sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Por qué marcan los animales?

El zorro caminaba delante de mi. No me había visto. El camino estaba casi inundado de altas hierbas que me iban tapando; me ocultaban de su vista, aunque estoy convencido que me percibía, sus sentidos estaban alerta y no le hacía falta verme para detectarme pero no me tenía miedo.
Caminaba lentamente por uno de los laterales con la trufa pegada al suelo, iba recibiendo información constante de por dónde iba, quién había pasado por allí, que posibles peligros había o que posibles presas. Oler es igual a información, ver es igual a información y que me mejor manera de poner tu propia marca que dejar un excremento.
El zorro se paró. Se giró. Marcó en mitad del camino y me miró. Sabía donde estaba. Dejó su información visual y olorosa, cruzó el camino y desapareció entre las altas hierbas del lado contrario por el que se desplazaba. Se perdió en el campo pero había dejado su marca, su olor, su tarjeta de visita, su: “he estado aquí y esto es mío”.
Este hecho tan común en muchos de los animales de nuestros campos le fascina a los niños cuando les hablas de porqué lo hace, de porqué los animales marcan en ciertos lugares. El marcaje es una forma de comunicación; es una manera de mandar información que otros animales recibirán e interpretarán.
El marcaje  de un animal es completamente diferente al de otro. El olor de la orina de un zorro es diferente al de otro zorro y, el de un macho, es diferente al de una hembra por lo tanto, ese marcaje tendrá diferentes finalidades. Servirá por ejemplo para delimitar un territorio pero también para buscar una posible pareja, para saber que esa pareja está en celo o para indicar a miembros de tu mismo grupo familiar que estás ahí.
La orina es un marcaje oloroso y el excremento es un marcaje tanto visual como oloroso. El marcaje mediante un excremento tiene como finalidad principal la demarcación de un territorio.
Un territorio se delimita, principalmente, por la cantidad de comida disponible en él. Así, si un grupo de lobos tienen un territorio, harán saber al resto de lobos que no son de su grupo familiar que, ese lugar, les pertenece. Por lo tanto, la demarcación de un territorio dependerá de la cantidad y utilización de sus recursos alimenticios.
Lobo salvaje marcando en plena naturaleza.
El hecho de que un animal esté en su territorio le proporciona una sensación de confianza y de estabilidad. Sabe lo que hay dentro de él, lo conoce, se sentirá hasta más fuerte dentro de sus límites. Y el hecho de entrar en otro territorio te avisa de los posibles peligros que puedes correr a nivel de enfrentamientos con los dueños de ese lugar. En muchas ocasiones sirve para evitar peleas o enfrentamientos directos. Si un animal entra en otro territorio sabe a lo que se puede enfrentar y tratará de evitarlo a menos que sea un gran grupo y pretenda conquistarlo por la fuerza.
Secuencia de imágenes tomadas en el Centro del Lobo Ibérico
en Robledo (Zamora) en las que se ve a un macho marcando.
Después de orinar rasca con las patas traseras
y delanteras en el mismo lugar.
Rascadura de lobo salvaje en La Sierra de la Culebra.
No solamente hay marcajes con excrementos o con orina también podemos encontrarnos con marcas de uñas en árboles o en el suelo, de cuernas o colmillos en arbustos o pequeños árboles o marcas olorosas como las que pueden dejar los ciervos cuando están en plena berrea y deben limpiar y pulir sus cornamentas restregándose en pequeños pinos en los que también dejarán su olor ya que de las glándulas del lagrimal le salen unas secreciones que marcarán ese pino dejándolo con una marca visual: tronchado o doblado por las cuernas y olorosa: el olor dejado por las glándulas.
Ciervo restregándose y marcando en un pequeño pino.
Cuando un jabalí o un ciervo se revuelcan en barro o se rascan en un árbol también están dejando su olor, su impronta de: "he estado aquí".
El marcaje es fundamental en muchos animales. Es pura comunicación. Es puro trasvase de información.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Barnacla cariblanca en una Villafáfila seca.

Las lagunas de Villafáfila necesitan agua. Hay muy poca concentrada en tres puntos básicamente: La Balsa, La Rasa y El puente romano. El resto, seco. Aún así saltó la agradable sorpresa de la presencia de una barnacla cariblanca que descubrieron Cristian Osorio y Estrella Huerga.
La barnacla cariblanca al anochecer.
Como me encontraba por las lagunas me acerqué para intentar localizarla y así poder disfrutarla, quizás sea de las pocas que veamos este año.
