viernes, 9 de octubre de 2020

Septiembre de 2020: ¡Vaya mes de observaciones en Zamora!

Hace un tiempo dejó de estar activo uno de los blogs mas seguidos por parte de muchos amantes de la naturaleza: el pernil de Alfonso Rodrigo. Blog referente que nos dejó huérfanos de mucha información de calidad relativa a nuestra tierra. En él había una entrada mensual en la que se hacía un repaso de los principales avistamientos de ese periodo en la provincia de Zamora, siguiendo una serie de criterios públicos y concienzudamente elaborados.
No pretendo seguir esos resúmenes ya que ni de lejos me acerco a los conocimientos que posee Alfonso Rodrigo simplemente quiero hacer un pequeño homenaje para que se ponga en valor el gran trabajo de los naturalistas zamoranos que salen al campo a disfrutar y ver su pasión: las aves. 
Horas y horas en el campo. Frío. Viento. Calor. Lluvia. Pero siguen saliendo. La pasión es más fuerte que cualquier impedimento meteorológico. Los últimos días de agosto y el mes de septiembre han sido extraordinarios en cuanto a observaciones. Este es mi pequeño homenaje a todos ellos y al blog del pernil del que realmente no se apreciaba su enorme importancia hasta que se perdió. 
En esta entrada aparecerán las principales observaciones de ese periodo de tiempo, siempre desde mi punto de vista, perdonar si no aparecen algunas que consideréis importantes o me falta algún observador. Es mi personal homenaje a un gran trabajo de observación realizado por los pajareros zamoranos que muchas veces queda en el olvido. 
Muchas y muy variadas han sido las observaciones del pasado mes. Me gustaría empezar por las estrellas del mes: la gaviota de Sabine y el fumarel aliblanco sin olvidarme del ostrero euroasiático, el halcón de Eleonora o de la fantástica observación de un halcón borní y dos charrancitos en los últimos de agosto. 
Gaviota de Sabine.
Gaviota de Sabine
: por segundo año consecutivo nos visitó un ejemplar de esta especie pelágica (recordemos que son las únicas observaciones de esta especie en Castilla y León), en este caso un juvenil descubierto por Alfonso Rodrigo el día 20 en el Embalse de Ricobayo (Montamarta) y vista por: José M. San Román y Noelia Fernández el mismo día 20; José Barrueso el 21; Miguel Rodríguez, Daniel Hernández y Gary Losada el 22; Carlos A. Ramírez, Juanjo González y José Barrueso el 23; Manuel Segura el 24; Alfonso Rodrigo, Manuel Rodríguez, Miguel Martín, Jesús L. Martín y Alberto L. el 25, último día que se vio. 
Gaviota de Sabine.
Fumarel aliblanco: si es muy raro observar una gaviota de Sabine en Zamora ver un fumarel aliblanco (juvenil) en septiembre también lo es. El día 24, Alfonso Rodrigo lo descubrió en el río Duero a su paso por Zamora y fue visto por: Manuel Segura, José Barrueso, Miguel Á. G. Matellanes, Manuel Rodríguez, Enrique Villaespesa, Carlos A. Ramírez, Alberto L. y J. Alfredo Hernández el 25.

Fumarel aliblanco.
Ostrero euroasiático:
un solo día se pudo ver el ostrero, un pequeño fijo en nuestras observaciones anuales de los últimos años que descansó y continuó su viaje. Descubierto el día 19 por Juan José González y Miguel A. G. Matellanes en el Embalse de Ricobayo (Valdellope) y visto eses mismo día por: José Barrueso, Gary Losada y Carlos A. Ramírez. 
Ostrero euroasiático.
Charrancito: ver 2 charrancitos (juvenil y adulto) el penúltimo día de agosto es otra de las muy buenas observaciones. Descubiertos por Manuel Segura el 30 de agosto en Otero de Sanabria y vistos poco después por José Barrueso. Un solo día estuvieron en la zona alimentándose incansablemente el joven y descansando el adulto para continuar su migración (aquí podéis ver mas). 
Charrancito.
Charrancito.
La observación estrella del mes de agosto fue un halcón Borní joven que descubrió José M. San Román el día 23 en las Lagunas de Villafáfila que disfrutamos muchos aficionados de nuestra provincia y diferentes provincias de la geografía española que vinieron hasta aquí para verlo.
Halcón borní joven.
Halcón de Eleonora:
visto el día 6 por Carlos A. Ramírez en el Embalse de Ricobayo (Valclemente). Una de las pocas observaciones de esta especie aunque un mes antes, Manuel Segura el día 1 de agosto pudo observar otro ejemplar en Puebla de Sanabria. 
