lunes, 12 de agosto de 2013

El lobo cazando II.
Desde que nos fuimos no paramos de pensar y hablar del mismo tema.. ¿qué habría pasado con el ciervo? No parábamos de comentar cómo corrían, la estrategia, las coces, la fuerza, la astucia, la mirada entre ambos...el día fue un monólogo de recuerdos, sensaciones y vivencias.
A las 18:30 volvimos al lugar en el que se habían metido los lobos y el ciervo. Según llegábamos supimos el desenlace. Un grupo muy numeroso de buitres se congregaba en las rocas cercanas. El ciervo había caído. La estrategia de los dos lobos surtió efecto. Su afán fue llevarlo hasta el río de donde era muy complicado que pudiera escapar. La ley de la naturaleza se había cumplido. Cazador y presa.
Los buitres se apilaban en lo alto de las rocas cercanas; hasta sesenta buitres leonados, ocho buitres negros y un alimoche se congregaron en el lugar. Esperaban su turno. Milanos (negro y real), cuervos, urracas, cornejas o grajillas se movían nerviosos entre las rocas y el río. La muerte de un ciervo supone comida para muchos animales pero, los que primero estaban comiendo eran los lobos. Ellos lo habían capturado. La presa era suya. Hasta que no terminaran no comerían los demás. 
(En una entrada antigua hablaba del orden de llegada de los carroñeros a una carroña. Si queréis leerla pinchar aquí)
Estuvimos toda la tarde escudriñando el lugar. Sabíamos el punto exacto en el que estaba el ciervo pero no veíamos su cuerpo. Los lobos se dejarían ver o, por lo menos, eso esperábamos.
Así fue. Un lobo que parecía joven, seguramente una cría del año pasado, subió del río hacia un claro en el que estuvo oliendo y buscando un buen lugar para tumbarse. Tenía una enorme barriga. Estaba lleno. Se movía pesadamente entre las hierbas hasta que se sentó y tumbó. Después de una buena comilona había que descansar. Allí estuvo tumbado durante un buen rato. 
Otro lobo se adentró en el claro. Era mucho más fuerte y potente que el anterior. Sus andares elegantes le llevaron hasta donde estaba el lobo joven que se levantó y acercó sumiso hacia él. Seguramente fuera el macho alfa, el gran macho que habíamos visto por la mañana en la cacería. La jerarquía de los lobos es estricta y este gran lobo seguramente fuera el gran jefe, el macho dominante de la manada. Tras saludarse, el gran lobo, marcó el lugar. Los excrementos son un marcaje indispensable en la vida de un lobo. Hay que delimitar el territorio. Todos tienen que saber por dónde están pasando, que este lugar pertenece a la manada que capturó al gran ciervo y que , si se adentran, pueden tener problemas.
Uno de los lobos marcando. Este es su territorio.
Los dos lobos estuvieron deambulando por el claro, pero la mayor parte del tiempo se tumbaron a descansar. Se les veía pesados. Las barrigas estaban llenas. Se veía perfectamente la diferencia de envergadura entre ambos. El gran lobo era mucho más corpulento e imponente; estábamos seguros de que era uno de los de la cacería de la mañana, el otro, nos ofrecía dudas. La oscuridad fue cubriendo el claro. Cuando no podíamos ver más nos fuimos. Los lobos quedaron allí. Tumbados. Descansando. Haciendo la digestión. Teníamos que volver. No podíamos desaprovechar una oportunidad así.
Al amanecer, en compañía de mis amigos Ernesto, Pilar y Fernando, estábamos de nuevo en el lugar. Había menos buitres pero allí seguían. Un zorro se movía entre las peñas. También quería una parte del botín. El zorro es oportunista e inteligente y sabe que si se acerca a una captura en la que están los lobos corre un gran riesgo; si estos lo descubren su vida peligrará, así es que el zorro andaba con muchísimo cuidado. Se movía entre las rocas sigiloso y atento. No podía despistarse. Un sólo momento de despiste supondría la muerte. De repente, un lobo apareció entre las rocas, el zorro desapareció como por arte de magia. El lobo tenía un objetivo, los buitres. Subió por las rocas y se lanzó a por ellos. No permitiría su presencia allí. El ciervo era suyo y la competencia no le gustaba.
Aquí se puede apreciar la gran barriga de uno de los lobos.
Los buitres se cambiaron de roca y el lobo también. Estaba obsesionado con echarlos del lugar. Volvió a bajar e ir hacia la nueva roca en la que se habían posado para hacer la misma operación. Subió ágilmente y se lanzó a por ellos. Nuevamente los buitres cambiaron de ubicación. Así estuvieron más de cuarenta y cinco minutos; entre tanto, vimos otro lobo en el claro. Estaba vomitando. Su barriga estaba muy abultada. Parecía que iba a explotar. Vomitó porque no le cabía más. Estaba lleno. Se movió por el claro y orinó muy cerca de la marca que el gran lobo había dejado en forma de excremento la noche anterior. Era una hembra. Su forma de orinar la delataba. La loba, más fina y estilizada que los dos lobos de la noche anterior, continuó por el claro. Lo recorrió de arriba a abajo con paso firme pero lento.
Mientras tanto, el lobo "espanta buitres", seguía a lo suyo. Estaba obsesionado con quitarlos de la zona. Después de un buen rato de idas y venidas por las rocas, desapareció; pero nos dejó unas estampas de increíble belleza en las que se dibujaba sobre las rocas su silueta con la luz rojiza de la mañana iluminando su cuerpo. Allí estaba. El lobo. El señor del monte. Habían cazado un gran ciervo y era suyo.
La loba del claro bajó hacia el río y desapareció en el lugar en el que estaba el gran ciervo. No volvieron a salir. El zorro sí lo hizo pero su precaución era todavía mayor y terminó por alejarse varios cientos de metros.
Volvimos por la tarde. No quedaban buitres. Ni milanos, ni urracas, ni cuervos; alguna corneja sobrevolaba la zona buscando los restos que pudieran quedar. Vimos fugazmente a un lobo que se iba del lugar. Seguramente alguno de ellos llevara comida, ya fuera un gran trozo del ciervo o en sus estómagos para regurgitarla a los cachorros que permanecerían ocultos en algún bosque, brezal o roquedo de la zona.
Todo había acabado. El ciclo de la vida se había completado. Habíamos presenciado la persecución, la estrategia, la lucha, la muerte y lo que supone la caída de un gran ciervo, todos los animales que comen de él. El ciclo de la vida y de la muerte. Nada se desaprovecha. Es la naturaleza en estado puro. La naturaleza dura y cruel. La naturaleza hermosa y fascinante. Es la naturaleza en todo su esplendor.

