viernes, 17 de febrero de 2023

Santoña I: treparriscos y eider.

Las marismas de Santoña son palabras mayores en el mundo de las aves; cada vez que voy me gusta mas estar en su entorno, pasear, disfrutar de sus paisajes y sus pequeños habitantes alados ya sean ocasionales o no. Me gustaría en una serie de entradas poder transmitir mis vivencias y encuentros en este paraíso natural.
Días que he pasado acompañado de Fernando García, amigo, excelente fotógrafo y amante de la naturaleza que no conocía la zona y me permitió mostrarle este magnífico enclave cantábrico que es un verdadero paraíso para la invernada de las aves. Ha sido un verdadero orgullo poder compartir con él observaciones, vivencias e historias.
En Santoña hay dos mundos, dos mundos complementarios en los que sus habitantes se ven y se comportan de dos formas completamente diferentes. Hablamos de la marea alta y la marea baja. Dependiendo de cómo esté la marea, los habitantes y sus comportamientos varían por completo.
Con la marea alta aparecen todos los buceadores, están más activos y, en muchos casos más cerca: silbones, azulones, frisos, cercetas comunes, cormoranes grandes y moñudos, patos cuchara, rabudos, tarros blancos además de negrones comunes y espéculados, colimbos grandes, chicos y ártico, zampullines cuellirrojos, cuellinegros y chicos, somormujos lavancos, alcas, fochas comunes o porrones se mueven por las marismas en busca de alimento; tranquilidad que se ve alterada cuando alguna águila pescadora, gavilán, aguilucho lagunero, milano real o busardo ratonero planean por encima de ellos.
Con la marea baja aparecen todos los limícolas y los que se alimentan en zonas con poca agua como orillas o charcos que van quedando. Ahí aparecen chorlitos grises, chorlitejos grandes, correlimos comunes y tridáctilos, ostreros, vuelvepiedras, zarapitos reales y trinadores, espátulas, archibebes comunes y claros, garcetas grandes y comunes, moritos, garzas reales, aguja colinegra y colipinta e incluso un par de flamencos; un sinfín de aves que se van moviendo según la marea va subiendo o bajando.
Entre estos dos mundos están las gaviotas. Gaviotas patiamarillas, sombrías, reidoras, cabecinegras y gaviones que se mueven entre la marea alta y la baja sacando lo mejor de cada una de ellas.
Dos mundos complementarios en los que miles de aves se mezclan; miles de aves que pasan el invierno entre nosotros conviviendo con las aves residentes en las marismas. Miles de aves que conforman un espectáculo único.
Entre todas ellas voy a destacar algunas por diferentes motivos ya sea por su rareza, singularidad o aumento en pocos años. Me gustaría comenzar por una de las estrellas del momento: el treparriscos.
Tenía muchas ganas de poder ver a esta pequeña mariposa alada, de poder observar a un ave especial, enigmática y misteriosa. Durante este invierno se le había estado viendo en la cantera de Montehano así que no podíamos perder la oportunidad de intentar observarlo.
La cantera es una gran pared vertical que mira al polder de Escalante. Pared a la que los rayos del sol van iluminando y calentando según avanza la mañana, lugar en el que debíamos buscar.
Localizarlo es muy complicado, debe moverse si no es prácticamente imposible poder detectarlo. Y apareció. Su vuelo es errático e inconfundible. Allí estaba. Se posó delante nuestro, sobre la pared rocosa y comenzó a ir subiendo a pequeños saltitos en busca de larvas y gusanos entre las grietas de la gran pared que coge con su fino y ligeramente curvado pico. Su camuflaje es perfecto, se confunde totalmente con la pared sobre la que se agarra fuertemente con sus potentes patas y su cola que apoya en la gran pared.