El día estaba agradable y decidimos acudir en una visita familiar hasta las lagunas para que mi pequeña diera un paseo y viera “patos”, como dice ella. En los tres puntos de agua pudimos ver: grulla, tarro blanco, ánsar común, combatiente, zarapito real, chorlito gris, ánade friso, ánade real, ánade rabudo, pato cuchara, avefría, agachadiza común, chorlitejo grande, correlimos común y ánade silbón; así como en la balsa de decantación no faltaron los fieles zampullines chicos y fochas que normalmente se ven en este lugar, sin olvidarnos de cernícalo vulgar, estornino negro y pinto, aguilucho lagunero o busardo ratonero que se pueden ver a lo largo de la reserva o cormorán grande, porrón europeo y moñudo que se encontraban en el Centro de Interpretación.
Las avutardas son fieles a Villafáfila.
Garza real en mitad de la nada.
En esta época del año las grullas tienen un papel destacado, unas 600 se encuentran en este momento en la reserva. Las puedes ver comiendo a primera hora entorno a la Laguna Grande para irse alejando paulativamente a lo largo del día para volver al anochecer a dormir a la seguridad de la poca agua que hay en la Salina.
Grupo de grullas en la Salina Grande.
Grullas comiendo con algunos ánsares comunes entre ellas.
Los ánsares deberían de ser los siguientes en número pero, por desgracia, ya sabemos que su número ha caído en picado en los últimos años. Actualmente habrá entorno a 500-600 en toda la Reserva; cifra irrisoria que como no haga más frío en el centro y norte de Europa y aquí llueva, no van a venir, ¿para que desplazarse miles de kilómetros si tienen comida suficiente en centro Europa?
Incluso, si vinieran unos miles, para que se quedaran en las Lagunas de Villafáfila tiene que llover, tiene que haber agua sino esos miles se irán a las lagunas de La Nava y Campos que ya han comenzado a llenarse artificialmente de agua.
Los números no engañan y el declive de la invernada de ánsares en Villafáfila es constante, así, por ejemplo, en el año 2012: 15.121 ejemplares acudieron a las lagunas de Villafáfila; en el 2013: 9.000; en el 2014: 12.000 y en el 2015: 5.300. La invernada de ánsares en Villafáfila se está muriendo. Si comparamos estos números con los casi 40.000 ejemplares del año 1999 el impacto es aún mayor; en dieciseis años se ha pasado de 40.000 a 5.300 ejemplares…sin palabras.
Entre los pocos ánsares que hay actualmente se ha colado una barnacla cariblanca. Una lotería, ya que, la probabilidad de que algún ánsar menos común o alguna barnacla se cuele entre los pocos grupos de ánsares comunes que hay, es muy, muy baja pero…ahí está.
La barnacla cariblanca se encontraba en la zona de La Rasa. La localicé volando con un pequeño grupo de ánsares comunes que aterrizaron en la escasa lámina de agua. La barnacla se separó de ellos y comenzó a moverse entre los azulones y rabudos que allí se encontraban mientras, cientos de grullas, pasaban volando a la zona de la Salina Grande que tenía agua para pasar allí la noche.
Salina Grande.
El día terminó y nos fuimos con la triste sensación de la sequedad de las lagunas.

sábado, 22 de octubre de 2016

En el embalse de Ricobayo.

El embalse de Ricobayo es uno de los principales embalses de la provincia de Zamora. Se construyó entre 1929 y 1935 en el río Esla, suponiendo una enorme transformación del entorno ya que ocupa casi 6.000 hectáreas y divide la provincia en dos partes: al oeste, la comarca de Aliste y, al este, Tierra de Campos.
Uno de los principales hechos históricos, a nivel ornitológico, acaecidos en este embalse fue que durante muchos años era el principal lugar de invernada del ánsar campestre en nuestro país. Si, del ánsar campestre, algo realmente impensable actualmente. Imaginemos que en vez de ver uno o dos en la temporada pudiéramos ver miles…un auténtico sueño.
En los años cincuenta del siglo XX los grandes bandos de ánsar campestre se desplazan desde las Lagunas de Villafáfila hasta este embalse (J.I. Regueras, 1982). En el libro: “El ánsar campestre y el ánsar común en Castilla y León” de Mariano Rodríguez y Jesús Palacios se menciona que entre 1968 y 1981 este enclave es el principal y prácticamente único punto de invernada del ánsar campestre en España: “…un máximo de 6.000 ejemplares en 1968-69 hasta los 3.800 ejemplares de 1981, desapareciendo todos los posibles puntos de invernada distintos del E. de Ricobayo. A partir de 1981 encontramos un descenso uniforme, desde los 3.000 ánsares de 1982 hasta los 134 de la temporada 1989-90 y los 157  de la temporada 1990-91”. Y el resto ya lo sabemos…desapareció y, actualmente, ver alguno en la temporada es algo extraordinario. El por qué de su desaparición es un tema apasionante pero para otra entrada ya que quiero centrarme en los avistamientos de hace unos días.
