domingo, 11 de marzo de 2012

Visita a Doñana III: zona norte.
Llegamos a la aldea del Rocío que, para aquel que nunca haya estado allí, la primera impresión que tienes es que te encuentras en un pueblo del “lejano oeste”. Hay caballos y carruajes. En las puertas de todas las casas están los típicos maderos para atarlos y todas las calles están sin asfaltar.(Es la Aldea Mundial del Caballo),
La primera vez que fuimos al Rocío, en un pequeño bar, le pregunté al camarero el por qué de no asfaltar las calles y con su contestación lo dejó todo claro: “Porqué ziempre ha zido azí. Zinó, no zería el Rocío”.
Nuestra siguiente ruta salía a las 15:30 desde allí, así es que esperamos viendo su marisma, la única que tenía agua. Se veían flamencos, garzas, espátulas, avocetas, cucharas, agujas colinegras, zarapito real, morito, cercetas comunes, garceta grande, fochas comunes, cigüeñas, correlimos,…un buen número de especies que nos hicieron muy amena la comida.
Macho de cerceta común comiendo en la marisma del Rocío.
Zarapito real seguido por un morito en la marisma.
El Rocío es mundialmente famoso por su romería, en la que se juntan casi un millón de personas en una aldea que durante el año tiene alrededor de 1.500 habitantes.
Alfonso X El Sabio, tras la conquista a los árabes de esas tierras, mandó construir una ermita en 1270, donde se colocó una imagen de la virgen que rápidamente despertó gran devoción. En el s.XV se crea la primera hermandad que peregrina hasta el Rocío; pero no es hasta el s.XX cuando se masifica dicha peregrinación llegando hasta las 90 hermandades actuales y es ahí, en el Rocío, donde comienza el Coto de Doñana y nuestra ruta por la zona norte que habíamos concertado con Doñanature.
Aldea del Rocío.
Al igual que en la zona sur tuvimos una gran suerte con nuestra guía, Rosario. Nacida y criada dentro de Doñana y que conocía perfectamente todo el territorio, así como su flora y fauna. Tras un pequeño recorrido por la aldea en la que nos explicó diversas curiosidades de sus antiguas construcciones o su romería, paramos junto a los acebuches (olivos silvestres)  milenarios, más de 800 años les contemplan junta a la Madre de las Marismas.
Nos adentramos en el Coto del Rey, antiguo cazadero real que Alfonso X El Sabio creó en el s.XIII, debido a la abundancia de caza mayor. Pasamos entre sus pinos y matorrales con la esperanza de poder contemplar a su habitante más importante y conocido, el lince ibérico, que es, en esta zona, donde campea y vive; pero ese día no hubo suerte y nos quedamos con las ganas de contemplarlo. El Coto del Rey es Parque Natural y, al abandonarlo, entramos por la cancela del Vicioso, en el Parque Nacional con la misma esperanza de ver cualquiera de los linces que habitan este territorio que conserva encinas y alcornoques de los antiguos bosques autóctonos. Vimos un buen número de conejos y algunas perdices que tomaban el sol de la tarde.
El siguiente paso fue entrar en La Vera, zona en la que, como dije en la anterior entrada de Doñana, se concentran los ciervos ya que dada la enorme sequía del parque es, en esta zona, donde encuentran cierta humedad y pasto.
Grupo de ciervos en La Vera.
Pudimos contemplar un rebaño de más de 250 ciervos que buscaban un lugar para comer. Había ciervas con crías del año pasado, baretos (machos de 1 año) y ciervos jóvenes; no había grandes machos, que suelen ser solitarios y estar en los alrededores. Nuestra guía nos comentó que dado el calor y la sequía que estaba haciendo, algunos machos estaban confundidos y habían empezado a berrear, como si fuera pleno agosto, mes en el que tiene lugar el periodo de celo de las hembras en el que los machos luchan y berrean para conseguir aparearse con el mayor número posible de ellas.
Continuamos por la marisma que tenía un aspecto lamentable. Totalmente seca. Solamente se podían ver algunas vacas mostrencas y caballos que, según un estudio del CSIC, es la raza más antigua de Europa.
Avanzamos hasta el observatorio de José Antonio Valverde pero antes de llegar nos encontramos con una pequeña zona de agua donde descubrimos a otro habitante curioso de Doñana, el calamón. 
Calamón en la marisma.
Ave de un azul intenso con reflejos metálicos espectaculares. Muy discreto y no fácil de observar. Además, España es el único país de Europa en el que cría en libertad. Es muy curioso verlo volar porque lleva las patas colgando en una postura inconfundible. Tras observar al curioso calamón junto a cormoranes, garzas reales, flamencos, cucharas y moritos llegamos al centro de visitantes José Antonio Valverde, el padre del Parque Nacional de Doñana.
Moritos sobrevolando el Centro de Visitantes José Antonio Valverde.
En 1952 tiene lugar la primera expedición científica por parte de un grupo de estudiosos entre los que se encontraba José Antonio Valverde que en 1956 y 57 participó en las Doñana Expeditions, nuevas expediciones científicas que tomaron datos, fotografías y videos de la flora y fauna de Doñana. Estas expediciones van a dar fama mundial a Doñana y son el punto de partida de la lucha de José Antonio Valverde por salvar Doñana ya que, la desecación y urbanización sin control amenazaban tan importante territorio. Así en 1961 se crea la WWF (World Wildlife Fund) que en 1964 da una importante cantidad de dinero para comprar las hectáreas que formarán la Estación Biológica de Doñana; nombrándose director a José Antonio Valverde. En 1969 se crea el Parque Nacional de Doñana con una superficie inicial de 37.425 hectáreas que se han ido ampliando hasta nuestros días.
El sol iluminaba nuestro camino de vuelta.
En la laguna del centro de visitantes encontramos pocas aves, las mismas que habíamos visto con anterioridad, así es que tras un camino de vuelta en el que los ciervos y los conejos fueron los protagonistas del recorrido, terminamos nuestra ruta por la zona norte de Doñana con la que nos despedíamos del Parque Nacional hasta una próxima ocasión. 

2 comentarios:

  1. Muy bien descrito el ambiente rústico de la aldea almonteña. A ver si llueve algo esta primavera y las marismas se recuperan.
    Un saludo.
    Antonio Córdoba

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    1. Gracias por el comentario Antonio. Así es, espero que llueva y las marismas exploten de vida. Un saludo y gracias.

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