jueves, 24 de septiembre de 2026

El increíble topo acuático.

Otra de las situaciones extrañas y sorprendentes que me han pasado este verano fue la curiosa historia que comenzó en una agradable tarde de baño en el maravilloso Lago de Sanabria situado al noroeste de la provincia de Zamora.
Hace 100.000 años, durante la glaciación de Würm, se formó un enorme glaciar de más de 20 km de longitud y 300 m de espesor que 90.000 años más tarde, tras el calentamiento y posterior deshielo, dio lugar al precioso lago de 3 km de largo, 1,5 km de ancho y 53 m de profundidad: El Lago de Sanabria. El lago de origen glaciar más grande de la península ibérica.
Nos encontrábamos en este maravilloso enclave saliendo de sus frías aguas (por desgracia cada vez menos) cuando, mientras nos secábamos, un pequeño topo pasó a toda velocidad por encima de las toallas. Nuestras caras de sorpresa fueron un poema: “¿Un topo? ¡¿Eso era un topo?!” ¿A dónde va?”
El Parque Natural del Lago de Sanabria y Sierras de Segundera y Porto fue creado en 1978 pero desde 1946 estaba protegido bajo la figura de Sitio Natural de Interés Nacional. El Parque Natural es un verdadero libro glaciar a cielo abierto: cañones, lagunas y rocas salpicado de bosques, praderas y turberas conforman un conglomerado de ecosistemas llenos de vida.
¿A dónde iba? El pequeño topo, ante nuestro asombro, se metió en el agua y comenzó a nadar aguas a dentro ¿Un topo nadando? No lo entendía. ¿Qué hacía? ¿Por qué se había metido en el agua y comenzado a nadar lago adentro? El topo se alejaba de la orilla asomando su pequeña trompa a modo de periscopio. Nunca había visto nadar a un topo. Era cuanto menos sorprendente.
1.500 especies vegetales 190 especies de vertebrados 142 especies de aves, 41 de mamíferos, 20 de anfibios y reptiles, 7 especies de peces, 25 especies de odonatos y si nos sumergimos en sus aguas nos encontraremos con 300 especies de fitoplancton, 40 especies de crustáceos, 80 de macroinvertebrados, 200 bentónicos y unos 250 de diatomeas (datos del MITECO). Un verdadero conglomerado de vida en un entorno que te atrae sin remisión.
Cualquiera que viera nadar al intrépido topo lo podría confundir con otro miembro de su familia: el desmán ibérico, pero no, era un topo. Un topo adaptado a la vida bajo tierra, no al agua, aun así se alejaba lentamente varias decenas de metros ante nuestro asombro e incredulidad. En algún momento tendría que dar la vuelta, no podría ir muy lejos y así fue, comenzó a girar y acercarse nuevamente a la orilla en su extraño recorrido.
Regresó a la orilla. Subió por unas piedras donde ranas y libélulas lo miraban como a un extraterrestre que llegaba a tierra. Corrió entre las piedras de la orilla hacia los robles cercanos donde se perdió entre la hojarasca y las grandes piedras dejadas allí hace miles de años por el viejo glaciar.
La naturaleza no deja de sorprenderme: un topo acuático. Algo que seguramente nunca más podré presenciar.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Hormiga cazando un caballito del diablo.

La tarde estaba soleada, el precioso Lago de Sanabria estaba como un auténtico espejo en el que se reflejaban montañas, árboles y las escasas nubes que recorrían el inmenso cielo azul, algo poco usual ya que, normalmente, por las tardes se levanta una brisa que provoca el movimiento de la masa de agua que se altera y origina un ligero oleaje.
Nos encontrábamos a la orilla viendo una preciosa ranita que asomaba tras una piedra cuando de repente: “¿Qué es eso?”. Un caballito del diablo intentaba volar pero no era capaz, como si estuviera anclado a la roca de la orilla del majestuoso lago. ¿Qué le pasaba? Nos fijamos más detalladamente y nuestra sorpresa fue mayúscula reflejada en las caras de asombro y perplejidad que no daban crédito a lo que allí estaba sucediendo..
Una hormiga tenía agarrado al caballito del diablo y no le estaba dejando levantar el vuelo. El caballito aleteaba con fuerza pero no era capaz de levantarse, no podía soltarse del feroz abrazo de la poderosa hormiga que tiraba con una enorme fuerza hacia atrás.
La lucha era frenética. La hormiga tiraba con una tremenda fuerza hacia atrás y el caballito aleteaba hacia el salvador cielo sin éxito ya que la hormiga se aferraba más y más en un mortífero abrazo, no soltaba a su presa; poco a poco el caballito del diablo fue perdiendo las fuerzas lo que la poderosa hormiga aprovechaba para moverse y arrastrar al cansado y sorprendido caballito que, en un esfuerzo titánico intentó sacar fuerzas de flaqueza y nuevamente, moviendo las alas con enorme potencia, intentó soltarse de las terribles mandíbulas de la hormiga que se aferraba poderosa a la roca cual ancla enganchada al fondo del mar.
La escena era sorprendente, única, inesperada e inexplicable. Nunca habíamos visto algo así ninguno de los allí presentes. Ernesto Hernández y yo no salíamos de nuestro asombro ante lo que estaba ocurriendo delante de nuestros ojos.
Tras unos minutos de lucha feroz y despiadada la hormiga consiguió lo que pretendía: llevarse al cansado y sorprendido caballito del diablo a la parte baja de la roca donde desapareció.
Los siguientes minutos fueron para comentar lo allí vivido ya que era algo completamente inusual, sorprendente y fascinante que nunca habíamos presenciado. Era algo verdaderamente increíble. Algo que seguramente nunca volvamos a poder ver: una hormiga cazando a un caballito del diablo. La naturaleza nunca dejará de sorprendernos.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Correlimos canelo en Villafáfila.