Muchas especies nos visitan de forma regular en sus migraciones indicando la importancia de nuestras tierras en sus viajes para poder descansar, alimentarse y coger fuerzas para proseguir sus migraciones hacia el sur. Especies poco comunes en nuestra provincia que siempre son un placer poder ver. 
Vuelvepiedras.
Vuelvepiedras:
 1 ejemplar de estos pequeños todoterreno fue visto por Alfonso Rodrigo el 25 de agosto  en el Embalse de Ricobayo (Valclemente) y 3 ejemplares el día 30 en las Lagunas de Villafáfila. 
Morito común.
Morito común:
un morito pudo ver Miguel A. G. Matellanes el día 8 en el Embalse de Ricobayo (Montamarta). Especie en clara expansión que nos visita de forma casi fija los últimos años. 
Chorlito carambolo: es otra de esas especies que pasan y que tenemos muchos problemas para ver. Gracias a Manuel Segura y Hipólito Hernández (Poli) que se mueven por la sierra sanabresa tenemos citas de su presencia en nuestra provincia. El día 19 Manuel Segura descubrió 1 ejemplar en la sierra de Porto que también localizó al día siguiente. 
Chorlito carambolo.
Correlimos gordo: uno de esos correlimos que cada vez son mas raros de ver en nuestra provincia es el correlimos gordo y que siempre es un placer poder observar. El día 19 Juan José González y Miguel A. G. Matellanes descubrieron 2 ejemplares en el Embalse de Ricobayo (Valdellope). Vistos ese mismo día por Carlos A. Ramírez, Gary Losada y José Barrueso. El día 20, José Miguel San Román, Noelia Fernández e Ismael Romero descubrieron 3 ejemplares en el mismo lugar; el mismo día 20 pero en otro punto del Embalse de Ricobayo (Montamarta), Alfonso Rodrigo descubrió un nuevo ejemplar; al día siguiente, Miguel Rodríguez y Alfonso Rodrigo vieron 3 ejemplares en la misma zona del embalse. 
Pareja de correlimos gordo.
Correlimos de Temminck: este pequeño es un fijo en nuestros humedales en prenupcial pero en este caso, verlo en postnupcial, no es tan común. El día 20, Alfonso Rodrigo descubrió 1 juvenil en el Embalse de Ricobayo (Valclemente). Visto al día siguiente, el 21, por Miguel Rodríguez y Alfonso Rodrigo en el mismo punto. 
Correlimos de Temminck.
Zarapito real: ver un zarapito real en septiembre (y fuera de las Lagunas de Villafáfila) es también una de esas agradables sorpresas. Normalmente nos visitan en plena invernada de las Lagunas de Villafáfila pero este caso es diferente ya que el día 12, Juan José González y Miguel A. G. Matellanes descubrieron 1 ejemplar en el Embalse de Ricobayo (Moratones). Visto al día siguiente, el día 13, por José Barrueso en el mismo punto. 
Chorlitejo patinegro: otro de nuestros asiduos es el pequeño chorlitejo patinegro. El día 20, Juan José González y Miguel A. G. Matellanes, José M. San Román y Noelia Fernández vieron 1 ejemplar en el Embalse de Ricobayo (Valclemente); ese mismo día 20, Juan José González y Miguel A. G. Matellanes descubrieron 1 ejemplar juvenil en el Embalse de Ricobayo (Zarapitos) y Alfonso Rodrigo, ese mismo día 20, observó 2 ejemplares en el Embalse de Ricobayo (Valclemente); vistos al día siguiente por Miguel Rodríguez y Alfonso Rodrigo en el mismo punto. 
Chorlitejo patinegro.
En este mes hemos podido observar varias especies de charranes y fumareles en paso en nuestra provincia. Podemos considerarnos una provincia privilegiada en observaciones de estas preciosas aves. Charrán común, charrancito, fumarel común, fumarel cariblanco y fumarel aliblanco conforman un magnífico repóquer visto en este mes. 
Charrán común.
Charrán común:
el día 5, Alfonso Rodrigo y Felipe Rosado observaron 1 juvenil y 1 adulto en el Azud de Santa Eulalia de Tábara; el día 19, Manuel Segura observó 1 ejemplar en Entrepeñas; ese mismo día y el 21, J. Alfredo Hernández vio 1 ejemplar en Zamora ciudad. 
Charrán común.