Llegué al amanecer a una de las zonas más conocidas del embalse. El viento soplaba helador y, mientras los pescadores se colocaban en sus lugares habituales, monté el telescopio. Mi primera mirada se dirigió hacia una pequeña concentración de grandes aves blancas. Treinta y dos espátulas descansaban en una de sus orillas.
Ver espátulas siempre me satisface y más si, como este era el caso, había alguna anillada. Desde donde estaba no era capaz de leerlas así que me cambié de ubicación para intentarlo.
Un hecho muy importante que ha sucedido esta pasada primavera y verano en otro punto del embalse de Ricobayo ha sido la reproducción, por primera vez en la provincia de Zamora, de seis parejas de espátulas; teniendo éxito cinco de ellas con un total de 10 pollos volados. Algo realmente fantástico que ha supuesto un hito en la ornitología zamorana.
No solamente las espátulas se reprodujeron con éxito sino que, en la misma colonia había también cormorán grande, martinete común, garceta común, garcilla bueyera y la enorme sorpresa de dos parejas de garcilla cangrejera que supusieron otro momento histórico ya que también era la primera vez que se reproducían en Zamora y en Castilla y León.
Estas dos parejas consiguieron sacar adelante siete pollos siendo la reproducción más al norte de esta especie en España. (Para saber más acerca de estos hechos pinchar aquí para las espátulas y aquí para las garcillas cangrejeras (en este enlace debéis buscar en: Aves de España: "Primer caso conocido de reproducción segura de garcilla cangrejera en Castilla y León)).
Llegué a la nueva ubicación desde la cual la visión de las espátulas era mucho mejor, pudiendo leer sin problemas las tres anilladas. Las tres eran procedentes de Holanda, habían sido anilladas como pollos y era la primera vez que se veían fuera de su país de anillamiento (salvo una que se vio en una ocasión en Bélgica).
El ejemplar con el código: aRY/NfPY fue anillado el 6-6-2016 y ha sido visto en una ocasión en Bélgica, otra en Holanda y esta en España.
La segunda tenía como código: NfPN/aYG siendo anillada también en el 2016, el 28 de mayo y es la primera vez que se le ve desde su anillamiento.
La tercera espátula tenía el código: NfNN/aNR fue anillada el 15-7-2015 y ha sido vista siete veces en Holanda y esta observación en el embalse de Ricobayo a 1506 km de su lugar de anillamiento.
En esta zona del embalse las garcetas grandes son especialmente abundantes y es una auténtica gozada seguir sus evoluciones. Conté un total de 55 ejemplares que supusieron mi record personal. Estas grandes y espectaculares aves blancas se movían de un lado para otro en busca de la fácil y abundante comida de que disponen en este lugar. Entre ellas las abundantes garzas reales, algunas gaviotas reidoras y una solitaria gaviota sombría.
Ánade azulón, ánade friso, avefría, cerceta común, ánade silbón, somormujo lavanco, cormorán grande o incluso dos solitarios tarros blancos se movían por esta zona del embalse en la cual muchas de sus orillas embarradas suponen un auténtico festín para todos los limícolas que deambulaban incesantemente por ellas en un incansable frenesí alimenticio.
Agujas colinegras, chorlitejos grandes, agachadizas comunes, correlimos comunes y zarapitines, andarríos chico y hasta un solitario chorlito gris se movían incansablemente sobre la superficie embarrada de algunas de las orillas del embalse que conformaban una gran mesa a la que acudían numerosos comensales.
Las lagunas de Villafáfila están secas y, seguramente, muchos de sus habitantes se hayan desplazado hasta este enclave ya que disponen de alimento suficiente y la tranquilidad necesaria para sentirse cómodos.

domingo, 16 de octubre de 2016

Alteraciones del color.

Hace unos días apareció muy cerca de mi casa, en uno de los jardines próximos, en plena ciudad, un nuevo mirlo parcialmente leucístico. Casi un 30%  de las aves que tienen leucismo son mirlos y este no es el primero que me encuentro.
Mucha gente confunde el leucismo con el albinismo, pero son dos cosas completamente diferentes. Un animal con leucismo no es albino; el albinismo es la incapacidad para fabricar melanina, por eso, quienes lo portan, son completamente blancos; mientras que en el leucismo el ave produce melanina de forma normal pero no se deposita en las células de las plumas poniéndose algunas totalmente blancas; además las aves con leucismo tienen el pico, los ojos y las patas de color normal no como los albinos que tienen los ojos rojos.
Este mirlo se movía tranquilo, escarbando en el húmedo césped en busca de apetitosas lombrices como cualquier otro mirlo de alrededor pero este, es diferente, en su cabeza empiezan a aparecer plumas completamente blancas, plumas que serán cada vez más a lo largo del tiempo, es decir, el leucismo tiene diferentes grados y va aumentando a medida que el ave va teniendo más edad.