Avanza poco a poco. Sube poco a poco hasta que, de repente, se deja caer en un vuelo corto, como si de una gran mariposa se tratara, hasta la zona baja de pared o de forma lateral para, nuevamente, iniciar la subida por la roca.
En España se reproduce en los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. Cuando el tiempo se vuelve duro y complicado en sus altas montañas, el pequeño treparriscos realiza una migración parcial bajando hasta latitudes más bajas para pasar el invierno. Eso es lo que ha hecho este treparriscos de Santoña: bajar desde las alturas de la cordillera Cantábrica para pasar el invierno.
Mientras el treparriscos se mueve por la pared los halcones reclaman si parar, es tiempo de regalos y el macho le trae una paloma torcaz a la hembra que la acepta orgullosa mientras los aviones roqueros se mueven sin descanso a la par que un colirrojo tizón nos confunde constantemente.
El pequeño treparriscos se acicala tranquilo y satisfecho, es hora de dormir y lo vemos meterse en una pequeña grieta de la pared que le servirá de cobijo hasta el nuevo amanecer en el que su color gris y sus alas rojo carmesí, negras y blancas nos deleiten nuevamente como así sucedió.
El treparriscos esta incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en la categoría “De interés especial”. Y Catalogada por la IUCN como especie de “Preocupación menor” (LC)
El eider de Santoña sigue siendo una de las atracciones mas buscadas de las marismas. Es un pato especial, diferente, con un pico muy ancho en la base que le da un aspecto curioso, conformando un perfil característico a su cabeza. Es un pato del norte. Un pato descubierto por Alejandro García en diciembre de 2016 que formaba parte de un grupo de cinco ejemplares (dos machos y tres hembras) que se fueron yendo en diferentes momentos hasta quedar solamente el ejemplar que está actualmente. Incluso después han llegado nuevos eider con los que ha estado un tiempo pero se ha seguido quedando en su tierra de adopción, Santoña.
El eider está precioso, espectacular, con su increíble plumaje nupcial. Se mueve tranquilo. Bucea. Sale con un mejillón y se lo come entero, directamente, sin abrir ni nada, en su estómago se producirá la digestión. Verlo sacar un mejillón y comérselo es impactante. Lo hace sin aparente esfuerzo. Bucea. Sale con un cangrejo al que quitará como un cuidadoso cirujano las patas, una a una, para después tragárselo entero sin ningún peligro de que le pique.
Es un animal extraño pero de extraño que es, es muy hermoso, por lo menos a mi me lo parece. Aparte del pico destaca, en este macho con plumaje nupcial, su intenso y precioso color, por cierto, el plumón de eider se ha utilizado y se sigue utilizando para rellenar los mejores edredones, sacos de dormir o ropa de abrigo ya que es aislante, suave, mantiene la temperatura y es ligero. Plumón que el eider utiliza para recubrir su nido y mantener aislados y calientes los huevos ante las inclemencias del frío del norte. Plumón que en algunos lugares como Islandia, es recogido a mano y comercializado, siendo un recurso económico muy importante.
El eider se levanta en un vuelo majestuoso, lleno de potencia y orgullo, nos muestra todo su esplendor, nunca lo había visto volar, nos pasa junto al barco de su descubridor, el Cofre (visita imprescindible en Santoña el barco de aves cantábricas para recorrer el estuario), para poco después volver a posarse en el agua donde continuará alimentándose y disfrutando de su tierra de adopción.
Santoña y sus habitantes. Un lujo para los sentidos. Un lugar único en el que miles de aves pasan el invierno en un entorno privilegiado. Al que amantes de la naturaleza nos acercamos con la esperanza de exprimir el poco tiempo de visita que tenemos, tiempo al que siempre le faltan horas. Entorno y sus habitantes que seguiré descubriendo en una próxima entrada: los colimbos y las barnaclas carinegras.

