martes, 10 de enero de 2012

Gato montés. El gran desconocido.
En estos ocho meses de historia de este blog solamente he hecho una entrada acerca del gato montés y, curiosamente, es la más visitada con diferencia. Ya era hora de que hiciera otra con el mismo protagonista. El gato montés. El gran desconocido.
Es el desconocido porque de todos los mamíferos de nuestro país es al que menos caso se le hace, el que no tiene estudios y no se sabe cual es su población real. Lo poco que se sabe de él es por los gatos con radiotransmisor o los estudiados en centros de recuperación o en cautividad; por el contrario sí tenemos datos de los gatos monteses abatidos durante la existencia de las “malditas” Juntas de Extinción de Animales Dañinos que tanto daño hicieron a nuestra fauna y al gato montés en particular. Las cifras de gatos monteses matados fueron enormes, cifras que, por lo menos a mí, me causan un gran dolor por la pérdida de tantos ejemplares y el capital genético que con ellos se perdió.
Hace tiempo que no veo un gato montés. El último fue una gata. Fue muy cerca de Zamora en una finca que mi familia tiene situada en un paraje en el que hay una enorme diversidad de fauna, tanto en aves como en mamíferos. En una zona específica se ven gatos monteses cruzar el camino o moverse entre las jaras y escobas. Es ahí donde esta gata, de aspecto lamentable, delgada, casi famélica, vivía y se dejaba ver de vez en cuando, sobre todo cuando el hambre le apretaba y al anochecer se acercaba a la finca a hurtadillas en busca de cualquier resto de comida.
Al gato montés, durante demasiado tiempo, se le ha perseguido, no por su piel, como a otros mamíferos, ya que no se utilizaba para la industria peletera sino porque durante mucho tiempo se le consideró un rival que competía con el hombre por especies cazables. Algo que el hombre nunca ha tolerado y que además, para muchos, supuso un negocio, para los llamados alimañeros que a través de Las Juntas de Extinción de Animales Dañinos entre los años 1954 y 1962 eliminaron 3.479 gatos monteses distribuidos de la siguiente manera: Badajoz (1), Cáceres (1), Ciudad Real (157), Cuenca (175), Granada (530), Guadalajara (492), Huesca (6), Jaén (9), Lugo (2), Oviedo (663), Palencia (2), Salamanca (558), Santander (75), Soria (339), Teruel (119) y Toledo (350).
(Estos datos han sido tomados del trabajo realizado por Eduardo J. Corbelle Rico y Eduardo Rico Boquete titulado “La actividad de las Juntas de Extinción de animales dañinos en España, 1944-1968)
Fuente: Dirección General de Montes, Caza y Pesca fluvial, Sección de caza. Juntas provinciales de extinción de animales dañinos y protección a la caza y relación estadística de alimañas capturadas y premiadas  por las Juntas, 1954-1962. Archivo de la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, Fondo Documental del Monte, sección Caza, cª 150.
3.479 gatos monteses eliminados en 8 años. Cifra a la que hay que añadir los abatidos en las provincias que no tenían Junta de Extinción como por ejemplo Zamora, y los cazados furtivamente o envenenados. En definitiva, una sangría que le hubiera causado graves problemas (incluso estar catalogado como en peligro de extinción) si no fuera por el oportunismo del gato montés, ya que se alimentan de lo que está a su alcance, de todo lo que puede cazar en su territorio. Si, por el contrario, fuera un especialista, estaría en un serio aprieto como está el lince ibérico actualmente.
Los gatos monteses son nocturnos, sigilosos y solitarios; lo cual les hace ser difíciles de observar. Los verás cruzar el camino o moverse entre las sombras y muy difícilmente pasear a plena luz del día. Esta gata se acercaba en busca de comida y durante un tiempo dudamos si era o no montés (la luz no nos dejaba verla bien). Este es uno de los problemas de los gatos monteses: la hibridación con domésticos. Tras verla en unas fotos que le hicimos ya de noche, nos cercioramos de que definitivamente era montés y joven y sus tetas caídas nos indicaban que estaba criando y sus cachorros tiraban y pedían más, con lo cual la gata necesitaba comida fácil y rápida, razón por la cual acudía a la finca. Así estuvo un tiempo hasta que, de repente, dejamos de verla, desapareció sin más. No sabemos si le pasó algo o, simplemente, cogió fuerzas para conseguir comida por si misma y así no tener que correr tantos riesgos acercándose hasta los humanos.
Riesgos que quedan claro en el “Atlas rojo de los mamíferos terrestres de España” en el que se dice: “No hay estimaciones del tamaño de la población de gatos monteses o de su tendencia en España, pero estudios parciales sugieren que sus poblaciones podrían mantenerse estables o con un ligero declive. La hibridación genética, la transmisión de enfermedades de gatos domésticos o asilvestrados, los procesos de fragmentación y pérdida de calidad de los hábitats naturales y la mortalidad directa derivada de la actividad cinegética parecen afectar negativamente a la especie. De mantenerse o acentuarse el impacto de los factores descritos, en un futuro podría cumplir con los requerimientos necesarios para ser incluido en la categoría VU (Vulnerable) según los criterios A4e (hibridación y competencia con especies asilvestradas) y A2c (pérdida de calidad y superficie de hábitat)”.
(Agradezco enormemente a Poli su impresionante fotografía. Las fotos de esta entrada están tomadas en plena naturaleza, en libertad, menos la primera que está tomada a un gato montés en un centro en cautividad).

4 comentarios:

  1. Me has dejado impresionado con las fotografías. A este bicho no lo veo ni queriendo. Me parece sumamente difícil cruzarse con uno. Una vez, en Salamanca, lo vi cuando era pequeño. Saludos.

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  2. Hola Pepe,

    Para mi, todos estos gatos, son de origen doméstico o, como mínimo, tienen sangre doméstica, o sea, son híbridos...
    Un saludo y enhorabuena por esa paternidad...

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    1. Hola Alfonso. Muchas gracias. Con respecto a los gatos la primera foto está hecha en un centro de recuperación de fauna salvaje y las otras en Doñana (en el entorno de El Acebuche). Los gatos de Doñana eran una camada de tres que habían rescatado ya que encontraron en el monte a la madre muerta, los llevaron al Acebuche y allí los criaron a biberón. Después los soltaron y, de vez en cuando, volvían por la zona y uno de esos días les hice estas fotos. (Aquí tendrían unos 7-9 meses). Un saludo.

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    2. Gracias por la información pero me reitero... Para mí, no son gatos monteses, al menos, no puros...
      Saludossssssssssssssssssss....

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