lunes, 13 de abril de 2026

El increíble nido del pájaro moscón.

Uno de los habitantes de nuestro río Duero a su paso por Zamora más curiosos es el pájaro moscón. Pequeño pajarillo que en estos días está muy ajetreado construyendo una pequeña maravilla de la ingeniería como es su nido.
Este pequeño y precioso pajarillo es arquitecto, albañil e ingeniero de primera ya que construye un nido trenzando fibras vegetales con una maestría, habilidad y gusto increíbles, digno de cualquier experto en el arte de la creación arquitectónica.
En el mes de marzo los machos del pájaro moscón comienzan la ardua tarea de construirse su increíble nido. Eligen una rama delgada de un chopo, álamo o fresno e incluso un carrizo (aunque esto es verdaderamente inusual aunque lo he podido ver en alguna ocasión), la rama elegida será el punto de anclaje en el que comenzarán a trenzar y trenzar fibras vegetales incansablemente para ir construyendo, con una maestría inigualable, un nido que poco a poco irá cogiendo la forma de una especie de cesta.
Construcción del nido en un carrizo, algo muy inusual.
Mientras el macho está tan ajetreado, incluso a veces dos machos pueden colaborar en el mismo nido (poco común), la hembra se sitúa cerca del nido y observa.
La hembra no perderá detalle de todo el proceso y de la habilidad de construcción del macho, mejor dicho de los machos, ya que controlará no sólo a uno, sino que busca al macho que construya el nido que ella considere como el mejor de todos; va de uno a otro sin perder detalle de las evoluciones en la construcción del nido que va surgiendo lentamente con los esfuerzos y maestría de los pequeños moscones.
Hembra situada junto al nido observando sus evoluciones.
Cuando la hembra llega a un nido se acomoda en una rama cercana sin perder detalle; de vez en cuando se posa en él y comprueba su elaboración de cerca, hace una inspección rigurosa de como va quedando la construcción.
Mientras la hembra observa, los machos se esmeran en construir el mejor nido posible ya que si es del gusto de la hembra, habrán encontrado pareja, sino no, por lo que no criarán este año y abandonarán la construcción del nido.
A veces sucede que un macho construya dos nidos a la vez, así tiene el doble de posibilidades de encontrar pareja y el doble de esfuerzo, ya que irá de uno a otro, en un ir y venir frenético entre ambos y los carrizos de la orilla del río. Al final, tanto trabajo le valdrá la pena si en uno de los nidos consigue compañera, el otro lo abandonará.
Cuando una hembra decide el nido que más le gusta, ayuda al macho a terminarlo, dándole los toques que ella considere necesarios en el interior y así acondicionarlo a su gusto para empezar la cría de los futuros pájaros moscones. Lo dejará a su gusto y así comenzar la incubación que realizará ella sola. El macho no entrará, se limitará a llevarle comida hasta que nazcan los pequeños moscones.
Más o menos veinte días de frenética ida y venida del moscón con amentos de chopos o inflorescencias de carrizos para que el nido quede perfecto. Nido que es una verdadera joya de la ingeniería de este pequeño y hermoso pajarillo: el pájaro moscón.

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