martes, 31 de enero de 2023

Anillas vistas en Zamora 2022

Un año mas, y van tres, hemos recopilado las aves vistas con marcas de lectura a distancia y pasos de aves portadoras de GPS que se han visto o pasado por la provincia de Zamora, evidentemente habrá muchas más pero, por desgracia, no podemos tener conocimiento de todas, ni que todos los observadores las comuniquen. (Si algún observador ve algún ave anillada en la provincia de Zamora puede comunicarlo al email: jbarru98@gmail.com)
En este trabajo de lectura y seguimiento han participado 29 observadores: Eduardo Amengual, Mac Aragón, José Barrueso, Juan Carlos Cabarcos, José Antonio Campos, Ángel Fernández, Jorge Fernández, Manuel Fernández, Noelia Fernández, Lorenzo Ferrero, Fabio Flechoso, Miguel Martín, Daniel García, Juan José González, Oscar Llama, Gary Losada, José Javier Orduña, Miriam Paz, Carlos Alberto Ramírez, Alfonso Rodrigo, Manuel Rodríguez, Martín Rodríguez, Miguel Rodríguez, Víctor Salvador, José Miguel San Román, Pablo Santos, Alejandro Sanz, Manuel Segura y Joao Tomás.
A todos ellos quiero agradecérselo enormemente y dar la enhorabuena por el gran trabajo realizado; así como a José Barrueso, Daniel García, Juan José González, Gary Losada, José Javier Orduña, Miriam Paz y Alfonso Rodrigo por sus fotografías.
Gracias a ellos hemos tenido constancia de 181 ejemplares en 312 observaciones, además de 58 ejemplares seguidos por GPS más 6 ejemplares vistos que portaban GPS de 34 especies diferentes.
A continuación podéis ver el informe final de todas estas observaciones de aves en el año 2022.
Si quieres ver las anillas vistas de años anteriores PINCHA AQUÍ.

miércoles, 18 de enero de 2023

El lobo en la carretera.

Llega al borde de la carretera. Para. Observa. Es peligroso y lo sabe. Hay que tener calma. El hombre está por allí. Los extraños animales de cuatro ruedas guiados por el hombre corren muy deprisa. Son peligrosos. Hay que tener cuidado. Hay que tener precaución. No hay que fiarse.
Se acerca al borde de la calzada. Asoma la cabeza. Escucha. Mira a los lados. No hay rastro del hombre y sus animales de hierro. Es hora de pasar. Salta a la carretera. Comienza a cruzar. Se para. Gira la cabeza. Lo oye. Viene rápido. El temido animal de cuatro ruedas se acerca. El lobo retrocede. Vuelve a la seguridad de la cuneta. Se agacha. El animal de hierro guiado por el hombre pasa muy rápido y se pierde en la lejanía.
Segundo intento. Salta nuevamente a la carretera. No se oye el peligro. Hay que estar rápido. Es el momento. A buen paso avanza por el río sin agua. Un nuevo carro de hierro se acerca. Acelera el paso. Ya está casi al otro lado cuando el carro de cuatro ruedas llega. Salta a la seguridad de la cuneta. El hombre que guiaba el carro de hierro no lo ha visto, no se ha percatado de la presencia de la loba que corre entre brezos, escobas y altas hierbas por el campo. Su territorio natural. 
Un día mas ha pasado. Un día mas ha continuado con su vida. Vida azarosa. Llena de peligros. Vida en la que sobreviven los más fuertes, los más hábiles, los más listos o a los que les acompaña la suerte. Vida de lobo.
Esta secuencia se repite día a día en el territorio del lobo. El lobo es un animal muy inteligente y cruza las carreteras, las autovías, las vías del tren o el AVE. Se adapta. Aprende, aunque a veces aparezcan lobos muertos por atropellos; Zamora, al ser tierra de lobos, es una zona en la que aparecen más atropellados que en zonas colindantes.
He podido ver a un lobo, a las doce de la mañana, cruzar por debajo de las obras del AVE. Sabía por donde iba. Había aprendido a pasar por allí. Lo mismo ocurrió con otro lobo que pude ver como cruzaba por debajo de la carretera, por un paso de agua. Sabía a dónde iba, os lo aseguro. Incluso a uno que vi cruzar la autovía por un puente de carretera convencional ante mi asombro que no podía creer lo que estaba viendo. Incluso otro que tomó mil y una precauciones para cruzar la vía del tren.
Estoy convencido que los animales se adaptan y son capaces de minimizar estos obstáculos, aunque, claro está, los riesgos están ahí. El lobo lo sabe y toma todas las precauciones posibles para minimizar los riesgos. Para seguir vivo un día más.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

¡Feliz Navidad!