El mirlo blanco que pude seguir durante varios años en otro jardín
de Zamora ciudad. Se fue poniendo cada vez más blanco.
El leucismo es una rareza genética debida a un gen recesivo, se produce porque, aunque el ave produzca melanina (pigmento de color negro o pardo negruzco) de forma normal, el pigmento no se deposita en las células de las plumas, con lo cual quedan blancas en vez de su coloración normal. Las aves con leucismo no tienen plumas de color intermedio. Cada pluma es de su color natural o completamente blanca. 
En todo organismo nos encontramos con genotipo y fenotipo. El genotipo es toda la información genética que tiene un organismo, es decir, los genes. Por el contrario el fenotipo son sus rasgos.
Toda la información que tiene un organismo en los genes, puede manifestarse o no manifestarse, es decir, puede verse o no verse. Por lo tanto el fenotipo será la expresión de esos genes más la influencia que pueda ejercer el medio que rodea al organismo.
Estos rasgos del fenotipo pueden ser de comportamiento (etología) o de rasgos físicos (morfología, fisiología,…). En definitiva, el genotipo son los genes del organismo y solamente se pueden apreciar estudiando el ADN y el fenotipo es la manifestación visible de esos genes que se ve mediante la observación directa de ese organismo.
En el caso de estas aves leucísticas para que sea visible (fenotipo) este color blanco en su descendencia, tiene que darse la coincidencia de que esa ave se empareje con otra que también lleve en sus genes (se muestre o no) ese gen recesivo que le provoca el leucismo.
He visto diferentes aves leucísticas: mirlo común, grajilla, gorrión común, herrerillo común, pavo real, ánade azulón, avutarda, avefría, focha y hasta un estornino negro que mira que resulta chocante ver un estornino negro, blanco; chocante, diferente y muy curioso.
Grajillas leucísticas en otra zona de Zamora ciudad.
Avefría blanca en Villafáfila.
Estas aves blancas que son bonitas y espectaculares, en la naturaleza, tienen realmente un problema, son muy visibles y cuando quieres pasar desapercibido y, por el contrario, destacas en exceso, atraes todas las miradas de un posible depredador con el aumento de probabilidades de que al que coman sea a esa ave blanca.
También puede suceder lo contrario, es decir, cuando se produce un exceso de melanina en el animal, se volverá oscuro (negro o marrón oscuro). Entonces, se llama melanismo. Al contrario que en los animales leucísticos que su supuesto camuflaje no lo es, no les sirve de nada ya que destacan por encima de todo, en los animales melánicos sucede lo contrario.
Si es un depredador, su condición de animal negro, les hace camuflarse perfectamente, sobre todo de noche, a la hora de cazar; si es una posible presa, su color negro le va a hacer poco llamativo y puede tener menos probabilidades de que le coman a él pero, como sucede en la naturaleza, todo es relativo ya que ¿y de día? ¿cuanto se le verá a un depredador negro? Evidentemente también se le verá mucho y tendrá, en muchas ocasiones, problemas para cazar. Es cuestión de aprovechar tus ventajas.
Zorro negro disecado que me encontré en Aliste
en una exposición sobre medioambiente hace años.
Los gatos negros son melánicos,
al igual que las panteras negras.
Los animales melánicos suelen vivir más tiempo en condiciones salvajes que los animales leucísticos y, por lo tanto, muchos de ellos llegarán a reproducirse sin problemas. Los animales leucísticos vivirán más tiempo en las ciudades o en condiciones controladas como zoos, parques o colecciones privadas que incluso los seleccionarán por su espectacularidad y vistosidad.
Pavo real blanco en un parque.
El melanismo y el leucismo no son las únicas alteraciones de color que se pueden producir en un organismo, por ejemplo, hace varios años publiqué una entrada en la que la protagonista era una rana de San Antonio de color gris que encontramos en la Laguna de Carros (Parque Natural del Lago de Sanabria); como todo el mundo sabe las ranas de San Antonio son verdes, entonces, ¿por qué esta era gris?
Las ranas de San Antonio tienen su color debido a la mezcla de tres tipos de células pigmentarias. Las responsables del color marrón o negro (melanóforos). Las responsables del color amarillo (xantóforos) y las del color azul (iridóforos). Esta combinación de células pigmentarias da el color verde típico de las ranas de San Antonio pero si hay un ejemplar que no tiene las células pigmentarias responsables del color amarillo (no tiene xantina, pigmentos de color amarillo) nos dará ranas de color azul o gris, como es el caso de esta que se encontraba en la Laguna de Carros.
A este hecho de la falta de células pigmentarias responsables del color amarillo se le llama axantismo. Es una mutación genética recesiva. Este es el motivo del color gris de esta pequeña y solitaria rana de San Antonio que vivía en la Laguna de Carros. 
