viernes, 20 de enero de 2012

¿Vale cualquier cosa para hacer una foto?
Esa es una pregunta que automáticamente se debería de contestar. No. Esta contestación es la lógica pero lo lógico está perdiendo terreno ante lo ilógico, lo absurdo y los deseos de, a cualquier coste, conseguir el objetivo propuesto de fotografiar "tal o cual animal" y no sólo eso, sino que "tal o cual animal" deben de estar en una actitud lo más “natural” posible y, por supuesto, lo más cerca posible.
Soy aficionado a la fotografía pero antes soy amante de la naturaleza y si se tuvieran claras estas dos premisas todo sería más fácil. Cuando salgo a una ruta, excursión o paseo llevo la cámara y fotografío lo que me va saliendo y no comprendo, ni entiendo a los fotógrafos de naturaleza, me refiero en este caso a los aficionados, que infringen toda norma de respeto a la naturaleza y al animal a fotografiar.
No comprendo a los aficionados a la fotografía que necesitan acercarse sobrepasándose los límites establecidos. Ni a los que consideran solamente foto buena la que más cerca esté. Ni a los que montan, de forma problemática, un set fotográfico en plena naturaleza (se puede hacer, pero bien). Ni a los que modifican condiciones de hábitat o comportamiento. Todo debe de quedar inalterado. Con varios ejemplos creo que se entenderá mejor.
En una entrada anterior (http://depaseoporlanaturaleza.blogspot.com/2011/09/el-lobo-en-la-sierra-de-la-culebra-iii.html) conté la actitud de unos “amantes de la naturaleza” especiales; pues bien, uno de esos días también conocimos y padecimos al “fotógrafo ansioso”.
Nos encontrábamos observando a la camada de lobos y a los adultos alimentarse de una carroña. Estábamos en un punto que la Junta de Castilla y León había marcado como límite de observación de dicha camada; más cerca no se podía ir. Ahí nos encontrábamos, a unos 800 metros cuando, de repente, apareció un coche. Nuestro comentario fue unánime: “¿pero a dónde va?” Paró en un camino. Bajó un fotógrafo y se empezó a acercar a la camada. ¿Qué consiguió? Posiblemente nada o, con mucha suerte, dos o tres fotos pero, sobre todo, consiguió ahuyentar a toda la manada y no dejarles comer; además de fastidiarnos a todos los que estábamos en nuestro lugar marcado, cumpliendo todas las normas y respetando a los animales y reglas. Al irse la manada, uno de los observadores que me acompañaban, especialista del lobo que había venido de bastante lejos, fue hasta donde tenía el coche el “fotógrafo ansioso”. Lo paró y le recriminó su comportamiento. Su contestación fue, simple y esclarecedora, acerca de sus objetivos: “ya tengo lo que quería”.
Antes de ir a un lugar a fotografiar a un animal debes de conocer el lugar, conocer las costumbres del animal y conocer la normativa vigente (Parque Natural, Reserva de Caza…) y, por supuesto, no molestar nunca al animal objeto de las fotografías. Nuestro “fotógrafo ansioso” incumplió todas. Todo por "su foto" que, seguramente luego, mostraría orgulloso ante amigos o subiría a la red.
El segundo ejemplo lo vivió una de las personas que mejor conoce Las Lagunas de Villafáfila y todo lo que allí se puede ver. Lo voy a contar como lo narró: “Me encontré a dos fotógrafos metidos en el coche, acribillando a un ratonero que se estaba alimentando a escasos metros del camino, zona de La Rasa. En algún movimiento vi que el pájaro quedaba como enganchado y estuve esperando, casi una hora, a que los "pavos" estos acabaran la sesión o el ratonero se fuera. Al final sucedió lo segundo (no entiendo donde está el gusto de fotografiar a un pájaro nervioso durante 1,5 h.) y me acerqué a ver qué comía. Era un conejo al que los fotógrafos habían anclado al suelo con una estaca”.
Aquí se rompe otra de las normas no escritas de cualquier amante de la fotografía. Nunca se debe de modificar el hábitat, ni el comportamiento de un animal y mucho menos estresarlo con nuestra presencia. Y, por supuesto, no capturaremos, ni manipularemos a la fauna para realizar las fotografías.
Para mí una fotografía a un animal es más satisfactoria y bonita no cuanto mejor imagen, técnica o encuadre tenga (si lo tiene, mejor que mejor, pero no es lo básico). No. Es la que he tenido la satisfacción de tomar a un animal en su entorno y comportándose como lo hace normalmente. Para eso hay que pasar desapercibido.
Me gusta el mundo de la fotografía micológica. He participado en varios concursos micológicos y en casi todos, cuando se exponen las fotografías, se escuchan comentarios como: “esa está muy retocada” o “¿cómo va a haber “tal” seta en este hábitat?”. Así es. Para conseguir una foto de gran composición, belleza o técnica se ponen boletus edulis junto a cascadas en una alfombra de musgo, o se coloca un ratón encima de una seta en una posición forzada (¡pero si está muerto el pobre bicho!) o se retoca tanto la foto que los colores son imposibles y la seta parece otra. Todo imposible, pero como la foto queda bonita... ¿Dónde está la ética del fotógrafo? ¿Dónde está el amante de la naturaleza?
En definitiva, fotografiar la naturaleza es apasionante y muy gratificante a nivel personal pero hay que ser discreto, pasar desapercibido y respetar flora y fauna. Si se hace así, la satisfacción será doble. Por un lado observarás a un animal en plena libertad, comportándose normalmente y, por otro, si tienes suerte conseguirás una foto, que aunque no sea de gran calidad (si lo es, mejor) sí será significativa. Además, toda foto tiene su historia y, esa historia, la sabes tú y es tuya.

1 comentario:

  1. Hola he visitado tu blog por primera vez y debo decirte que estoy de acuerdo en todo lo que has escrito sobre hacer una fotografia, saludos
    Pedro

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