A todos los que leeis este blog ya sea de forma fiel, por casualidad o esporádicamente. Os deseo:

lunes, 12 de diciembre de 2022

Dos ánsares daneses con una hermosa historia.

Entre los pocos ánsares comunes que tenemos en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila se encuentran dos ejemplares muy especiales. Dos ánsares que están marcados con collar y anilla con una historia muy hermosa y particular.
Los dos fueron vistos por primera vez el 2-12-22; D077 fue visto por Gary Losada y D068 por Joao Tomás. He podido verlos los días 3 y 4 y descubrir su hermosa historia. Ánsares anillados en Dinamarca por Henning Heldbjerg (Departamento de Ecociencia de la Universidad de Aarhus) que han resultado ser los primeros ánsares anillados en ese país que se han visto en las Lagunas de Villafáfila.
El día 3 de diciembre los pude ver en las lagunas. D077 lleva un collar azul y además una anilla igual en su pata. D068 solamente lleva anilla azul con dígitos blancos en su pata. Ver un ánsar con anilla es realmente raro, normalmente se les pone collar ya que al llevarlo en el cuello es el lugar más visible para poder verlo y leerlo en la distancia.
Ese es el primer dato que me resultó muy curioso y el segundo era que, tras estar observándolos durante bastante tiempo, me di cuenta que iban siempre juntos, no se separaban en ningún momento.
En esta fotografía se puede ver
 a la izquierda a D068 (con anilla) y a D077 con collar.
Cuando he podido ver ánsares que no se separan unos de otros y que han sido vistos en diferentes lugares de Europa era porque tenían algún vínculo, alguna relación entre ellos como pude constatar con LZ5 y LB2 que eran una pareja (los ánsares se emparejan de por vida) anillados por Arne Follestad en Noruega y que se han visto juntos en Noruega, Holanda, La Nava (Palencia) y aquí en Villafáfila o ZE1 y ZE7, dos ánsares que habían sido anillados el mismo día, en el mismo sitio de Noruega por Arne Follestad, seguían juntos en Villafáfila y formaban parte de la misma pollada. Como sucedía con UD5-UD6 y UE2. Los tres fueron anillados el 18 de julio de 2019 en el mismo lugar de Noruega por Arne Follestad. Después, volvieron a ser vistos, en otro punto de Noruega; desde ahí pasaron a Holanda donde fueron vistos en dos zonas diferentes. De ahí hasta las Lagunas de Villafáfila. Fueron anillados como adultos no reproductores con lo cual es muy difícil saber si son o no son miembros de una misma pollada pero, presumiblemente puede que lo sean y, seguramente, alguno de los otros ánsares con los que van también pueda ser hermano de ellos.
Si estos dos ánsares daneses iban juntos era porque debían de tener alguna relación así es que me puse en contacto con su anillador: Henning Heldbjerg (Departamento de Ecociencia de la Universidad de Aarthus) que muy amablemente me informó de toda su historia. Al cual quiero dar las gracias por su amabilidad y predisposición.
Lugar de anillamiento en Dinamarca y lugar de observación en Villafáfila.
Lugar de anillamiento:isla de Agersø (Dinamarca). .
D077 el día de su anillamiento.
D077