Alteraciones de color que dan animales vistosos y espectaculares que, normalmente, en la naturaleza son raros de encontrar y, muchos de ellos, tienen una vida muy corta.

viernes, 30 de septiembre de 2016

¿Hay lince ibérico en Zamora?

Hace unos días llegó a mis oídos un avistamiento de lince de hace muy poco tiempo; un avistamiento de alguien que conoce el campo, los animales y lo vio muy cerca, de día y durante unas decenas de metros, pero no había comentado nada por si lo tomaban por loco.
Esta observación está íntimamente ligada a otro lince, a Kentaro; seguramente antes de conocerse las andanzas de este ejemplar cualquier observación de lince en nuestra provincia se tomaría por imposible, una equivocación o una locura pero esto ha cambiado. Kentaro ha cambiado muchas ideas preconcebidas entorno al lince. Sus increíbles movimientos por media España han demostrado que, quizás, las observaciones anteriores a él de ejemplares solitarios en zonas en las que, en teoría, no debían de estar se replanteen y se reinterpreten de otra manera.
La observación de la que hablo se produjo en agosto de 2014 en una zona en la que toda la vida hubo linces. Esta observación fue de día y por parte de un buen conocedor del campo que no dudó un instante de que lo que estaba viendo era un lince ya que lo llevó delante suyo, muy, muy cerca durante unos 50-60 metros por el camino.
¿Por qué no podía ser? Son muchos los testimonios de gente en nuestra provincia que afirman haber visto un lince en los últimos veinte años. Muchos y variados testimonios a los que, seguramente, no se ha dado la importancia que merecían. Testimonios que si los juntas en un mapa sorprenderían a los que no los conocen. Testimonios que Kentaro ha hecho que se replanteen o por lo menos se les tenga en cuenta.
Lo cierto es que no hay ni una sola fotografía, huella o excremento, incluso no existe ninguna piel o ejemplar disecado en ningún lugar de la provincia de Zamora (por lo menos que tenga constancia) y hasta que algo así no se pueda comprobar, no hay linces; pero esto ha tenido un alto en el camino, un paréntesis, Kentaro.
Agradezco enormemente a LIFE Iberlice JCCM
ceder su fotografía para esta entrada.
Se sabe, a ciencia cierta, que él ha estado, mejor dicho ha cruzado de este a oeste nuestra provincia entera y, si él lo ha hecho ¿por qué otro u otros ejemplares, no marcados, no han podido hacer lo mismo? ¿No explicaría esto la cantidad de avistamientos?
El 11 de Febrero de 2011 saltaron a la prensa unas declaraciones del delegado de la Junta de Castilla y León en Zamora, afirmando que en la provincia de Zamora había algún lince: “la mejor forma de protegerlo es no hablar de él. Es una especie protegida de alto valor, que se encuentra en un lugar concreto de la provincia”; "porque cuantas menos personas intenten ir a verlo, mejor será para su conservación”
La verdad es que es una lástima que tan bello animal desapareciera de nuestra provincia en los años 70 ó 90 según los datos que barajes. Dos hechos marcaron el declive y extinción del lince en Zamora: la disminución de los conejos y la reforestación en la segunda mitad del siglo XX.
El lince, en teoría, es un animal especialista ya que su alimentación se basa, en un alto porcentaje, en el conejo pero esto también hay que replanteárselo ya que Kentaro ha demostrado que pueden comer, en determinados momentos, otros muchos animales ya que se ha estado alimentando, fundamentalmente, de corzos; quizás, una hembra en periodo de cría, sí necesite una población estable de conejos pero un animal dispersante no, como bien ha demostrado el incansable Kentaro.
La verdad es que cuando el conejo comenzó su declive, el lince en Zamora, también. La aparición en 1952 de la cepa de la mixomatosis que afectó terriblemente a los conejos dejó a nuestro lince bastante tocado. Su lenta decadencia se vio rematada por la aparición en 1987 de la neumonía hemorrágico vírica que eliminó gran parte de su población, firmando la sentencia de muerte para el lince, a lo cual, le añadimos la alteración de su habitat con la reforestación de pinos en gran parte de la sierra, lo que eliminaba tanto su habitat como el de sus presas.
Muchas de estas observaciones de lince en nuestra provincia seguramente sean dudosas pero ¿y si un tanto por ciento no lo son? ¿Y si han pasado por aquí otros linces como Kentaro en el más absoluto anonimato? Sinceramente, creo que no existe ninguna población estable en nuestra provincia pero que sí tenemos linces divagantes que nos visitan regularmente; si es así, ¿de dónde provienen? Solamente caben dos posibilidades; por un lado que vengan del sur o como Kentaro, de la zona de Castilla la Mancha y la segunda posibilidad ¿y si existiera todavía alguna población en Portugal, en la zona del Parque Nacional de Montesinho?