Fumarel común: el día 10 Juan José González y Miguel A. G. Matellanes localizaron 3 ejemplares (2 adultos y 1 juvenil) en el Embalse de Ricobayo (Moratones); el día 13, Manuel Segura vio 1 juvenil en el Embalse de Ricobayo (Valclemente); el día 18, Gary Losada observó 1 ejemplar en las Lagunas de Villafáfila; el día 19, J. Alfredo Hernández vio 1 ejemplar en Zamora; el día 21, Alfonso Rodrigo y Miguel Rodríguez localizan 2 ejemplares en el Embalse de Ricobayo (Montamarta), ese mismo día José Barrueso vio 1 ejemplar en el mismo punto; en Zamora el día 21 Carlos A. Ramírez, el 22 y 23 J. Alfredo Hernández vieron 1 ejemplar; el día 24, Manuel Segura observó 2 ejemplares en el Embalse de Ricobayo (Valclemente); el día 26, Alfonso Rodrigo y Gary Losada vieron 1 ejemplar en el Embalse de Ricobayo (Valclemente); el día 27, Alfonso Rodrigo, Miguel A. G. Matellanes y Ángel Mendoza observaron 1 ejemplar (juvenil) en el Embalse de Ricobayo (Valclemente). 
Fumarel común.
Fumarel cariblanco: J. Alfredo Hernández observó 1 ejemplar el día 20 en Zamora. 
Hace relativamente poco tiempo era algo inusual observar un águila pescadora en Zamora. Actualmente las observaciones se han multiplicado: el día 31 de agosto Manuel Segura observó 1 ejemplar en Otero de Sanabria; el día 12, Manuel Segura observa 1 juvenil en el mismo punto; el día 14, J. Alfredo Hernández vio 1 ejemplar en Zamora; el día 18, Alfonso Rodrigo y José Barrueso vieron 1 ejemplar en Embalse de Ricobayo (Valclemente); el 19, Manuel Segura observa 1 ejemplar en Entrepeñas, José Barrueso otra en Embalse de Ricobayo (Valclemente) y J.Alfredo Hernández en Zamora (y el día 20). El día 20 Joana Bores observó 1 ejemplar en Folgoso de la Carballeda; el día 22, Martín Rodríguez y Blanca Areal pudieron ver otro en Toro y el 25, Alfonso Rodrigo en Embalse de Ricobayo (Valdellope). 
Águila pescadora.
Aguja colipinta:
Ismael Romero observa el día 20, 1 ejemplar en el Embalse de Ricobayo (Valdellope); al día siguiente, el 21, Alfonso Rodrigo y Miguel Rodríguez pueden ver 5 ejemplares en el mismo punto; el día 25, Alfonso Rodrigo localiza 3 ejemplares en el Embalse de Ricobayo (Valclemente); que también se ven los días 26 (Alfonso Rodrigo y Gary Losada) y 27 (Alfonso Rodrigo, José Barrueso, Miguel A. G. Matellanes y Ángel Mendoza) así como 6 ejemplares el día 30, José Barrueso y Carlos A. Ramírez. 
Agujas colipinta.
Archibebe oscuro:
el día 6, 1 ejemplar visto por Juan José González en el Embalse de Ricobayo (Zarapitos), otro el día 8, Alfonso Rodrigo en el Embalse de Ricobayo (Moreruela de Tábara); uno más el día 9, Juan José González y Miguel A. G. Matellanes en el Embalse de Ricobayo (Zarapitos); un nuevo ejemplar Juan José González el día 11 en el Embalse de Ricobayo (Moratones); 2 ejemplares Juan José González, Miguel A. G. Matellanes y Manuel Segura los días 12 y 13 en el Embalse de Ricobayo (Moratones); el día 13, Gary Losada y José Barrueso vieron 1 ejemplar y José M. San Román, 2 ejemplares en el Embalse de Ricobayo (Moratones); el día 16, Alfonso Rodrigo vio 3 ejemplares en el Embalse de Ricobayo (Moratones) y 1 en el Embalse de Ricobayo (Valclemente); el día 21, José Barrueso localizó 1 ejemplar en el Embalse de Ricobayo (Montamarta). 
Tanto el buitre negro como la cigüeña negra son dos de las especies que más han subido sus observaciones cada año. 
Buitre negro.
Buitre negro:
Carlos A. Ramírez vio 1 ejemplar el día 2 en el río Duero (Charquitos), el día 6, Juan José González observó 1 ejemplar en el Embalse de Ricobayo (Fontanillas); 2 ejemplares vio el día 12 José Barrueso en el CRSU- Zamora; el día 15 y el 22 J. Alfredo Hernández vio 1 ejemplar en Zamora; el día 16, Carlos A. Ramírez vio 1 ejemplar en el Embalse de Ricobayo (Valclemente); el día 19, Gary Losada vio otro en el Embalse de Ricobayo (Fontanillas); ese mismo día 19 José Barrueso y Carlos A. Ramírez localizaron 5 ejemplares en Montamarta. 