y D068 fueron anillados en la pequeña isla de Agersø el 1-6-2022. Se anillaron unos 50 ánsares comunes de los que 35 eran pollos. Todos los adultos eran aves reproductoras y estaban mudando como D077 que es un macho mientras que a los pollos solamente se les puso una anilla en la pata como a D068 porque eran muy pequeños cuando se les anilló. Estos dos ánsares comunes eran el macho adulto y su pollo.
Fotografía los dos juntos en Villafáfila el 4-12-22.
Pollo que lo seguirá allá donde vaya. Pollo que necesita aprender. Pollo que no se separará en ningún momento de su padre (la madre seguramente también esté en el grupo pero no se le anilló). Pollo que observará e irá aprendiendo lo que necesita para sobrevivir. Aprenderá el camino de ida y de vuelta desde su Dinamarca natal hasta Villafáfila, dónde debe de parar a descansar y alimentarse, se fijará en ríos, valles, ciudades, bosques para orientarse; seguirá a su padre en las Lagunas de Villafáfila para saber que comer, donde comer, donde descansar, donde dormir, los peligros…aprenderá a sobrevivir y su padre (y seguramente su madre que también estará en el grupo) le guiarán y enseñarán todo lo necesario para subsistir. Una preciosa historia de aprendizaje.
Tanto D077 como D068 han sido vistos en Países Bajos. D077 los días 1, 15 y 23 de noviembre. D068 fue visto el 15-11-2022 en el mismo lugar que su padre, es decir, iban juntos, aunque no se viera los otros días, es complicado verle la anilla desde lejos, estoy convencido que iban juntos. Poco más de una semana después de ser vistos en Países Bajos aparecieron en las Lagunas de Villafáfila donde esperemos que pasen todo el invierno.
Desde hace 20 años los ánsares comunes anillados en Dinamarca vistos en España han bajado de forma exponencial, cada vez se ven menos. Observaciones concentradas en el Parque Nacional de Doñana (Huelva), una en la zona del País Vasco y estas de Villafáfila.
Observaciones de ánsares daneses con collar desde el 2000.
Henning Heldbjerg, su anillador, me confirma que: “Sus avistamientos son los primeros encontrados en España de esta población de Agersø. Hace algunas décadas, casi todos los ánsares daneses se trasladaban a España durante el invierno, pero cada vez más permanecen en Holanda o cerca de Dinamarca en la actualidad”.
Fotografía realizada por José Javier Orduña hoy mismo, 12-12-22.
En el grupo de ánsares adultos que anillaron a algunas hembras les pusieron un collar con Gps. Ninguna de estas hembras ha bajado más allá de Países Bajos.
Una de las hembras anilladas con collar GPS.
Como bien es sabido la invernada del ánsar común en España está a punto de desaparecer, por lo menos, como la conocíamos, esos miles de ánsares que venían ya no lo hacen. Esta enorme bajada, lógicamente, la podemos también comprobar en los ánsares con collar que han sido vistos. Esta tabla muestra la evolución de los collares que he visto en los últimos años:
La invernada del ánsar común se muere. Agoniza. Vienen muchos menos y además llegan más tarde y están menos tiempo pero como dirían en Asterix y Obelix: un grupo de irreductibles ánsares resiste todavía y siempre al cambio de invernada, al cambio climático y a cualquier contratiempo.
(Quiero agradecer enormemente a Henning Heldbjerg su amabilidad y predisposición para facilitarme información y sus fotografías. Al igual que a Gary Losada y José Javier Orduña.)