El lince en Zamora, igual que en gran parte de España, se dejó morir, no se hizo nada por su conservación, ni siquiera se intentó. Desapareció y punto. Si no se hubieran realizado programas de ayuda en Andalucía, al lince, le hubiera pasado lo mismo y el felino más amenazado habría desaparecido de toda España.
Kentaro en Zamora en una fotografía cedida por Manuel Segura al cual
agradezco enormemente tanto su fotografía como su gestión
con LIFE Iberlince JCCM y consejos.
Kentaro a abierto un camino, a hecho replantarse muchas cosas entorno al lince, ha sido un camino visible que quizás, otros muchos linces, hayan recorrido en un anonimato absoluto; quizás sea el momento de replantearse la manera de enfocar a tan bello animal, sobre todo sus movimientos dispersantes. En Zamora siempre hubo linces, ojalá, en algún momento, podamos decir que tenemos una población en nuestra provincia ya sea por su llegada natural o por entrar a formar parte en alguna de las reintroducciones que se llevan a cabo, sería un auténtico sueño hecho realidad.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Harold y Poli. Los ojos de Mari Carmen y Mariano.

Hoy que terminan los juegos paralímpicos quiero recuperar una entrada que hice hace unos años y que tuvo muy pocas visitas pero me parece una entrada muy emocionante que debo de recuperar. Durante estos días he visto a los atletas paralímpicos y, cada vez que los veo, me quedo más admirado; es increíble la superación de estos atletas.
Hace unos años estuvimos en la bella ciudad de París. En esta espectacular ciudad coincidimos en el grupo con dos personas dignas de admiración por su valentía, perseverancia y amor a la vida. Se llaman Mariano y Mari Carmen y son ciegos. Ciegos. Sí. Pero con unas tremendas ganas de disfrutar, de hablar, de conocer, de relacionarse, de absorber sensaciones, de vivir… y con ellos iban Harold y Poli, sus ojos. Y en ellos me quiero centrar.
Este es Harold.
Este es Poli.
Actualmente en España hay 1.000 perros guía ayudando a personas ciegas. Casi todos provienen de la escuela que la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) tiene en Madrid. Cada año educa y entrena a 100 perros guía; también provienen de una escuela norteamericana en Rochester, Estados Unidos, que cada año manda a España 24 perros guía. Harold y Poli provienen uno de cada una de estas escuelas.
Mariano y Mari Carmen han ido a todos los lugares con nosotros. Han entrado en museos, iglesias, palacios, han ido por el metro, han subido en escaleras mecánicas, han paseado por París, han entrado en restaurantes y siempre se les veía tranquilos, muy educados y sociables. Os aseguro que es satisfactorio observar cómo se mueven, la confianza absoluta que tienen en sus perros. Mariano me dijo en una ocasión, “Poli son mis ojos. Me fío de él. Confío en él”.
Harold y Poli son dos cruces de Labrador y Golden Retriever. Poli tiene más de Labrador y Harold tiene más de Golden. Ver su comportamiento es digno de todo elogio. Son perros amables, cariñosos, inteligentes, vivaces y con una mirada de buenos que no pueden con ella.
Para no extenderme demasiado voy a centrarme en situaciones concretas para que entandáis la importancia de los perros para Mariano y Mari Carmen y del entrenamiento tan intensivo que han tenido que recibir  para poder realizar su función.
Poli con la cabeza levantada y Harold tumbado en la
Sainte Chapelle esperando a que sus dueños
terminen de leer en Braille un libro acerca  de los monumentos de París.
Su entrenamiento comienza desde que nacen. Aunque quizás comience incluso antes de nacer, seleccionando a sus padres para que de su cruce salga una buena camada. Sin embargo, no todos los perros valdrán para ser perro guía. Los van seleccionando poco a poco. A los dos meses se los dan a una familia de acogida que los sociabiliza hasta el año, que es cuando empezarán su entrenamiento en serio. Entrenamiento que me decía Mariano que era durísimo y muy complicado. Suele durar un año y cuando el perro tiene dos es entregado a una persona que lo ha solicitado. Aunque no se entregan al azar, sino que a cada persona solicitante se le asigna el perro que mejor se adapte a sus características o circunstancias. Cuando se le entrega el perro deberá acudir a la escuela de perros guía a aprender a tenerlo, tratarlo y andar con él, será más o menos durante un mes. Después se lo podrá llevar.
Como cualquier perro normal hay que sacarlo por la mañana a hacer sus necesidades pero estos perros no las hacen sin que sus guías les den la orden. En una ocasión, caminando por una de las calles de París veo que Mariano se separa un poco del grupo, me acerco a él y le pregunto que si le sucede algo y me contesta que Poli va a hacer sus necesidades. Le digo que no tiene pinta y me dice: “Sí. Sí quiere”. Le suelta un poco la correa y comienza a animarlo y a darle una orden. Poli comienza a dar vueltas, a ponerse nervioso y termina haciéndolo. Automáticamente Mariano saca una bolsa de plástico del bolso, recoge el excremento y me dice, “vamos con el grupo”. Estos perros no hacen ninguna necesidad hasta que su dueño se lo ordena.
