domingo, 26 de enero de 2014

La historia del muflón.
La primera vez que vi un muflón en libertad fue en la sierra de Andújar, en una de las enormes fincas destinadas a la caza mayor en las que sobrevive el lince ibérico. Tiempo después los vi entre Zamora y Orense cerca de la Laguna de Ocelo en una ruta que salimos desde Porto (Zamora) y cruzamos el límite provincial con la vecina provincia gallega.
Muflonas cerca de la Laguna de Ocelo (Orense)
muy cerca del límite provincial con Zamora.
En esa ocasión solamente pudimos ver hembras que corrían entre la niebla para refugiarse de nuestra presencia. Este curioso animal se ha destinado desde hace siglos a la caza pero su historia es curiosa y llena de sobresaltos a lo largo de miles de años.
Macho y hembra.
Fue reintroducido en Europa en el s. XVIII desde Córcega, Cerdeña y Chipre; el príncipe Eugenio de Saboya en 1730 llevó varios ejemplares hasta el zoo de Viena desde Córcega; posteriormente, con ejemplares criados en este zoo, se reintrodujeron en la antigua Checoslovaquia en 1858 con fines puramente cinegéticos ya que los machos poseen unos cuernos muy espectaculares que se van enroscando y llegan a medir casi un metro. Cuernos, no cuernas, ya que estos no los cambian todos los años como hacen los ciervos o los corzos, aparte de otras diferencias.
Un macho se acerca a una hembra para olerla.
Una cría y otra hembra caminan junto a ellos.
Hasta 1953 no llega el muflón a España. La sierra de Cazorla fue su primer destino. Dos machos y tres hembras procedentes de Francia más otro macho y otra hembra desde Luxemburgo se trajeron hasta esta sierra andaluza. A partir de ese momento los muflones se extendieron por las principales fincas y dehesas destinadas a la caza mayor, siendo la finca experimental de El Hosquillo (Cuenca) la finca lanzadera desde la que se fueron llevando hasta otras sierras españolas. Finca en la que Félix Rodríguez de la Fuente rodó algunos de sus maravillosos capítulos de El hombre y la tierra.
Esta es la curiosa historia del muflón, pero si continuamos más atrás en el tiempo su historia es todavía más sorprendente. El muflón, se piensa, que dio origen a la actual oveja ya que en la antigua Mesopotamia (9.000 a.c) se domesticó. En Europa el muflón, debido a la presión de la caza y el cambio del clima (sobre todo la glaciación de Würm), se extinguió y fue reintroducido en Córcega y Cerdeña en el Neolítico, sobre el 7.000 a.c., procedente de la región de Anatolia (parte de la actual Turquía). (En este enlace podéis ver un capítulo de El hombre y la Tierra donde se explica fantásticamente el por qué afectó tanto la glaciación a muflones o gamos).
Sorprendente historia de un animal que se reintrodujo en 1858 en Europa con el único fin de ser un preciado trofeo de caza. Un animal hermoso, fuerte y sorprendente que al igual que las cabras tiene las pupilas horizontales, una curiosa adaptación ya que pasan mucho tiempo comiendo, con la cabeza gacha y además lo hacen en un entorno rocoso, de praderas entre pendientes y alturas considerables, con lo cual han perfeccionado una visión diferente que les permite adaptarse al ambiente en el que viven. Cuando una cabra o un muflón agachan la cabeza para comer, sus ojos tienen una rotación especial y mantienen sus pupilas horizontales, es decir, paralelas al suelo, porque así tienen una mejor visión de los objetos verticales, teniendo una visión vertical muy amplia y desarrollada para poder observar a los depredadores que puedan aparecer, ya que, en terreno escarpado, los depredadores pueden aparecer a alturas diferentes a las que se encuentran pastando.
Su adaptación, aparte de la propia por ser herbívoro (ojos en los laterales de la cabeza), es la de tener la pupila horizontal para conseguir una mejor visión de los objetos verticales. Es una adaptación que les permite sobrevivir en ese ambiente.
Curiosa historia a lo largo de los siglos la del muflón que ahora habita en diferentes lugares de nuestra península. 
(Si queréis saber más del muflón podéis pinchar en este enlace que he utilizado para la realización de esta entrada)

10 comentarios:

  1. Siempre una entrada interesante.
    Cuando de pequeño veía a Felix me llamó mucho la atención esta especie, recuerdo con cariño la escena en la que uno de estos animales era perseguido por los lobos, y los saltos tan increíbles que daban.

    Saludos desde León

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    1. Hola J. Alberto. Esas escenas que dices se rodaron en el Hosquillo; en uno de los enlaces que he puesto sale algo. Un saludo y gracias.

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  2. Y los machos de tu reportaje también están en la laguna de Ocelo?
    La única vez que me acerqué al Hosquillo (tenia permiso para entrar) nevó la noche anterior de tal manera que no pudimos entrar. Menuda suerte la nuestra.
    Ya había leído en tu blog lo de las pupilas horizontales. Muy interesante.

    Saludos.

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    1. Las fotos de estos machos son de Andujar pero en Ocelo también hay. Mala suerte lo de El Hosquillo. Un saludo.

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  3. Nos ha agradado mucho, y a un tiempo sorprendido, tu relato de las extinciones y adaptaciones del muflón.
    'Ojolince y Sra.' no hemos tenido oportunidad de verles, aunque no lo desdeñamos... a ver si alguna de nuestras salidas la orientamos a ello.
    Muchas gracias por compartir esa sabiduría, José. ¡¡Lo que aprendemos contigo!!
    Un saludo de 'Ojolince y Sra.'

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    1. La historia del muflón es curiosa y bastante desconocida ya que siempre se le ha orientado como un trofeo de caza. Un saludo y gracias por seguir el blog.

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  4. Otra gran entrada en un blog que me parece muy muy bueno. No me canso de leerte, sobre todo porque se aprenden bastantes cosas. Enhorabuena, me parece un trabajo fantástico. La entrada del censo del lobo también me parece de lo mejor que se puede ver. Saludos

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    1. Hola Carlos. Gracias por leer el blog, seguirlo y comentarlo. Tus fotografías del quebrantahuesos son espectaculares, una auténtica gozada, enhorabuena y gracias por participar.

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  5. Como de costumbre otra buena entrada, aunque al muflón, desde que lo he visto en fincas cinegéticas de tamaño ridículo, le tengo un poco a la baja. Contarte que hablando con los guardas de la Reserva de Invernadeiro en Orense me contaron que reunieron un rebaño de 50 ejemplares y que los soltaron. Les duraron menos de dos años, pues una manada de lobos se instaló a su vera y no hacían nada más que seguirles y abastecerse cada semana hasta que no quedó ninguno.

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    1. Hola Enrique. Gracias por tu acertado comentario y seguir el blog. Un saludo.

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