miércoles, 22 de junio de 2016

Una nueva pollada de pato colorado en Zamora.
Por tercer año consecutivo ha criado en la provincia de Zamora una pareja de pato colorado; el pasado día 20 de junio mi buen amigo y gran fotógrafo Fernando García me avisó que había visto una pollada de pato colorado en las graveras de Coreses, así es que, poco tiempo después de su aviso, me encontraba en la pequeña gravera buscando a la hembra con los pollos.
Llevaba varias semanas yendo en su busca, con la esperanza de que hubieran criado una año más; había podido ver dos machos las semanas anteriores pero no aparecía ninguna hembra, hasta que este pasado lunes pudimos tener constancia de una nueva pollada de pato colorado en la provincia de Zamora por tercer año consecutivo. Allí estaba la hembra con nueve preciosos pollos que la seguían a todos lados entre los juncos de las orillas.
El 28 de mayo de 2014 tuve la suerte de encontrarme con una hembra con cuatro pequeños pollos de pato colorado; era la primera cita de cría de esta especie en la provincia de Zamora. Hasta ese momento el único lugar que se tenía constancia de la cría de pato colorado en Castilla y León era en el embalse de Monteagudo (Soria), desde ese momento se podía incluir Zamora. Al año siguiente, el 16 de mayo de 2015, Carlos Alberto Ramírez, descubrió cinco pollos en la misma zona.
Este tercer año se han descubierto algo más de un mes después, en la misma zona, las graveras de Coreses, donde los nueve pequeños están bastante grandes, comen solos zambulléndose como lo hace su madre aunque, todavía, de vez en cuando, la hembra saca grandes trozos de material vegetal en el pico y los pequeños se acercan a comerlo.
La hembra es muy recelosa y a todo aquel que se acerca más de lo que ella considera su límite de seguridad le ataca con una enorme energía, ya sea una focha o un azulón. De vez en cuando se oculta con toda su prole entre los juncos y permanece completamente quieta con sus pequeños alrededor y, cuando se acerca cualquier peligro alado, como un milano negro, un aguilucho lagunero o una águila calzada da la voz de alarma y todos sus pequeños se acercan a ella siguiéndola hasta la protección de los juncos o, si están lejos de ellos, se sumergen todos, prácticamente a la vez, para sortear el peligro. 
Macho de pato colorado.
En la misma laguna se encuentra, por lo menos, un macho, seguramente, haya otro mas pero, desde el descubrimiento de los pequeños, solamente he podido ver uno que se mueve indiferente por la gravera sin acercarse ni a la hembra, ni a los pollos que esperemos pueda sobrevivir el mayor número posible. La ventaja de este año es que ya están más grandes y, además son nueve, son más que los de otros años.

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