3 buitres negros y 1 leonado.
4 cigüeñas negras junto a garzas reales.
Cigüeña negra.
Cigüeña negra:
Alfonso Rodrigo vio 1 ejemplar el día 3 y José Barrueso al día siguiente en las graveras de Coreses; el día 6, Gary Losada observó un ejemplar en el Embalse de Ricobayo (Zarapitos); el mismo día, Manuel Segura vio otro en Puebla de Sanabria, además de 3 ejemplares el día 9 y el 16, 2 ejemplares el día 20 y 1 el día 26 ; Juan José González y M. A. G. Matellanes vieron 3 ejemplares en el Embalse de Ricobayo (Moratones); el día 12, Javier Talegón vio otro en Muelas del Pan; José Barrueso vio 4 ejemplares el día 13 en el Embalse de Ricobayo (Moratones) y Gary Losada y José M. San Román 3 ejemplares; el día 16, Alfonso Rodrigo localizó 1 ejemplar en el Embalse de Ricobayo (Moreruela de Tábara); el día 20, Gary Losada vio 1 ejemplar en Santa Eulalia de Tábara; al igual que Rubén de Prado el día 26 en el Embalse de Valparaiso (Villardeciervos); Hipólito Hernández vio 2 ejemplares el día 24 y 1 ejemplar el día 28 en Puebla de Sanabria. 
Chorlito dorado europeo.
Chorlito dorado europeo:
1 ejemplar ha sido observado los siguientes días; el día 12, Alfonso Rodrigo en el Embalse de Ricobayo (Montamarta) y Francisco Cabrera en las Lagunas de Villafáfila; el día 13, Rafael Hermosilla en el Embalse de Ricobayo (Montamarta); el día 14, Alfonso Rodrigo y Miguel Rodríguez en el Embalse de Ricobayo (Montamarta) y el día 25, Juan José González en las Lagunas de Villafáfila. 
Chorlito gris.
Chorlito gris:
1 ejemplar los días 26, Juan José González en las Lagunas de Villafáfila; Miguel A. G. Matellanes el 27 y 29 en el Embalse de Ricobayo (Palacios de Pan). 
Buscarla pintoja: el día 12, Manuel Segura en Requejo de Sanabria y Alfonso Rodrigo el día 16 en el Embalse de Ricobayo (Moreruela de Tábara), 1 ejemplar cada uno. 
Hay una serie de observaciones que por ser muy tardías me gustaría destacar como son el críalo y la garza imperial que vio Alfonso Rodrigo el día 16, en el Embalse de Ricobayo (Valclemente) o la carraca que vio Rubén Báez en Mahide el día 2. 
Hay observaciones de especies que en nuestra provincia son habituales pero muy escasas como son: 
Perdiz pardilla: Manuel Segura vio 12 ejemplares del día 4 en San Ciprián de Sanabria, 2 ejemplares el día 7 y 6 ejemplares el día 19 en Porto de Sanabria; el día 30, J. Alfredo Hernández vio 8 ejemplares en Requejo de Sanabria 
Ganga ibérica: Miguel Martín y Martín Atienza vieron el día 11, 2 ejemplares en la Bóveda de Toro. 
Ganga ortega: el día 27 Esther Werto y Bernando G. vieron 9 ejemplares en las Lagunas de Villafáfila. 
Pato colorado: Alfonso Rodrigo vio 1 ejemplar el día 2 y 10 el día 29 en las graveras de Coreses. 
Otras observaciones de interés son las primeras 3 grullas comunes de la temporada que vio Juan José González en las Lagunas de Villafáfila y los grandes grupos de vencejos reales que vieron Manuel Rodríguez el día 16 en Muelas del Pan, mas de 100 ejemplares y los mínimo 242 que vio J. Alfredo Hernández el día 19 en Zamora. 
El zampullín cuellinegro que vio el día 20 Alfonso Rodrigo en el Embalse de Ricobayo (Valclemente) o la gaviota patiamarilla que vio Ruben de Prado el día 26 en el Embalse de Cernadilla (Villardeciervos). 
Este pasado mes de septiembre ha sido espectacular en el paso de espátulas por nuestra provincia siendo su día culminante el día 18 en el que se vieron, como mínimo 533 ejemplares (ver aquí) en el Embalse de Ricobayo (Valclemente). Hemos conseguido 21 historiales de las espátulas anilladas que provenían de Holanda (14), Francia (4), Alemania (2) y Dinamarca (1).
Esto es un resumen de las principales observaciones realizadas por los naturalistas que recorren nuestra provincia pero, evidentemente, hay mucho más que quizás (desde el punto de vista de otra persona) debiera haber estado aquí presente como pueden ser las observaciones de correlimos tridáctilo y zarapitín, andarríos bastardo, archibebe claro o avoceta. 