jueves, 8 de diciembre de 2022

Dos ánsares campestres de la Tundra en Villafáfila.

El pasado día 2 de diciembre Gary Losada descubrió en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila dos preciosos ánsares campestres de la Tundra. ¡Enhorabuena Gary!
Ánsar que llega hasta nuestra tierra de una forma muy escasa y ocasional mezclado con los grupos de ánsar común. Imaginemos que en vez de ver uno o dos cada ciertos años pudiéramos ver miles…algo que nos parece impensable actualmente pero que ocurría en la provincia de Zamora.
El embalse de Ricobayo es uno de los principales embalses de la provincia. Se construyó entre 1929 y 1935 en el río Esla, suponiendo una enorme transformación del entorno ya que ocupa casi 6.000 hectáreas y divide la provincia en dos partes: al oeste, la comarca de Aliste y, al este, Tierra de Campos.
Uno de los principales hechos históricos, a nivel ornitológico, acaecidos en este embalse fue que durante muchos años era el principal lugar de invernada del ánsar campestre (ahora ánsar campestre de la Tundra) en nuestro país.
En el libro: “El ánsar campestre y el ánsar común en Castilla y León” de Mariano Rodríguez y Jesús Palacios se menciona que entre 1968 y 1981 este enclave es el principal y prácticamente único punto de invernada del ánsar campestre en España.
Que lejos quedan los tiempos en los que los ánsares campestres invernaban en la provincia de Zamora por miles; en 1968-69: 6.000 ánsares campestres invernaban en la provincia de Zamora siendo uno de los lugares principales de invernada en España y su último reducto.
Su número fue decayendo paulatinamente en nuestra provincia; todavía en 1981 había 3.800 ánsares campestres que continuaban viniendo a pasar el invierno, en 1982: 3.000, en 1983 se produjo una enorme bajada hasta los 1.400 ejemplares, en 1984: 925; 1985: 792; 1986: 450 y así hasta 1991, año en el que vinieron 157. En la década de 1990-2000 continuaron viniendo en muy escaso número pero es a partir de la entrada en el s.XXI cuando prácticamente desapareció y, actualmente, ver alguno es algo extraordinario.
El ánsar campestre de la Tundra es un ganso realmente hermoso, es algo más pequeño que el ánsar común, con la cabeza marrón oscura, las patas anaranjadas y el pico oscuro con una mancha-franja naranja. Ánsar que cría en la lejana tundra siberiana.
Está decadencia absoluta, según los autores anteriormente citados, se produjo por diferentes razones: “…hayan encontrado mejores zonas de invernada en Centroeuropa y hayan preferido poco a poco quedarse en dicho lugar, en vez de en zonas más alejadas……modificaciones en su hábitos de invernada…existe una notable coincidencia de fechas entre la Concentración Parcelaria de sus pastaderos y el comienzo de su declive, aunque no podemos afirmar que dichos hechos estén relacionados”.
Seguramente, un cúmulo de todas estas circunstancias (a las que se pueden añadir la caza o los problemas en sus zonas de alimentación), provocó su decadencia paulatina al igual que le ha sucedido al ánsar común en los últimos años en los cuales, sus números, han bajado desde los casi 40.000 en 1999 hasta los 500-600 que hay actualmente en Villafáfila.
Fotografía en la que podemos ver juntos
 a los 2 ánsares campestres de la Tundra,varios ánsares caretos
 y ánsares comunes.
Si cada vez vienen hasta nuestras tierras menos ánsares comunes también baja enormemente la probabilidad de que entre ellos aparezca algún otro tipo de ánsar infiltrado que no sea el común como los ánsares campestres de la Tundra, los ánsares caretos o cualquier tipo de barnacla. Aunque este año está rompiendo la probabilidad estadística ya que, actualmente, en un grupo de unos 500-600 ánsares comunes se encuentran estos 2 ánsares campestres de la Tundra y 9 ánsares caretos. Todo un lujo para los pocos ánsares que hay en las lagunas de Villafáfila (y en España) poder ver juntos estas tres especies de ánsares.
Esperemos que se queden toda la temporada invernal y podamos disfrutarlos porque son una verdadera rareza y muy hermosos.

jueves, 1 de diciembre de 2022

Flamenco en Coreses (y mis observaciones en Zamora).

