lunes, 5 de marzo de 2012

Cotorra de Kramer y “loro extraño” en Sevilla.
Algo que me sorprendió en Sevilla, aparte de la ciudad que ya conocía pero ahora visité más en profundidad, fueron las cotorras de Kramer. La primera la vi en los jardines del Alcázar y, más tarde, en el parque de María Luisa.
Pareja de cotorras de Kramer en el parque de María Luisa.
El macho tiene un fino collar negro y rosa.
Esta cotorra es originaria de África y el sur de Asia y ha sido introducida en España por parte de todos aquellos que la han comprado como animal de compañía y después, cuando les molestaba, la han soltado. Ahí comienza el problema. La cotorra de Kramer es muy adaptable y rápidamente ha colonizado ciertos territorios de nuestro país como, en este caso, Sevilla.
Una especie invasora es la que llega a un nuevo territorio, colonizándolo y criando en él. Por lo tanto alterará el ecosistema y provocará daños de diferente índole como el desplazamiento o reemplazamiento de especies autóctonas, ya que competirá con ellas por el mismo alimento, provocarán riesgos para la salud humana (por ejemplo alergías) o problemas para la agricultura.
Se provocará un impacto sobre los individuos autóctonos (visón americano sobre el visón europeo), genético (como la hibridación entre la malvasía canela sobre la malvasía cabeciblanca), sobre los ecosistemas (modificación del paisaje por parte del eucalipto) o sobre las poblaciones (cangrejo americano sobre el autóctono).
El Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras lo forman 114 especies y el Listado de especies exóticas con potencial invasor 222 especies.
Agujero en un platanero que sirve de cobijo a las cotorras de Kramer.
En el Parque de María Luisa pude ver un buen número de ellas, tanto hembras como machos; estos tiene un fino collar negro y rosa que los diferencia claramente de las hembras. Pueden vivir entre 25 y 30 años y son muy ruidosas, motivo principal por el que son liberadas. Son aves muy vistosas, coloridas y bonitas que vuelan en total libertad
Pero no todas las especies exóticas se han introducido de igual forma. Nos encontramos con animales o plantas que fueron introducidas voluntariamente y otras que lo hicieron de forma involuntaria.
Dentro de las introducidas voluntariamente podemos diferenciar dos maneras de hacerlo. Por un lado están las que se introdujeron con un fin económico, por ejemplo el siluro, con vistas a la pesca deportiva o las plantas ornamentales para la jardinería. Por otro lado nos encontramos con las que se tenían en explotaciones que se escaparon o se liberaron intencionadamente, como el visón americano; o las mascotas que se han ido liberando y es, en este grupo, en el que encuadramos a la cotorra de Kramer, o la tortuga de Florida.
Hembra de cotorra de Kramer.
También nos encontramos con las que se han introducido de forma involuntaria, es decir, aquellas que han llegado sin que nos diéramos cuenta, por ejemplo el mejillón cebra que vino pegado al casco de los barcos.
Por lo tanto tenemos que tener en cuenta que todas las especies invasoras son introducidas pero no todas las introducidas son invasoras. Para que una especie se considere invasora debe de asentarse y ser capaz de criar, es decir, se debe asentar y si entonces afecta a las especies autóctonas, se considerará invasora.
En el parque de María Luisa también pude encontrarme con un “loro extraño”. Su aspecto era totalmente distinto al de las cotorras y era bastante más grande. Se movía por las ramas utilizando su fuerte y curvado pico para agarrarse a ellas y se enfadaba bastante cuando alguna cotorra de Kramer se le acercaba. Cuando consideró que le estaban molestando demasiado se marchó volando.
Quedé intrigado. No tenía ni idea de que especie era. Al llegar a Zamora pregunté en el foro naturzamora y, muy amablemente, un vallisoletano afincado en Sevilla, Goyo Para, al que doy las gracias, indagó en un foro andaluz para llegar a la conclusión de que era una amazona aestiva. Ave originaria de Sudamérica, de la cuenca del Amazonas, que puede vivir hasta 50 años y aprende con facilidad algunas palabras. ¿Que hacia allí? Seguramente lo habían soltado o quizás, se habría escapado, algo menos probable pero no imposible.
Cuando una población nueva se ha asentado en un ecosistema puede llegar a formar parte de él. El problema es cuando esa población nueva causa tremendos problemas a la autóctona (cangrejo americano, mejillón cebra,…); sino es así se integrará en él y convivirá con las especies autóctonas.
En definitiva, deberíamos de darnos cuenta que todos estos problemas, o por lo menos la mayoría, son causados por el hombre que actúa movido por intereses económicos o de escasa conciencia ecológica.

8 comentarios:

  1. -Las exóticas son un problema. Las tortugas de Florida compiten con nuestros galápagos, y ésyas como son más agresivas, se apoderan de todo.

    En Salamanca, en el Tormes hay tortugas de Florida que seguramente críen, y en los árboles, una colonia con más de 25 parejas de Kramer. Y a lo mejor bichos raros como ese del parque, dentro de uno años nos parece normal...

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  2. Gracias por el comentario. No sabía que en Salamanca hubiera una colonia de cotorras de Kramer, la verdad es que ma ha sorprendido pero no es de extrañar ya que estas aves se adaptan a todo. Un saludo.

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  3. Como bien dice Miguel eso sucede y hay que tener cuidado, muchas personas no tienen la más mínima conciencia ecológica y en unos años podemos pagarlo caro
    un saludo

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    1. Gracias por el comentario. La naturaleza nos sorprende y en ocasiones admite animales foráneos pero en otras, esos "exóticos" se convierten en un problema, en muchos casos ya lo son (mejillón cebra, cangrejo americano, visón americano,...)y siempre por la falta de conciencia ecológica o por intereses económicos. Un saludo y gracias por vuestro comentario y seguir el blog.

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  4. En Valladolid tambíen se han visto en varisa ocasiones cotorras de Kramer por el puente de EL Cabildo, en el río Pisuerga.

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    1. Hola Goyo. No sabía que en Valladolid se habían visto. Un saludo y gracias por seguir el blog.

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  5. yo querría saber a que especies autóctonas afecta especialmente

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    1. La cotorra de Kramer se alimenta fundamentalmente de semillas, frutos y bayas con lo cual va a competir con todas aquellas aves que tengan parecidas necesidades alimenticias y de espacio; por ejemplo que coman lo mismo como gorriones, herrerillos, carboneros, petirrojos, mirlos...
      También anidan en huecos de los árboles en los que han anidado, deberían de anidar o buscar cobijo otras especies de la zona. Muchas especies se asientan en las ciudades por la falta de depredadores y la disponibilidad de comida. Si tienen estos dos condicionantes pueden proliferar sin problemas y entonces pueden ser un problema para las especies autóctonas.
      Hay pocos estudios del impacto de la cotorra de kramer en Sevilla.
      http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/855011/la/invasion/las/aves/exoticas.html
      En este enlace del Diario de Sevilla, de diciembre de 2010, se hace hincapié del "posible problema". Un saludo.

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