Gran mes de observaciones. Mi mas sincera enhorabuena y pequeño homenaje a todos aquellos que salís al campo a disfrutar y observar; y al blog de el pernil que con sus resúmenes nos hacía ver la importancia de las observaciones y datos en nuestra provincia.
(Agradezco enormemente a todos los que habéis prestado vuestras fotografías para ilustrar este resumen. Gracias a: Miguel A. G. Matellanes, Gary Losada, Alfonso Rodrigo, Rubén Báez, Joana Bores, Juan José Gonzáles, Manuel Segura, Carlos A. Ramírez, Miguel Rodríguez y José M. San Román.)

martes, 29 de septiembre de 2020

El gran día de la migración de las espátulas: ¡¡mínimo 533!!

Cada vez que sales al campo esperas poder ver, disfrutar, sentir la naturaleza. Hay días en los que no ves nada, otros que son insulsos y otros que son muy buenos en cuanto a observaciones de fauna pero, hay algunos, que son verdaderamente especiales. Uno de esos días fue el pasado 18 de septiembre de 2020. Día en el que las condiciones meteorológicas se volvieron perfectas para lo que sucedió.
La población de espátulas de la zona atlántica se congrega fundamentalmente en dos grandes áreas: una situada en la parte sur de la península ibérica (Andalucía y parte del sur de Portugal) y otra situada principalmente en Holanda aunque también se distribuyen por zonas de Alemania, Bélgica, Francia y Dinamarca. 
Una vez finalizada la etapa de reproducción en estas dos grandes zonas, las espátulas comienzan su migración postnupcial hacia el sur, desplazándose hasta Mauritania (Banc d’Arguin) y el Delta del Senegal en África aunque también un buen número invernará en el sur de la Península Ibérica. 
Este largo viaje requiere de zonas intermedias en las que descansar y alimentarse durante un periodo de tiempo; así el estuario de Txingudi (Guipuzcoa), la Reserva de la Biosfera de Urdaibai (Vizcaya) y el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel (Cantabria) constituyen la entrada de esas viajeras en la península ibérica, lugar de descanso y alimentación en los que pasarán semanas e incluso algunas todo el invierno. 
Desde ahí, la mayoría de las espátulas de Centroeuropa, atravesará la península ibérica hasta sus cuarteles de invierno en Andalucía o en África. Su paso por el interior suele ser rápido, con muy pocas escalas para la mayoría de ejemplares aunque algunos grupos permanecen días en embalses o lagunas para reponer fuerzas y así poder seguir su largo viaje pero, cuando las condiciones meteorológicas son muy concretas, sucede lo que sucedió el pasado día 18 de septiembre. 
Lo primero que hay que tener en cuenta es: ¿por qué migran? La razón fundamental de su viaje es para encontrar mayor disponibilidad de alimento. Sus zonas de cría se ven azotadas por bajada de las temperaturas, fuertes vientos y mal tiempo, incluso nieve que provoca que la comida escasee, desaparezca o sea muy difícil encontrar por lo que deciden desplazarse más al sur en su busca. 
Una vez que deciden emprender viaje el siguiente paso es: ¿cuándo emprenderlo? Según se acerca el inicio del viaje comen lo máximo que pueden ya que deben de acumular grasa para el esfuerzo que van a realizar; comienzan a estar intranquilas ya que empieza a hacer frío, las lluvias aumentan, los días son más cortos y los vientos del norte se vuelven fríos; la migración está cerca. 
El día del inicio del viaje es elegido cuidadosamente ya que las condiciones meteorológicas son importantísimas así, los mejores días, son los que el viento sople del norte. Con un anticiclón en el centro de Europa los grandes grupos de espátulas levantaron el vuelo y comenzaron su viaje al sur. Atravesaron Francia, entraron en la península ibérica y al llegar a nuestra zona se encontraron de frente con una borrasca de fuertes vientos y lluvia que les hizo bajar al suelo ya que, continuar el viaje, sería muy costoso, con un gasto de energía desproporcionado que les haría falta para más adelante, así es que el día 18 de septiembre las condiciones meteorológicas tan especiales provocaron que los grandes grupos de espátulas tuvieran que frenar su migración al sur al toparse de lleno con esa fría, lluviosa y ventosa borrasca que les obligó a descender al suelo. 
El embalse de Ricobayo es uno de los principales embalses de la provincia de Zamora. Se construyó entre 1929 y 1935 en el río Esla, suponiendo una enorme transformación del entorno ya que ocupa casi 6.000 hectáreas y divide la provincia en dos partes: al oeste, la comarca de Aliste y, al este, Tierra de Campos. 