No iba a pasar por ahí. No tenía que pasar por esa zona pero la casualidad quiso que según volvía a Zamora decidiera asomarme a alguna de las graveras de Coreses a ver que había y surgió la sorpresa: un flamenco común de primer invierno descansaba en una de ellas. Primera observación de esta especie en este lugar y octava cita para la provincia de Zamora. Toda una enorme y agradable sorpresa.
El flamenco era considerado por los egipcios como una extraña ave que ardía cada día para resurgir de sus cenizas al día siguiente; los griegos y los romanos continuaron con ese mito del Ave Fénix que ha llegado hasta nuestros días.
El flamenco común no es frecuente verlo en la provincia de Zamora. Solamente hay 8 citas: 6 en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, 1 en el embalse de Ricobayo y esta en las graveras de Coreses.
Es la quinta vez que veo un flamenco en la provincia de Zamora. Me gustaría recordar cada una de las observaciones que he tenido de esta especie.
La primera vez que vi un flamenco en la provincia de Zamora todavía no estaba metido en el apasionante mundo de las aves. Me acuerdo que lo vi y me llamó poderosamente la atención. Fue una visita dominguera al centro de interpretación de las Lagunas de Villafáfila donde la estrella del momento era un flamenco juvenil que en 2002 estuvo varios meses en el centro.
Los principales pigmentos que dan color a las aves son las melaninas y los carotenoides. Los carotenoides se adquieren mediante la dieta y son transformados en pigmentos mediante la acción de encimas; eso es lo que sucede con los flamencos que van adquiriendo su color rosa por la alimentación de pequeños crustáceos que acumulan gran cantidad de carotenos. Por lo tanto el típico color rosa lo van adquiriendo a lo largo del tiempo.
Como rosas eran los siguientes flamencos que aparecieron en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila. Dos preciosos adultos que descubrieron el 10 de marzo de 2014 Álvaro Guerra y Víctor Arias. Flamencos que causaron gran curiosidad y que era increíble verlos por la Salina Grande.
Allí estaban. Como dos gigantes en un mundo de liliputienses. Su color espectacular. Sus largas patas. Su cuello esbelto. Se movían tranquilamente por la salina en busca de comida. Su característico pico curvado filtraba el agua para conseguir cualquier materia nutritiva que llevarse al estómago. Todo un espectáculo en mitad de las salinas.
La siguiente observación fue un ejemplar de segundo año descubierto por Joan Ximenis el 27 de mayo de 2017 también en las Lagunas de Villafáfila. Ejemplar que apareció en un charco, el único punto de agua que quedaba en las lagunas que ya se habían secado siguiendo su ciclo natural. Ejemplar de segundo año al que ya se le podía vislumbrar un ligero tono rosáceo por los flancos como al siguiente flamenco que apareció en la provincia de Zamora.
Otro segundo año que descubrieron el 20 de junio de 2021 Miguel Ángel Matellanes y Juan José González en el embalse de Ricobayo. Flamenco del cual tengo un magnífico recuerdo porque mi pequeña me dijo: “Papi quiero ir a verlo”. Mi pequeña quería ir y eso era una oportunidad que no podía dejar pasar así que nos presentamos en el embalse donde el tiempo nos indicaba que estábamos en octubre y no en una mañana de junio: frío, viento y lluvia hacían que el día estuviera muy complicado pero que disfrutamos enormemente. Fue el primer flamenco que vio mi pequeña.
Y llegamos hasta el flamenco que pude descubrir el pasado 21 de noviembre en las graveras de Coreses.
Flamenco curioso que estaba sumergido hasta el cuerpo y que metía todo su largo cuello en el agua para intentar comer, nadaba como un pato y tenía un aspecto preocupante. Era increíble verlo allí, suponía que cuando descansara un poco continuaría su viaje y desaparecería como así hizo y desapareció a mediodía del día siguiente.
Pero la naturaleza te sorprende constantemente y hoy, 1 de diciembre de 2022, mi amigo y gran biólogo Miguel Rodríguez me manda un mensaje y una fotografía del mismo ejemplar que se ha movido 52 km al sur y lo ha encontrado J.C. Zamarreño en Pedrosillo el Ralo (Salamanca).
Gracias Miguel Rodríguez por estas impresionantes fotografías.
Flamencos que van cogiendo su color rosado según van teniendo más edad. Flamencos que como este de primer invierno tienen una vida dura y complicada llena de peligros.
(Después de la realización de esta entrada, el día 6 de diciembre, Miguel Ángel García Matellanes lo volvió a ver en el mismo punto de las graveras de Coreses (Zamora). Volvió. A día de hoy 12-12-22 continua).