11 comentarios:

  1. Genial, sencillamente brillante. Envidia sana de presenciar lo que has presenciado. EL ciclo de la vida.

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    1. Así es. El ciclo de la vida. Ha sido algo fantástico. Un saludo y gracias por tu comentario.

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  2. Que bien.... Ahora sabemos el desenlace!!!!!!!

    Saludos

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    1. Esta es la segunda parte que no pudisteis ver. Un saludo y gracias por vuestro comentario.

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  3. Enhorabuena por haber presenciado este momento tan espectacular de la naturaleza. No ya solo la caza en si, sino como continua el proceso, los carroñeros y oportunistas, los intentos de espanto por parte de los lobos, los vómitos... Todo un lujo poder presenciar una serie de aspectos salvajes que no son muy frecuentes de observar.
    Un saludo!

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    1. La verdad es que tuvimos mucha suerte. Ha sido algo que no sé si se volverá a repetir. Ha sido una gozada. Muchas gracias por seguir el blog y hacer este comentario. Un saludo.

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  4. Naturaleza 'pura y dura' es lo que nos has relatado sabiamente, transmiténdonos con la facilidad y elocuencia que te caracteriza, la pasión y el disfrute de esa experiencia única que supone haber presenciado una inteligente y batallada cacería del lobo.
    Enhorabuena por los momentos vividos y muchas gracias por compartirlos.
    Un saludo de 'Ojolince y sra.'

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  5. Me ha encantado el relato que has hecho. Se nota en cómo lo has escrito que te encanta la naturaleza, y en especial todo lo que tiene que ver con el lobo. Ojalá mucha más gente se dedicara a crear contenido como el de este blog de naturaleza. A seguir así y a ver si coincidimos algún día viendo el lobo (que nunca lo he visto yo en Zamora). Saludos de Valentín

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  6. Nos han gustado mucho las dos entradas. Han sido espectaculares. Y cuando hace poco se han conocido los cupos de caza para el lobo en la Comunidad (Aberrantes!)
    Enhorabuena.

    Saludos desde León

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  7. Impresionante la narración que nos cuentas. La pasión con la que transmites tu relato, hace que me parezca estar ahí con vosotros mientras la leo.
    Mis felicitaciones.
    Un saludo.
    Antonio Córdoba

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  8. Hola a todos. Disculpad por la tardanza en contestaros. Os habría contestado uno a uno pero he estado casi dos semanas de viaje sin ninguna conexión a internet. Quería agradeceros enormemente vuestros comentarios y palabras. Muchísimas gracias a todos y espero seguir contando con gente tan fiel como vosotros en el blog. Es algo que da ánimos y ayuda enormemente a continuar. Gracias.

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