Es un embalse con dirección norte-sur con lo cual constituye un inmejorable corredor para las aves en migración por el que se desplazan y pueden bajar a comer o descansar cuando lo necesitan. Por aquí, por este corredor, entraron los grupos de espátulas que aparecieron el día 18 de septiembre de 2020. 
En la mañana de ese día 18 de septiembre, Alfonso Rodrigo, al cual tengo que agradecerle enormemente todos sus consejos y excelentes fotografías para la realización de esta entrada, en el paraje de Valclemente (en el embalse de Ricobayo), contó 334 espátulas que tuvieron que parar su viaje y descansar. Por la tarde me acerqué y había 199 a la vez que, Carlos A. Ramírez, en otro punto del embalse (más al norte) contó otras 70, en total 603 espátulas. 
Ese es el dato: ¡¡603 espátulas!! Teniendo en cuenta que si restamos los 70 ejemplares que dejó sedimentados Alfonso Rodrigo que estaban cuando fui por la tarde, nos quedan un mínimo de ¡¡533 espátulas!! que es una cifra verdaderamente impresionante. 
Tengamos en cuenta que en esos grupos viajaban espátulas anilladas, de las que hemos podido leer una mínima parte. De las anillas que pudimos leer por la mañana Alfonso Rodrigo y yo por la tarde, ninguna se repetía. Si hubiéramos hecho un conteo todo el día la cifra hubiera sido impactante, sabiendo exactamente las que hasta allí llegaron. ¿Cuánto nos perderemos? ¿Cuánto no somos capaces de ver? 
Desde ese día los grupos han seguido pasando en pequeños bandos tanto en el embalse de Ricobayo como en las graveras de Coreses o en Puebla de Sanabria. Grupos que paran para descansar y reponer fuerzas. 
Parte de un grupo descansando en Puebla de Sanabria.
Hemos conseguido leer 29 espátulas anilladas. Recibiendo contestación de 12, otras 12 están pendientes de respuesta y 5 mas que no se pueden identificar porque las anillas están en mal estado. Además de 8 anillas vistas, pero por desgracia, no leídas. 
De las que se ha recibido contestación provienen: 8 de Holanda, 2 de Francia, 1 de Alemania y 1 de Dinamarca donde fueron anilladas. Espátulas viajeras. Espátulas que tuvieron que hacer un alto en el camino por las condiciones meteorológicas. 
Espátula anillada en Dinamarca el 20-5-20 con anilla: G[V312] 
que lleva unos días descansando en las graveras de Coreses.
Espátula con código: YfaL/BYR
Entre estas espátulas anilladas hay historiales que nos muestran su migración completa. Así la espátula con código de colores YfaL/BYR vista por Gary Losada, Alfonso Rodrigo, Miguel Rodríguez, Juanjo Gonzáles y José Barrueso fue anillada el 3-6-2010 por Leon Kelder en Holanda. Ha sido vista en diferentes puntos que nos marcan su impresionante recorrido: 4.459 km desde su lugar de anillamiento hasta su lugar de invernada. Partiendo de Holanda y pasando por Francia, España, Marruecos y Mauritania para terminar en Senegal. 
Recorrido de la espátula con código: YfaL/BYR
La espátula con anillas YfaG/LYL vista por José Barrueso, Juanjo González, Gary Losada, Miguel Rodríguez, Alfonso Rodrigo y Manuel Segura llegó todavía más lejos: 4.749 km de recorrido desde Holanda (anillada el 8-6-2009) hasta el sur de Senegal. 
Espátula con anillas YfaG/LYL
O el ejemplar con el código de anillas: YLYf/aGR anillada en Holanda el 11-6-2011 y vista por Alfonso Rodrigo ha llegado (que se tenga constancia) hasta los 4.116 km en un punto de Mauritania. 
Impresionantes viajes de miles de kilómetros que realizan estas bellas y espectaculares aves para obtener un aprovechamiento óptimo de los recursos para poder alimentarse. El alimento no es el mismo a lo largo del año, hay épocas en las que abunda y otras en las que escasea pero se complementa perfectamente entre las zonas de cría y las de invernada. 
Viaje hacia el sur que se vio sacudido por una fuerte borrasca que el día 18 de septiembre les obligó a hacer un alto en el camino en un punto de la provincia de Zamora donde tuvimos l ainmensa suerte de poder disfrutarlas
(Muchas gracias a Miguel Rodríguez, Carlos A. Ramírez, Alfonso Rodrigo, Gary Losada y Carmen Cerviño por dejarme vuestras fotos para ilustrar esta entrada).

