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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Hormiga cazando un caballito del diablo.

La tarde estaba soleada, el precioso Lago de Sanabria estaba como un auténtico espejo en el que se reflejaban montañas, árboles y las escasas nubes que recorrían el inmenso cielo azul, algo poco usual ya que, normalmente, por las tardes se levanta una brisa que provoca el movimiento de la masa de agua que se altera y origina un ligero oleaje.
Nos encontrábamos a la orilla viendo una preciosa ranita que asomaba tras una piedra cuando de repente: “¿Qué es eso?”. Un caballito del diablo intentaba volar pero no era capaz, como si estuviera anclado a la roca de la orilla del majestuoso lago. ¿Qué le pasaba? Nos fijamos más detalladamente y nuestra sorpresa fue mayúscula reflejada en las caras de asombro y perplejidad que no daban crédito a lo que allí estaba sucediendo..
Una hormiga tenía agarrado al caballito del diablo y no le estaba dejando levantar el vuelo. El caballito aleteaba con fuerza pero no era capaz de levantarse, no podía soltarse del feroz abrazo de la poderosa hormiga que tiraba con una enorme fuerza hacia atrás.
La lucha era frenética. La hormiga tiraba con una tremenda fuerza hacia atrás y el caballito aleteaba hacia el salvador cielo sin éxito ya que la hormiga se aferraba más y más en un mortífero abrazo, no soltaba a su presa; poco a poco el caballito del diablo fue perdiendo las fuerzas lo que la poderosa hormiga aprovechaba para moverse y arrastrar al cansado y sorprendido caballito que, en un esfuerzo titánico intentó sacar fuerzas de flaqueza y nuevamente, moviendo las alas con enorme potencia, intentó soltarse de las terribles mandíbulas de la hormiga que se aferraba poderosa a la roca cual ancla enganchada al fondo del mar.
La escena era sorprendente, única, inesperada e inexplicable. Nunca habíamos visto algo así ninguno de los allí presentes. Ernesto Hernández y yo no salíamos de nuestro asombro ante lo que estaba ocurriendo delante de nuestros ojos.
Tras unos minutos de lucha feroz y despiadada la hormiga consiguió lo que pretendía: llevarse al cansado y sorprendido caballito del diablo a la parte baja de la roca donde desapareció.
Los siguientes minutos fueron para comentar lo allí vivido ya que era algo completamente inusual, sorprendente y fascinante que nunca habíamos presenciado. Era algo verdaderamente increíble. Algo que seguramente nunca volvamos a poder ver: una hormiga cazando a un caballito del diablo. La naturaleza nunca dejará de sorprendernos.