Bajando las escaleras de la Opera Garnier.
Harold y Poli iban decididos, caminaban por la calle en línea recta, un poco por delante de sus dueños. Si veían cualquier obstáculo, siempre pasaban ellos al lado de él, es decir, pasaban entre el obstáculo y su dueño. Sorteaban pibotes, farolas, gente, coches y cuando llegaban a un escalón, bordillo o escalera paraban y marcaban que había una dificultad. Mariano y Mari Carmen de vez en cuando les daban una caricia, una palabra amable e incluso una galletita que llevaban en el bolso con un cariño tremendo y el perro les correspondía con una mirada tierna que, aunque sus dueños no puedan ver, sí la perciben perfectamente. Aunque en alguna ocasión si iban nerviosos o demasiado deprisa les reprendieran simplemente con un, "¡no!", y un pequeño tirón. Su relación y compenetración es absoluta.
En otra ocasión nos encontrábamos en uno de los palcos de la Opera Garnier y Mari Carmen estaba agachada acariciando a Harold. Me acerco y le pregunto qué le pasa. Me contesta que Harold está nervioso con tanta gente. Allí estaba ella, tranquilizando a su perro, a sus ojos. Acariciándolo con gran dulzura y hablándole tiernamente. Me quedé contemplándolos cuando me dice: “Qué pesados estos japoneses. Si les cobrara un euro por cada foto que están haciendo a Harold me haría rica”. El perro estaba nervioso porque el palco estaba lleno de japoneses haciéndole fotos y yo no me había dado cuenta.
En otra ocasión, según íbamos andando por la calle me comenta Mariano todo sorprendido: “No sé por qué se asombran tanto estos franceses de vernos por la calle. Seguramente sus ciegos no se muevan tanto como nosotros”. Era cierto. Por donde íbamos eran el centro de las miradas e incluso en el Museo del Louvre; en la Opera Garnier tuvieron problemas para entrar con sus perros, pues no los dejaban pasar. Al final entraron.
En el Museo del Louvre donde hicieron parte de nuestro recorrido y
después fueron a una sala donde pudieron tocar algunas reproducciones. 
En España es obligatorio por ley que los perros guía entren en cualquier sitio. En Francia, por lo visto, no están tan adelantados como nosotros. En algunos lugares no entiendían que son perros especiales que cuando entran en un autobús, taxi, metro, museo o iglesia si su dueño se lo ordena se van a tumbar a sus pies, no harán nada, no ladrarán y no mancharán, pero estarán absolutamente pendientes de su dueño.
Os podría contar decenas de hechos de estos días tanto de Harold y Poli como Mariano y Mari Carmen. De su percepción, de sus sentimientos. De cómo se hacen fotos, de cómo reconocen las marcas de los coches, de cómo saben si las tiendas están abiertas o cerradas, de cómo aprecian la belleza sin verla, la sienten de otra manera, la perciben de otra forma; como Mari Carmen, que cuando le preguntamos qué era lo que mas le había gustado del Palacio de Versalles nos contestó que los jardines porque eran muy bonitos. Ella los sentía, los olía, los oía…de una forma que los demás no buscamos, porque somos muy visuales y obviamos el uso de los otros sentidos para disfrutar las cosas. Durante estos días nos han dado a todo el grupo una lección de amar la vida, de afrontarla con optimismo, de querer vivirla aun con sus dificultades y problemas. Mi admiración hacia los cuatro y hacia todos aquellos, tanto adiestradores como fundación ONCE, que son capaces de hacer posible que unos animales sean tan importantes para la vida de tantas personas. Espero que algún día seamos capaces de ver estas situaciones como algo normal, eso sería la verdadera integración para todos.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Pequeñas historias: momentos del verano.

Ha terminado el verano. Dos meses intensos de vivencias, curiosidades y sorpresas. Muchas y variadas han sido las observaciones de fauna en este tiempo pero quiero contar algunas de aquellas que son menos usuales, curiosas, sorprendentes o que, normalmente, no se cuentan ya que siempre nos centramos en las grandes observaciones de animales menos comunes o espectaculares pero, hay multitud de animales que están entre nosotros y pasan completamente desapercibidos y, en alguna ocasión, deben de tener su reconocimiento.
El primero de ellos es una intrépida y sorprendente comadreja que me dejó con la boca abierta por su descaro y astucia.