martes, 22 de septiembre de 2020

Gaviota de Sabine juvenil en el Embalse de Ricobayo (Zamora).

El mensaje era escueto y claro: “Sabine de primer invierno…”. La voz de Alfonso Rodrigo, gran y experto ornitólogo, reflejaba toda su emoción, con un toque de sorpresa y un poco de nerviosismo. ¿Sabine? ¿Otra Sabine? Era la segunda cita histórica para Zamora y para Castilla y León. La primera fue la Sabine adulta que nos visitó hace un año en las lagunas de Villafáfila (descubierta por Cristian Osorio).
La gaviota de Sabine es pequeña, elegante y hermosa. Los adultos tienen cabeza gris oscura, pico negro con la punta amarilla, círculo rojo alrededor del ojo, collar negro fino en época nupcial, cola ahorquillada, espalda gris oscuro y alas blancas y negras hacen que sea una de las gaviotas más bonitas del mundo. 
Este ejemplar era un precioso juvenil que lucía su hermoso plumaje en el que destacaba su patrón en forma de escamas en la espalda, mostrando su dibujo en “M” de las alas cada vez que las abría. 
Al día siguiente fui a verla. Allí estaba. Alimentándose en la orilla del embalse entre un grupo de gaviotas reidoras que, de vez en cuando, se le acercaban para intentar echarla pero la gaviota de Sabine se defendía agachándose y abriendo el pico para defenderse. 
Se alimentaba constantemente de pequeños insectos que había en el barro o en la superficie del agua. A su alrededor combatientes, agujas colinegras, correlimos comunes, chorlitejos grandes y hasta una cigüeñuela y un par de avocetas recorrían la orilla del embalse alimentándose sin descanso; para todos hay, todos pueden comer. La naturaleza es sabia y les ha dotado de características específicas que les permiten alimentarse en un mismo punto a todos, a diferentes profundidades. 
La gaviota de Sabine es un ave pelágica (pasa prácticamente toda su vida en alta mar, exceptuando para criar) que alcanza el plumaje de adulto a los dos años. Verla aquí, en el interior, es complicadísimo y muy, muy raro. Cría en Alaska, Groenlandia y Canadá; al final del verano, las aves que crían en el este de Canadá y Groenlandia, se desplazan hasta las costas del oeste de Europa y África donde pasarán el invierno para volver después a sus zonas de cría. 
Fumarel común.
Gaviotas reidoras luchando por un pez.
La joven Sabine cada cierto tiempo volaba hasta la orilla para meterse en el agua, lavarse y comer algunos insectos que había en su superficie mientras un fumarel común volaba por la zona y hacía constantes picados para lanzarse a la superficie del agua en busca de alimento, o los archibebes claros, comunes y un oscuro pasaban bajo las gaviotas reidoras que luchaban por un pez ante la indiferencia de la Gaviota de Sabine que seguía alimentándose junto a una garza real pareciendo una liliputiense ante el imponente Gulliver. 
Esta joven gaviota de Sabine se convertirá a los dos años de vida en una preciosidad como la que nos visitó hace un año en las Lagunas de Villafáfila.
Gaviota de Sabine adulta que nos visitó en septiembre de 2019
en las Lagunas de Villafáfila.
Es increíble poder verla. Es increíble poder disfrutarla aquí, en el interior, en un embalse de Zamora. Cuando marché, allí seguía: descansando, alimentándose y reponiendo fuerzas para emprender su viaje de vuelta a alta mar, a su vida pelágica, a su vida alejada de la costa. A una vida que tuvo un alto en el camino en un embalse perdido del interior peninsular.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Las ciervas. La noche. El lobo.

El sol se esconde temeroso y la noche comienza su andadura. Las sombras se van adueñando del bosque y los animales comienzan a salir. Los ciervos han pasado todo el día encamados, descansando. Es el momento de comenzar una nueva jornada.
Los grupos de ciervos dirigidos por la hembra mas vieja comienzan a asomar de la profundidad del pinar o de la espesura del matorral que los ha protegido durante todo el día. 
Las hembras se mueven en grupos familiares con una hembra líder, que suele ser la mayor y, por lo tanto, la más experta. Junto a ella irán sus crías de los últimos dos o tres años. Incluidos los machos jóvenes de menos de dos años. Esa hembra es la que decidirá por donde hay que moverse, comer e incluso hacia donde hay que huir ante la presencia de un depredador. 
Salen cautelosos. Tranquilos. Su enemigo no está lejos. Hay que tener cuidado. Un descuido o una imprudencia la pueden pagar con su vida. El lobo no perdona y si ve una oportunidad la aprovechará sin dudarlo. 