Después de un tiempo de descanso retomo el blog con una gran sorpresa como fue el descubrimiento el pasado día 7 de septiembre en La Reserva Natural de Las Lagunas de Villafáfila de un correlimos canelo juvenil por parte de Miguel Díez y Luís José Manso, dos magníficos e incansables naturalistas zamoranos.
Hacía 12 años del último ejemplar de esta especie que se vio en nuestra provincia, el 10-10-2014 descubierto por Cristian Osorio también en las Lagunas de Villafáfila, siendo el descubierto hace unos días la 5ª cita de la especie para la provincia de Zamora.
La aparición de aves raras es un imán para los amantes de las aves. Esas aves no es común verlas en nuestra tierra, por lo tanto su aparición es un momento único para poder disfrutarlas y, quién sabe, si verlas por única vez en la vida.
El correlimos canelo es una pequeña ave que cría en la zona del Ártico canadiense, Alaska y la zona más oriental de Siberia e inverna en Sudamérica. Es verdaderamente increíble que este pequeño limícola de unos 19 cm sea capaz de recorrer miles de kilómetros entre las costas americanas y las europeas; viaje de más de 5.000 km, lleno de peligros y penurias.
Estas aves americanas que llegan hasta nuestras tierras suelen ser aves jóvenes e inexpertas como este correlimos canelo juvenil que están migrando hacia sus cuarteles de invierno. Normalmente llegan por deriva migratoria, es decir, durante su migración anual se desvían por fenómenos meteorológicos, fundamentalmente temporales de viento.
Otras aves americanas han llegado hasta nuestra tierra zamorana como correlimos pectoral, archibebe patigualdo chico, cerceta aliazul, correlimos de Baird o agujeta escolopácea, pero también pueden llegar otras aves marinas empujadas por los fuertes vientos como sucedió con alguna gaviota de Sabine, charrán ártico o la entrada de falaropos picogrueso empujados por los temporales.
Primeras imágenes del correlimos canelo tomadas por Miguel Díez.
Al día siguiente de su descubrimiento me acerqué con mi hija que quería ver a ese pequeño viajero cuando le conté que provenía del norte de América, lo cual le sorprendió sobre manera ya que era un largo viaje para un pájaro tan pequeño. Según nos acercábamos fue mirando en la guía de aves como era ese pequeño limícola tan intrépido.
Nada más llegar lo localizamos entre un grupo de chorlitejos grandes que se alimentaba compulsivamente en el pequeño encharcamiento de agua y barro lleno de alimento que son, en esta época, las Lagunas de Villafáfila.
Se movía de forma rápida y nerviosa en una búsqueda frenética de todos los insectos o invertebrados que pudiera encontrar en la alfombra de limo en la que se encontraba. La mala visibilidad y la distancia complicaba sobre manera verlo bien pero, allí estaba. Este era mi segundo correlimos canelo ya que lo había podido ver cuando apareció hace 12 años.
En España no se considera una rareza desde el 1 de enero de 2016 por su presencia regular pero sí es una especie muy escasa que está catalogada como Vulnerable (VU) en la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
Dos días después lo pude ver con mejor luz pero las distancias en Villafáfila son enormes. Allí seguía, caminaba solo o entre los chorlitejos grandes, algún combatiente se aproximaba de vez en cuando donde se encontraba el pequeño correlimos canelo, pudiéndose ver el parecido entre ambos, el canelo se asemeja a uno de ellos pero en miniatura.
Varios vuelvepiedras en el encharcamiento.
El correlimos canelo se encuentra en el único punto con agua de la Reserva Natural de las Lagunas de Viillafáfila, el pequeño encharcamiento de agua y limo está muy concurrido, Villafáfila es un imán para las aves. 
Chorlitejos grandes, correlimos comunes, zarapitines, menudos y tridáctilo se alimentan constantemente junto a varios combatientes, vuelvepiedras, chorlitejos chicos y alguna agachadiza, aguja colinegra, andarríos grande, chico y bastardo incluso un pequeño correlimos de Temminck que yo no he visto no paran un instante mientras ánades azulones, frisos, garza real y un solitario tarro blanco se mueven tranquilos entre el encharcamiento y la zona de la balsa donde fochas, zampullines comunes y andarríos nadan tranquilos entre el verdín.
A ver cuantos días aguanta el pequeño correlimos canelo llegado de allende el océano atlántico en su largo viaje; viajes que causan asombro y admiración desde tiempos inmemoriales.
(Quiero agradecer a Miguel Díez sus fotografías para esta entrada)