno jugando entre ellos, persiguiéndose, saltando y en cuanto su madre aparecía los tres iban como locos a recibirla intentando coger el pez que su madre traía en la boca pero, la hembra, sabía perfectamente a quién debía darle la comida. Comían por turnos y esperaban su momento, menos en una ocasión en la que la hembra subió un enorme pez que dejó en la isleta. El pez comenzó a saltar y moverse desesperadamente y los tres cachorros se lanzaron a cogerlo comenzando una pequeña batalla para ver quién de todos conseguía el botín. Lucharon entre ellos tirando del pez hasta conseguir cada uno su parte mientras la madre observaba las evoluciones. En el trajín de suministrar comida a sus pequeños la afanosa madre también comía alguno de los peces que subía a la superficie mientras petirrojos, lavanderas blancas y cascadeñas, así como fochas, cormoranes, zampullines comunes y alguna garceta grande deambulaban por el río en busca de algo que llevarse al pico.
Hembra adulta.
Desde hace años las nutrias están experimentando una considerable subida de la población; en los años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado tuvieron una enorme disminución provocada por diferentes factores, como la destrucción de su hábitat, la disminución de recursos alimenticios o la enorme presión que la caza ejercía sobre ellas. Dicha caza se realizaba por varios motivos: el principal,  porque su piel era muy cotizada para la elaboración de abrigos (un abrigo suponía la muerte, más o menos, de 20 nutrias) y, en muchas partes de Zamora, de gorros que decían hechos de "piel de lluntre", nombre con el que llamaban a las nutrias, incluso, en muchos pueblos no sabían que lluntre era una nutria (gracias Alfredo Hernández por la información). El segundo motivo tenía que ver con los alimañeros que, durante los fatídicos años de Las Juntas de Extinción de Animales Dañinos, mataron un gran número de ejemplares. Un tercer motivo era que en muchas zonas de nuestro país se cazaba para comer, hasta la Iglesia autorizó su consumo en la época de cuaresma ya que la consideraba una "carne de pescado". También, un cuarto motivo era que muchos pescadores tenían una enorme manía a las nutrias ya que las consideraban responsables de la falta de peces en los ríos.
Hembra adulta seguida por una de las jóvenes y otra en el tronco de la derecha
con la garza real sin perder detalle.
Después de una hora en la que la hembra no dejó de suministrar comida a sus pequeños le tocó un merecido descanso. Se tumbó unos minutos sobre un tronco desde el que observaba a sus cachorros que comenzaron a jugar nuevamente ante la atenta mirada de una garza real que no perdía detalle de los movimientos de la familia, mientras una pareja de cuervos acosaba enérgicamente a una águila real que pasaba por la zona.
Hembra asomando la cabeza, con la boca abierta, mientras come un pez y
las tres jóvenes nutrias van hacia ella.
En la siguiente hora la hembra siguió suministrando alimento a sus pequeños, que la perseguían sin descanso cada vez que salía a la superficie; era tal la pericia de la madre cazando peces que, en ocasiones, subía tan rápidamente que las tres jóvenes nutrias estaban comiendo y era ella la que comía el pez recién capturado. Estas jóvenes nutrias están en una época crucial de su vida ya que se estima que el 50% de ellas muere en el primer año de vida y, dentro de unos meses, alrededor del año, se separarán de su madre que estará a punto de parir, entrando en otra fase muy peligrosa para ellas, la dispersión.
Las tres jóvenes esperando que su madre salga con comida.
La luz del día se iba agotando y mi maravillosa experiencia también. Abandoné la zona después de dos horas y cuarto de disfrute absoluto observando a un animal por el que tengo un cariño y admiración especial. 

12 comentarios:

  1. He disfrutado con la narración de las evoluciones de las nutrias. No es que tengas suerte, es que la buscas.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias. La verdad es que tuve mucha suerte. Un saludo

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  2. Dias en los que sales al campo sin un objetivo fijo y vives este tipo de momentos, son los mas gratificantes y los que mejor recuerdo le quedan a uno. Un saludo

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Esos días en los que "aparece algo" sin que te lo esperes son recordados siempre de una manera especial y diferente. Gracias por tu comentario y un saludo.

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  3. Siempre se aprende alguna cosa mas, en este caso de la escurridiza nutria.
    Grandes momentos los que te brindó esta familia. La garza seguro que estaba a ver si le caía algo "gratis"
    Un saludo

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    1. Hola Carlos. Te aseguro que disfruté de lo lindo. La garza estaba que no perdía detalle en ningún momento. Si las nutrias cambiaban de zona para allí que iba. Un saludo y gracias por el comentario.

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  4. Que buen rato...la nutria en el agua y la real en el cielo..Enhorabuena amigo.

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    1. Espectacular, diferente, sorpresivo, intenso,...no me cansaría de ponerle calificativos pero me quedo con que fue "único". Lo de la real fue un regalo. La pobre se tuvo que largar ante el insistente acoso de los cuervos que la traían frita para echarla de allí. Un saludo y gracias por estar ahí.

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  5. Solo he visto nutrias en los acuarios, y mira que algunas veces hemos estado apostados varias horas en lugares donde otros las vieron.
    Interesante lo de "carne de pescado". En tiempos de hambre se comía todo lo que se movía.

    Saludos.

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    1. La mejor época para ver a las nutrias es ahora, en enero-febrero que están activas casi todo el día y si tienen jovencitos a su cargo más todavía. La gente tenía hambre y "la carne de pescado" para muchos era un recurso. Gracias por el comentario y seguir fielmente el blog. Un saludo.

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  6. Que gratificante experiencia y que bien relatada, José!
    Hemos leído ávidamente tu relato pues nos deleitábamos con cada párrafo, pensando la suerte de haber podido disfrutar esas dos intensas horas en compañía de la familia de nutrias.
    Ojalá ésta y otras familias puedan seguir poblando nuestros ríos, colmándoles de alegría y viveza.
    Un saludo de 'Ojolince y Sra.'

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    1. Muchas gracias a los dos por vuestro comentario. Ojalá que puedan seguir en nuestros ríos. Un saludo.

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