Asoman la cabeza. Vigilan. Salen. Caminan despacio comiendo y vigilando por turnos. Unas comen y otras vigilan. Avanzan hacia las zonas bajas a comer la fresca hierba y a saciar su sed. Un ruido las alerta. Rápidamente levantan la cabeza ante el sonido de alarma de la vigía. Un poderoso jabalí sale de la espesura. 
Jabalí que seguirá casi los mismos pasos que el grupo familiar de ciervas. Se tranquilizan. No hay peligro. Continúan saliendo de la espesura. Anochece. La sierra se tiñe de negro. La noche avanza. El día muere. Las estrellas brillan.
Siempre que hablamos de ciervos sucede lo mismo. Solamente se habla de los machos. Que si es muy grande o muy pequeño. Que si vaya cornamenta que tiene. Que si tiene tantas puntas. Siempre se habla de los machos y no nos damos cuenta que las ciervas tienen una grandísima importancia. Las ciervas son más importantes de lo que pensamos. Un buen amigo siempre dice que la base de la población de ciervos de la sierra son las hembras y si algo le pasa a ellas se resiente todo el ecosistema. Y no le falta razón.
Pero alguien dirá que si faltan machos también afecta. Estará en lo cierto pero la falta de machos se notaría menos. Hay que tener en cuenta que con pocos machos se quedan preñadas muchas ciervas pero si hubiera muchos machos y pocas ciervas. Habría un problema de nacimientos. Solamente nacerían tantos cervatillos como el número de hembras que hubiera, eso si se llegara a buen término en todos. Por lo tanto es mucho más preocupante la bajada de la población de ciervas. 
Ha salido todo el grupo. Suben la pequeña loma comiendo la fresca hierba. La noche las abraza definitivamente. El influjo de la luna cae sobre los habitantes de la noche que van surgiendo entre sombras.
Un precioso vareto, ciervo macho al que le ha crecido su primera cuerna, me mira entre curioso y expectante. Es noche cerrada. Comienza su jornada. Comienza una noche llena de peligros. Comienza su jornada diaria. Comienza la supervivencia.
Amanece. La noche llega a su fin. Han sobrevivido otra jornada mas pero el lobo sigue ahí. Buscando. Observando. Esperando una oportunidad. Oportunidad que siempre llega. El lobo es paciente. Cuidados. Meticuloso. Sabe esperar y sabe aprovechar la oportunidad que se le brinde.
El lobo sabe donde están las ciervas. Sabe cuando atacarlas. Sabe sus puntos débiles. Sabe como capturarlas. Viene hacia ellas. Las busca. Hoy tiene un encuentro inesperado. Nos hemos encontrado en la misma curva. Yo bajaba y él subía. Nuestras miradas se cruzaron unos instantes que parecieron congelar el tiempo. Instantes en los que nuestra sorpresa era palpable. Instantes en los que el tiempo parecía avanzar mas lento. Instantes en los que el lobo fue más rápido y saltó a la cuneta para desaparecer; se lo tragó el brezal pero estaba ahí. Lo noto. Noto su presencia. Noto su mirada. No lo veo pero él a mi si. 
Detrás de mi asomó una cierva que estaba pendiente del lobo; yo era inexistente para ella. Cuando el lobo desapareció entonces me miró, se dio media vuelta y continuó su camino con sus dos pequeños hacia la espesura del bosque. 
El hecho de tener dos crías puede ser debido a dos razones. La primera es que las dos sean suyas, algo que sucede en muy raras ocasiones. La segunda es que la segunda cría la haya adoptado. 
Hace un tiempo pude observar como cuatro lobos planearon y llevaron a cabo una emboscada a una cierva con su cría. El resultado fue que la cierva, protegiendo a su cría, se interpuso entre el lobo y su pequeña. La hembra adulta murió y la cría quedó sola. Esas crías solas, en la mayoría de las ocasiones, son aceptadas por otra hembra que tenga su propia cría. Cuidará de las dos. Protegerá a las dos. Enseñará a las dos todo lo que deben de saber para poder sobrevivir en la sierra. Si no fuera adoptada no tendría ninguna posibilidad de sobrevivir. Moriría.
La cierva se ocultó seguida por sus pequeños. El resto del grupo familiar fue apareciendo tranquilo, ajenos a la situación que se acababa de vivir. El lobo había desaparecido pero seguirá ahí. Las ciervas nunca bajarán la guardia. Su vida les va en ello.
Vuelven al bosque. Vuelven a la espesura de los brezos y carqueixas. Vuelven a encamarse. El día ha llegado a su fin y el sol comienza a calentar en la sierra. Han sobrevivido una noche mas.