La comadreja es un pequeño carnívoro, alargado, escurridizo y huidizo que no es fácil de ver. La protagonista de nuestra historia apareció a las 14:30 h en la Playa de Los Enanos en el Lago de Sanabria donde me encontraba. Como veis un lugar…tranquilo, sin gente, al amanecer o anochecer…eso sería lo normal, lo convencional pero, como he comentado muchas veces, no todo lo que pone en los libros es lo convencional, los animales nos sorprenden y lo hacen más de lo que imaginamos.
Allí me encontraba, comiendo con los cien niños del campamento en el que estaba, más monitores y bañistas que entraban y salían del agua, tomaban el sol o jugaban con las palas, cuando, de repente, un pequeño animalillo cruza la playa entre la gente dando pequeños saltitos ante la indiferencia general ya que estoy por apostar que el 95% de los presentes ni se enteró.
Mi sorpresa fue mayúscula. A mi lado, otro monitor también lo vio. Nos levantamos los dos y nos dirigimos hasta la orilla donde se había escondido entre unas hierbas. No estaba. ¿Dónde había ido? Le preguntamos a un señor que sesteaba en una silla: “Si. Una especie de cría de nutria ha pasado por ahí”. Antes de que terminara ya la habíamos visto que seguía recorriendo la orilla. Fuimos detrás de ella.
Entraba y salía de hierbas, se asomaba entre rocas, ¿qué hacía? Ante nuestra absoluta incredulidad y perplejidad le robó un bocadillo a uno de los niños de nuestro campamento. Lo cogió envuelto en una servilleta de papel y se lo llevó con una velocidad y descaro que nos dejó helados. Se metió en uno de los recintos que hay en la playa vallados para regeneración de la vegetación y, ante nuestros ojos, desenvolvió el bocadillo, lo abrió y se llevó el filete de lomo como si den un tesoro se tratara. Nos dejó sin habla. No me lo podía creer.
En otra ocasión, en una de las rutas, en mitad de San Martín de Castañeda, nos paramos en una zona de cardos donde mi gran amigo Ernesto Hernández, dio una clase magistral y en directo al grupo de niños más cercano a nosotros que nos miraban incrédulos y sorprendidos como si lo que les estuvieran contando fuera una película de ciencia ficción.
Hormigas y pulgones.
En mitad de los cardos asistimos a un pastoreo muy especial. El pastor, las hormigas. Las ovejas, los pulgones y el lobo, el pobre lobo de todos los cuentos, la mariquita. Las hormigas se movían incesantemente de unos pulgones a otros. Estos, chupaban a través de pequeños orificios la savia de la planta mientras las hormigas frotaban sus antenas sobre ellos que reaccionaban segregando una sustancia “azucarada y dulce” que las hormigas chupaban encantadas de la vida. De vez en cuando, alguna hormiga, cogía un pulgón y lo llevaba a otro punto de los cardos mientras otras hormigas defendían su rebaño de pulgones del temido lobo, varias larvas de mariquita que merodeaban por la zona intentando cazar alguno.
Larva de mariquita buscando pulgones.
Los ojos de los niños se salían de sus caras ante lo que estaban viendo y alguien les contaba en directo. Esto es pura educación. Jamás se les olvidará lo que es que dos animales se beneficien mutuamente unos de otros. Las hormigas buscan comida y los pulgones protección.
Gomphus graslinii saliendo...
Craspedacusta sowerbyi.
Gomphus graslinii fue la libélula que emergió ante nuestros asombrados ojos y el descubrimiento de las medusas de río, Craspedacusta sowerbyi, especie exótica invasora procedente de Asia; fueron dos de los momentos más intensos vividos este verano y que han merecido entrada aparte. Pero, curiosamente, el mismo día que pudimos asistir a la espectacular salida de la libélula también un pequeño caballito del diablo emergió ante nosotros.
Pequeño caballito del diablo que acaba de salir.
Otro día encontramos, al mediodía, un jovencito autillo en mitad de la carretera. Lo recogimos y llamamos a la guardería de medioambiente pero, mientras venían a buscarlo, los niños no salían de su asombro viendo tan pequeña rapaz nocturna que miraban alucinados por sus ojos, su pico, sus plumas, su color, sus uñas…otra clase de educación ambiental.
Muchas han sido las historias. Muchos han sido los avistamientos pero no quiero terminar sin mostrar dos de las mariposas más bonitas y espectaculares que hemos podido disfrutar en un verano espectacular de mariposas; mientras la primavera fue muy floja, el verano ha sido muy bueno.
Apatura ilia.
La primera la Apatura ilia, una mariposa preciosa que cambia de color según le van incidiendo los rayos del sol y la segunda la Iphiclides feisthamelii, mariposa hermosa y espectacular donde las haya.
Iphiclides feisthamelii.
El verano ha ido pasando entre pequeñas historias y grandes avistamientos. Pequeñas historias que merecen un protagonismo.